Harun al-Aswad, Middle East Eye, 28 noviembre 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Harun al-Aswad es un periodista y fotógrafo de Damasco. Se especializa en cubrir conflictos armados, situaciones humanitarias y acontecimientos militares y políticos en Siria. Su trabajo ha sido publicado en periódicos y medios de comunicación locales sirios y árabes.
Las fuerzas rebeldes sirias se han apoderado de aldeas estratégicas en el noroeste de Siria después de intensos enfrentamientos con las fuerzas del gobierno sirio respaldadas por Rusia.
Los combates estallaron al amanecer del miércoles, cuando los rebeldes lanzaron una operación sorpresa, denominada «Respuesta a la agresión», en represalia a la reciente escalada de bombardeos del gobierno sobre las zonas controladas por los rebeldes.
La batalla se inició desde zonas controladas por el grupo militante Hayat Tahrir al-Sham (HTS), a unos 10 kilómetros al oeste de la ciudad de Alepo.
Algunos grupos rebeldes afiliados al Ejército Nacional Sirio (ENS) respaldado por Turquía se han unido a la operación, aunque la mayoría de esas fuerzas se han abstenido hasta ahora de participar, según los informes.
Desde el miércoles, las imágenes que circulan en las redes sociales muestran que el HTS y las fuerzas aliadas han logrado avances significativos, capturando grandes franjas de territorio y avanzando rápidamente hacia las afueras de la ciudad de Alepo.
El teniente coronel Hassan Abdul Ghani, un líder rebelde en la operación, declaró a Middle East Eye que se habían apoderado de áreas «altamente estratégicas».
«Estas áreas eran bases militares iraníes y sirias utilizadas para lanzar agresiones contra nuestras áreas, matando a civiles y obligándolos a abandonar sus hogares», dijo Ghani.
«Nuestras fuerzas han destruido 12 tanques enemigos, y la operación continuará hasta que eliminemos las fuerzas que atacan nuestra tierra».
El canal oficial de la operación en WhatsApp afirmó que hasta ahora se han tomado muchas áreas, incluida la estratégica Base 46, Urem al-Kubra y la ciudad de Andżara.
«Nuestra operación tiene como objetivo liberar nuestra tierra de las fuerzas sirias e iraníes y permitir que su gente regrese a sus hogares de manera segura», dijo Ghani.
La agencia de noticias iraní SNN informó el jueves que el general de brigada de la Guardia Revolucionaria iraní Kioumars Pourhashemi fue asesinado en Alepo por «terroristas» vinculados a Israel, sin dar más detalles.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo que al menos 142 combatientes de ambos bandos han muerto en las últimas 24 horas.

Fuerzas rebeldes avanzan al oeste de la provincia de Alepo durante una operación contra las fuerzas sirias e iraníes el 27 de noviembre de 2024 (Mohamed Aldaher/MEE).
Una fuente de seguridad turca de alto rango dijo a MEE que Turquía intentó prevenir la ofensiva para evitar una mayor escalada de las tensiones en la región, especialmente por las guerras de Israel en Gaza y el Líbano.
Sin embargo, los esfuerzos por utilizar los canales establecidos por un acuerdo de distensión de 2019 para detener los ataques aéreos del gobierno ruso y sirio contra áreas residenciales de la provincia de Idlib controlada por los rebeldes no han dado resultados.
“Lo que inicialmente se había planeado como una operación limitada se amplió a medida que las fuerzas del régimen comenzaron a huir de sus posiciones”, dijo la fuente, y agregó que la operación tiene como objetivo restablecer los límites de la zona de distensión de Idlib, que fueron acordados originalmente en 2019 por Rusia, Turquía e Irán.
Dinámica cambiante
Las aldeas capturadas están situadas en una zona que antaño era un bastión del grupo rebelde Nur al-Din al-Zenki. El territorio cayó en manos de HTS tras los enfrentamientos entre los dos grupos en 2019, y más tarde fue ocupado por las fuerzas del gobierno sirio.
Hoy, las tropas de Nur al-Din al-Zenki y HTS son una parte esencial de la operación para recuperar la zona estratégica, que se considera la línea de conexión entre HTS y los territorios controlados por el ENS, y el escudo occidental de la ciudad de Alepo para las fuerzas del gobierno sirio.
Como resultado, la zona fue fuertemente fortificada por el ejército del presidente sirio Bashar al-Assad y sus aliados, incluido Irán y el grupo libanés Hizbolá.
Sin embargo, la guerra de Israel contra el Líbano y los ataques israelíes sin precedentes contra Hizbolá e Irán en Siria han cambiado la dinámica.
