Chris Hedges, The Chris Hedges Report, 18 marzo 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Chris Hedges es un escritor y periodista ganador del Premio Pulitzer que fue corresponsal en el extranjero durante quince años para The New York Times.
Los muelles permiten que entren cosas. Permiten que las cosas salgan. E Israel, que no tiene intención de poner fin a su asedio asesino de Gaza, incluida su política de inanición forzosa, parece haber encontrado una solución a su problema de adónde expulsar a los 2,3 millones de palestinos.
Si el mundo árabe no los acoge, como propuso el secretario de Estado Antony Blinken durante su primera ronda de visitas después del 7 de octubre, los palestinos serán arrojados a la deriva en barcos. Funcionó en Beirut en 1982, cuando unos 8.500 miembros de la Organización para la Liberación de Palestina fueron enviados por mar a Túnez y otros 2.500 acabaron en otros Estados árabes. Israel espera que la misma deportación forzosa por mar funcione en Gaza.
Israel, por esta razón, apoya el «muelle temporal» que la administración Biden está construyendo, para entregar ostensiblemente alimentos y ayuda a Gaza; alimentos y ayuda cuya «distribución» será supervisada por el ejército israelí.
«Se necesitan conductores que no existen, camiones que no existen alimentando un sistema de distribución que no existe», declaró a The Guardian Jeremy Konyndyk, ex alto funcionario de ayuda de la administración Biden y ahora presidente del grupo de apoyo a la ayuda Refugees International.
Este «corredor marítimo» es el Caballo de Troya de Israel, un subterfugio para expulsar a los palestinos. Los pequeños envíos de ayuda marítima, al igual que los paquetes de alimentos que se han lanzado desde el aire, no aliviarán la hambruna que se avecina. No se pretende que lo hagan.
Cinco palestinos murieron y varios resultaron heridos cuando un paracaídas que transportaba ayuda falló y se estrelló contra una multitud de personas cerca del campo de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza.
«Dejar caer ayuda de esta manera es propaganda llamativa más que un servicio humanitario», declaró la oficina de medios de comunicación del gobierno local de Gaza.
«Ya advertimos anteriormente que supone una amenaza para la vida de los ciudadanos de la Franja de Gaza, y esto es lo que ha ocurrido hoy, cuando los paquetes han caído sobre las cabezas de los ciudadanos».
Si Estados Unidos o Israel se tomaran en serio aliviar la crisis humanitaria, se permitiría la entrada, por cualquiera de sus múltiples cruces, de los miles de camiones con alimentos y ayuda que se encuentran actualmente en la frontera sur de Gaza. No es así. El «muelle temporal», al igual que las entregas aéreas, es un teatro macabro, una forma de enmascarar la complicidad de Washington en el genocidio.
Los medios de comunicación israelíes informaron de que la construcción del embarcadero se debió a la presión de Emiratos Árabes Unidos, que amenazó a Israel con poner fin a una ruta comercial de corredores terrestres que administra en connivencia con Arabia Saudí y Jordania, para eludir el bloqueo naval de Yemen.
El Jerusalem Post informó de que fue el primer ministro Benjamin Netanyahu quien propuso la construcción del «muelle temporal» a la administración Biden.
El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, que ha calificado a los palestinos de «animales humanos» y ha abogado por un asedio total de Gaza, incluido el corte de electricidad, alimentos, agua y combustible, alabó el plan, afirmando que «está diseñado para llevar ayuda directamente a los residentes y continuar así el colapso del gobierno de Hamás en Gaza”.
«¿Por qué Israel, el ingeniero de la hambruna de Gaza, respaldaría la idea de establecer un corredor marítimo de ayuda para hacer frente a una crisis que inició y que ahora está empeorando?», escribe Tamara Nassar en un artículo titulado «¿Cuál es el verdadero propósito del puerto de Biden en Gaza?» en The Electronic Intifada. «Esto podría parecer paradójico si se asumiera que el objetivo principal del corredor marítimo es entregar ayuda».
Cuando Israel ofrece un regalo a los palestinos puedes estar seguro de que se trata de una manzana envenenada. Que Israel consiguiera que la administración Biden construyera el embarcadero es un ejemplo más de la relación invertida entre Washington y Jerusalén, donde el lobby israelí ha comprado a cargos electos de los dos partidos gobernantes.
En un informe del 15 de marzo, Oxfam acusa a Israel de obstaculizar activamente las operaciones de ayuda en Gaza, desafiando las órdenes del Tribunal Internacional de Justicia. Señala que 1,7 millones de palestinos, aproximadamente el 75% de la población de Gaza, se enfrentan a la hambruna y que dos tercios de los hospitales y más del 80% de todas las clínicas de salud de Gaza ya no funcionan. La mayoría de la población, reza el informe, «no tiene acceso a agua potable limpia» y «los servicios de saneamiento no funcionan».
