Hossam Shabat, Drop Site News, 12 diciembre 2024
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Hossam Shabat, periodista de 23 años de Al Jazeera Mubasher, es uno de los pocos reporteros que han permanecido y sobrevivido en el norte de Gaza desde que comenzó el asalto genocida de Israel hace 14 meses. Lleva más de un año sin ver a su familia, que tuvo que huir hacia el sur. Su valentía y dedicación a la cobertura de una de las campañas militares más brutales de la historia reciente es casi incomprensible. Hossam ha sido testigo diario de muertes y sufrimientos indecibles. Ha sido desplazado más de 20 veces. Sus colegas han muerto delante de él. El mes pasado resultó herido en un ataque aéreo israelí. Hossam es uno de los seis periodistas de Al Jazeera a los que el ejército israelí ha acusado públicamente de ser terroristas.
Cada día, Hossam documenta nuevos horrores que el ejército israelí está sembrando en el norte de Gaza en una campaña concentrada de exterminio y limpieza étnica. En un reciente post en X escribió: «Han matado a todo el mundo en el norte de Gaza. Al periodista, al paramédico, al médico, al trabajador de la defensa civil…».
En su segundo envío para Drop Site News, Hossam escribe sobre la lucha de las familias desplazadas que llegan a raudales a la ciudad de Gaza desde las asediadas poblaciones del norte en un intento de encontrar algún refugio, incluida una tendencia cada vez mayor de personas que viven en casas gravemente dañadas como último recurso, sólo para que se derrumben encima de ellas. (Sharif Abdel Kouddous, periodista y redactor de MENA)
Ciudad de Gaza: La familia Abu al-Omrin decidió quedarse en su casa después de que fuera bombardeada y gravemente dañada en una serie de ataques aéreos israelíes sobre el barrio de Sheij Radwan de la ciudad de Gaza en mayo. La estructura estaba muy dañada y parcialmente derrumbada, pero, al no tener otro lugar adónde ir, pensaron que no tenían más remedio que seguir viviendo en ella. El 23 de septiembre, la estructura finalmente cedió y se derrumbó sobre ellos, matando o enterrando vivos a 10 miembros de la familia, entre ellos cuatro niños. Un adolescente y un niño de corta edad fueron los únicos supervivientes.
La situación en el norte de Gaza es ahora más que catastrófica. El ejército israelí ha destruido casi todas las viviendas y refugios de la zona en una campaña concentrada de limpieza étnica. Las familias desplazadas se ven obligadas a buscar refugio en las escuelas de la ONU, donde son bombardeadas y atacadas. La semana pasada, el ejército israelí obligó a miles de palestinos a huir del complejo escolar de Abu Tamam, en Beit Lahia, y los envió en una marcha de la muerte hacia el sur.
Sin un lugar adónde ir y con la llegada del frío y la lluvia invernales, las familias desplazadas buscan cada vez más refugio en edificios gravemente dañados y casas bombardeadas en un intento desesperado por encontrar cobijo, sólo para que las estructuras acaben derrumbándose sobre ellos, convirtiendo las casas en fosas comunes de escombros de hormigón.
La familia Abu al-Omrin fue sólo un crudo ejemplo. «Cuando las paredes de la casa se derrumbaron sobre nosotros, el sonido de los gritos de los niños nos atormentaba», dijo el superviviente de 18 años. «No pudimos salvar a nadie porque se nos amontonó todo encima». Declaró que eligieron vivir bajo un techo inestable y paredes agrietadas porque no había alternativa más segura.
Este fenómeno se ha extendido tanto, con el endurecimiento del clima invernal que ha provocado más derrumbes de edificios, que recientemente llevó a la autoridad de Defensa Civil a emitir un comunicado advirtiendo a la gente que se mantuviera alejada de estructuras inseguras.
Sin embargo, las familias, muchas de ellas desplazadas del campo de refugiados de Yabalia, han recurrido a vivir en edificios destrozados en la zona de Burj Al-Muhandesin o en la calle al-Wehda de la ciudad de Gaza. Estas estructuras son bombas de relojería a punto de derrumbarse.
«Estamos atrapados en esta casa rota sabiendo que podría derrumbarse sobre nosotros, pero ¿adónde podemos ir?», afirma Um Mohammed, de 60 años, que se ha refugiado en un edificio en ruinas de la ciudad de Gaza. «La lluvia también nos ataca, el frío está matando a nuestros hijos y no tenemos elección».
Desde que Israel lanzó una campaña de exterminio en el norte de Gaza hace poco más de dos meses, más de 4.000 palestinos han muerto o están desaparecidos y otros 12.000 han resultado heridos. Las tropas han rodeado Beit Lahia, Beit Hanun y el campo de refugiados de Yabalia, sin permitir prácticamente la entrada de ayuda humanitaria y ordenando huir a decenas de miles de personas. Al menos 130.000 personas se han visto obligadas a desplazarse a la ciudad de Gaza, según la ONU. Desde el 6 de octubre, la población de la ciudad de Gaza ha pasado de las 250.000 personas que quedaban a finales de septiembre a unas 380.000, según la ONU. La cifra real es probablemente mucho mayor.
Ahora, miles de personas duermen en la calle, a la intemperie, sin siquiera la forma más básica de cobijo. Recogen guijarros de las zonas arenosas para pasar la noche. Algunos se refugian en los cascos carbonizados de coches destruidos, otros bajo lonas destrozadas o en escaparates rotos. No hay mantas ni ropa de cama, ni aseos, ni agua. No hay nada. Los que están en refugios se hacinan en 50 habitaciones, temblando de frío. Las enfermedades están por todas partes.
La gente busca trozos de nailon y telas rotas para construir tiendas improvisadas. Luego llegan los vientos invernales y se las llevan o el agua de lluvia inunda el interior. Todo ello mientras una hambruna creciente hace estragos en sus cuerpos y los ataques aéreos y bombardeos israelíes continúan cada día, implacables.
Las familias que lo han perdido todo se debaten entre los refugios destruidos, las casas a punto de derrumbarse y las calles, viviendo a merced del cielo con los chaparrones de lluvia y las bombas y balas que caen sobre ellos.
(Traducción del árabe al inglés de Zahra Sulaiman).
Foto de portada: Palestinos desplazados del norte de Gaza luchan por encontrar refugio en la ciudad de Gaza. 8 de diciembre de 2024 (Mahmud Islim/Anadolu vía Getty Images).