Yaniv Cogan, Drop Site News, 19 julio 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Yaniv Cogan es un escritor residente en Tel Aviv. Recientemente ha colaborado en el libro “Deluge: Gaza and Israel from Crisis to Cataclysm”, publicado por OR Books.
El jueves, la Knesset israelí votó abrumadoramente a favor de frustrar cualquier intento de establecer un Estado palestino independiente y, de hecho, redobló el proyecto de Israel de confinar a los palestinos en guetos cada vez más aislados e inhabitables. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que se opone a cualquier alto el fuego con Hamás que no le permita continuar su campaña militar en Gaza y ha trabajado para sabotear un final negociado de la guerra.
Al mismo tiempo, el gobierno israelí ha estado elaborando planes de «posguerra» distópicos y fundamentalmente irrealistas para gobernar Gaza, ya sea mediante la ocupación o, como sugiere un influyente documento, instalando un régimen títere «musulmán moderado».
Funcionarios de seguridad israelíes elogiaron el reciente documento académico que recomienda la eliminación de la democracia en Gaza y la reconstrucción de la sociedad gazatí en una «entidad musulmana moderada» siguiendo el molde de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. En el plan figuran varias ideas para rehacer por completo la sociedad gazatí, entre ellas arrasar los campos de refugiados, prohibir «todos los libros de texto existentes» y establecer un control total de los medios de comunicación. La propuesta también pide la eliminación de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA, por sus siglas en inglés) y el cierre de los programas sociales y humanitarios dirigidos por Hamás y su sustitución por una estructura alternativa controlada por Israel.
«En el Consejo de Seguridad Nacional [israelí] hemos leído [este] excelente documento», declaró su director, Tzachi Hanegbi, a i24 News en una entrevista reciente, “y, al fin y al cabo, nosotros, los que tomamos las decisiones, tendremos que tener en cuenta este análisis, porque es un análisis brillante”.
Aunque algunos destacados dirigentes políticos y funcionarios del gobierno israelí han defendido un plan más extremo para Gaza que implicaría una ocupación militar permanente o incluso la expulsión de toda la población palestina, la propuesta de los académicos abre una ventana al abanico de opciones que se contemplan en las más altas esferas del poder en Israel. Mientras los funcionarios israelíes llevan a cabo juegos de guerra intelectuales para un futuro en Gaza, los palestinos siguen atrapados en un paisaje infernal de bombardeos constantes, ocupación militar, hambre y amenazas de aniquilación.
Según los cuatro académicos israelíes autores del documento, titulado «De un régimen asesino a una sociedad moderada», ha tenido una influencia significativa en los pasillos del poder. «Fue muy bien recibido. Sabemos que se leyó y difundió mucho. Personas de muy alto rango lo recibieron más de una vez con la recomendación de leerlo y discutirlo», dijo la profesora israelí Netta Barak-Corren en un podcast reciente presentado por Dan Senor, exportavoz del régimen de la ocupación militar de Estados Unidos en Iraq.
El plan del «día después» para Gaza recibió los elogios de la destacada neoconservadora estadounidense, que fue una pieza clave en Iraq en 2003, cuando la administración Bush impuso un amplio programa para borrar por la fuerza la ideología del Partido Baaz de la sociedad iraquí. «Todo el esfuerzo me parece extraordinario», dijo Senor en su podcast. «Conozco a varios funcionarios israelíes que opinan lo mismo. Ciertamente está teniendo un impacto y se lo están pasando unos a otros». Senor fue asesor principal de L. Paul Bremer, que dirigió la ocupación iraquí en sus primeras fases e implantó un régimen que fue desastroso para los iraquíes y contribuyó a desencadenar una insurgencia de una década contra las fuerzas estadounidenses.
El documento se distribuyó a altos funcionarios de la seguridad nacional de Israel, incluido el personal del Consejo de Seguridad Nacional, los altos mandos de las Fuerzas de Defensa [fuerzas de ocupación] israelíes y la agencia de inteligencia Shin Bet a partir de febrero de 2024. También se presentó a los cinco miembros del Gabinete de Guerra, el órgano decisorio que, hasta su reciente disolución, tenía la última palabra sobre las políticas de Israel en Gaza.
