Hebh Jamal, The New Arab, 18 enero 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Hebh Jamal es una periodista palestino-estadounidense afincada en Alemania. Twitter: @hebh_jamal
A principios de este mes, la presentadora de TalkTV Julia Hartley-Brewer entrevistó al parlamentario palestino Mustafa Barghouti.
A lo largo de la entrevista, Hartley-Brewer le gritaba continuamente a Barghouti mientras éste hablaba de la implacable guerra de Israel contra Gaza.
Cuando Barghouti intentaba responder, Hartley-Brewer le gritaba enfadada: «Quizá no está acostumbrado a que hablen las mujeres, ¡no sé!».
Mientras Hartley-Brewer acusaba erróneamente a su invitado de misoginia, Barghouti se mostraba tranquilo, aunque visiblemente incómodo. Terminó su bloque informativo diciendo de nuevo: «Siento que haya sido una mujer la que te ha hablado».
El arrebato de Hartley-Brewer ilustra perfectamente la bancarrota moral de las actitudes dominantes occidentales, y del feminismo occidental, hacia los hombres palestinos que deshumanizan rutinariamente incluso a los más respetados entre nosotros.
Tanto es así que rara vez los principales medios de comunicación ven siquiera a los hombres palestinos lo suficientemente dignos como para ser víctimas de la violencia israelí.
Por ejemplo, la entrevista al periodista palestino Ahmed Alnaouq, que perdió a 21 miembros de su familia en Gaza por un ataque aéreo israelí el 22 de octubre. Aunque al principio Good Morning Britain permitió a Alnaouq contar su historia y expresar su dolor, rápidamente se convirtió en una conversación sobre los «horrores cometidos por Hamás, una organización terrorista».
A Alnaouq no se le permitió expresar su rabia, y tuvo que defenderse rápidamente al afirmar que existe un claro doble rasero perpetuado por los principales medios de comunicación.
Hace casi diez años, la académica y cofundadora de Jadaliyya, Maya Mikdashi, escribió un artículo crucial titulado “¿Pueden los hombres palestinos ser víctimas?”.
En él Mikdashi explica que en los medios de comunicación occidentales se hace hincapié en las muertes de civiles que son «desproporcionadamente de mujeres y niños». Explica que la reiteración de estos hechos inquietantes muestra una clara falta de «luto público por los hombres palestinos asesinados por la maquinaria de guerra de Israel».
A lo largo de estos 104 días de genocidio, Israel ha secuestrado, torturado y ejecutado sistemáticamente a hombres palestinos, al tiempo que los bombardeaba junto a sus familias.
Rápidamente, las imágenes de estos hombres en lo que sólo puede describirse como campos de concentración, se presentan en cambio como combatientes de Hamás sin ninguna prueba. De hecho, muchos han identificado a sus seres queridos en las imágenes y vídeos de la propaganda israelí, confirmando que en realidad son civiles.
Desde el 7 de octubre, los defensores proisraelíes han descrito violaciones sistemáticas cometidas por combatientes de Hamás contra mujeres israelíes.
Aunque los medios palestinos ya han señalado los enormes fallos de esta categorización, el aparente éxito de esta propaganda no sólo ha creado una justificación para el genocidio que se está desarrollando contra los habitantes de Gaza, sino que también ha creado una visión depredadora de los hombres palestinos como misóginos violentos en el mejor de los casos y peligrosos violadores depredadores en el peor.
En la CNN, la congresista Pramila Jayapal dijo: «Tenemos que ser equilibrados a la hora de incluir los ultrajes contra los palestinos», a lo que la corresponsal de la CNN, Dana Bash, responde: «No se ve a soldados israelíes violando a mujeres palestinas».
Por supuesto, lo absurdo del comentario de Bash no se corresponde con ninguna verdad o sustancia real. En Gaza ha habido testimonios espeluznantes de mujeres a las que se ha obligado a desnudarse mientras evacuaban con sus familias, y algunas han denunciado que fueron agredidas y luego amenazadas de violación, entre ellas una mujer embarazada.
No son sólo las mujeres palestinas las que están sufriendo violencia sexual durante esta guerra, sino que hay múltiples informes de que se está ejerciendo también contra hombres y niños palestinos.
El Centro para el Retorno de los Palestinos descubrió que «han aumentado las denuncias de abusos sexuales después de que más de 100 hombres palestinos detenidos por las fuerzas israelíes hayan sido desnudados hasta quedar en ropa interior, vendados y obligados a arrodillarse en una calle del norte de Gaza, según imágenes y vídeos ampliamente difundidos en las redes sociales y confirmados por el ejército israelí».
Mientras tanto, en las cárceles israelíes se han producido numerosos relatos de hombres y niños palestinos que han sufrido torturas y abusos desde el 7 de octubre.
Un relato especialmente estremecedor fue el del exdirector del Departamento de Estado de Estados Unidos, Josh Paul, sobre la violación de una adolescente palestina en una prisión israelí en 2021, denunciada por una organización palestina de defensa de los derechos de los niños Defensa Internacional de los Niños para Palestina ante el Departamento de Estado estadounidense.
Cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos se interesó por el caso, el grupo de derechos humanos fue calificado poco después de organización terrorista junto con otros cinco grupos que trabajan por la justicia social.
Un estudio realizado por el Comité Público contra la Tortura en Israel recogió miles de testimonios de hombres palestinos torturados por las autoridades israelíes, incluidas torturas sexuales. El informe demuestra que «los malos tratos sexuales son sistemáticos».
Por supuesto, este tipo de violencia sexual sistemática no entra en la corriente informativa dominante. Los hombres palestinos no son vistos como víctimas de la guerra, el conflicto y el encarcelamiento injusto. Sus abusos suelen ir seguidos de la pregunta: «¿Qué han hecho para merecerlo?».
Volviendo a la entrevista de Hartley-Brewer con el Dr. Mustafa Barghouti, su acusación de que «no está acostumbrado a hablar con mujeres» no es un fenómeno nuevo. Hemos visto muchas veces cómo el feminismo occidental se convierte en un arma para silenciar y deshumanizar a los hombres árabes y musulmanes.
Lo que la entrevista también revela es lo que Mikdashi describe como el género de esta horrible guerra.
«La masificación de mujeres y niños en un grupo indistinguible unido por la ‘igualdad’ de género y sexo, y la difusión del cuerpo masculino palestino (y del cuerpo masculino árabe en general) siempre como algo peligroso». Constantemente se pone en duda el estatus del hombre palestino como víctima.
La perspectiva de género del genocidio palestino significará que, con toda probabilidad, los hombres palestinos no verán escuchadas sus historias, su dolor no será reconocido y su tortura será catalogada como una práctica rutinaria. Corresponde a los pueblos del mundo libre recordarse unos a otros que esta guerra no es sólo una «guerra contra las mujeres y los niños», es una guerra contra todos y cada uno de los cuerpos palestinos que han vivido bajo un bloqueo y un asedio brutal durante más de 16 años, y más ampliamente contra los palestinos que exigen su liberación desde 1948.
Foto de portada: A menudo se presenta erróneamente a los hombres palestinos como violentos o misóginos en lugar de como víctimas de la violencia israelí, escribe Hebh Jamal. [Getty]