Israel niega la entrada a Gaza a médicos y cooperantes internacionales a un nivel sin precedentes

Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 15 marzo 2025

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Sharif Abdel Kouddous es un periodista independiente de prensa y televisión que reside entre Nueva York y El Cairo. Ha informado desde todo el mundo árabe, incluidos Egipto, Palestina, Siria, Libia, Yemen, Iraq, Bahréin y Argelia, así como desde todo Estados Unidos y otros espacios internacionales. Ha recibido un premio George Polk por su investigación sobre el asesinato de la periodista palestina Shirin Abu Akleh, un premio Emmy por su cobertura de la prohibición de viajar a musulmanes por parte de la administración Trump y un premio Izzy por su cobertura de la revolución egipcia de 2011.

El ejército israelí está denegando la entrada en Gaza a trabajadores sanitarios y humanitarios internacionales a un ritmo sin precedentes, según varios médicos y trabajadores humanitarios que hablaron con Drop Site News. Desde principios de febrero, poco después de que entrara en vigor el «alto el fuego» en Gaza, hasta la mitad de los médicos que contaban con la aprobación preliminar de la Organización Mundial de la Salud para entrar en Gaza se enteraron la noche anterior a su programada entrada de que habían sido rechazados.

Casi todos los médicos a los que se ha denegado la entrada en las últimas seis semanas habían participado en misiones de ayuda a Gaza en los últimos 17 meses y habían sido autorizados previamente por el Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), la rama del ejército israelí que supervisa Cisjordania y Gaza.

«Nunca habíamos visto un repunte así, sin duda», dijo el Dr. Nabil Rana, cirujano vascular que fue voluntario a Gaza en dos misiones distintas en 2024 y al que se le denegó la entrada por primera vez el 24 de febrero. «Parece ser que desde que se produjo el alto el fuego -desde principios de febrero- es cuando los rechazos se hna vuelto muy, muy pronunciados».

Mientras tanto, el gobierno israelí creó en diciembre un equipo interministerial, dirigido por el director general del Ministerio de Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, para supervisar el registro de las ONG internacionales que trabajan con palestinos. Los nuevos procedimientos de registro significan que el gobierno israelí puede prohibir a cualquier organización la entrada en Gaza hasta que haya pasado por su proceso de aprobación. «Esto podría dar al traste con el sistema humanitario tal y como está ahora. Se suponía que un equipo entraría el 18 de marzo y nos dijeron que ‘esperáramos’ hasta que se negociaran las nuevas condiciones», declaró Dorotea Gucciardo, directora de Desarrollo de Glia, organización humanitaria internacional que opera en Gaza. Las directrices del nuevo equipo incluyen denegar el registro por motivos políticos, como «negar la condición de Israel como Estado judío y democrático» o «apoyar boicots, negar el 7 de octubre, apoyar esfuerzos de resistencia, campañas de deslegitimación o procesos judiciales contra personal de seguridad israelí».

«Esta política está utilizando la burocracia como otra arma en la campaña genocida de Israel contra los palestinos», dijo Gucciardo, quien dirigió dos misiones médicas a Gaza en 2024. «No tiene precedentes, y representa una peligrosa escalada en las restricciones impuestas a las organizaciones humanitarias que trabajan en Palestina, particularmente en Gaza, que permanece bajo un bloqueo total. La Franja de Gaza está siendo asfixiada del resto del mundo, y esta nueva política paralizará los esfuerzos para salvar y preservar la vida».

El sistema sanitario de Gaza ha quedado diezmado por la guerra: sólo hay un hospital plenamente operativo en el territorio y 20 que funcionan parcialmente. Hay una grave escasez de suministros médicos esenciales, equipos y camas de hospitalización. Más de 111.000 palestinos han resultado heridos y hasta 14.000 pacientes -entre ellos 4.500 niños- requieren evacuación médica al extranjero.

El procedimiento para entrar en Gaza impuesto por el ejército israelí es draconiano. En los meses posteriores al 7 de octubre de 2023, las organizaciones humanitarias coordinaron su entrada a través de las Naciones Unidas y el ejército israelí, organizando su propio transporte desde El Cairo hasta el paso fronterizo de Rafah. Hasta 15 trabajadores sanitarios cruzaban a la vez por períodos de una o dos semanas, con una rotación relativamente grande de voluntarios que entraban y salían del territorio. También se les permitía llevar varias maletas con suministros, como material médico, alimentos y juguetes para los niños, así como grandes cantidades de dinero en efectivo para sufragar sus estancias.

