Un sombrío comienzo de 2024 para Siria: Bombardeos incesantes y muertes constantes

Ali Haj Suleiman, Al Jazeera, 7 enero 2024

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Ali Haj Suleiman, originario de Damasco, inició en 2012 sus actividades fotográficas. En 2017 se unió a las filas de los medios de comunicación que documentan el sufrimiento de los sirios y las violaciones humanitarias contra civiles, trabajando como fotógrafo freelance con diversos periódicos y sitios de noticias como Middle East Eye y Al Jazeera English.

Idlib, noroeste de Siria: Shaher Masri y su familia oyeron el ruido procedente de la explosión de varias bombas cerca de su casa poco después de las oraciones del mediodía del primer día del nuevo año.

El régimen sirio y sus aliados rusos no habían permitido una pausa en las fiestas, y esta vez bombardearon una panadería a pocos metros de la casa en la que Masri, de 29 años, su esposa y sus cuatro hijos viven desde hace cuatro años en la aldea de Yakid al-Adas, cerca de Darat Izza, en el noroeste de Siria.

«Nunca he visto algo más horrible. Cuando nos aventuramos a salir encontramos a un hombre muerto cuando iba a comprar pan y el desayuno para su familia», dijo Masri a Al Jazeera.

Dos niños miran la sangre y unos dulces caídos en el suelo, lo único que queda de un hombre que volvía a casa con el desayuno para su familia y murió a causa de una bomba en Darat Izza, noroeste de Siria [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

Esa tarde, la artillería golpeó repetidamente la ciudad, atemorizando a los civiles y dañando edificios, entre ellos una panadería, una mezquita, un mercado y una instalación eléctrica.

El ataque formaba parte de un asalto general contra los pueblos de Darat Izza, Kabashin y Burj Haidar, en la campiña al oeste de Alepo, en el que murieron seis personas y otras once resultaron heridas, entre ellas cuatro niños, un bebé y dos mujeres.

Se produjo tras el bombardeo de la ciudad de Idlib del día anterior y los ataques aéreos israelíes contra los aeropuertos de Alepo y Neirab, así como contra varios puntos pertenecientes al régimen sirio al sur de Alepo.

Nada al-Rashed, directora de la Defensa Civil Siria (Cascos Blancos), declaró a Al Yazeera que los sirios habían dado la bienvenida al nuevo año con los mismos hechos con los que despidieron el anterior: «con derramamiento de sangre».

Masri y su familia, originarios de Yakid al-Adas, en la gobernación de Alepo, ya han sido desplazados varias veces dentro del noroeste de Siria. No volverán a desplazarse, a pesar de los repetidos bombardeos de Darat Izza; no tiene ya mucho sentido, dicen.

Pero Masri mantiene la esperanza. «Esperamos librarnos de [el presidente sirio] Assad durante el nuevo año», afirma.

Un niño mira con recelo por una ventana bajo los repetidos bombardeos del régimen sobre Darat Izza el 1 de enero de 2024 [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

Ataques contra civiles

El régimen pretende desestabilizar a la población eliminando infraestructuras civiles, afirmó Al Rashed. «La ausencia de rendición de cuentas y la impunidad de los crímenes cometidos por el régimen sirio es lo que le da luz verde para continuar sus ataques sin disuasión alguna”.

Yahya Sheij Mohammed, de 30 años, sobrino del hombre asesinado cerca de la panadería, declaró a Al Jazeera que tiene la sensación de vivir «en medio de una muerte constante».

Había salido corriendo a la calle tras el atentado para recoger el cadáver del marido de su tía, dijo Mohammed.

«Encontramos otro muerto mientras transportábamos al anciano».

Con estos ataques, el régimen sirio pretende abrir una brecha entre la zona rural del norte de Alepo -controlada por Turquía- e Idlib y la zona rural del oeste de Alepo -bajo el control de Hayat Tahrir al-Sham, organización aliada del gobierno de oposición sirio en la zona y clasificada como «terrorista» por el régimen-, según declaró a Al Yazeera Mustafa al-Naimi, periodista afincado en Turquía.

