Mariam Barghouti, Drop Site News, 13 enero 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Mariam Barghouti es escritora y periodista residente en Cisjordania. Es miembro de la Red de Periodistas Marie Colvin.
YENÍN – El 28 de diciembre, la periodista palestina Shatha Sabbagh, de 21 años, se encontraba en las escaleras de su casa, en las afueras del campo de refugiados de Yenín, cuando murió tiroteada. Las balas no fueron disparadas por tropas israelíes sino, según testigos y pruebas forenses, por las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. La Autoridad Palestina lleva a cabo una operación militar a gran escala en Yenín desde principios de diciembre, bautizada como «Operación Protección de la Patria».
Bastión de la resistencia armada palestina en la Cisjordania ocupada, la ciudad de Yenín y el campo de refugiados que alberga han sido objeto de repetidas incursiones, bombardeos y asedios por parte del ejército israelí en un intento de aplastar a la Brigada de Yenín, un grupo militante políticamente diverso formado en su mayoría por refugiados de tercera generación que creen que la resistencia armada es clave para liberar las tierras palestinas de la ocupación y la anexión israelíes. En los últimos 15 meses, el ejército israelí ha matado al menos a 225 palestinos en Yenín, lo que la convierte en la zona más mortífera de Cisjordania.
Pero la operación actual, que se anuncia como una campaña para «restaurar la ley y el orden», es el asalto más largo y letal de las fuerzas de seguridad palestinas que se recuerda. Aunque la AP afirma estar erradicando facciones armadas y personas acusadas de ser «proscritos respaldados por Irán», según múltiples residentes y testigos, la operación es un asedio asfixiante, con violencia indiscriminada, detenciones masivas y castigos colectivos.
Hasta la fecha han muerto 16 palestinos, y las fuerzas de seguridad han establecido puestos de control en torno a la ciudad y el campo de refugiados, han cortado el suministro eléctrico de la zona y se han enzarzado en encarnizados tiroteos. Entre los muertos hay seis miembros de las fuerzas de seguridad y un combatiente de la resistencia, Yazeed Ja’aysa. Sin embargo, la inmensa mayoría de los muertos han sido civiles, entre ellos Sabbagh, y al menos tres niños: Majd Zeidan, de 16 años, Qasm Hajj, de 14, y Mohammad Al-Amer, de 13.
«Se ha llegado a niveles que nunca había visto. Ni siquiera a los periodistas se les permite cubrirlo», declaró a Drop Site News M., de 24 años, periodista local y residente en Yenín, bajo condición de anonimato por temor a ser detenido o a ser objetivo de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. En las últimas seis semanas, la AP ha detenido a decenas de residentes, entre ellos periodistas, de Yenín y de toda Cisjordania, so pretexto de apoyar a los llamados «proscritos» apoyados por Irán.
El portavoz de las fuerzas de seguridad de la AP, el general de brigada Anwar Rajab, ha justificado el asalto alegando que era «en respuesta al supremo interés nacional del pueblo palestino y en el marco de los continuos esfuerzos por mantener la seguridad y la paz civil, establecer el Estado de derecho y erradicar la sedición y el caos».
Pero el verdadero objetivo, dicen los residentes, es aplastar la resistencia armada palestina a instancias de Israel. Apodado «Nido de Avispas» por los funcionarios israelíes, el campo de refugiados de Yenín ha supuesto una amenaza constante para el proyecto colonial de colonos de Israel.
Asedio a Yenín
Apenas una semana después del inicio de la operación, el 12 de diciembre, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina dispararon y mataron al primer civil, Ribhi Shalabi, de 19 años, e hirieron en la cabeza a su hermano de 15 años. Aunque en un principio la Autoridad Palestina negó haber matado a Shalabi y afirmó que atacaba a sus fuerzas de seguridad con artefactos explosivos improvisados, en un vídeo grabado por cámaras de seguridad se ve cómo disparan a Ribhi estilo ejecución mientras conduce su Vespa.
Más tarde, la AP admitió haber matado a Shalabi, afirmando que «la Autoridad Nacional Palestina asume toda la responsabilidad de su martirio y anuncia que se compromete a hacer frente a las repercusiones del incidente de manera coherente y conforme a la ley, garantizando la justicia y el respeto de los derechos».
