Amba Guerguerian, Drop Site News, 1 noviembre 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Amba Guerguerian es una periodista afincada en Nueva York.
Un número cada vez mayor de palestinos de Gaza, incluidos niños, están muriendo como consecuencia de que Israel ha reducido drásticamente el número de evacuaciones médicas que concede, según las Naciones Unidas, ONG internacionales, el Ministerio palestino de Sanidad en Gaza y grupos de ayuda de base.
La ONU calcula que unos 14.000 pacientes, entre ellos 2.500 niños, necesitan actualmente una evacuación médica urgente. Pero en los últimos seis meses -desde que el ejército israelí invadió Rafah y se hizo con el control del lado gazatí del paso fronterizo de Rafah el 7 de mayo- sólo se ha evacuado médicamente a 237 pacientes de Gaza, según declaró a Drop Site News un portavoz de la Organización Mundial de la Salud, 127 de ellos niños. A ese ritmo, harían falta más de 29 años para que todas las personas que necesitan tratamiento en el extranjero pudieran salir.
Desde el comienzo del asalto israelí a Gaza en octubre de 2023 hasta el 7 de mayo de 2024, se evacuó médicamente a un total de 4.843 pacientes, según la OMS, un ritmo equivalente a unos 690 pacientes al mes, una cifra insuficiente incluso entonces. Desde el cierre del paso fronterizo de Rafah, la tasa se ha reducido al equivalente de unos 40 al mes.
El Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), la rama del ejército israelí que supervisa Cisjordania y Gaza, ha estado denegando el permiso de evacuación a pacientes que necesitan tratamiento médico en el extranjero por motivos de seguridad espurios. «El obstáculo actual es la tasa de aprobación de los controles de seguridad, que actualmente es inferior al 1% de los pacientes presentados», declaró el portavoz de la OMS.
A pesar de que Emiratos Árabes Unidos, Turquía, la Unión Europea y, en menor medida, Jordania, están abiertos a recibir a palestinos enfermos y heridos de Gaza para recibir tratamiento, «COGAT ha estado encontrando todas las razones posibles para denegar estos casos o retrasar el proceso», dijo a Drop Site un trabajador humanitario de una iniciativa de base que trabaja sobre el terreno en Gaza.
La negativa de Israel a conceder permisos para evacuaciones médicas se extiende también a los niños. Los niños de Gaza están muriendo, no sólo por las bombas, las balas y los proyectiles que los golpean, sino porque, incluso cuando «ocurren milagros, incluso cuando las bombas estallan y las casas se derrumban y aumentan las víctimas, pero los niños sobreviven, se les impide salir de Gaza para recibir la atención urgente que les salvaría la vida», declaró James Elder, portavoz de UNICEF, en una conferencia de prensa la semana pasada. «No se trata de un problema logístico: tenemos la capacidad de transportar a estos niños fuera de Gaza de forma segura. No es un problema de capacidad; de hecho, hace unos meses estábamos evacuando a un mayor número de niños. Es simplemente un problema que se está ignorando por completo».
Entre el 1 de enero y el 7 de mayo, se evacuaron por razones médicas una media de 296 niños al mes. Desde el cierre del paso fronterizo de Rafah, el número de niños evacuados por razones médicas ha disminuido en más de diez veces, hasta sólo 22 al mes. «Es decir, desde el cierre de Rafah sólo se ha permitido la salida de 127 niños, muchos de ellos con traumatismos craneoencefálicos, amputaciones, quemaduras, cáncer y desnutrición grave», afirmó Elder. «Cuando se niega la salida a un paciente, no se puede hacer nada».
Debido a este cuello de botella en la evacuación, «vemos morir a muchos, muchos niños», dijo Mila, fundadora de Save Gaza’s Children, una ONG que trabaja sobre el terreno para apoyar el proceso de evacuación y proporcionar ayuda a la población de Gaza. (Contó el caso de un niño de 13 años llamado Karim Thabet, a quien el grupo estaba evacuando y que murió el 10 de octubre mientras esperaba permiso para viajar y recibir tratamiento por una herida causada por un explosivo que le quemó el 25% del cuerpo y le amputó las dos piernas. «Su casa fue bombardeada con fósforo blanco. Su padre murió inmediatamente y su madre, embarazada, se esforzó cuanto pudo para evacuar a Karim. Pero murió de septicemia», dijo Mila, citando varios otros ejemplos de niños que han muerto esperando permisos de evacuación o están al borde de la muerte.

Karim Thabet en el hospital de Gaza en octubre de 2024. Foto cortesía de la familia.

Entierro de Karim Thabet el 10 de octubre de 2024. Foto cortesía de la familia.
En el último año, el sistema de salud de Gaza ha sido objeto de un ataque directo y continuado por parte del ejército israelí, que ha bombardeado, asediado e invadido múltiples hospitales, ha detenido y asesinado a médicos y ha impuesto severas restricciones a la entrada de medicamentos y suministros médicos en Gaza. Más de 101.000 personas han resultado heridas, y miles más padecen hambre, desnutrición y enfermedades infecciosas como consecuencia de las restricciones impuestas por Israel a la ayuda humanitaria y la destrucción de infraestructuras civiles. Esta semana, una investigación independiente de una Comisión de la ONU concluyó que Israel está llevando a cabo una «política conjunta» para destruir el sistema sanitario de Gaza.
