Ramy Abdu, Middle East Eye, 21 diciembre 2023
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Ramy Abdu es profesor adjunto de Derecho y Finanzas, fundador y presidente del Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos y analista político de Al-Shabaka. Anteriormente, trabajó como coordinador de proyectos e inversiones para el Banco Mundial. Posee un máster en Finanzas por la Universidad de Jordania, así como un MReS y un doctorado en Derecho y Finanzas por la Universidad Metropolitana de Manchester (Reino Unido).
Desde el inicio de la colonización israelí de Palestina en 1948, innumerables registros visuales, fotografías e imágenes televisadas han documentado una violencia desproporcionada y a gran escala, caracterizada por la humillación y la conducta inhumana del ejército israelí contra civiles palestinos desarmados.
En muchos casos, las víctimas eran niños, mujeres, ancianos y discapacitados indefensos.
El 8 de octubre, el gobierno israelí lanzó un gran asalto militar contra Gaza, declarando que sus objetivos eran liberar a los cautivos israelíes y desmantelar a Hamás, aunque varios dirigentes, desde el primer ministro Benjamin Netanyahu hasta el ministro de Defensa Yoav Gallant, dejaron clara su intención genocida.
Dos meses después, con más de 20.000 palestinos asesinados, parece que el gobierno israelí no está consiguiendo sus objetivos. El espeluznante nivel de carnicería y destrucción ha desencadenado protestas masivas en todo el mundo y condenas internacionales de la guerra genocida de Israel.
El asombroso número de víctimas mortales, sobre todo niños, los ataques a la Cisjordania ocupada y las flagrantes violaciones del derecho internacional, como el ataque a hospitales y el asedio a los alimentos, agua y combustible, han suscitado dudas sobre el resultado previsto de la guerra de Israel contra los palestinos.
A ello se suma la presión interna ejercida por las familias de los rehenes y la opinión pública israelí en general sobre el gobierno para que persiga activamente su liberación.
A la luz de la creciente presión nacional e internacional, el gobierno israelí ha estado trabajando para elaborar una narrativa que justifique la violencia extrema que sigue infligiendo a más de 2,3 millones de residentes en Gaza en nombre de la lucha contra la amenaza del «terror de Hamás».
Degradación sistemática
Históricamente, ha habido numerosos casos de ejércitos que han castigado a la población civil y la han sometido a un trato sádico y degradante tras fracasar en la consecución de sus objetivos políticos o militares.
En respuesta a los llamamientos del mundo para que ponga fin a sus ataques deliberados contra infraestructuras civiles, el gobierno israelí sigue postulando desesperadamente la supuesta presencia militar de facciones armadas palestinas en los principales hospitales de la franja.
Este esfuerzo se ha materializado en una intensa campaña de bombardeos aéreos y de artillería contra los hospitales, entre ellos el principal complejo médico de Gaza, Al Shifa. Los ataques, dirigidos contra pacientes y personas desplazadas dentro de los hospitales, se extendieron a la detención, maltrato y explotación de médicos como escudos humanos.
En un inquietante giro de los acontecimientos, los soldados israelíes han impedido al personal médico recuperar los cadáveres de las víctimas de los patios de los hospitales, dejándolos expuestos a los animales durante un largo periodo.
En otros incidentes, varios testigos declararon al Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos que soldados israelíes agredieron y humillaron a civiles palestinos que utilizaban el «corredor seguro» designado para evacuar la ciudad de Gaza y el norte de la Franja, en dirección al sur.
Un testigo declaró que un soldado israelí ordenó a un palestino que se desnudara mientras esperaba la autorización del puesto de control. Cuando otro palestino cuestionó las acciones del soldado, recibió un disparo mortal en la cabeza y se impidió a los presentes, incluida su familia, prestar asistencia o recuperar su cadáver.
En una angustiosa serie de sucesos, aparecieron relatos sobre soldados israelíes que sometían a las mujeres desplazadas a tratos degradantes y humillaciones en el corredor seguro designado. Según los informes, a punta de pistola ordenaron a dos mujeres desplazadas que se desnudaran ante cientos de curiosos antes de permitirles volver a vestirse y continuar su viaje hacia el sur.