Apenas dos días después, la AP comenzó a intensificar su ataque contra Yenín. Aproximadamente a las 5:00 a.m. del 14 de diciembre, la Autoridad Palestina declaró oficialmente la operación a gran escala, apodándola «Himayat Watan» o «Protección de la Patria». A las 8 de la mañana, el campo de refugiados de Yenín estaba sitiado y dos palestinos más habían muerto, entre ellos el destacado combatiente de la resistencia palestina Yazeed Ja’aisa, y Mohammad Al-Amer, de 13 años. Al menos otros dos niños resultaron heridos con munición real.
Las carreteras que conducen a Yenín están ahora plagadas de puestos de control israelíes, mientras que la entrada a la ciudad está rodeada de vehículos blindados de la Autoridad Palestina y fuerzas de seguridad que blanden fusiles de asalto, con los rostros ocultos tras pasamontañas negros.
Los francotiradores disparan continuamente desde el cuartel general de seguridad de la Autoridad Palestina hacia el campo de refugiados situado al oeste, haciendo resonar por toda la ciudad el sonido de la munición real. La AP también impuso un toque de queda en la ciudad de Yenín, advirtiendo a los residentes de que se dispararía a cualquiera que se moviera por las calles.
Toma del hospital público de Yenín
Las unidades antiterroristas de la AP también se han apostado a la entrada del hospital público de Yenín, mientras la Guardia Nacional bloqueaba las carreteras con vehículos blindados y vehículos de transporte de personal, negando la entrada a los periodistas. Cuando intenté llegar al hospital el 14 de diciembre con otro periodista para recabar información para Drop Site sobre las heridas sufridas durante el tiroteo anterior y hacer un seguimiento del asesinato de Al-Amer, las fuerzas de seguridad de la AP, armadas y enmascaradas, afirmaron que la zona era un área de seguridad cerrada. En cambio, cuando intentamos realizar entrevistas sobre el terreno fuera del campo, dos hombres armados vestidos de paisano que se identificaron como miembros del mujabarat -Inteligencia General Palestina- nos pidieron que abandonáramos la zona.
«Si os quedáis aquí, los forajidos podrían dispararos», nos advirtieron. Sin embargo, desde donde estábamos, entre el hospital, el cuartel general de seguridad de la Autoridad Palestina y el campo de refugiados de Yenín, las únicas balas que se disparaban procedían del cuartel general de la Autoridad Palestina y se dirigían hacia el campo.
Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina también parecen haber estado utilizando una de las salas del hospital como centro de detención improvisado donde se maltrata a los detenidos. Aunque el general de brigada Rajab, portavoz de la AP, lo negó, varios jóvenes detenidos por la AP dijeron a Drop Site que los habían llevado a la tercera planta del hospital público de Yenín, donde los interrogaron y golpearon.
«No paraban de preguntarme por los combatientes», dijo A., un proveedor de servicios médicos de 31 años del campo de refugiados de Yenín, que afirma que lo retuvieron durante horas, le vendaron los ojos y le negaron representación legal. «No dejaban de golpearme, insultarme y hacerme preguntas para las que no tengo respuesta». Desde su detención arbitraria, A. no ha vuelto a trabajar por miedo a ser detenido y maltratado de nuevo.
Según los residentes, la AP también ha apostado francotiradores en el hospital, que disparan contra el campamento desde el interior de las instalaciones. Durante las últimas seis semanas, según las entrevistas con varios médicos de Yenín, las fuerzas de seguridad de la AP dispararon contra los médicos, quemaron dos vehículos sanitarios, golpearon a los paramédicos y detuvieron a trabajadores médicos durante todo el asedio.
«¿Qué es lo que están protegiendo exactamente?» pregunta Abu Yasir, de 50 años, a las puertas del hospital, a la espera de noticias sobre el fin de la operación de seguridad. Padre de tres hijos, Abu Yasir creció en el campo de refugiados de Yenín. «En el campo matan a gente sólo por estar allí. Pero no han hecho nada», dijo a Drop Site mientras rompía a llorar.
