Yasir Suleiman, Middle East Eye, 20 mayo 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

El profesor Yasir Suleiman es catedrático emérito de Estudios Árabes Modernos en la Universidad de Cambridge, anteriormente fue catedrático de Estudios Árabes Contemporáneos de Su Majestad el Sultán Qabus bin Said en la Universidad de Cambridge y catedrático iraquí de Estudios Árabes en la Universidad de Edimburgo (Escocia). Es director fundador del Centro de Estudios Islámicos de Cambridge y presidente fundador y rector del Instituto de Estudios de Posgrado de Doha. Ha formado parte de diversos organismos nacionales e internacionales. Sus numerosas publicaciones abarcan diversos aspectos de la lengua árabe en el mundo social, incluidas cuestiones de identidad y conflicto.
El poeta más célebre de Palestina, Mahmoud Darwish (1941-2008), publicó el breve texto que figura a continuación en el diario egipcio Al-Ahram hace más de 50 años, el 3 de diciembre de 1971.
A finales de noviembre de ese año, la Franja de Gaza estalló en resistencia contra la ocupación israelí, tras el asesinato de Ziad al-Husseini el 21 de noviembre.
Nacido en 1943, al-Husseini era el líder de un grupo de combatientes de la resistencia que se negaban a aceptar la ocupación.
En su momento, Moshe Dayan, entonces ministro de Defensa israelí, dijo que él gobernaba Gaza durante el día, mientras que al-Husseini lo hacía por la noche. Tal era la fama de al-Husseini.
Aquel nefasto día de noviembre, al-Husseini cayó muerto en circunstancias sospechosas que la ocupación israelí quiso aprovechar para sembrar la división entre los palestinos de Gaza.
El breve ensayo de Darwish, Gaza inmortal, hace referencia a este empeño israelí, que contrarresta celebrando la profunda solidaridad entre los palestinos y cómo esta solidaridad se manifiesta en momentos de tensión y tragedia.
Un grito de guerra
El texto es notable en muchos sentidos. Habla con la mayor elocuencia de la situación de Gaza en nuestros tiempos, como si se hubiera escrito hoy.
El tiempo pasa, pero el espíritu eterno de Gaza persiste. La fortaleza de sus habitantes, su inquebrantable solidaridad y su negativa a someterse a la ocupación israelí están destinadas a triunfar.
Gaza triunfará, declara Darwish. Se convertirá en un símbolo emblemático de resistencia y esperanza.
Y aunque escribe antes del estallido de la primera Intifada palestina de 1987, Darwish habla con clarividencia de cómo los palestinos resistirán a la ocupación con piedras para alcanzar sus sueños de liberación y redención.
Los palestinos de Gaza, según Darwish, son árabes orgullosos, que luchan en nombre de todos los árabes en su rechazo a la ocupación israelí de tierras árabes. Esto fue antes de Camp David y Oslo.
Las palabras de Darwish pueden sonar huecas hoy en día, teniendo en cuenta la lamentable postura de las autoridades árabes ante la guerra contra Gaza. Sin embargo, yo sostengo que la brutal matanza de palestinos por parte de Israel preocupa mucho a los árabes de a pie de todo el mundo.
Es más, Gaza se ha convertido en un grito de guerra similar al de Vietnam para cientos de millones de personas en todo el mundo.

Extracto del ensayo de Mahmoud Darwish, Gaza inmortal, en la obra de Sayed Mahmoud al-Matn al-Majhol, publicada por Almutawassit Books, Milán, 2020 (Yasir Suleiman)
Gaza es inmortal porque la difícil situación de sus inocentes niños, mujeres, hombres y ancianos ha conmovido los corazones y las almas de cualquiera que se niegue a hacer la vista gorda ante el indecible sufrimiento de otros seres humanos.
Gaza inmortal
Gaza no persiste en sus estallidos diarios para que le demos las gracias.
Gaza no se abalanza sobre la muerte cada día para que la elogiemos en poesía.
Gaza no tiene tiempo para leer nuestros saludos.
El correo no llega a Gaza [estos días] porque está sitiada, arropada de esperanza y cercada por enemigos.
A pesar de todo, hoy y todos los días rezamos por su nombre, que es, al fin y al cabo, un nombre raro e incomparable.
No es cierto que los israelíes vivieran su noche más oscura en Gaza anteayer. Todas sus noches y días en Gaza son oscuros porque el espíritu de la resistencia late [ferozmente] con un fuego rabioso a la altura de la presencia del ocupante entre nosotros.
Armados con fusiles y mitos, los ocupantes parecían pensar que la caída del mártir Ziad al-Husseini, líder de las fuerzas populares de liberación, la semana pasada podría iluminar sus noches y sus días en Gaza y darles respiro.
Al negarse a reconocer la verdadera naturaleza de los árabes [de Gaza], los ocupantes calcularon mal, creyendo que las sospechosas circunstancias que llevaron al martirio de este héroe darían lugar a luchas y conflictos internos.
Los gazatíes nunca están más unidos que cuando despiden a sus mártires.
Gaza, la madre de todas las sorpresas, despidió rápidamente a su joven mártir y volvió a lo que mejor sabe hacer: proclamar que merece vivir con dignidad y honor.
Gaza sabe que estos valores se convertirían en palabras congeladas si se sometiera a la ocupación. Y Gaza sabe que resistir a la ocupación es la única garantía para proteger los valores que aprecia.
Gaza se libera a sí misma y a su historia cada hora. Gaza protege sus valores acercándose a la muerte, uniéndose a ella, fundiéndose con ella.
Gaza ya no es una ciudad.
Es un campo de batalla en llamas en el que se ponen a prueba las victorias, las esperanzas y los valores del adversario.
El adversario no puede decir que ha ganado en Gaza. La ocupación nunca puede ser una victoria final. La voluntad de Gaza sigue brillando a través de la verdad y la sangre de los mártires.
¡Gaza ha vencido!
El adversario no puede estar seguro de que sus esperanzas perduren. Los hechos ilusorios sobre el terreno que intenta crear [en Gaza], pensando que el tiempo está de su parte, serán burlados por ese mismo tiempo, así como por el reguero de aplastantes derrotas que los invasores del pasado sufrieron en los callejones de Gaza a manos de sus hijos e hijas.
El adversario no puede presumir de sus grandes valores. Esos valores están a la vista de todos en su verdadero color: muerte y asesinato.
Gaza ya no es una ciudad.
Gaza se ha convertido en un símbolo de la fuerza y el poder de los árabes y en una señal pública para el futuro.
Gaza, descrita por el adversario como una pesadilla interminable en su oscura historia, es un espectro de esperanza para los árabes. Es una mancha luminosa que se expande y expande en un halo de luz, encendiendo los sentimientos y las esperanzas de los árabes.
Gaza no es una expiación por algún pecado, como algunos querrían. Al contrario, es un modelo a imitar en el futuro. Es una declaración de voluntad.
Seguramente llegará un día en que el nombre «Gaza» no será una rareza.
En todas las ciudades [palestinas] ocupadas, las piedras se convertirán en sueños y los sueños se transformarán en bloques de piedra [para construir un futuro mejor].
¡Gracias, Gaza! ¡Gracias, Gaza!
Al-Ahram, 3 de diciembre de 1971
Un comentario sobre “De cómo Mahmoud Darwish reconoció a Gaza como la «pesadilla interminable» de Israel”