Violación y genocidio: La maquinaria de guerra israelí que apoyamos

Eugene Doyle, Pearls and Irritations, 7 agosto 2024

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Eugene Doyle es escritor y reside en Wellington. Ha escrito extensamente sobre Oriente Medio, así como sobre cuestiones de paz y seguridad en la región de Asia-Pacífico. Creador de la plataforma de política pública solidarity.co.nz.

El gran periodista israelí Gideon Levy escribía de forma poderosa hace un par de días sobre la cultura de la violación incrustada en la maquinaria de guerra israelí.  Esta semana se han producido disturbios en el centro de detención israelí de Sde Teiman en apoyo de los soldados detenidos por la policía militar israelí en relación con violaciones, torturas y asesinatos. Miembros de la Knesset, incluidos ministros del gabinete, participaron en el asalto a la prisión, un infierno para cientos de palestinos. Las escuelas están recaudando fondos para apoyar a los soldados acusados, mientras que altos cargos militares aúllan públicamente contra las detenciones.  El supuesto, basado en décadas de precedentes, es que nadie se enfrentará a consecuencias reales.

«Violadores como héroes», escribía Gideon Levy en el periódico Haaretz la semana pasada. «Sodomizan heroicamente a hombres encadenados e indefensos. ¿Cómo podemos atrevernos a quejarnos de sus Nukhba? [los combatientes de élite de Hamás, algunos de los cuales fueron acusados de violación el 7 de octubre].

«Incluso el escandaloso número de prisioneros que han muerto detenidos y el número de amputados no cuentan la historia de la maldad y el sadismo de Sde Teiman en su totalidad. La brutalidad, la tortura y las condiciones inhumanas iban acompañadas, por lo que se sabe, de diversos tipos de violencia sexual.

Algún día oiremos hablar con detalle de esta violencia. Pero tampoco entonces sentiremos vergüenza. Y también entonces, comprenderemos y perdonaremos, y tal vez, incluso, nos enorgulleceremos. Al fin y al cabo, en última instancia, las FDI [ejército de ocupación] son el ejército más moral del mundo. Todo el mundo lo sabe en Israel. Pero sólo en Israel«, dice Gideon Levy.

Este es un momento Abu Ghraib que se está ignorando en gran medida y que Estados Unidos e Israel esperan que se olvide rápidamente. Abu Ghraib fue una tristemente célebre prisión de Iraq dirigida por Estados Unidos en la que se perpetraron depravaciones de todo tipo y condición contra ciudadanos iraquíes. Cuando salieron a la luz las fotos del espanto, el mundo árabe se enfureció, los estadounidenses se avergonzaron y se cuestionaron los discursos altisonantes sobre la necesidad de someter a ese pobre país a la Pax Americana.

No debería sorprendernos Sde Temein. El rabino jefe de las FDI, Eyal Krim, fue nombrado pastor de las mismas a pesar de haber declarado públicamente que la violación de no judíos, en determinadas circunstancias, estaba bien:

«Aunque el coito con una mujer gentil es muy grave, estaba permitido en tiempos de guerra… por consideración a las dificultades de los soldados», escribió. «Y puesto que nuestra preocupación es el éxito del colectivo en la guerra, la Torá permitía [a los soldados] satisfacer el impulso maligno en las condiciones que estipulaba por el bien del éxito del colectivo» (The Times of Israel, 20.7.2016). Con una guía espiritual como esta, Sde Teiman resulta menos sorprendente.

Sólo el 4% de los judíos israelíes considera que su ejército ha ido demasiado lejos en su guerra contra Gaza, según la última investigación del Pew Research Center, con sede en Washington.

El equipo de comunicación de Pew respondió a las preguntas para profundizar un poco más, separando las opiniones de los ciudadanos árabes y palestinos de Israel (alrededor del 20%) de las de los ciudadanos judíos. Las cifras son deprimentes.

  • Sólo el 4% de los judíos israelíes considera que las FDI «han ido demasiado lejos».
  • El 42% de los judíos israelíes dicen que las FDI «no han ido demasiado lejos».
  • La cifra real puede ser mayor porque el 7% se negó a responder a estas preguntas.

Lo que es igualmente desgarrador es que los gobiernos de Occidente den la espalda al sufrimiento palestino. Es algo que los gobiernos de Australia, Nueva Zelanda y Occidente en general han venido haciendo durante generaciones antes del 7 de octubre. Esto exige una respuesta a dos preguntas fundamentales.

¿Quiénes sois? ¿Qué defendéis? Estas son posiblemente las dos preguntas más importantes que cualquier persona o cualquier sociedad debería plantearse. Generan información sobre los valores fundamentales y la identidad. Nuestros dirigentes nos dicen que «compartimos valores» con los israelíes. Por eso compartimos inteligencia con ellos, ayudamos atacando a los hutíes, damos la bienvenida a israelíes en los Juegos Olímpicos, comerciamos con ellos, recibimos a sus soldados como turistas y, de muchas maneras, participamos en la perpetración de genocidio.