Campo de refugiados de Yenín: Intento de romper el cerco
El 14 de diciembre, cuando la Operación Protección Nacional entraba en su décimo día, las familias del campo de refugiados se habían quedado sin alimentos, los enfermos crónicos necesitaban medicación vital y, con los cortes punitivos de electricidad y agua en el campo, las familias se encontraban sitiadas y cada vez más desesperadas.
Las mujeres y sus hijos intentaron protestar para romper el bloqueo impuesto por la Autoridad Palestina. También querían cuestionar la afirmación de la AP de que perseguía a proscritos. Mientras las mujeres se reunían en la oscuridad hacia las afueras del campamento, varios hombres trabajaban para arreglar una caja de electricidad y restablecer el suministro en el campamento. Cuando se encendieron las luces, los vítores resonaron en el campamento, pero apenas 15 minutos después, las fuerzas de la AP dispararon contra la caja, sumiendo de nuevo la zona en la oscuridad. Según los residentes del campo, en el transcurso de 10 días, la AP disparó contra las cajas de electricidad más de una docena de veces, privando a las familias de electricidad justo cuando las temperaturas empezaban a caer en picado.
Las ancianas se enfrentaron a soldados del escuadrón de Tareas Administrativas Especiales (TAE), una rama especializada de las fuerzas de seguridad de la AP, el TAE está entrenado por la Oficina del Coordinador de Seguridad de Estados Unidos (USSC, por sus siglas en inglés) y es responsable de coordinar las operaciones con Estados Unidos e Israel, incluidas las operaciones conjuntas y el intercambio de inteligencia.
«Les grité», dijo Um Salamah, de 62 años. «Irrumpieron por la puerta y, al principio, pensé que eran israelíes», explicó a Drop Site, señalando la puerta destruida. «Les dije que tenía niños en casa. Pero entraron a la fuerza».
«Les dije que ya tenemos al ejército israelí asaltándonos constantemente, y ahora, ¿también ustedes?».
No sólo asaltaron las casas, según Um Salamah, sino que las fuerzas de seguridad de la AP también dispararon contra los depósitos de agua, cortando de hecho el suministro de agua al campo. El campo de refugiados de Yenín ya había sufrido graves daños en la última invasión israelí, durante la cual el ejército y la policía de fronteras israelíes arrasaron la infraestructura civil de la ciudad, convirtiendo las calles en colinas de escombros.
La Operación Protección de la Patria se produce sólo tres meses después de la «Operación Campamentos de Verano», la operación militar a gran escala llevada a cabo por Israel entre agosto y octubre. Con el pretexto de atacar a los «terroristas apoyados por Irán», las fuerzas israelíes destruyeron grandes franjas de infraestructuras civiles en los distritos del norte de Cisjordania, concretamente Yenín, Tulkarem, Nablús y Tubas, y mataron a más de 150 palestinos en tres meses, una quinta parte de los cuales eran niños.
Fuera, en las calles llenas de barro, el grupo de mujeres comenzó a corear «¡Katibeh!» (Brigada) en apoyo a la Brigada de Yenín, y en protesta por el intento de la AP de inculparlos como «proscritos» y «amenaza para la seguridad nacional».
En cuestión de minutos, la unidad del TAE respondió con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras disparadas directamente contra la multitud, entre la que había periodistas claramente marcados con insignias fluorescentes de PRENSA. Cuando las ancianas tropezaron y cayeron al suelo, los niños volvieron corriendo hacia el campamento mientras las fuerzas de seguridad de la AP seguían lanzando granadas aturdidoras contra la multitud que huía.
En una entrevista concedida a Drop Site esa misma tarde, el general de brigada Rajab afirmó que «esta operación viene a lograr sus objetivos, que son la recuperación de la seguridad de los palestinos y la recuperación del campo de refugiados de Yenín de manos de los forajidos que lo secuestraron y sembraron la corrupción en él mientras amenazaban la vida de los civiles».
Expansión a Tulkarem
Días después, la AP amplió sus operaciones a Tulkarem, donde el 19 de diciembre estallaron enfrentamientos entre combatientes de la resistencia y fuerzas de seguridad de la AP. Esto ocurrió justo un día después de un ataque aéreo israelí que mató a tres combatientes palestinos en el campo de refugiados de Tulkarem: Dusam Al-Oufi, Mohammad Al-Oufi y Mohammad Rahayma.