Las fuerzas rebeldes avanzaron al oeste de la provincia de Alepo, cerca de la Base 46, en una operación militar contra las fuerzas sirias e iraníes el 27 de noviembre de 2024 (Mohamed Aldaher/MEE).
Un alto dirigente del ENS, que supervisa la operación actual, dijo a MEE que los acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio, que han afectado a los aliados del régimen sirio, habían creado una «oportunidad de oro» para lanzar el ataque.
El dirigente, que prefirió permanecer en el anonimato porque no se le permite hacer comentarios, dijo: «Hay una situación internacional que favorece esta batalla y el caos entre Asad y sus partidarios, y aprovechamos esta oportunidad. Sin sus aliados, las tropas sirias no son nada», dijo.
«Somos capaces de cambiar la ecuación, restaurar nuestra tierra y asegurar un camino seguro para facilitar el regreso de las personas desplazadas a sus hogares».
Desastre humanitario
La parte noroeste del país, que ha estado bajo ataques mortales del gobierno sirio desde el comienzo de la revolución siria en 2011, alberga ahora a 5,1 millones de personas. Según las agencias de las Naciones Unidas, la mitad de la población está desplazada de las zonas circundantes, mientras que dos millones viven en campamentos.
La Defensa Civil Siria, también conocida como los Cascos Blancos, declaró a MEE que las fuerzas gubernamentales han lanzado alrededor de 900 ataques sobre la zona este año, matando a unos 80 civiles e hiriendo a aproximadamente otros 400, incluidos 19 niños.
Los Cascos Blancos dijeron que cientos de familias han sido desplazadas a destinos desconocidos en las últimas 24 horas desde las partes occidentales de las provincias de Alepo e Idlib después de una serie de ataques indiscriminados del gobierno en la zona tras la operación rebelde.

La gente huye de la aldea de Ariha, en el norte del país, durante los enfrentamientos entre los rebeldes sirios y las fuerzas gubernamentales en las líneas del frente en las afueras de la ciudad de Saraqib, en la provincia de Alepo, el 28 de noviembre de 2024 (AFP).
Munir Mustafa, subdirector de la Defensa Civil, dijo a MEE que los bombardeos del jueves tuvieron como objetivo más de 20 aldeas y pueblos, incluidos dos campamentos, y que las fuerzas gubernamentales utilizaron en sus ataques municiones de racimo prohibidas internacionalmente. “En estos ataques, un civil murió y otros 20 resultaron heridos, la mayoría de ellos niños. Muchos civiles están atrapados en las zonas atacadas y no pueden huir porque no tienen adónde ir”.
Mustafa añadió: “La temperatura es muy baja y la situación financiera impide que estas personas, que han perdido todas las fuentes de ingresos, se desplacen ni siquiera temporalmente”.
Con los ojos puestos en Alepo
Desde el comienzo de la revolución siria, varias facciones han esperado tomar el control de la ciudad de Alepo, de 5.000 años de antigüedad, y convertirla en la capital de las fuerzas rebeldes.
Cientos de rebeldes perdieron la vida en las líneas del frente de la ciudad durante intensas batallas, en particular a finales de 2016, mientras buscaban obtener el control de la ciudad y romper el asedio del gobierno en su parte oriental. Sin embargo, todos estos esfuerzos finalmente fracasaron debido a los incesantes ataques rusos e iraníes.
Antes de 2011, la ciudad albergaba a tres millones de personas y era famosa por sus residentes amables y trabajadores, lo que la convirtió en la capital industrial de Siria.
En la actualidad, la mitad de la ciudad está en ruinas y sus antiguos habitantes se han visto desplazados, algunos de ellos en Siria, viviendo en campamentos, otros como refugiados en el extranjero. Las zonas habitadas restantes se han convertido en el hogar de fuerzas iraníes y libanesas.
La guerra ha obligado a unos 13 millones de personas a abandonar sus hogares en Siria, y millones se han convertido en refugiados en todo el mundo, la mayoría de ellos en los países vecinos.
«Tenemos los ojos puestos en Alepo y los acontecimientos futuros determinarán el resultado», dijo el líder del ENS.
«La naturaleza, el momento y la escala de la operación determinarán su alcance».
Foto de portada: Las fuerzas rebeldes sirias se reúnen en la provincia de Alepo cerca de la Base 46 durante una operación militar contra las fuerzas sirias e iraníes el 27 de noviembre de 2024 (Mohamed Aldaher/MEE).