Sin embargo, los medios de comunicación israelíes no informaron sobre él hasta junio, señalando que el documento de 28 páginas no se había hecho público. Danny Orbach, uno de los autores del documento y profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó en un post de Facebook que lo habían mantenido en secreto debido a las «recomendaciones operativas específicas» del original. Drop Site News obtuvo poco después una copia -que, con 32 páginas, parece ser una versión editada o actualizada- y el Centro Moshe Dayan de la Universidad de Tel Aviv publicó recientemente también la versión de 32 páginas.
El documento, al que se puede acceder en su totalidad aquí, recoge las lecciones de cuatro operaciones históricas diferentes de cambio de régimen -Japón y Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, e Iraq y Afganistán tras las invasiones lideradas por Estados Unidos- y esboza recomendaciones para los esfuerzos actuales de Israel por derrocar al gobierno democráticamente elegido de Hamás en Gaza.
El orden social anterior al 7 de octubre, afirman los autores, facilitó la aparición de una «estructura sociopolítica que… beneficiaba directamente a Hamás». Su desmoronamiento, debido al «desplazamiento de muchos residentes a zonas seguras ad hoc… la destrucción de casas, edificios públicos e infraestructuras… la muerte de decenas de miles de residentes de la Franja, una parte significativa de ellos terroristas, pero junto a ellos no pocos civiles… las penurias humanitarias y el hambre» ha creado un «espectro de posibilidades», que Israel debe abordar con cuidado para garantizar su resultado deseado.
En diciembre de 2023, uno de los autores del documento, el Dr. Harel Chorev, de la Universidad de Tel Aviv, apareció en el podcast oficial de las fuerzas israelíes, Ma’arachot, para debatir la cuestión: «¿Se puede eliminar a Hamás?». Hizo hincapié en que la destrucción de Gaza por parte de Israel era un componente esencial de los esfuerzos por marginar a Hamás: «Una vez que dejes claro que [Hamás] no sólo no ha ganado, sino que ha provocado una horrible catástrofe sobre sí misma, y también sobre su pueblo… y cuando esto termine con el cadáver metafórico y no metafórico de Hamás tendido en el suelo, asaltado y rematado, esto tendrá un eco muy positivo».
El encuadre de Chorev de la destrucción de Gaza y el inmenso sufrimiento humano que está causando como logros del ejército israelí coincide con comentarios recientes de comandantes de campo como el general de brigada Yair Palai, que supervisa a miles de soldados de la Brigada Golani en Gaza. «Cuando los residentes de Gaza vuelvan aquí, algún día, no creerán lo que Hamás les hizo a ellos y a sus hogares», dijo Palai en una entrevista publicada por Israel Hayom. «Todo es responsabilidad [de Hamás]. Destruyó sus vidas, sus posesiones».
La mentalidad estratégica reflejada en estos comentarios es muy anterior a la actual guerra de Gaza. Más de una década antes de los ataques del 7 de octubre, Dan Schueftan, antiguo profesor de la Escuela de Seguridad Nacional de las fuerzas israelíes, el equivalente a la Academia Militar estadounidense de West Point, explicaba: «Las invasiones terrestres deben llevarse a cabo, quizá bajo el lema de ‘dañar a las fuerzas enemigas’, pero su verdadero significado es la devastación que dejan tras de sí. No me importa que como pretexto aleguemos que hay algún objetivo militar, porque así lo exige toda esa gente del Derecho Internacional, así que podemos traer a algún abogado para que nos explique cómo hacerlo, pero lo principal es que [entendamos] muy claramente [el verdadero propósito]».