El 22 de diciembre, Saher Irheil, oficial palestino de la guardia presidencial de la Autoridad Palestina, murió en Yenín y otras dos personas resultaron heridas. Según los medios de comunicación estatales oficiales y declaraciones de la AP, el teniente Irheil fue asesinado por los «forajidos» del campo de refugiados de Yenín. El coronel Brig. Rajab afirmó que «este atroz crimen no hará sino aumentar la determinación [de la AP] de perseguir a los que están fuera de la ley e imponer el Estado de derecho, con el fin de preservar la seguridad y la protección de nuestro pueblo».
Por orden militar, los altavoces de las mezquitas de toda Cisjordania se hicieron eco en un homenaje público al oficial caído. No se hizo lo mismo con los asesinados por la AP, incluido Shalabi, el joven de 19 años al que la AP apodó «mártir de la nación» tras verse obligada a admitir que lo habían matado.
Esa semana, las fuerzas de seguridad de la AP intensificaron sus ataques contra el campo de refugiados de Yenín, utilizando granadas propulsadas por cohetes y disparando indiscriminadamente contra familias refugiadas en sus propias casas. Los agentes de seguridad de la Autoridad Palestina incluso publicaron en Internet fotos y vídeos de sí mismos, similares a los tomados por los soldados israelíes cuando invadieron el campo en agosto y septiembre.
El 23 de diciembre, las fuerzas de seguridad dispararon y mataron a Majd Zeidan, de 16 años, cuando regresaba a su casa desde una tienda cercana. La Autoridad Palestina afirmó que Zeidan era un saboteador apoyado por Irán.
«Lo mataron y luego dijeron que era un proscrito de 26 años apoyado por Irán», contó Yusra, la madre de Zeidan, a Drop Site. «Mira», dijo mientras sacaba del bolsillo el carné de identidad de su hijo. «Mi hijo tenía 16 años y lo mataron cuando volvía de la tienda con una bolsa de patatas fritas».
Según Yusra, no sólo mataron a su hijo, sino que su hermano, que vive en Nablús, fue detenido por la AP unos días después por celebrar un velatorio por su sobrino asesinado. «La Seguridad Preventiva está deteniendo a mi hermano porque estaba velando a un mujareb», dijo. El término «mujareb», que se traduce aproximadamente por «saboteador», es un término derivado del término israelí «mejablim», que se utiliza habitualmente cuando se detiene a palestinos.
Pocos días después, el 28 de diciembre, Shatha Sabbagh, una joven periodista, era asesinada a tiros cuando se encontraba en las escaleras de su casa, en las afueras del campo. Las declaraciones oficiales de la AP afirman que Sabbagh fue asesinada por combatientes de la resistencia, no por sus fuerzas de seguridad. Sin embargo, los relatos de testigos y de la familia de la víctima desmienten esas afirmaciones.
Funeral de la periodista Shatha Sabbagh, asesinada a tiros el 28 de diciembre en Yenín. (29 de diciembre de 2024). El periodista que lleva su cuerpo a la izquierda, Jarrah Khallaf, fue detenido posteriormente por la AP. Fuente: El fotógrafo ha preferido permanecer en el anonimato por temor a represalias de la AP.
Según testimonios de su familia y de residentes, Sabbagh fue asesinada mientras sostenía en brazos a su sobrino de 18 meses; su hermana vive cerca, en la calle Mahyoub del campo de refugiados, la misma zona a la que apuntaban los francotiradores de la AP. Los primeros resultados de la autopsia, compartidos con Drop Site, muestran que la bala que la alcanzó procedía de la zona en la que se encontraban los francotiradores de la AP en el campo.
Conocida por la fiabilidad de sus reportajes durante las incursiones israelíes y de la AP en Yenín, los residentes locales afirman que los leales a la AP llevaban tiempo incitando contra Sabbagh. El asesinato de Sabbagh exacerbó aún más las tensiones y puso de relieve los riesgos que corren los periodistas palestinos al documentar lo que la AP prefiere ocultar.
Poco después, el general de brigada Rajab habló del asesinato de Sabbagh en una entrevista en directo con Al Jazeera. Sin embargo, apagó la cámara y abandonó la entrevista en cuanto la madre de Sabbagh salió al aire. La madre de Sabbagh, Um Al-Mutasem, estaba junto a su hija cuando fue asesinada.
