A pesar de las garantías de EE. UU., el preso de Guantánamo liberado en Argelia fue encarcelado y maltratado de inmediato

Elise Swain, The Intercept, 26 julio 2023

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Elise Swain es editora de fotografía de The Intercept. Antes de desempeñar este cargo, fue productora asociada del podcast Intercepted, al tiempo que trabajaba en diversos ámbitos para la página, como la escritura, la fotografía, el vídeo, la ilustración y el audio. Con anterioridad a su trabajo en The Intercept, trabajó como artista independiente y es licenciada en fotografía y vídeo por la School of Visual Arts. Reside en Brooklyn, Nueva York.

Cuando Said Bakhouch fue repatriado a Argelia a finales de abril desde la prisión estadounidense de Guantánamo tras 21 años de detención sin cargos, el Departamento de Estado aseguró a su abogado que recibiría un trato humano. Aun así, su abogada de toda la vida, H. Candace Gorman, estaba preocupada por la próxima puesta en libertad de su cliente. La salud mental de Bakhouch se había deteriorado en los últimos cinco años; había dejado de reunirse con ella y se había encerrado en sí mismo. Temía que su cliente fuera detenido tras ser devuelto a Argelia si no se le proporcionaba ayuda y recursos reales.

Eso fue exactamente lo que ocurrió. Casi inmediatamente después de que Bakhouch aterrizara en Argel, pasó por el proceso de interrogatorio habitual para los exdetenidos de Guantánamo en Argelia. Tras dos semanas de detención e interrogatorio, compareció ante un juez a principios de mayo. El juez le dijo a Bakhouch que su historia no coincidía con la información proporcionada por Estados Unidos, explicó Gorman a The Intercept.

«Le estaban despojando de todos sus derechos», dijo Gorman. Bakhouch fue enviado a prisión preventiva y, durante casi tres meses, ha permanecido recluido en condiciones brutales. Le afeitaron a la fuerza el pelo y la barba, le agredieron físicamente y le privaron de los medicamentos que le habían suministrado en Guantánamo para tratar su talón lesionado. Ahora, grupos de derechos humanos denuncian que Bakhouch se está enfrentando a graves abusos durante su detención.

Mientras el gobierno de Biden trabaja para poner fin a las «guerras eternas» de Estados Unidos en el extranjero, el Departamento de Estado intensificó sus esfuerzos para liberar a los 16 presos de Guantánamo restantes que nunca fueron acusados de ningún delito y que han sido autorizados a abandonar la prisión. (Desde que Joe Biden asumió el cargo, un flujo lento pero constante de estos presos ha abandonado en silencio las infames puertas de la prisión. Al igual que Bakhouch, a todos ellos les sigue una pregunta enigmática con pocas respuestas: ¿Quién es, en última instancia, el responsable de decidir qué significa su libertad?

Reencarcelado en Argelia, Bakhouch es sólo el último de una serie de exdetenidos de Guantánamo que se enfrentan a abusos contra sus derechos tras ser repatriados o internados en terceros países. La cuestión de la responsabilidad sobre su bienestar ha enfrentado al Departamento de Estado con los defensores de los derechos humanos, que sostienen que su situación no responde a ninguna definición viable de libertad.

«Si alguien me hubiera insinuado alguna vez en el Departamento de Estado que no tienen autoridad una vez que se baja del avión, habría echado el freno porque sé que Said confiaba en que no le dejaría marchar a menos que me aseguraran que iba a recibir un trato correcto», declaró Gorman a The Intercept. «Y por eso el hecho de que ahora afirmen que no hay nada que puedan hacer y que se trata de un país diferente y que no tenemos control sobre eso… entonces, ¿por qué coño me dicen que tienen sus garantías?». (El Departamento de Estado no hizo comentarios sobre esta historia al cierre de esta edición).

En junio, la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos, Fionnuala Ní Aoláin, publicó un informe detallado sobre las violaciones de derechos relacionadas con la detención estadounidense en Guantánamo. Entre otros abusos, Ní Aoláin descubrió que los traslados de detenidos a países extranjeros habían dado lugar a sus propias violaciones de los derechos humanos. Entre otras quejas -tortura, detención arbitraria y desapariciones, en algunos casos-, descubrió que, en el 30 por ciento de los casos documentados, los países receptores no concedieron a los detenidos liberados el estatuto jurídico adecuado.