El cuarto coautor de «De un régimen asesino a una sociedad moderada», Nathaniel Palmer, de la Universidad de Bar-Ilan, también expresó su opinión de que el daño que la guerra ocasiona a la población palestina en su conjunto es un beneficio. «¿Quién debe sentirse derrotado? ¿Hamás o el palestino de a pie? Mi postura es bastante clara y es que, basándonos en las lecciones de la historia, son los palestinos de a pie los que deberían sentirse derrotados», declaró Palmer en una entrevista con Yediot Aharonot. La propia propuesta de cambio de régimen señala: «Es importante que también entre la opinión pública palestina haya una comprensión generalizada de que Hamás ha sido derrotada».
El plan de rehabilitación posterior a la «derrota total» previsto en el documento parece cada vez más irrelevante. Las Brigadas Al-Qassam de Hamás y sus aliados de otras facciones armadas de Gaza han demostrado una importante capacidad para mantener una guerra de guerrillas contra el asalto israelí. Al mismo tiempo, la cúpula militar y política israelí sigue comprometida con la aplicación de una política genocida que está convirtiendo a Gaza en un lugar permanentemente inhabitable. Y el examen de los detalles del plan ofrece una visión importante de algunas de las ambiciones concretas de los planificadores de la política israelí, socavando las afirmaciones de que el asalto a Gaza es una operación selectiva centrada únicamente en Hamás y la Yihad Islámica Palestina.
Entre sus recomendaciones, el documento pide:
- Arrasar los campos de refugiados y sustituirlos por viviendas «ordenadas» construidas por Israel:
Los propios campos, señala el documento, constituyen una parte significativa de la base social de Hamás. «Recomendamos destruir hasta los cimientos la infraestructura de los campos de refugiados y construir en su lugar barrios ordenados que garanticen unas condiciones de vida adecuadas y a los que regresen las familias gazatíes», concluye. Pero los autores afirman que este supuesto proceso de reconstrucción, que es a la vez técnicamente imposible y políticamente improbable, tendrá que esperar hasta que se inflija una «derrota total» a Hamás: «los antecedentes históricos demuestran que hasta que [no se haya logrado] una derrota total no tiene sentido iniciar los intentos de llevar a cabo… la restauración de los sistemas».
- Imposición de un régimen de censura en el sistema educativo, las emisiones de los medios de comunicación y los movimientos juveniles:
El plan exige la destitución de «educadores especialmente extremistas», así como la prohibición inmediata de «todos los libros escolares existentes» y sugiere sustituirlos por libros de texto alternativos basados en los planes de estudios utilizados en EAU y Arabia Saudí. En febrero, más o menos cuando el documento se distribuyó por primera vez, el exjefe del Mossad y del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, Yossi Cohen, declaró: «Los emiratíes hicieron un trabajo increíble con sus libros escolares. Había múltiples ejemplos [de los cambios que han hecho], diciendo que Israel está con nosotros, es un aliado, un aliado importante. Ojalá hubiera un líder [palestino] del calibre de Mohammed bin Zayed, que es un gigante».
El documento también propone la imposición de un régimen de censura sobre las emisiones de los medios de comunicación, las instituciones de enseñanza superior y los movimientos juveniles. Las comisiones encargadas de supervisar la censura estarían integradas por «palestinos moderados», para no ser percibidos como un brazo de la ocupación israelí.
El documento completa su plan de reeducación proponiendo hacer circular entre los palestinos de Gaza materiales sobre «la historia y la cultura israelíes» destinados a «desarrollar la empatía y fomentar la paz y la tolerancia». Mecanismos similares de vigilancia y sometimiento han sido perfeccionados por el Shin Bet de Israel y empleados continuamente contra los palestinos ciudadanos de Israel desde su fundación.
