De cómo la oposición siria arrolló al régimen de Asad

Isaac Chotiner, The New Yorker, 3 diciembre 2024

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Isaac Chotiner es redactor de The New Yorker, donde es el principal colaborador de Q. & A., una serie de entrevistas con figuras públicas de la política, los medios de comunicación, los libros, los negocios, la tecnología y otros ámbitos. Antes de incorporarse a The New Yorker, Chotiner fue redactor en Slate y presentador del podcast «I Have to Ask”. Ha escrito para el Times, The Atlantic, el Times Literary Supplement, el Washington Post y el Wall Street Journal.

En una impresionante ofensiva que pareció coger desprevenido al régimen de Bashar al Asad, las fuerzas de la oposición tomaron la semana pasada gran parte de la ciudad siria de Alepo y comenzaron a avanzar hacia la ciudad de Hama, otro importante centro urbano. A pesar de las promesas hechas el lunes por los gobiernos de Rusia e Irán de que aumentarían su apoyo al régimen sirio, los avances rebeldes continuaron a lo largo del día. Lo que hasta hace poco era un levantamiento en gran medida inactivo puede haber entrado en una fase completamente nueva.

Los ataques de la semana pasada son la última oleada de resistencia al régimen despótico de Asad, una guerra civil que comenzó en 2011 y rápidamente se convirtió en una guerra de poder, que finalmente provocó cientos de miles de muertos y millones de refugiados. Rusia e Irán ayudaron a estabilizar el régimen incluso cuando utilizaba armas químicas contra su pueblo. Por su parte, las autocracias suníes de la región apoyaron a varios grupos rebeldes. Algunos de ellos eran nacionalistas laicos que querían poner fin a la dictadura de Asad; otros eran suníes islamistas que querían un Estado islámico. El ISIS, el más infame y violento de los grupos rebeldes, estaba entre estos últimos, y reclamó un territorio significativo en Iraq y Siria. Luego, en 2019, una coalición liderada por Estados Unidos atacó y eliminó en gran medida al ISIS en Siria, y parecía que Asad había ganado decisivamente la guerra. Pero ahora, con los aliados de Asad comprometidos en Ucrania y en el Líbano, los grupos rebeldes han podido realizar sus movimientos militares más audaces y exitosos en años, sorprendiendo tanto a los líderes sirios como al resto del mundo.

Para saber más sobre la situación en Siria, hablé por teléfono con Fawaz A. Gerges, profesor de Relaciones Internacionales en la London School of Economics y autor de «ISIS: A History». Su libro más reciente se titula «What Really Went Wrong: The West and the Failure of Democracy in the Middle East». Durante nuestra conversación, que ha sido editada para mayor extensión y claridad, debatimos por qué el régimen de Asad se ha visto mermado en la última década, por qué la oposición islamista a Asad sigue siendo más poderosa que la resistencia laica, y dónde reside la responsabilidad última de una de las peores calamidades del siglo XXI.

Lo ocurrido en Siria la semana pasada ha sido impactante para casi todo l mundo. Pero ¿lo ha sido para personas que, como usted, siguen muy de cerca esta región?

Me conmocionó la rapidez con la que la oposición islamista y nacionalista fue capaz de reconquistar amplias zonas del noroeste de Siria, incluida Alepo. Alepo es la segunda ciudad más grande de Siria, la capital cultural. Solía ser una potencia económica para Siria. Y de igual importancia, la recuperación de Alepo por el gobierno sirio, en 2016, marcó un punto de inflexión en la guerra civil.

Esto fue y es un terremoto militar. En primer lugar, debido a la capacidad de la oposición para llevar a cabo realmente un ataque preventivo, lo que significaba que la oposición, principalmente Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) y varios grupos, habían estado planeando este ataque durante mucho tiempo. No se trata de un subproducto de un mes o dos, sino probablemente de un par de años. Y, en segundo lugar, la razón por la que me sorprendió fue la rapidez con la que se plegaron muchas unidades del Ejército sirio. Que Alepo cayera tan rápidamente, y que el Ejército y las fuerzas de seguridad fueran aplastados con tanta rapidez, me dice que el Ejército sirio y el Gobierno sirio adolecen de importantes vulnerabilidades. Las conocíamos, pero no apreciábamos realmente su gravedad y profundidad.

¿Puede explicar qué entiende por oposición islamista y nacionalista?

