Joseph Daher, The New Arab, 15 agosto 2023
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Joseph Daher enseña en la Universidad de Lausana (Suiza) y es profesor afiliado del Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia), donde participa en el proyecto «Trayectorias sirias». Es autor de «Syria after the Uprisings, The Political Economy of State Resilience«. Twitter: @JosephDaher19
El mes pasado, la libra siria (SYP) alcanzó un mínimo histórico en el mercado negro. Ante la inflación y el estancamiento económico, el Banco Central de Siria devaluó el tipo de cambio oficial en julio por tercera vez en 2023, pasando de 6,532 a 8,542 SYP por cada dólar estadounidense.
Desde entonces, la moneda se ha depreciado aún más, cotizando actualmente a 13.000 SYP por dólar.
La depreciación desató el pánico en los mercados locales, con un aumento de los precios de todo tipo de productos esenciales, desde los alimentos hasta el combustible, ya que los agentes económicos fijaron los precios en el mercado negro para mantener sus beneficios.
En respuesta a la escalada de precios, los comerciantes, desde Latakia a Suwaida, se vieron obligados a cerrar sus establecimientos, mientras que los importadores suspendieron sus importaciones.
La subida del precio del combustible y el gasóleo ha repercutido en todos los sectores, desde la producción agrícola hasta la generación de electricidad, la calefacción y el transporte. Esto, por supuesto, aumenta el coste de producción, exacerbando aún más la inflación.
El gobierno sirio no ha conseguido atajar el deterioro de la moneda nacional siria y sus efectos en la economía, lo que ha provocado la ira y la frustración de amplios sectores de la población. La gente ha recurrido a las redes sociales para expresar su enfado.
A pesar de ello, se ha hablado de recortar aún más las subvenciones a productos clave, como el pan y el aceite. No se han tomado medidas ni decisiones para aumentar los salarios y mejorar el nivel de vida, salvo una nueva prima única para los veteranos heridos del ejército, la seguridad y las Fuerzas de Defensa Nacional, una milicia prorégimen, que oscila entre 300.000 y 400.000 SYP.
El salario mínimo oficial sigue fijado en 92.970 SYP -equivalentes a algo menos de 11 dólares al cambio oficial de 8.542 SYP/USD-, muy insuficiente para mantener a una familia. A mediados de julio, se estimó que el coste medio de la vida para una familia de cinco miembros en Damasco es de 6,56 millones de SYP, es decir, 772 dólares.
En el noreste, la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) anunció a finales de julio que fijaría los salarios de sus empleados en función del dólar para contrarrestar la devaluación.
En el noroeste, el Gobierno Sirio de Salvación (SSG), que actúa como administración civil de Hayat Tahrir Sham en la provincia de Idlib y en sectores del campo occidental de Alepo, permitió el uso del dólar para el comercio de verduras y frutas en lugar de la lira turca, tras un nuevo desplome de la moneda nacional turca.
Anteriormente, el SSG había permitido el uso del dólar para el pago de productos petrolíferos en junio de 2021, antes de emitir algunos salarios en dólares en diciembre de 2021.
Para los sirios de a pie, la depreciación de la libra siria y las elevadas tasas de inflación han devastado su poder adquisitivo al aumentar masivamente el coste de la vida.
Incluso antes del mes de julio, los sirios tenían dificultades para llegar a fin de mes. En el primer semestre de 2023, el precio medio nacional de la cesta de alimentos estándar de referencia aumentó un 27%, alcanzando un precio casi siete veces superior al de hace tres años.
Hasta ahora, la rápida subida de los precios no muestra signos de remitir. En las dos primeras semanas de agosto, los precios siguieron subiendo entre un 30% y un 100%, incluido el precio de los medicamentos en un 50%.
Por si todo esto fuera poco, la explosión de la crisis del coste de la vida se produce en un contexto de continua disminución de la financiación internacional a la situación humanitaria siria. En junio, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) declaró que recortaba su ayuda a 2,5 millones de los 5,5 millones de personas que dependen de la organización para cubrir sus necesidades alimentarias básicas como consecuencia de una crisis de financiación sin precedentes.
Incluso antes del devastador terremoto de febrero, UNICEF calculaba que 15 millones de personas necesitaban ayuda humanitaria en Siria, y se estimaba que al menos 12,1 millones sufrían inseguridad alimentaria.
Para algunos, la única salida a la grave situación de Siria es emigrar en busca de una vida mejor.
El continuo deterioro de la situación socioeconómica, la falta de oportunidades laborales y los bajos salarios empujan a cada vez más jóvenes sirios a abandonar el país, sobre todo licenciados universitarios y trabajadores cualificados, en busca de mejores condiciones de vida.
Cada vez más sirios siguen haciendo el intento, a menudo peligroso, de llegar a Europa, ya sea por vías legales o de forma irregular. Un número creciente de sirios intenta abandonar el país a través del Líbano, donde en los últimos años se han producido varios accidentes mortales en el mar.
Los choques externos -como la crisis financiera en el Líbano desde octubre de 2019 y la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022- y las paralizantes sanciones occidentales han contribuido sin duda a la pérdida de valor de la libra siria y al alto nivel de las tasas de inflación.
Pero son las políticas del régimen sirio las principales responsables de la situación actual y del continuo empobrecimiento del pueblo sirio.
Junto a su guerra contra la población siria y la destrucción de infraestructuras, las continuas políticas neoliberales, la corrupción y el favorecimiento de determinadas redes de comerciantes afiliados al palacio presidencial, así como las medidas de austeridad, han conducido a la crisis actual.
Y es el pueblo sirio el que paga el precio de todo ello.
Foto de portada: Aunque diversos factores externos han contribuido al aumento de la inflación, las políticas neoliberales del régimen sirio son las principales culpables. [Getty Images]