«En esos perniciosos traslados, facilitados y apoyados por Estados Unidos», dice el informe de la ONU, «existe la obligación legal y moral de que el gobierno de Estados Unidos utilice todos sus recursos diplomáticos y legales para facilitar el (nuevo) traslado de estos hombres con garantías y apoyo significativos a otros países».

Mientras siguen saliendo hombres de la prisión de Guantánamo, Ní Aoláin declaró a The Intercept que «sigue profundamente preocupada por la solidez de la evaluación del principio de no devolución del Gobierno de Estados Unidos y la protección de los derechos humanos de quienes han sido trasladados desde Guantánamo a países de su nacionalidad o a terceros países».

Fotografía inédita de Said Bakhouch de joven antes de su detención en Guantánamo sin cargos desde 2002 hasta abril de 2023. Foto obtenida por The Intercept.

Carta de Derechos Humanos

En un esfuerzo desesperado por llamar la atención sobre el prolongado encarcelamiento de Bakhouch, el Centro de Derechos Constitucionales, o CCR (por sus siglas en inglés), publicó una carta abierta con firmantes de la Unión Americana de Libertades Civiles, Amnistía Internacional y otros grupos no gubernamentales, presionando urgentemente al Departamento de Estado para que interviniera. La carta, publicada el miércoles y compartida en exclusiva por adelantado con The Intercept, alega que Estados Unidos proporcionó al gobierno argelino acusaciones perjudiciales e infundadas sobre el pasado de Bakhouch -información que condujo a su detención- y que Bakhouch está encarcelado en condiciones severas que violan el derecho internacional. (La embajada de Argelia en Washington no respondió a una solicitud de comentarios.)

«A pesar de haber sido trasladado fuera de Guantánamo sobre la base de que ya no representaba un riesgo significativo para Estados Unidos», dice la carta, «el abogado argelino asignado para representarlo en el juicio le dijo al Sr. Bakhouch que Estados Unidos proporcionó la información al gobierno argelino que llevó a que lo acusaran de haber jurado lealtad a Osama Bin Laden».

«Esta acusación es lamentablemente infundada», continúa la carta, «y nos preocupa profundamente el hecho de que el Sr. Bakhouch esté detenido por este motivo y sufra malos tratos bajo custodia argelina, supuestamente debido en parte a información de inteligencia falsa o incompleta procedente de Estados Unidos».

La carta dirigida por el CCR está dirigida a la embajadora Tina Kaidanow, que dirige la oficina del Departamento de Estado responsable del traslado de hombres fuera de Guantánamo. Kaidanow fue nombrada en agosto de 2022 y ha sido criticada repetidamente en el pasado por no responder a los chapuceros acuerdos de reasentamiento. La mayoría de los acuerdos no fueron obra suya; ella heredó un lío de detenidos liberados en crisis: algunos han sido encarcelados de nuevo y torturados, repatriados a la fuerza o se les ha denegado el asilo legal.

Los abogados y defensores de los derechos humanos, que sólo pueden recurrir a su oficina en busca de ayuda, están cada vez más preocupados por el hecho de que, independientemente de la autoría de los acuerdos, los expresos en apuros no cuenten con el apoyo diplomático del Departamento de Estado.

Ahora, con el inmediato y brutal nuevo encarcelamiento de Bakhouch, Kaidanow parece estar dirigiendo su propio acuerdo fallido.

Garantías del Departamento de Estado

Los correos electrónicos de Kaidanow y su personal de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo del Departamento de Estado a Gorman, obtenidos por The Intercept, muestran un patrón de vagas garantías, incompetencia y desprecio general.

Después de que se aprobara la liberación de Bakhouch, pero antes de que fuera trasladado fuera de Guantánamo, se le dejó penando simplemente porque el miembro del personal que tenía que firmar sus papeles no sabía que eso formaba parte de sus responsabilidades laborales, según supo Gorman por una llamada telefónica con Anand Prakash, asesor político de la Oficina del Representante Especial para Asuntos de Guantánamo. Al parecer, a Prakash le pareció gracioso el percance, lo que llevó a Gorman a preocuparse aún más de que el personal del Departamento de Estado no se tomara en serio su preocupación por el bienestar de Bakhouch.

«Sin familia que ayude al Sr. Bakhouch, ésta será una transición muy difícil y temo que mi cliente pueda quedarse sin hogar -o peor aún- encerrado», escribió Gorman a Prakash. «Por favor, hágame saber lo que pueda sobre la asistencia que se ofrecerá al Sr. Bakhouch».