Cómo se procesan las evacuaciones médicas
Grupos de ayuda de base y ONG como Save Gaza’s Children, Human Concern International, The Sameer Project, Heal Palestine y otras han estado trabajando sobre el terreno para ayudar a proporcionar tratamiento y apoyar el proceso de evacuación. Estos grupos están dirigidos por personas en el extranjero que trabajan con médicos y trabajadores humanitarios gazatíes sobre el terreno que ayudan a obtener derivaciones de evacuación para los pacientes y les proporcionan ayuda y atención médica mientras esperan a ser potencialmente evacuados. Una vez que uno de estos grupos tiene una lista de personas que cree que reúnen los requisitos para la evacuación, envía a cada paciente a un hospital público donde un especialista revisa el caso del paciente y envía el expediente a un comité que lo revisa de nuevo y decide si procede la derivación. A continuación, el Ministerio de Sanidad de Gaza envía el expediente a la OMS, que lo remite al COGAT para su aprobación final.
Al realizar los controles de seguridad de un paciente, el COGAT investiga primero si un familiar de primer o segundo grado ha estado en contacto con un miembro de Hamás, según Mila, pasando por alto el hecho de que, al margen de su ala militar, Hamás tiene profundas raíces políticas y sociales en la sociedad palestina de Gaza.
El COGAT también rechaza con frecuencia los permisos para que los acompañantes viajen junto a los enfermos y heridos que son evacuados por razones médicas. «El COGAT me ha comunicado que, de las 82 personas de la lista que presenté recientemente, todos los acompañantes han sido rechazados. La OMS va a intentar encontrar nuevos acompañantes», afirma Miriam Khan, de Human Concern International, una ONG que trabaja en la evacuación de personas de Gaza. Dos de las personas rechazadas en la lista de Khan eran los propios pacientes, un niño de 4 años y otro de 5 años.
Desde el 7 de mayo, el COGAT también ha complicado el proceso de evacuación cambiando con frecuencia las normas relativas a los acompañantes de los pacientes. «Antes la OMS podía enviar una segunda solicitud cuando se rechazaba a una madre», dice Mila. Pero ahora eso no es posible, dice, y añade que «durante cierto tiempo sólo permitieron que fueran acompañantes mujeres mayores de 50 [años].»
El COGAT también puede retirar una autorización de seguridad después de haberla concedido inicialmente, incluso mientras los pacientes están en el autobús saliendo de Gaza. «La OMS intentó una vez evacuar a un niño gravemente herido del norte», cuenta Mila a Drop Site. «Llevaron al niño a la frontera, y el niño estuvo esperando allí durante horas, y entonces Israel rechazó la evacuación del niño».
«El COGAT ha estado rechazando a las madres, y ha sido un hecho habitual en los últimos meses en los que han estado rechazando a las madres y afirmando que se deben proporcionar acompañantes alternativos», dijo el jefe de un grupo de ayuda de base que trabaja sobre el terreno en Gaza y que habló bajo condición de anonimato. «Desgraciadamente, en algunos casos no hay acompañante alternativo. La madre puede ser la única compañía que tenga un niño; puede haber perdido a toda su familia».
A un niño de 9 años llamado Yusuf al-Shurafa, que padece dos afecciones cardíacas, se le aprobó inicialmente la evacuación con su madre Hanan como acompañante en marzo, pero Hanan contrajo hepatitis y no pudo viajar en ese momento. Cuando la familia volvió a solicitar la evacuación en julio, Yusuf fue admitido, pero Hanan no. Para que Yusuf pudiera recibir los cuidados vitales que necesitaba, la familia tuvo que separarse. «Me dolía el corazón con una intensidad que nunca había experimentado», dijo Hanan a Drop Site.
Yusuf, su padre Mustafa y su hermano Bashir, de dos años, fueron evacuados a los Emiratos. Hanan, que era profesora de inglés antes del genocidio, se vio obligada a quedarse en Gaza y ahora trabaja como profesora en el campamento de Refaat Alarir. «Yusuf ha empezado su tratamiento, y Bashir va a la guardería, y Mustafa intenta hacer de madre y padre», dijo Hanan. «Bashir es aún muy joven y está luchando sin mí. No entiende lo que está pasando. Me espera todos los días. Ya no soy yo misma. Siento que estoy perdida sin ellos, y mi salud mental no es buena».
Cuando se cerró el paso fronterizo de Rafah, no hubo evacuaciones médicas durante más de dos meses; los primeros pacientes fueron evacuados a finales de junio, según un portavoz de la OMS. Desde entonces ha habido un total de seis evacuaciones en grupo, incluida una que sólo tuvo tres pacientes.
Las evacuaciones se realizan ahora a través del paso fronterizo de Kerem Shalom, donde los pacientes son transportados al aeropuerto Ramon, en el sur de Israel, para ser trasladados en avión a los países receptores. Sin embargo, la mera noción de tener que ser evacuado por motivos médicos en el contexto de la guerra contra Gaza es en sí misma una forma de desplazamiento forzoso.
«Si se permitiera la entrada en Gaza del personal médico adecuado y si no se estuviera arrasando el sistema sanitario, tal vez se podría salvar la vida de muchas de estas personas dentro de Gaza sin tener que evacuarlas», afirmó un trabajador humanitario de Human Concern International, organización de ayuda humanitaria con sede en Canadá que trabaja en evacuaciones. «Una evacuación no es algo que celebrar ni de lo que sentirse orgulloso. Forma parte del problema de desplazar a estas familias y a estos niños. Una vez que viajan al extranjero y concluye su tratamiento, ¿qué les ocurre después? ¿Adónde van?».
Foto de portada: Un grupo de niños y pacientes palestinos esperan en Deir Al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, el 28 de julio de 2024, su evacuación médica a los Emiratos Árabes Unidos (Majdi Fathi/NurPhoto vía Getty Images).