El amenazador invierno de la Antártida

Robert Hunzinker, CounterPunch.com, 21 julio 2023

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Robert Hunzinker, que tiene un máster en Historia Económica por la Universidad DePaul y es miembro de la Pi Gamma Mu International Academic Honor Society in Social Sciences, es un escritor independiente y periodista especializado en temas de medio ambiente. Ha publicado más de 200 artículos, varios de ellos traducidos a otros idiomas, en más de 50 periódicos, revistas y páginas web de todo el mundo. Ha sido entrevistado en numerosos programas de radio FM, así como en televisión.

En pleno invierno, en la Península Antártica, una extensión de 1.300 kilometros del continente antártico, las temperaturas alcanzan los 0ºC. (Fuente: It’s Even Hot in Antarctica, Where it’s Winter, Vox, 13 de julio de 2023)

El calentamiento global está en racha, y en los dos últimos años ha acelerado su impacto en el planeta, que ha batido récords. Y aunque abajo es invierno, la Antártida se ha unido a la fiesta. El continente helado, tan grande como Estados Unidos y México juntos, es el más frío de la Tierra, con una temperatura media anual en su interior de -21,6ºC.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), a pesar de las condiciones de pleno invierno, el hielo marino de la Antártida se encuentra en mínimos históricos, de hecho, un 17% por debajo de la media para esta época del año. Por desgracia, hasta hace poco, en los últimos años, los científicos creían que la Antártida Oriental, la nave nodriza del continente, sólida, inquebrantable, el lugar más frío de la Tierra, era casi inexpugnable para cualquier tipo de choque en un futuro previsible. Pero esa teoría ha sido desechada porque ya no se sostiene: In a First, an Ice Shelf Collapses in East Antarctica, The New York Times, 25 de marzo de 2022.

Durante décadas, el colapso de la plataforma de hielo en la Antártida Oriental no fue motivo de preocupación. En cambio, el escenario geológico de la Antártida Occidental es una historia diferente, con los precarios y amenazantes glaciares llamados Pine Island Glacier y Thwaites bajo escrutinio.

Sin embargo, en 2022 la plataforma de hielo Conger, en la Antártida Oriental, mordió el polvo. «El colapso del Conger es el primero observado en la Antártida Oriental desde que comenzó la era de las imágenes por satélite en 1979, dijo Catherine Walker, glacióloga de la Institución Oceanográfica Woods Hole en Massachusetts», Ibid.

Todo lo cual lleva a una pregunta muy lógica: ¿apoyan las ciudades costeras del mundo un plan coordinado para frenar el uso de combustibles fósiles, causa fundamental del calor planetario que, en última instancia, provoca inundaciones en las ciudades costeras? Umm.  No existe tal plan. Los glaciólogos afirman en privado que la dinámica de las capas de hielo no se incluye en toda su extensión en los modelos de aumento del nivel del mar; por ejemplo, falta en los cálculos del IPCC. Sin embargo, si se incluyen, las proyecciones del nivel del mar aumentan hasta un 200% con respecto a las proyecciones actuales (Eric Rignot, científico investigador principal del Jet Propulsion Laboratory de la NASA). Eso es un gran problema.

La Antártida está empezando a sucumbir al calor global mucho antes de lo previsto. Está desbordada por la huella humana que emite gases de efecto invernadero de forma desenfrenada, por ejemplo, el CO2 humano emitido a la atmósfera: a) 5.000 millones de toneladas en 1950; b) 25.000 millones de toneladas en 2000; c) 37.000 millones de toneladas en 2022.

Como consecuencia, Groenlandia se hunde de forma espectacular. Casualmente, al mismo tiempo que Groenlandia se derrite, el Partido Republicano del Congreso de Estados Unidos amenaza con grandes recortes a la financiación para el clima en la Ley de Reducción de la Inflación del presidente Joe Biden, que asignaba 375.000 millones de dólares a la lucha contra el calentamiento global. Quieren recortar la financiación para el clima al mismo tiempo que el calor global celebra un calor sin precedentes en todo el mundo. La paradoja es demasiado obvia para ignorarla. Sin embargo, la paradoja o la contradicción, por así decirlo, pueden no ser un lenguaje lo suficientemente fuerte como para explicar plenamente las profundidades de la degeneración.

En agudo contraste con la desinformación impotente de Estados Unidos, el Libro Azul sobre el Cambio Climático de la Administración Meteorológica de China salió hace poco. Esto es lo que dice China: «Es esencial que nos unamos a la comunidad internacional para hacer frente al cambio climático. Por un lado, debemos reforzar nuestros conocimientos científicos y seguir investigando en profundidad el cambio climático. Además, debemos adaptarnos activamente al cambio climático mejorando nuestra capacidad para hacer frente a los riesgos y desastres climáticos. Y lo que es más importante, tenemos que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por diversos medios para mitigar el calentamiento climático. Podemos empezar por tomar medidas a nivel individual y colaborar con la sociedad en su conjunto para paliar el impacto del cambio climático.» (Fuente: Extreme Heat Events in China Ever More Frequent: Blue Book, Global Times, julio de 2023.)