La oposición incluye más de una docena de facciones, tanto islamistas como nacionalistas. Hay una oposición islamista suní combinada, y luego una oposición nacionalista y algo laica. Pero creo que este tipo de división pasa por alto un aspecto general. El principal motor de los rebeldes y de la oposición es HTS, la vanguardia de la oposición. HTS se llamaba originalmente Frente al Nusra e, históricamente, era una filial de Al Qaida, de Osama bin Laden y Ayman al Zawahiri, los dos últimos líderes de Al Qaida. Pero el HTS trató de distanciarse de Al Qaida en los últimos años. El Frente Al Nusra cambió su nombre por el de Hay’at Tahrir al-Sham porque quería enviar un mensaje claro a sus partidarios regionales, especialmente Turquía y Qatar, y también a la comunidad internacional, de que ya no pertenecía realmente a Al Qaida. Aunque HTS diga que ya no forma parte de Al Qaida, es una organización yihadista salafista. Así que suscribe una especie de doctrina revolucionaria suní. Sigue siendo un grupo terrorista extranjero declarado tanto por Estados Unidos como por el Reino Unido.

En cuanto a los grupos más nacionalistas, menos islamistas, han sido la corriente principal de la oposición, y tienen hasta diez mil combatientes. Son más pluralistas y creen en una sociedad más abierta que incluya a todos los elementos étnicos y religiosos. Son menos dogmáticos y religiosos. Pero, por desgracia, no ganaron impulso, en gran parte porque dependían de potencias exteriores, incluido Estados Unidos.

Pero creo que la oposición no podría haber hecho lo que ha hecho en los últimos días sin la capacidad de lucha de HTS, sin la fuerza de voluntad de HTS, sin la capacidad organizativa de HTS, sin la organización y el proceso de toma de decisiones de HTS. Al fin y al cabo, HTS se hará cargo de cualquier avance, cualquier ganancia, ganancia militar, que la oposición consiga en Siria.

¿Hasta qué punto este grupo y otros similares han utilizado la destrucción del ISIS en su beneficio?

Creo que realmente no se puede entender el mapa de la oposición siria, tanto islamista como nacionalista, sin entender la guerra civil interna que devastó a los grupos opositores en Siria desde 2013 hasta 2019. Esta guerra civil en particular fue entre el ISIS y el Frente Al Nusra. Fue una lucha por el poder.

Al principio, durante la guerra civil, el ISIS obtuvo la ventaja, la coalición liderada por Estados Unidos cambió el equilibrio de poder al destruir la mayor parte de las capacidades de ISIS. Sin darse cuenta, Estados Unidos permitió que el HTS se convirtiera en el grupo de oposición dominante en Siria. Con muy pocas excepciones, la coalición liderada por Estados Unidos no ha atacado sistemáticamente a HTS y ha evitado matar a sus principales dirigentes, en particular a Abu Mohammad al Yulani. Y Abu Mohammad al-Yulani ha demostrado ser un dirigente operativo muy inteligente y muy calculador, no sólo al cambiar el nombre del Frente Al Nusra por el de HTS, sino también al enviar mensajes directos e indirectos tanto a los actores regionales como a Estados Unidos de que ya no formaba parte realmente de una alianza con Al Qaida. Y lo que es más importante, tenemos muchos informes de que HTS sí proporcionó cierta información de inteligencia a la coalición liderada por Estados Unidos sobre altos dirigentes del ISIS.

¿La razón por la que Estados Unidos no ha intentado perseguir a este grupo es que actualmente no está centrado en Siria? ¿O es porque piensan que este grupo, además de cambiar de nombre, también se ha reformado de modo que ya no es una amenaza para los intereses estadounidenses?

Lo fascinante es que, en realidad, durante todo este tiempo Estados Unidos ha evitado conscientemente tener como objetivo al HTS y ha evitado conscientemente atacar a Abu Mohammad al-Yulani y a sus principales dirigentes. No porque Estados Unidos no pudiera hacerlo -porque sí diezmó a los dirigentes del ISIS-, sino porque creo que Estados Unidos quería abrir una brecha entre el Frente Al Nusra y el ISIS, y se centró principalmente en el ISIS porque representaba una mayor amenaza para los intereses estadounidenses y para sus aliados en la región, y también por la relación entre Turquía y el Frente Al Nusra y después HTS.