La Knesset votó recientemente -con la única oposición de los partidos árabes- una resolución que declara muerta y enterrada la solución de los dos Estados.

El asesinato israelí en Teherán esta semana de Ismail Haniyeh, el líder de Hamás en las negociaciones sobre los rehenes, fue diseñado para acabar con cualquier posibilidad de paz. La elección de matarlo en Irán el mismo día de la toma de posesión del nuevo presidente de ese país envió una señal  muy clara. El presidente Masoud Pezeshkian había declarado que quería evitar la guerra e intentar calmar los ánimos en la región. Irán se sentirá ahora obligado a responder.

Líderes palestinos veteranos como la doctora Hanan Ashwari se desesperan cuando observan la complicidad occidental en los crímenes de Israel y Estados Unidos. «Los asesinatos al estilo gánster y las ejecuciones extrajudiciales son una cuestión de política en Israel. El atentado contra [el líder militar de Hizbolá] Fuad Shukri en Beirut, seguido del asesinato de Ismail Haniyeh en Teherán, están específicamente diseñados para inflamar toda la región y sabotear cualquier posibilidad de un acuerdo o de una desescalada. Se trata de ataques no sólo contra las capitales de Estados soberanos, sino también contra importantes dirigentes para garantizar la provocación y la desestabilización totales. Israel es un Estado canalla que representa un peligro real y presente a escala mundial», declaró esta semana.

Estados Unidos recibió al dirigente israelí la semana pasada en el Congreso. Netanyahu adora Estados Unidos; tiene la mejor democracia que Israel puede comprar. Recibió más de 50 ovaciones en pie -casi una por minuto- de sus vasallos.

El profesor Jeffrey Sachs, economista estadounidense y comentarista geopolítico de la Universidad de Columbia, dijo al juez Napolitano esta semana:

«La posición de Estados Unidos en el mundo está en una especie de dramática caída libre. Nuestra política exterior está en bancarrota. Hay miedo [a Estados Unidos], hay poder, pero muy poco respeto», afirma Sachs.

Según Sachs, el declive comenzó durante la presidencia de Bill Clinton. «Veo a los últimos cinco presidentes, Clinton, Bush, Obama, Trump y ahora Biden como continuadores de un camino de declive de Estados Unidos en respeto internacional, en responsabilidad internacional, en legalidad, en hacer el mundo más seguro».

«Biden ha sido uno de los peores presidentes de la historia moderna de Estados Unidos. Nos ha llevado a más y más guerras y conflictos«.

Cuando era niño, nacido en la década de 1950, me preguntaba, como mucha gente, cómo los nazis pudieron hacer lo que hicieron; ¿cómo lo soportó la gente corriente en Alemania? Ahora sé la respuesta: porque en todos los países occidentales, nuestros gobiernos y muchos de nuestros ciudadanos han optado por el silencio, los tópicos o la complicidad en lugar de la solidaridad y la acción significativa. Los israelíes no son peores que los alemanes que cometieron genocidio en Namibia a principios del siglo XX, o que los británicos que dirigían campos de concentración en Kenia donde se realizaban diversos actos sadosexuales contra activistas del Mau-Mau (todo ello mientras la joven princesa Isabel recorría el país) o que quienes infligieron generaciones de atrocidades a aborígenes, maoríes, canacos y otras víctimas del colonialismo de asentamientos. Si no se controla (por ejemplo, por parte de una superpotencia responsable), algo ocurre en el cerebro humano cuando sociedades enteras se hunden en la oscuridad. Las historias de resurgimiento, de ser el Pueblo Elegido o de encarnar el Excepcionalismo tienen todos lados sombríos y en esas sombras les ocurren cosas terribles a las víctimas de los fuertes.

Daré la última palabra a Martin Luther King. Su pueblo sufrió durante siglos a manos de racistas, violadores y supremacistas, pero la lucha continuó hasta su muerte y prosigue hasta el día de hoy. Espero que en algún lugar los palestinos lean estas palabras y encuentren un rayo de esperanza, un eco de solidaridad en la oscura noche que atraviesan:

Venceremos porque Carlisle tiene razón: ‘Ninguna mentira puede vivir para siempre’. Venceremos porque William Cullen Bryant tiene razón: ‘La verdad aplastada en la tierra resucitará’. Venceremos porque James Russell Lowell tiene razón: ‘La verdad para siempre en el patíbulo, el error para siempre en el trono.  Sin embargo, ese patíbulo influirá el futuro’. Venceremos porque la Biblia tiene razón: ‘Cosecharás lo que siembres’. Con esta fe podremos labrar una piedra de esperanza en la montaña de la desesperación. Con esta fe seremos capaces de transformar las discordias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad…”

Voces del Mundo

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