Prakash, que no pudo facilitar detalles sobre el acuerdo diplomático con Argelia, respondió: «Puedo asegurarle que trabajaremos para garantizar que reciba un trato adecuado y humano a su regreso”.

El 7 de mayo, Gorman informó a la oficina del Departamento de Estado en Guantánamo de que su cliente no había sido puesto en libertad como esperaba, sino que había sido encarcelado de nuevo. «No es el resultado que esperábamos cuando repatriamos a Said a Argelia, y estamos tomando medidas para averiguar qué ha ocurrido exactamente», respondió un día después Jessica Heinz, funcionaria de la oficina de Asuntos de Guantánamo. «Le aseguro que estamos investigando el asunto y tomaremos las medidas necesarias para garantizar que Said se encuentra en un buen lugar tras su liberación».

A medida que transcurría el mes de mayo y Bakhouch permanecía en prisión, Gorman envió repetidos correos electrónicos solicitando actualizaciones y más información, misivas que quedaron en gran medida sin respuesta. A finales de mes, la veterana abogada no había recibido ni de Prakash ni de Heinz información actualizada o nueva sobre las circunstancias del encarcelamiento de su cliente.

Harta de la aparente falta de atención al asunto, Gorman acabó por subir el nivel y envió un acalorado correo electrónico a la propia Kaidanow. Gorman suplicó ayuda inmediata señalando los graves problemas de salud mental de Bakhouch, que sufría estrés postraumático y depresión. «Reconozco su preocupación», respondió Kaidanow. «Nosotros y nuestros colegas en Argelia estamos haciendo todo lo posible para averiguar cuál es la situación actual del Sr. Bakhouch y cuál será su destino final. Tomamos todas las precauciones posibles para garantizar que los detenidos serán efectivamente rehabilitados una vez que sean devueltos, pero no podemos impedir que el país receptor actúe de acuerdo con sus propias leyes y procedimientos”.

Said Bakhouch fotografiado antes de su detención en 2002. Bakhouch ha sido encarcelado de nuevo por Argelia tras su repatriación de la prisión de Guantánamo en abril de 2023. Foto: Obtenida por The Intercept.

La salud mental de Bakhouch

La carta del CCR a Kadainow planteaba que el Departamento de Estado no había tenido plenamente en cuenta los problemas de salud mental de Bakhouch. Gorman insistió en ello en repetidas ocasiones antes de la liberación de su cliente de Guantánamo. El personal del Departamento de Estado que redacta los correos electrónicos obtenidos por The Intercept no reconoce en ningún momento específicamente la reiterada preocupación de Gorman por el bienestar mental de Bakhouch.

«Antes de su traslado, el Departamento de Estado tuvo conocimiento de un dictamen médico sobre el trauma mental del Sr. Bakhouch y el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático y depresión relacionados con su tortura y detención, y de que su abogado estadounidense comunicó varias veces a su oficina su preocupación por su reintegración en Argelia», dice la carta. «Desgraciada y alarmantemente, estas preocupaciones parecen haber sido desatendidas en el mejor de los casos e instrumentalizadas en el peor, ahora que el Sr. Bakhouch está detenido en Argelia».

Preocupada porque Bakhouch no tenía apoyo familiar en Argelia, Gorman preguntó continuamente por los recursos adecuados para asegurarse de que no se quedara sin hogar tras la repatriación. En un correo electrónico, Prakash sugirió a Gorman que se pusiera en contacto con Reprieve y el Comité Internacional de la Cruz Roja -dos organizaciones no gubernamentales que trabajan con exdetenidos y en cuestiones de derechos humanos- para ayudar a Bakhouch a readaptarse a la vida en Argelia.

En un momento antes de la liberación de Bakhouch a Argelia, Gorman solicita información sobre la asistencia que el Departamento de Estado tenía previsto prestar a su cliente. «¿Podría decirme, por favor, si nuestro gobierno ha llegado a algún acuerdo con el gobierno argelino para ayudar a instalarse al Sr. Bakhouch cuando llegue de nuevo a Argel?», preguntó.

«No hay mucho que pueda compartir sobre los detalles de nuestros acuerdos bilaterales», escribió Prakash en un correo electrónico, «pero puedo decir que estamos trabajando para averiguar lo que el gobierno de acogida puede proporcionar después de la transferencia, y puedo asegurarle que vamos a trabajar para asegurar que se le da un tratamiento adecuado y humano a su regreso. Como probablemente sepa, nuestros acuerdos estándar incluyen una referencia al trato humano».