Turquía y Qatar ayudaron y proporcionaron apoyo financiero, y probablemente armas militares, al HTS [Qatar negó haber financiado al grupo en 2017]. Mi impresión es que la coordinación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y los gobiernos turco y qatarí probablemente también fue importante. No se trataba de falta de recursos por parte de Estados Unidos, ni de falta de voluntad. Estados Unidos conoce sus direcciones. Están todos en Idlib, en el noroeste del país, cerca de la frontera turca, y Turquía trabaja muy estrechamente con ellos. Ha sido una decisión estratégica de Estados Unidos.

La historia que más se lee sobre el régimen de Asad es que su debilidad militar radica sobre todo en que sus aliados -los iraníes, Hizbolá y Rusia- están atados en otras zonas. ¿Cree que eso es lo que está ocurriendo?

Creo que es una explicación parcial. Yo también tengo otra explicación. Creo que la mayoría de los observadores de Siria no reconocen realmente los efectos de las sanciones estadounidenses sobre Siria. Las sanciones impuestas por Estados Unidos a Siria han diezmado la economía siria. Entre el ochenta y el noventa por ciento del pueblo sirio, según las agencias humanitarias, necesita ayuda humanitaria. Tenemos informes de que el ejército sirio no está recibiendo la nutrición que necesita para sus soldados y unidades.

El segundo aspecto que se pasa por alto es que los ataques sistemáticos israelíes contra el ejército sirio en los últimos dos o tres años han cobrado un alto precio en la toma de decisiones, en la infraestructura, en la moral, en las unidades, en el liderazgo. Y hay que tener en cuenta que Siria lleva en guerra desde 2011. El Ejército sirio ha perdido unos cien mil soldados desde 2011.

Así que, en este sentido, HTS y la oposición y los rebeldes conocen muy bien las vulnerabilidades del régimen de Asad. No sólo tiene una economía que ha quebrado, no solo tiene una pobreza abyecta, no solo tiene un ejército que pasa hambre, sino que los ataques israelíes han convertido al mismo ejército en una sombra de lo que fue.

Y luego está el hecho de que los principales patrocinadores regionales y mundiales del gobierno de Asad están preocupados en otra parte. Rusia ha retirado la mayoría de sus fuerzas de Siria en los últimos tres años. Israel ha atacado sistemáticamente activos iraníes en Siria, literalmente a diario, sobre todo en el último año, y también unidades de Hizbolá, que desempeñaron un papel fundamental al permitir a Bashar al-Asad no sólo sobrevivir, sino básicamente derrotar a la mayor parte de la oposición. En el último año, Irán ha empezado a retirar de Siria a la mayoría de sus dirigentes, que han sido asesinados, y Hizbolá se ha dedicado a apoyar a Hamás, primero en Gaza y luego en Israel.

Todos estos factores han propiciado este momento concreto. Y HTS y sus aliados se dieron cuenta de que había una oportunidad y atacaron con fuerza. Su ataque de choque se produjo el mismo día en que Israel y Hizbolá firmaron el acuerdo de alto el fuego. Así que fue un momento bastante decisivo, que HTS y los rebeldes aprovecharon.

Pero estamos hablando de un blanco móvil. Es probable que el ejército sirio, junto con Rusia, se esté preparando para un contraataque, en particular en Hama y otros lugares. Mi opinión es que vamos a ver una gran movilización por parte del Ejército sirio y sus aliados, incluidos los rusos y los iraníes y otras fuerzas milicianas. Aunque lo que ha ocurrido es un terremoto militar, esto no deja de ser el principio.

Siria tiene una población kurda relativamente grande, y en la era siria posterior al ISIS, cuando se consideraba que la guerra civil había terminado, todavía había zonas bajo control kurdo que estaban siendo protegidas por Estados Unidos. Y existía la sensación de que Asad había cedido el control a Irán y Rusia, que tomaban las decisiones en el campo de batalla. ¿Puede describir lo que es el Estado sirio en estos momentos?