- Instalar un gobierno limitado bajo la amenaza constante de Israel:
Mientras que los palestinos serían sometidos a un programa de lavado de cerebro ordenado por Israel, la administración cotidiana de Gaza correría a cargo de una mezcla de líderes locales afines a la agenda de Israel y fuerzas árabes extranjeras. Para obligarles a colaborar, los autores sugieren esgrimir sobre ellos la amenaza constante de un gobierno militar israelí permanente: «Israel debe dejar claro a sus socios que tienen una alternativa: si no se consigue una solución efectiva al día siguiente para el control de Gaza, no tendrán más remedio que asumir la responsabilidad de sí mismos y reasumir el control sobre Gaza. Esto tiene una gran importancia, ya que, en el actual estado de ánimo palestino, la pérdida de tierras es una amenaza mucho mayor que la destrucción de edificios o la pérdida, aunque sea masiva, de vidas humanas».
Varios políticos israelíes han hecho alusiones similares y, en algunos casos, llamamientos explícitos a una «segunda Nakba». El miembro de la Knesset Gideon Sa’ar, jefe del partido derechista Nueva Esperanza, que se unió al gobierno de unidad de emergencia establecido en octubre y abandonó la coalición a finales de marzo de 2024, proclamó: «Gaza debe ser más pequeña al final de la guerra… Deben perder ese territorio… deben pagar un precio, con ellos, la vida humana o el daño a la propiedad es menos importante, pero esto, lo entienden».
- Expulsar a la UNRWA de Gaza:
El gobierno israelí lleva mucho tiempo intentando borrar de la existencia al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA, por sus siglas en inglés). Creada en 1949 para proteger el derecho al retorno de los palestinos expulsados violentamente de sus tierras y hogares durante la creación del Estado de Israel, la UNRWA es el principal proveedor de programas humanitarios y educativos en Gaza. A lo largo de los 9 meses de guerra en Gaza, Israel ha calificado falsamente a la UNRWA de filial de Hamás y ha bombardeado sus instalaciones y asesinado a su personal. Israel también convenció a Estados Unidos y a otras grandes potencias occidentales para que suspendieran la financiación al grupo mediante una campaña de propaganda en la que acusaba a su personal de complicidad en los atentados del 7 de octubre.
Los autores afirman que la agencia de la ONU utiliza sus escuelas para difundir «adoctrinamiento terrorista» y que publica «informes que falsifican la información sobre las condiciones en la Franja [de Gaza]» -presumiblemente una referencia a los informes de situación de la UNRWA, cuidadosamente compilados, que documentan los ataques de las fuerzas israelíes contra objetivos civiles en Gaza y los esfuerzos de Israel para impedir la entrega de ayuda humanitaria.
Los políticos israelíes han expresado con frecuencia su deseo de cerrar la UNRWA: Sólo en Twitter/X, miembros de la Knesset y ministros del gobierno israelí han publicado 277 tweets en referencia a la agencia entre el 7 de octubre de 2023 y el 1 de junio de 2024. De ellos, 135 afirmaban que los trabajadores de la UNRWA eran terroristas o ayudaban al terrorismo, 65 pedían el desmantelamiento de la UNRWA, otros 66 pedían a otras naciones que desfinanciaran la UNRWA y 10 pedían «reformas» no especificadas en la UNRWA. Sólo un mensaje afirmaba la legitimidad de la agencia.
Se hace una prescripción similar en relación con las redes Dawa (caridad y servicios sociales) de Hamás. Los académicos afirman que hay que impedir que Hamás proporcione cualquier servicio de «rehabilitación, bienestar, ayuda, caridad o religioso» a la población de Gaza, o «cualquier otra acción que pueda permitirle captar los corazones de los residentes».
- Introducción de «burbujas humanitarias»:
Tras cerrar las amplias redes de servicios humanitarios de la UNRWA y Hamás en Gaza, el documento aboga por establecer instituciones alternativas bajo el control de Israel.
El documento prevé una estructura de mando central israelí para coordinar un mecanismo dotado de trabajadores de organizaciones internacionales de ayuda y empleados de la Autoridad Palestina, que distribuirían ayuda humanitaria a los palestinos en determinadas «burbujas» designadas. Informes recientes del Washington Post y del Financial Times sugieren que el ejército israelí está empezando a aplicar una versión del modelo de «burbujas humanitarias», y este último atribuye el plan al ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. Los medios de comunicación israelíes se hicieron eco de los detalles del plan en abril, pero no apareció ninguna mención al término «burbujas humanitarias» antes de la difusión del documento de los académicos en febrero.
