David Cronin, The Electronic Intifada, 12 marzo 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

David Cronin es periodista, escritor y activista social. Su trabajo ha sido publicado por The Guardian, The Wall Street Journal Europe, The Irish Times, European Voice, The Sunday Tribune e Inter Press Service. Cronin es actualmente corresponsal en Bruselas de la agencia de noticias Inter Press Service y colaborador de The Electronic Intifada.
No parece que se plantearan muchas preguntas sobre el genocidio de Gaza cuando la Unión Europea ha procedido a aprobar nuevos acuerdos financieros para Israel.
La semana pasada informé de cómo los funcionarios de Bruselas habían dado su visto bueno a la participación del fabricante de armas Israel Aerospace Industries (IAI) en un proyecto científico de 14 millones de dólares centrado en el repostaje de aviones.
Antes de terminar mi artículo, me puse en contacto con la Comisión Europea (el ejecutivo de la UE) para preguntarle por qué se autorizaba una subvención a IAI cuando los productos de esa empresa están utilizándose para llevar a cabo un genocidio en Gaza.
Aunque solicité una respuesta urgente, la Comisión Europea tardó seis días en ponerse en contacto conmigo.
En lugar de responder a mi pregunta, la Comisión Europea declaró que todas las actividades de su programa principal de investigación «deben centrarse exclusivamente en aplicaciones civiles”. El proyecto en el que participa el IAI tiene ese enfoque, añadió.
Tal afirmación es despreciable.
El proyecto financiado por la UE en el que participa IAI viene con un envoltorio «verde». Se ha incluido en la categoría de «clima, energía y movilidad» del programa de investigación Horizonte Europa.
Estas etiquetas pueden tranquilizar a algunos administradores. Pero no alteran el hecho de que el IAI proporciona y utiliza activamente las herramientas del genocidio.
El IAI está, por citar su sitio web, «completamente integrado» con las fuerzas israelíes y ha celebrado cómo sus «sofisticadas tecnologías» están desempeñando un «papel fundamental» en la actual guerra contra Gaza.
Tráfico fluido
El acuerdo para el proyecto en el que participa IAI fue firmado por la Comisión Europea a mediados de diciembre.
Por las mismas fechas, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) firmó un préstamo de unos 273 millones de dólares para un nuevo sistema de metro ligero en Tel Aviv.
El Estado de Israel figura como «promotor-intermediario financiero» en el contrato de préstamo.
Me puse en contacto con el BEI para preguntarle por qué había firmado un contrato con Israel cuando ese Estado estaba bombardeando Gaza.
En lugar de responder a esa pregunta, un portavoz del BEI señaló que el proyecto de metro ligero tenía por objeto «aliviar la congestión y reducir las emisiones de carbono».
No importa que se haya impuesto una hambruna a la población de Gaza. El tráfico va a fluir ahora más suavemente en Tel Aviv.
Como el BEI es una institución de la Unión Europea, está obligado a respetar el derecho internacional, incluida la Convención sobre el Genocidio de 1948.
Dicha convención impone a los gobiernos y organismos públicos la obligación de prevenir y castigar el delito de genocidio.
Conceder subvenciones y préstamos a Israel sería censurable en cualquier circunstancia. Concederlos cuando el número de muertos aumenta rápidamente en Gaza es totalmente inexcusable.
Desde que la UE tomó las decisiones financieras mencionadas, el Tribunal Internacional de Justicia ha ordenado a Israel que deje de matar palestinos. Según el tribunal, existe un caso plausible de que Israel está cometiendo genocidio.
La Unión Europea indicó inicialmente que se tomaba en serio la orden del tribunal. Si fuera realmente en serio, la UE rescindiría los recientes acuerdos que benefician a Israel.
La aparente negativa a hacerlo significa que la UE está siendo cómplice de un genocidio.
Foto de portada de Ali Hama/APA Images.