Ante todo, la guerra siria que estalló en 2011 nunca ha terminado. Lo que hemos visto desde 2020 es una tregua en la guerra. Siria es un cóctel explosivo de actores no estatales, de potencias regionales, de grandes potencias. Tienes más de diez mil combatientes islamistas suníes salafíes, y cuentan con el apoyo directo e indirecto de Turquía. En Idlib tenemos a la oposición nacional laica siria, de nuevo, totalmente apoyada por Turquía. En la zona de Idlib, estamos hablando de cinco millones de personas bajo el control del HTS. También tenemos a los kurdos, que probablemente son tan poderosos como el HTS, y actualmente cuentan con el apoyo de Estados Unidos, que tiene alrededor de mil soldados. Hay fuerzas turcas en Idlib. Tienes activos tanto iraníes como de Hizbolá. Hay una base rusa en Siria. Por tanto, aunque el gobierno sirio, el gobierno de Asad, controla alrededor del sesenta por ciento del territorio sirio, la realidad es que Siria ya no es un Estado soberano. Se puede argumentar que el gobierno de Asad es la mayor milicia estatal de Siria. Pero, en cierto modo, el presidente Asad ha renunciado a la soberanía siria con tal de sobrevivir. Porque sin el apoyo de los rusos y los iraníes y Hizbolá y otros actores no estatales, incluidas las milicias, Asad probablemente no podría haber recuperado o reconquistado inicialmente algunas de las ciudades, incluida Alepo en 2016.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní acaba de estar en Siria y ha prometido pleno apoyo al gobierno sirio. El gobierno ruso también prometió enviar refuerzos a Siria. Turquía, obviamente, apoya a sus apoderados en Siria, y los kurdos están avanzando. Así que no va a haber sólo una guerra entre Asad y el HTS. Va a haber una guerra entre los kurdos en Siria, que son apoyados por los Estados Unidos, y Turquía y sus apoderados. Y los kurdos también se están trasladando ahora a algunas de las zonas de las que el gobierno sirio se ha retirado.

Lo que estamos viendo en este momento concreto es la reanudación de la guerra siria. Pero mi temor es que también estamos viendo el resurgimiento de la guerra de poder en Siria que casi destruyó el país entre 2011 y 2020.

¿Sería igualmente justo decir que el régimen de Asad destruyó Siria en ese tiempo? Me sigue pareciendo que en algún sentido fundamental esto es moralmente obra de Asad.

Bueno, no se puede negar que Asad, como presidente autocrático de Siria, es el primer y principal responsable de la catástrofe que se ha abatido sobre Siria desde 2011: legal, moral, política y militarmente. Él provocó que cualquier oposición pacífica a él, que comenzó en 2011 como parte de la Primavera Árabe, se militarizara. Si Asad no hubiera utilizado una fuerza abrumadora contra su oposición, no creo que Siria hubiera caído en una guerra total. Y desde 2020, el gobierno de Asad ha evitado sistemática y conscientemente cualquier tipo de resolución genuina del conflicto porque el enfoque del gobierno sirio es que la oposición no ha logrado ganar en el campo de batalla, y por lo tanto no se les permitirá ganar en la mesa de negociaciones.

El gobierno sirio ha socavado y saboteado literalmente todas y cada una de las iniciativas presentadas, ya sea por la comunidad internacional, por el enviado de la ONU o por otras potencias regionales. Asad creía que había ganado la guerra y se negó a llegar a un compromiso con la oposición. Así que Asad es el dueño de la catástrofe en Siria, y no sólo de la guerra en sí. Estás hablando de casi quinientas mil víctimas. Estás hablando del millón de heridos, seis millones de refugiados, seis u ocho millones de desplazados. Entre el ochenta y el noventa por ciento del pueblo sirio está al borde de la inanición. Así que la culpabilidad y la responsabilidad de Asad realmente ni siquiera se cuestionan. Es el jefe del Estado. Es un punto fundamental, un punto fundacional.

Si estoy leyendo correctamente su voz, a pesar de lo que ha estado diciendo sobre Asad, usted no acoge con satisfacción lo que ha sucedido en la última semana porque le preocupa que este último avance sólo pueda significar más guerra y muerte para el pueblo de Siria.

Absolutamente. Oriente Medio no necesita realmente otra zona de guerra. La tragedia de Oriente Medio es que tienes un alto el fuego en un lugar y otra zona de guerra en otro. Y lo que vamos a ver ahora en Siria, y la razón por la que digo «guerra indirecta», es que todos estos actores -la oposición y Asad e incluso Irán- pueden seguir considerando el conflicto como existencial. Siria vuelve ahora, de nuevo, al punto de partida.

Foto de portada de Omar Haj Kadour (Getty).

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