En el informe se lee:
Las condiciones que hemos observado en Gaza son más que catastróficas, y no sólo hemos visto que las autoridades israelíes no han cumplido con su responsabilidad de facilitar y apoyar los esfuerzos de ayuda internacional, sino que, de hecho, hemos visto que se han tomado medidas activas para obstaculizar y socavar dichos esfuerzos de ayuda. El control de Gaza por parte de Israel sigue caracterizándose por acciones restrictivas deliberadas que han provocado una disfuncionalidad grave y sistémica en la prestación de ayuda. Las organizaciones humanitarias que operan en Gaza informan de un empeoramiento de la situación desde que la Corte Internacional de Justicia impuso medidas provisionales ante el riesgo plausible de genocidio, con una intensificación de las barreras, restricciones y ataques israelíes contra el personal humanitario. Israel ha mantenido una «conveniente ilusión de respuesta» en Gaza para servir a su afirmación de que está permitiendo la entrada de ayuda y dirigiendo la guerra de acuerdo con las leyes internacionales.
Oxfam afirma que Israel emplea «un sistema de inspección disfuncional e infradimensionado que mantiene la ayuda atascada, sometida a procedimientos burocráticos onerosos, repetitivos e impredecibles que están contribuyendo a que los camiones queden varados en colas gigantescas durante 20 días de media». Israel, explica Oxfam, rechaza «artículos de ayuda por tener ‘doble uso (militar)’, prohibiendo por completo el combustible vital y los generadores junto con otros artículos esenciales para una respuesta humanitaria significativa, como el equipo de protección y el kit de comunicaciones”. La ayuda rechazada, «debe pasar por un complejo sistema de ‘pre-aprobación’ o acaba retenida en el limbo del almacén de Al Arish en Egipto.» Israel también ha «reprimido las misiones humanitarias, acordonando en gran medida el norte de Gaza y restringiendo el acceso de los trabajadores humanitarios internacionales no sólo a Gaza, sino también a Israel y Cisjordania, incluido Jerusalén Este».
Israel ha permitido la entrada de 15.413 camiones en Gaza durante los últimos 157 días de guerra. Oxfam calcula que la población de Gaza necesita cinco veces ese número. Israel permitió la entrada de 2.874 camiones en febrero, un 44% menos que el mes anterior. Antes del 7 de octubre, 500 camiones de ayuda entraban diariamente en Gaza.
Los soldados israelíes también han matado a decenas de palestinos que intentaban recibir ayuda de los camiones en más de dos docenas de incidentes. Estos ataques incluyen la muerte de al menos 21 palestinos y 150 heridos el 14 de marzo, cuando las fuerzas israelíes dispararon contra miles de personas en la ciudad de Gaza. La misma zona había sido objetivo de los soldados israelíes horas antes.
El asalto de Israel ha atrapado a los propios trabajadores humanitarios de Gaza y a los socios de las agencias internacionales en un entorno «prácticamente inhabitable» de desplazamientos masivos y privaciones, donde el 75% de los residuos sólidos se vierten ahora en lugares aleatorios, el 97% de las aguas subterráneas se han convertido en no aptas para el uso humano y el Estado israelí utiliza el hambre como arma de guerra», afirma Oxfam.
Oxfam señala que no hay ningún lugar en Gaza que sea seguro «en medio de los desplazamientos forzosos y a menudo múltiples de casi toda la población, lo que hace inviable la distribución basada en los principios de la ayuda, incluida la capacidad de las agencias para ayudar a reparar servicios públicos vitales a escala».
Oxfam arremete contra Israel por sus ataques «desproporcionados» e «indiscriminados» contra «bienes civiles y humanitarios», así como contra «plantas solares, de agua, electricidad y saneamiento, locales de la ONU, hospitales, carreteras y convoyes y almacenes de ayuda, incluso cuando estos bienes han sido supuestamente ‘apartados del conflicto’ tras compartir sus coordenadas para su protección”.
El Ministerio de Sanidad de Gaza declaró el lunes que al menos 31.726 personas han muerto desde que comenzó el asalto israelí hace cinco meses. La cifra de muertos incluye al menos 81 fallecidos en las últimas 24 horas, según un comunicado del ministerio, que añade que 73.792 personas han resultado heridas en Gaza desde el 7 de octubre. Miles más están desaparecidas, muchas sepultadas bajo los escombros.
Ninguna de estas tácticas israelíes se verá alterada con la construcción de un «muelle temporal». De hecho, dado el asalto terrestre pendiente a Rafah, donde 1,2 millones de palestinos desplazados se hacinan en ciudades de tiendas de campaña o acampan al aire libre, las tácticas de Israel no harán sino empeorar.
Israel está creando, a propósito, una crisis humanitaria de proporciones tan catastróficas, con miles de palestinos muertos por bombas, proyectiles, misiles, balas, hambre y enfermedades infecciosas, que la única opción será la muerte o la deportación. El muelle es donde se llevará a cabo el último acto de esta espantosa campaña genocida, cuando los soldados israelíes conduzcan a los palestinos a los barcos.
Qué apropiado que la administración Biden, sin la cual este genocidio no podría llevarse a cabo, lo facilite.
Imagen de portada: El Caballo de Troya de Israel (por Mr. Fish).