Dos días después del asesinato de Sabbagh, el Sindicato de Periodistas Palestinos, estrechamente afiliado a la AP, hizo pública una declaración en la que acusaba a Al Yaeera de incitación, parcialidad e intentos de atizar la discordia interna. El 5 de enero, el Tribunal de Magistrados de Ramala anunció la suspensión de las emisiones de Al Jazeera en Cisjordania, alegando «incumplimiento de la normativa». Esta medida se tomó después de que Israel cerrara las oficinas de Al Jazeera durante la Operación Campamentos de Verano, en septiembre del año pasado.
La Seguridad Preventiva, organización de inteligencia interna dirigida por el ministro del Interior y que forma parte de los Servicios de Seguridad palestinos, detuvo a más de cien palestinos en el marco de la operación «Protección de la Patria», entre ellos cinco periodistas en Nablús y Yenín. Los palestinos fueron citados e interrogados, a veces torturados, y detenidos sin representación legal.
La AP no sólo atacó a los residentes del campo, sino que amplió su campaña represiva para atacar a cualquiera que simpatizara con el campo o fuera sospechoso de tener algún tipo de solidaridad con la resistencia armada.
Amro Shami, de 22 años, que fue detenido por la Autoridad Palestina en su domicilio de Yenín el 25 de diciembre, presentaba marcas de tortura en el cuerpo durante la vista celebrada al día siguiente en el tribunal de Naplusa. Según los informes, Shami tenía contusiones en el cuerpo y no podía levantar los brazos ante el tribunal. A pesar de los llamamientos de su abogado, el tribunal denegó a Amro la libertad bajo fianza. El abogado de Amro sólo pudo visitarlo 15 días después, cuando denunció nuevas torturas contra Amro, entre ellas la fractura de una pierna.
Un combatiente de la resistencia armada de la Brigada de Yenín en el campo de refugiados de Yenín el 29 de diciembre de 2024. Fuente: El fotógrafo ha preferido permanecer en el anonimato por temor a represalias de la AP.
En el interior del campo
A finales de diciembre, cuando la operación entraba en su quinta semana, los periodistas pudieron entrar en el campo por su cuenta y riesgo. Con el agua y la electricidad cortadas, las familias se acurrucaban fuera, quemando madera y papel en viejos barriles de metal para intentar mantenerse calientes. El campo apestaba a basura sin recoger amontonada en los callejones debido a que la AP cortó todos los servicios sociales del campo.
Dentro del campo, la resistencia armada patrullaba las calles. Tras confirmar nuestra identidad como periodistas, nos ayudaron a movernos con seguridad en medio de la oscuridad. «Al principio hubo enfrentamientos entre la brigada y la AP, pero les dijimos que estamos dispuestos a colaborar con todo lo que no perjudique a la comunidad», dijo a Drop Site H., un combatiente de 26 años de la brigada. El joven combatiente se refería a las afirmaciones de la AP de que persiguen a los «proscritos», en las que la Brigada de Yenín accedía a entregar a cualquiera que, de hecho, infringiera la ley. Sin embargo, la AP parecía más interesada en los combatientes de la resistencia.
Portavoces de la Brigada de Yenín han hecho varias declaraciones públicas en las que informaban a la AP de que, mientras la operación no tuviera como objetivo los esfuerzos de la resistencia, cumplirían plenamente y se coordinarían para garantizar la ley y el orden.
«Estamos con la ley, no estamos fuera de la ley. Estamos a favor de la aplicación de la ley, pero ¿qué ley? Cuando un jeep israelí entra en Yenín para matarme, ¿dónde estáis vosotros como aplicación de la ley?». dijo Abu Issam, portavoz de la Brigada de Yenín, a Drop Site. «En estos momentos, los vehículos blindados y los jeeps de la Autoridad Palestina están aparcados sobre los artefactos explosivos improvisados que hemos colocado, y no los estamos detonando», declaró.
Antiguo miembro de la guardia presidencial de la AP, Abu Issam no es ajeno a las tácticas represivas de la AP para sofocar la resistencia. «Nuestra brújula está clara, es contra la ocupación», dijo. «Vengan a protegernos de los colonos israelíes y, por supuesto, aquí tienen mi pistola de regalo. Sacadlos de nuestras tierras y ejecutadme».