El «soplo de aire fresco» de China contrasta fuertemente con la iniciativa estadounidense de 17 enmiendas respaldadas por los republicanos que machacan la Ley de Reducción de la Inflación de Biden, demostrando lo absurdo de la cháchara infantil superficial frente a la previsión adulta madura.

Mientras tanto, según científicos muy inteligentes: «El ritmo de deshielo de Groenlandia se ha disparado en los últimos años» (Fuente: ‘Devastating’ Melt of Greenland, Antarctic Ice Sheets Found, Phys.org, 20 de abril de 2023). Su ritmo medio de deshielo entre 2017 y 2020 fue de un 20% más por año que al comienzo de la década y un asombroso siete (7) veces más que en la década de 1990. Eso es una supervelocidad para un gran trozo de hielo percibido como inmóvil. Debería asustar a los alcaldes de las diez ciudades costeras más vulnerables del mundo: Nueva York, Miami, Bangkok, Ámsterdam, Ho Chi Minh, Cardiff, Nueva Orleans, Manila, Londres y Shenzhen.

«Las nuevas cifras ‘son realmente desastrosas’, afirmó Ruth Mottram, coautora del estudio y científica del clima en el Instituto Meteorológico Danés», Ibid.

“‘Se trata de una trayectoria devastadora’, dijo la científica principal adjunta del National Snow and Ice Center de Estados Unidos, Twila Moon, que no participó en el estudio», Ibid.

Mientras tanto, la Organización Meteorológica Mundial informó de que el hielo marino de la Antártida se encuentra en mínimos históricos en pleno invierno (¿mínimos históricos en invierno???). Según Marilyn Raphael, analista del hielo marino de la Antártida en la UCLA: «No es algo con lo que podamos sentirnos cómodos. No debería ser tan cálido como está siendo. Si ese calentamiento continúa, hará que las cosas se pongan feas». (Fuente: It’s Even Hot in Antarctica, Where It’s Winter, Vox, 13 de julio de 2023)

Que la Antártida se vuelva «anómala» se refiere a su importancia para el resto del planeta. Después de todo, alberga unos 60 metros de elevación del nivel del mar congelado. Por si fuera poco, lo que ocurre en la Antártida modifica los patrones meteorológicos de todo el mundo, y ahora que lo pienso, los patrones meteorológicos mundiales ya son un caos. La Antártida determina las corrientes oceánicas que destinan importantes nutrientes a alimentar la pesca mundial, e influye directamente en los patrones de circulación atmosférica de nubes, precipitaciones y temperaturas en todo el planeta. Todo eso es ya anómalo.

«El hielo marino y la atmósfera y el océano… No acabamos de ver la magnitud de los cambios que se avecinan», Jeremy Bassis, profesor de Ciencias del Clima y del Espacio de la Universidad de Michigan”, Ibid.

Todo lo cual saca a la superficie un gran interrogante sobre los 1,2º C por encima de la temperatura preindustrial. Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, la temperatura media anual mundial alcanzó 1,2 grados centígrados por encima de la preindustrial en 2022. Bueno, discúlpenme, pero si la Antártida Oriental está agrietada, la Occidental está inestable, la Península está caliente y Groenlandia está en modo hiperderretimiento, entonces ¿qué va a pasar si el mundo se acerca al límite superior de 1,5C sugerido por el IPCC? Más concretamente, ¿qué lo impedirá?

Según James Hansen, el principal científico del clima del mundo: «Se ha producido un asombroso aumento del desequilibrio energético de la Tierra». (Fuente: James Hansen, El Nino and Global Warming Acceleration, 14 de junio de 2023). El gráfico de puntos de Hansen parece situar 1,5°C a mediados/finales de la década de 2020. Es decir, mucho antes de lo previsto por el IPCC. Ergo, si la escena del desastre climático mundial de 2022/23 es lo que ocurre a 1,2ºC, entonces ¿qué ocurre a 1,5ºC?

A estas alturas, todo el mundo es consciente (bueno, casi todo el mundo) de que, desde principios del siglo XXI, el calentamiento global generado por el ser humano ha superado y desbordado el verdadero curso de la naturaleza. Un buen ejemplo: El glaciar Pine Island en la Antártida Occidental se mantuvo estable durante 60 años de observación hasta que de repente en 2015-2020 retrocedió unos 29 kilómetros en sólo cinco años en celebración de su cumpleaños de dos años de CO2 cruzando por encima de 400 ppm por primera vez en la historia humana, mayo de 2013. (Fuente: Thwaites and Pine Island Glacier are Losing Ice Faster Than at any Time in the Past 5000 Years,  The International Thwaites Collaboration, 30 de junio de 2022)

¡Cuidado con el verano antártico!

Foto de portada: Enrique Setim.

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