En los correos electrónicos revisados por The Intercept, Kaidanow invoca sus compromisos de garantizar personalmente que cada traslado se realice sin contratiempos, centrándose en la «reintegración y rehabilitación”.

Sufyian Barhoumi, otro exdetenido de Guantánamo que fue repatriado a Argelia a principios de abril de 2022, dijo que esas palabras no significan «nada en absoluto». Barhoumi y su abogada, Shayana Kadidal, de CCR, dijeron que ni el gobierno estadounidense ni el argelino se han puesto en contacto con ellos. Barhoumi dijo que tampoco las organizaciones no gubernamentales, entre ellas el CICR y Reprieve, habían podido ofrecerle ayuda.

En el transcurso de la labor de Reprieve «Life After Guantánamo«, Maya Foa, directora ejecutiva conjunta de Reprieve en Estados Unidos, escribió a The Intercept: «Hemos visto sistemáticamente lo difícil que es para los hombres sometidos a estos atroces malos tratos durante muchos años escapar a nuevas persecuciones, ya sean repatriados o trasladados a países de acogida. Para muchos hombres, los malos tratos les persiguen para siempre; la mancha de Guantánamo no desaparece una vez que son trasladados.» (El CICR no cumplió el plazo para hacer comentarios antes de esta publicación.)

«Detener arbitrariamente a tantos hombres sin juicio ha manchado indeleblemente la reputación de Estados Unidos como país fundado en el Estado de derecho», afirmó Foa. «La rehabilitación, reintegración y reparación de todos los hombres es responsabilidad directa del gobierno estadounidense». (Reprieve U.S. es uno de los firmantes de la carta enviada el miércoles a Kaidanow).

Sin ingresos ni recursos, Barhoumi dijo que se siente atascado y solo: «Sólo necesito empezar mi vida».

El Estado elude su responsabilidad

Gorman ha seguido intentando que el Departamento de Estado actúe en favor de Bakhouch. Casi dos meses después de que Bakhouch fuera encarcelado en Argelia, Kadainow respondió finalmente con datos concretos, diciendo que había tenido «la oportunidad» de hablar con los colegas diplomáticos pertinentes.

«Nuestro embajador en Argel fue informado de que el Sr. Bakhouch está siendo acusado, en virtud de la legislación argelina, de pertenencia/afiliación a una organización terrorista extranjera, lo que constituye un delito grave según la legislación argelina», escribió Kaidanow. «Actualmente se encuentra en prisión preventiva mientras su caso está siendo revisado por el Tribunal de Instrucción, que decidirá en última instancia si lo lleva a juicio o desestima los cargos y lo pone en libertad. La información relativa a su caso sigue sellada».

Kaidanow añadió: «Seguimos haciendo valer nuestro interés por su trato humano y sus derechos legales en diversas instancias de alto nivel.»

La postura de Estados Unidos -y de Kaidanow- parece clara: Argelia es responsable de lo que ahora pretende hacer con su ciudadano. Estados Unidos no tiene más responsabilidad que pedirles que cumplan su compromiso con los derechos humanos.

Para CCR, la falta de intervención directa es inaceptable, pero poco se puede hacer salvo seguir abogando por una mayor atención.

«El cierre de Guantánamo no es sólo una cuestión de política, sino de personas: las personas que han sido detenidas y torturadas por Estados Unidos, y las obligaciones que el gobierno estadounidense tiene con ellas por este motivo», ha declarado Aliya Hussain, directora del programa de defensa de CCR. «Estas obligaciones de derecho internacional continúan incluso después de que los hombres sean trasladados a otros países, y son inequívocas, como deja claro la Relatora Especial en su reciente informe

Si el Departamento de Estado no hace un seguimiento y hace cumplir las garantías diplomáticas, éstas no sirven para nada, explicó Hussain. «La forma en que respondan a la situación del Sr. Bakhouch en Argelia señalará cuánta supervisión y defensa están dispuestos y comprometidos a emprender para garantizar el éxito de futuros traslados».

Foto de portada: Alambre de concertina rodea una barrera temporal cerca del Complejo Expedicionario Legal dentro de la Estación Naval de Guantánamo el 27 de junio de 2023. Esta foto fue revisada por el ejército estadounidense antes de su publicación (Elise Swain/The Intercept).

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