«Nos sorprendieron las exigencias de la AP. Nos ofrecieron tres opciones: entregarnos junto con nuestras armas, ofreciéndonos trabajo a cambio de amnistía; abandonar el campo y permitir que la AP se hiciera cargo; o enfrentarnos a ellos. No nos queda más remedio que enfrentarnos», dice mientras se lleva el M16 al pecho. «Queremos una vida digna, una vida libre, no una vida de coordinación de seguridad con nuestros opresores», dice H.
«Estamos muriendo cien veces»
En la segunda semana de enero, la AP no sólo amplió sus operaciones de seguridad a Tulkarem y Tubas, sino que intensificó también su violencia contra los palestinos del campo de refugiados de Yenín. El 3 de enero, francotiradores de la AP dispararon y mataron a Mahmoud Al-Jaqlamousi, de 43 años, y a su hijo de 14, Qasm, mientras recogían agua. Dos días después, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina comenzaron a quemar casas de residentes cerca del barrio de Ghubz, en el campo.
«¿Por qué quemarla? No construí esta casa en una hora, fueron años de trabajo, ¿por qué quemarla?». pregunta Issam Abu Ameira frente a las paredes carbonizadas de su casa.
La operación, aparentemente destinada a restablecer la seguridad y el orden, ha provocado en cambio la devastación, planteando cuestiones inquietantes sobre la gobernanza y la resistencia en Cisjordania.
«No se trata sólo de la AP. Se trata también del intento de Estados Unidos e Israel de aplastar la resistencia en Cisjordania», afirmó H. Como él, otros combatientes consideran cuestionable el momento elegido para la operación.
«¿Una organización que negoció con la ocupación durante más de 30 años y no puede sentarse a hablar con el campo de refugiados de Yenín durante 30 horas?». dijo Abu Al-Nathmi, portavoz de la Brigada de Yenín, acurrucado en el interior del campo mientras los combatientes patrullaban a nuestro alrededor y se disparaba continuamente munición real en la zona.
«La AP está actuando como un grupo de bandas, cada una intentando demostrar su poder y dominio a costa del campo de refugiados de Yenín», dice Abu Al-Nathmi a Drop Site. «Ahora mismo, la AP está intentando demostrar a Estados Unidos que puede hacerse con el control de Gaza, pero no ha adoptado ninguna postura para defenderla».
La semana pasada, la AP solicitó a Estados Unidos 680 millones de dólares adicionales para ayuda en materia de seguridad. «Lo que la AP está haciendo ahora es destruir la patria e infringir la ley», afirmó Abu Al-Nathmi.
Mientras la AP seguía atacando el campo de refugiados de Yenín, el ejército israelí llevaba a cabo operaciones militares en los pueblos vecinos, así como en Tubas y Tulkarem, donde murieron 11 palestinos en la primera semana de enero, tres de ellos niños.
En los 39 días transcurridos desde que la AP puso en marcha la Operación Protección de la Patria, más de 40 palestinos han muerto a manos del ejército israelí en Cisjordania, entre ellos seis niños. En ese mismo periodo de tiempo, los tribunales israelíes han dictado órdenes de confiscación de miles de acres de tierra pertenecientes a los palestinos de Cisjordania.
La AP no está proporcionando protección al pueblo palestino frente a la continua expansión de los colonos y en medio de un genocidio en curso en Gaza, afirman los residentes del campo de refugiados de Yenín.
“La Autoridad Palestina afirma que no quiere que aquí ocurra lo que le pasó a Gaza, pero aquí estamos muriendo cien veces”, dijo Abu Amjad, de 50 años, a Drop Site. Acurrucado cerca de una hoguera en el exterior de los escombros de su casa, llora: “Nos están humillando, atacando, golpeando y nos dicen que no hay nada que podamos hacer al respecto. De esta manera, es mejor morir”.
Foto de portada: Combatientes armados de la resistencia de la Brigada de Yenín en el campo de refugiados de Yenín el 29 de diciembre de 2024 (El fotógrafo ha preferido permanecer en el anonimato por temor a las represalias de la AP).
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