La situación cambió radicalmente el verano pasado, tras la invasión de Rafah por el ejército israelí en mayo y el cierre del paso fronterizo de Rafah. Con el nuevo sistema, los trabajadores sanitarios tenían que solicitar la entrada a la Organización Mundial de la Salud (OMS) con un mes de antelación y recibir una aprobación previa. «La OMS envía toda esa información al COGAT, lo que significa que el COGAT tiene toda la información de tu solicitud, todo sobre ti, con un mes de antelación», explicó Rana.

Los solicitantes preaprobados viajan entonces a Ammán y esperan la aprobación final del COGAT, a través de la OMS, la noche antes de su viaje programado a Gaza. El COGAT envía a la OMS una lista con un color al lado de cada solicitante: verde para la aprobación, rojo para la denegación y naranja para la denegación al menos parcial, sin explicación ni justificación. Los voluntarios aprobados suben a un autobús a la mañana siguiente hasta el cruce de King Hussein/Allenby para entrar en la Cisjordania ocupada, y luego a otro autobús escoltado por el ejército israelí hasta el cruce de Karam Abu Salem para entrar en Gaza. Los autobuses suelen transportar entre 20 y 25 personas y circulan dos veces por semana, los martes y los jueves. Las aproximadamente dos docenas de plazas de cada autobús se repartían entre todas las organizaciones internacionales que intentaban entrar en Gaza, incluidos personal de la ONU, trabajadores humanitarios y médicos.

Además, el número de personas que entran en un día concreto tiene que ser igual al de las que salen. «Esto significa que nunca hay una acumulación lenta de apoyo dentro», dijo Rana. «Realmente sólo había un puñado de trabajadores médicos de todo el mundo en un momento dado que estuvieran allí en un día determinado; se podían contar con los dedos de la mano». También se restringió a cada persona la entrada de una maleta y una mochila; se prohibió cualquier alimento, equipo médico u otros suministros considerados ajenos al uso personal; y el dinero en efectivo se limitó a 2.800 dólares.

Desde principios de febrero, las ya estrictas restricciones de Israel se han intensificado. Aunque en el pasado se producían rechazos, eran relativamente infrecuentes. Ahora se han vuelto regulares y constantes, con más de una o dos personas rechazadas de cada convoy que entra. No se da ninguna explicación y no existe ningún proceso de apelación, lo que deja a los solicitantes en Ammán con pocos recursos. Para aquellos a los que se permite la entrada, la restricción de dinero en efectivo se ha reducido diez veces, a 280 dólares, en una economía con una grave inflación.

Drop Site formuló preguntas a los militares israelíes, pero no recibió respuesta.

«Personalmente he hablado con más de una docena de médicos y enfermeras, todos ciudadanos estadounidenses, que se han visto en esta situación apurada durante el último mes… Y si te lo deniegan una vez, las posibilidades de que te lo vuelvan a denegar son obviamente muy altas», dijo el doctor Thaer Ahmed, médico de urgencias residente en Chicago que estuvo por última vez en Gaza en enero de 2024 y fue rechazado la noche antes de un convoy programado para el 13 de marzo. «Cada vez que los israelíes imponen una serie de normas y reglamentos, resulta cada vez más difícil organizar cualquier tipo de respuesta. La denegación de acceso a los médicos no es más que un aspecto de una tendencia más amplia que hemos observado en las últimas semanas, especialmente desde el alto el fuego».  

Médicos atienden a pacientes en una clínica instalada por Médicos Sin Fronteras (MSF) para tratar heridas graves y quemaduras sufridas en bombardeos israelíes, en el Hospital de Campaña Indonesio de Rafah, en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 24 de abril de 2024. (Foto de Mohamed Abed/AFP vía Getty Images)

Los trabajadores humanitarios siguen un proceso similar para entrar en Gaza, aunque en lugar de hacerlo inicialmente a través de la OMS, presentan sus solicitudes a través de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos. Al igual que los médicos, también están siendo rechazados por la COGAT en un número sin precedentes en el último mes y medio.