Además, en el norte de la Franja de Gaza, una mujer embarazada de cinco meses relató un incidente en el que un agente israelí le ordenó quitarse la ropa y la amenazó con violarla si no accedía.
Más recientemente, han circulado imágenes de vídeo, supuestamente grabadas por el ejército israelí, que muestran a numerosos hombres palestinos detenidos y humillados en el norte de la Franja de Gaza.
Los hombres eran en su mayoría desplazados que buscaban refugio en edificios residenciales y escuelas gestionadas por la UNRWA en medio de los bombardeos israelíes. Aparecían sin camiseta, con tan solo la ropa interior, con las manos levantadas detrás de la cabeza. Los soldados israelíes los habían alineado en la calle y les habían hecho fotos y vídeos.
Los vídeos fueron ampliamente compartidos por medios de comunicación y soldados israelíes, que han difundido decenas de vídeos e imágenes en sus cuentas de redes sociales, sobre todo desde la invasión terrestre. En vídeos publicados en TikTok e Instagram, se burlan abiertamente de los palestinos mientras celebran la invasión de sus barrios y playas.
En otras «escenas victoriosas», colocaron banderas israelíes en instalaciones y sedes vitales, edificios residenciales, juzgados y universidades.
En contra de la versión inicial israelí, que situaba la campaña de detenciones masivas en el barrio de Shujaiya, en el este de la ciudad de Gaza, y en Jan Yunis, en el sur de la Franja, revelaciones posteriores revelaron que el incidente tuvo lugar en Yabaliya, en el norte de la Franja.
Fuentes israelíes afirmaron que los detenidos eran miembros de facciones armadas palestinas. Sin embargo, los testimonios de testigos presenciales y de familiares de los detenidos recogidos por el equipo de Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos sobre el terreno y por otras organizaciones y periodistas confirmaron que se trataba de civiles desarmados, entre ellos profesores de las escuelas gestionadas por la UNRWA (que suelen ser sometidos a múltiples controles de seguridad antes de ser detenidos), periodistas y estudiantes universitarios.
Violencia de los colonos
La desinformación inicial, posteriormente corregida, no sólo es resultado de los intentos de Israel de demonizar a los residentes de Gaza, sino que también es indicativa de un persistente esfuerzo por presentar una imagen de victoria ante sus ciudadanos y, lo que es más importante, ante sus aliados occidentales.
Su objetivo es proporcionar una supuesta «prueba» de que su sangrienta campaña militar, que ha matado a decenas de miles de palestinos y desplazado a cientos de miles más, tenía en realidad como objetivo someter a todos los palestinos a la subordinación, y no simplemente «erradicar a Hamás».
La violencia dentro del colonialismo de asentamientos es una variedad peculiar. Este tipo de violencia va más allá de la mera dominación o eliminación cultural; aspira a dominar y destruir no sólo comunidades, sino la esencia misma de las psiques individuales. En el fondo, busca humillar. Israel emplea una estrategia sistemática de humillación para impactar psicológicamente y doblegar a los individuos y las comunidades palestinas.
El objetivo es infundir sentimientos de vergüenza y degradación, y potencialmente inducir efectos psicológicos duraderos que erosionen la firmeza y la resistencia palestinas. A pesar de ser una política aplicada sistemáticamente durante las últimas siete décadas, no ha conseguido desalentar a la población palestina.
Una cuestión esencial para Israel es reflexionar sobre las implicaciones de interiorizar y normalizar prácticas que implican humillar a semejantes y enorgullecerse de tales acciones. Esta violación sistémica de la dignidad humana y la justicia exige un examen crítico de su impacto en las normas y valores de la sociedad israelí.
A Israel y a sus partidarios occidentales les gusta comparar su genocidio en Gaza con la campaña de los Aliados en Dresde.
Pero esta es una narrativa falsa. A diferencia de los Aliados, que no intentaron humillar a la población de Dresde, la violencia israelí, sobre todo por su poder destructivo y su evidente deseo de humillar, se asemeja a las atrocidades y humillaciones presenciadas durante la Kristallnacht.
Foto de portada: Fuerzas israelíes trasladan a hombres palestinos detenidos con los ojos vendados, desnudos y esposados en la Franja de Gaza, 8 de diciembre de 2023 (Yossi Zelige/Reuters).