Según todos los indicios disponibles, el modelo de «burbujas» no sería más que una distracción de la política real de Israel de matar de hambre a la población palestina. Gallant, que al parecer defendió la aplicación del modelo de burbujas, había prometido anteriormente imponer un asedio total a la ciudad de Gaza: «No habrá electricidad, ni alimentos, ni agua, ni combustible, todo estará cerrado. Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia». Meses después del asalto israelí a la Franja, cuando los soldados israelíes se enfrentaron a él y le exigieron «que no entre ninguna ayuda, impediremos esa ayuda», Gallant pareció respaldar sus exigencias. Tales declaraciones, unidas a los esfuerzos manifiestos del ejército israelí por limitar la entrada de ayuda en Gaza, han llevado al fiscal de la Corte Penal Internacional a recomendar la emisión de una orden de detención contra Gallant, entre otros cargos, por el delito de inanición.
Sus colegas israelíes encargados de la toma de decisiones están igualmente decididos a negar la ayuda humanitaria básica a Gaza. Al parecer, los miembros del Comité Ministerial de Asuntos de Seguridad Nacional, también llamado Gabinete de Seguridad, proclamaron: «En esta guerra no existe el término “humanitarismo”».
El Gabinete de Guerra tenía una mentalidad similar: En el extremo liberal del espectro, tanto Benny Gantz como Gadi Eizenkot, del partido Azul y Blanco, han pedido limitar la ayuda humanitaria permitida en Gaza para «aumentar la presión». Al parecer, Eizenkot presentó al Gabinete de Guerra su propia propuesta «para el día después», en la que afirmaba: «Israel no tiene una política de matar de hambre a los residentes de Gaza a pesar de la profunda implicación de la población [civil] gazatí en las atrocidades del 7 de octubre y en la toma de rehenes desde entonces. Sin embargo, la ayuda será limitada hasta que los secuestrados sean devueltos y será proporcionada por cualquier agencia internacional positiva que coordine esto con Israel».
El plan de Eizenkot fue elaborado por el instituto MIND Israel, un grupo de reflexión sobre seguridad nacional dirigido por el general de división Amos Yadlin. El ex agregado militar de las fuerzas israelíes en Washington, Yadlin, al parecer, ha estado participando en una diplomacia de segunda vía con funcionarios de la administración Biden, al tiempo que elogiaba el bloqueo de camiones de ayuda humanitaria por civiles israelíes como forma de eludir los compromisos públicos de Israel de proporcionar ayuda suficiente a Gaza.
A pesar de que se habla de varias propuestas para lo que venga después de la guerra, Israel parece decidido a aplicar una política de «ningún día después» para los palestinos de Gaza. Esto es coherente con las recomendaciones del antiguo jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Yaakov Amidror, que asesoró a Netanyahu en los primeros días de la guerra. «Israel tiene una enorme libertad para tomar represalias… y sí, habrá muchas bajas en el otro lado», dijo. «Creo que fue la decisión de la población de Gaza. Eligieron a Hamás en unas elecciones abiertas, así que tendrán que asumir las consecuencias». Y añadió: «En este caso, nada es demasiado».
(Este artículo ha sido elaborado por Yaniv Cogan, escritor residente en Tel Aviv. Se trata de un importante artículo periodístico que ha sido posible gracias a los lectores suscritos a Drop Site. Muchas gracias por todo vuestro apoyo mientras construimos esta redacción. Hemos trabajado con Yaniv como investigador en anteriores reportajes que hemos escrito sobre la guerra de Gaza y estamos encantados de publicar su primer artículo en Drop Site. Esperamos ver más reportajes de Yaniv desde Tel Aviv.)
Foto de portada: La mezquita Abdullah Azzam reducida a escombros por un ataque israelí sobre Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza, el 17 de julio de 2024 (Majdi Fathi/NurPhoto vía Getty).