Dos hombres se despiden a un familiar muerto en el atentado de Darat Izza el día de Año Nuevo [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

«Con el pretexto del ‘terrorismo’, la gobernación de Idlib sigue expuesta a bombardeos de artillería y misiles, así como a ataques aéreos», dijo al-Naimi, que también es investigador del Foro Árabe para el Análisis de las Políticas Iraníes.

Añadió que las operaciones militares también impedían que la población se sintiera segura y ahuyentaban cualquier inversión, lo que ha agravado el profundo estancamiento económico de Idlib.

Más del 90% de la población de la región vive en la pobreza y depende de la ayuda internacional. Sin embargo, la llegada de ayuda se vio gravemente restringida el pasado julio al vetar Rusia una votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la renovación de un mecanismo de ayuda transfronteriza a través del paso de Bab al-Hawa con Turquía.

El régimen también podría estar descargando su ira por no poder responder a los bombardeos israelíes de emplazamientos iraníes atacando las bases israelíes o estadounidenses al este del Éufrates, añadió al-Naimi.

Daños causados por la metralla de un proyectil de las fuerzas del régimen en un muro con la frase «Si no puedes decir la verdad no aplaudas la falsedad» en Darat Izza, en la campiña occidental de Alepo [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

La oposición, más fuerte que nunca

La región noroccidental de Siria ha sido objeto de un acuerdo de alto el fuego negociado en 2020 con la ayuda de Rusia y Turquía. Aun así, el régimen y sus fuerzas aliadas han violado repetidamente este acuerdo (en al menos 1.200 ocasiones solo en el último año, según los Cascos Blancos).

Al-Naimi dijo que las facciones de la oposición que controlan el noroeste pueden no tener la capacidad militar para montar una defensa lo suficientemente fuerte contra los bombardeos.

Sin embargo, los líderes de la oposición se muestran desafiantes.

«Nuestras opciones están abiertas y tenemos capacidad para responder a los ataques», declaró a Al Jazeera Jattab al Shami, comandante militar de la agrupación de facciones opositoras Al Fatah al Mubin.

«Hoy somos más fuertes que nunca y poseemos capacidad e iniciativa militar, mientras que nuestro enemigo la perdió hace años», afirmó al-Shami. «La batalla de la liberación está por llegar, si Dios quiere, y todo lo que está ocurriendo hoy es un anticipo de ella».

No estuvo de acuerdo en que los bombardeos del régimen sirio tuvieran como objetivo separar el noroeste de Siria, señalando que los bombardeos habían tenido como objetivo zonas bajo control turco, incluida Afrin, en el campo alrededor de Alepo.

Dos hombres inspeccionan los daños en una panadería atacada por las fuerzas del régimen en Darat Izza [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

Considera que la escalada del régimen en los últimos cuatro meses ha sido «un intento de restaurar la soberanía robada» tras haber sido bombardeado varias veces por Israel.

Mantener a las personas que viven fuera de su control en un estado constante de desplazamiento y miedo es la forma que tiene el régimen de “vengarse de ellos mientras aumenta su sufrimiento durante el invierno».

Atacar infraestructuras civiles es también una forma de desviar la atención del hecho de que el régimen es incapaz de garantizar las necesidades de la población que vive en zonas bajo su control, afirmó Al Shami.

«Está intensificando los bombardeos sobre el area liberada para ocultar los gravísimos problemas económicos, políticos y sociales que sufren sus zonas».

Foto de portada: Un hombre se muestra sobrecogido al ver la sangre de un pariente anciano, asesinado mientras llevaba el desayuno a casa durante el bombardeo del 1 de enero contra Darat Izza, en la campiña occidental de Alepo [Ali Haj Suleiman/Al Jazeera].

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