Jamal Kanj, CounterPunch.org, 29 agosto 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Jamal Kanj es autor de Children of Catastrophe: Journey from a Palestinian Refugee Camp to America, y otros libros. Escribe con frecuencia sobre temas del mundo árabe para diversos medios nacionales e internacionales.
Tras una reunión de tres horas con Benjamin Netanyahu, Anthony Blinken proclamó la aceptación por parte de Israel de una supuesta propuesta de alto el fuego. Sin embargo, menos de 48 horas después, se hizo evidente que esta proclamación era probablemente parte de una estrategia de desinformación de relaciones públicas diseñada para vestir al lobo con piel de cordero.
La complicidad entre la Administración de Joe Biden y Netanyahu se hizo más evidente cuando el asesor de Comunicación de Seguridad Nacional (israelí) de la Casa Blanca, John Kirby, respondió a una pregunta sobre la postura de la Administración respecto a las condiciones de Netanyahu acerca del alto el fuego, en particular en lo relativo al control por Israel de las fronteras meridionales de Gaza y a los militares estacionados dentro de Gaza. La sutil respuesta de Kirby dio a entender que Estados Unidos aceptaba las condiciones de Netanyahu al afirmar que el ejército israelí podría tener responsabilidades de seguridad en la frontera. Añadió que la atención debía centrarse ahora en la liberación de los (100) cautivos israelíes y en «seis semanas de calma», sólo un respiro antes de que Israel reanude sus horribles crímenes contra 2,3 millones de palestinos en Gaza.
Mientras tanto, se reveló que Egipto e Israel tenían previsto discutir los términos adicionales de Netanyahu sobre el nuevo plan de alto el fuego enmendado por Estados Unidos. Tras la conclusión de estas reuniones, Egipto reiteró su rechazo a las condiciones de Netanyahu de mantener una presencia israelí en Rafah y en el corredor de Filadelfia.
Si Egipto e Israel no están de acuerdo sobre las nuevas condiciones de Netanyahu, ¿por qué espera Blinken que los palestinos acepten algo que Egipto no permitiría? ¿Forma esto parte de un plan estadounidense-israelí para presionar a los palestinos para que acepten unas condiciones a las que Egipto se opone? ¿Podría ser una táctica para utilizar la aceptación palestina como palanca contra Egipto? ¿O está Blinken, en efecto, actuando como agente sionista, en connivencia con Israel para mantener el control israelí sobre la frontera entre Gaza y Egipto, en violación de los acuerdos bilaterales existentes?
En su distorsionada declaración sobre el reenvasado de las condiciones de Netanyahu como «propuesta puente», Blinken fue más allá al sugerir que el sufrimiento de los 2,3 millones de habitantes de Gaza es consecuencia de la negativa de la Resistencia a aceptar el nuevo dictado estadounidense/israelí, en lugar de ser resultado de la malévola guerra de Israel. En otras palabras, al negarse a rendirse -una de las principales exigencias de Netanyahu-, se culpa a los palestinos de su propio sufrimiento.
Aunque Blinken intentó reformular la adopción estadounidense de las condiciones de Netanyahu como una nueva propuesta de EE. UU. , Netanyahu, sin embargo, no tardó en desenmascarar la tergiversación de Blinken de algún tipo de acuerdo al rechazar cualquier sugerencia estadounidense de alto el fuego permanente e insistir en el control israelí de la frontera de Gaza con Egipto. Un hecho confirmado por la CNN, que informó de que Israel no ha cambiado su postura sobre la reanudación de la guerra tras la liberación de los cautivos israelíes, y que la llamada «propuesta puente» de Blinken sólo aboga por un acuerdo parcial.
Cualquier persona, por no hablar de un alto funcionario estadounidense, debería mostrar un poco de amor propio mientras Netanyahu sigue avergonzando a Blinken y exponiéndolo como alguien parcial, por no decir mentiroso. La humillación deliberada de Netanyahu a la Administración Biden parece formar parte de la injerencia israelí en las elecciones estadounidenses, potencialmente en coordinación con la campaña de Donald Trump destinada a presentar a Biden como débil, socavando el alto el fuego para no beneficiar al candidato demócrata en las próximas elecciones estadounidenses.
A pesar de ello, la Administración Biden sigue proporcionando a Israel cobertura política para sus crímenes haciendo circular falsas narrativas sobre avances infundados en las negociaciones ya desde finales de febrero. Biden, y ahora Kamala Harris junto con Netanyahu, comparten una necesidad mutua de perpetuar estas interminables conversaciones: Harris, por las próximas elecciones estadounidenses, e Israel, para precipitar el sufrimiento de los palestinos con impunidad.
Como tal, el llamamiento de la Administración Biden a un alto el fuego es tan hueco como una medusa, y tan insincero como una disculpa de Trump. Pide un alto el fuego mientras sigue echando leña al fuego. Esta semana, por ejemplo, su administración ha alcanzado un nuevo hito en avivar el fuego al entregar los 500 transportes aéreos, o 50.000 toneladas de armas a Israel, casi dos envíos por día desde el 7 de octubre.
Impulsada únicamente por el interés israelí, la Administración Biden ha seguido una estrategia doble. Una, utiliza las negociaciones para eludir, retrasar o mitigar cualquier represalia contra la agresión de Israel a Beirut, Irán y Yemen. Dos, da vía libre a Israel para maximizar el sufrimiento de los civiles, con el fin de chantajear a la Resistencia palestina para que acepte las nuevas condiciones de Netanyahu.
Esta estrategia, sin embargo, no es sostenible. La respuesta inicial de la Resistencia libanesa a principios de esta semana es un preludio, encapsulado en una cruda advertencia de nuevas represalias. Un enjambre de aviones no tripulados alcanzó sus objetivos militares en los suburbios de Tel Aviv, llevando un claro mensaje de que las futuras negociaciones de alto el fuego no pueden ser sobre Gaza, ya no.
Foto de portada: Captura de pantalla de YouTube.
Un comentario sobre “De cómo la desinformación auspiciada por Blinken perpetúa el sufrimiento en Gaza”