Arwa Damon, fundadora de INARA, una organización sin ánimo de lucro que proporciona atención médica y mental a los niños de Gaza, fue autorizada a ir a Gaza en cuatro ocasiones distintas en 2024, pero fue rechazada el 27 de febrero. Su estatus era naranja, así que volvió a solicitarlo. El COGAT la rechazó de nuevo los días 4, 7 y 11 de marzo. El 13 de marzo, su estatus cambió a rojo. Damon, que había trabajado 18 años como periodista en la CNN, incluso como corresponsal internacional jefe, intentó repetidamente ponerse en contacto con los funcionarios de la COGAT, sin éxito.

«Intentas averiguar cuál es la lógica de todo esto», dijo Damon a Drop Site. «¿Es porque nos hacemos oír y hablamos de lo que hemos presenciado en Gaza en los medios de comunicación? Excepto que a la gente que no ha hablado y a las organizaciones que no han estado tan presentes también se les niega. Así que intentas encontrar la lógica, pero no puedes», afirmó. «Yo lo caracterizaría como un intento de paralizar aún más nuestra capacidad de atender a la población de Gaza».

A partir del 2 de marzo, cuando venció el plazo que ponía fin a la primera fase del acuerdo de alto el fuego, Israel volvió a imponer un bloqueo total a Gaza, prohibiendo la entrada de cualquier tipo de ayuda. El corte de todo tipo de alimentos, combustible, medicinas y otros suministros está provocando de nuevo una grave escasez, disparando los precios de los productos básicos y agravando gravemente una crisis humanitaria ya de por sí grave. Las panaderías están cerrando por falta de gas para cocinar y las organizaciones de ayuda están reduciendo las raciones. El domingo, Israel también cortó el suministro de electricidad a Gaza, lo que obligó a una importante planta desalinizadora a reducir drásticamente su producción de agua, limitando gravemente la cantidad de agua potable disponible para 600.000 personas en Deir al Balah y Jan Yunis.

«Los que rotamos, estamos frescos. Pero la gran mayoría de los trabajadores humanitarios en Gaza son palestinos, son gazatíes, viven esto. Llevan 17 meses viviendo esto sin descanso, están más que agotados, física y emocionalmente agotados», dijo Damon. «Así que este pequeño grupo de individuos que entra y sale puede aliviar un poco esa carga… pero [los israelíes] están aplastando un sistema que ya está aplastado. Llevamos mucho tiempo diciendo que el sistema humanitario de Gaza está con respiración asistida, pero ahora la máquina está pitando y va a entrar en parada total».

La OMS no ha comentado públicamente el creciente número de rechazos de Israel a la entrada de médicos y trabajadores humanitarios en Gaza durante las últimas seis semanas. «No hay respuesta, no hay indignación, no hay apelación, no hay nada de eso», dijo Rana. «La Organización Mundial de la Salud ha estado muy callada al respecto y es casi como si intentara suprimir la ayuda. Es obvio que cada uno de estos niveles no está presionando, no está quejándose y está tratando de no dar publicidad a las cosas porque creo que todo el mundo está preocupado de que los vayan a dejar fuera… Cuando todo el mundo tiene que volver tranquilamente a casa cuando te rechazan y así se acaba todo, ¿por qué iba a cambiar algo?». 

Drop Site envió preguntas a la OMS sobre la creciente tasa de rechazos de médicos en Gaza por parte del ejército israelí y por qué la organización no ha comentado públicamente esa creciente tendencia. No dieron respuesta.

«Hay una serie de personas a las que se les ha denegado la entrada cuyas organizaciones no hablan de ello», afirma Damon. «Pero creo que tenemos que hacer lo que podamos para mantener la presión. La presión casi nunca ha funcionado en los últimos 17 meses, pero en esas raras ocasiones sí lo ha hecho, así que tenemos que seguir luchando por el acceso. Tenemos que seguir luchando por el acceso para nosotros y para que entre la ayuda».

(Jeremy Scahill ha contribuido a este informe).

Foto de portada: El Dr. Nabil Rana realiza una intervención quirúrgica en el Hospital Naser de Jan Yunis durante una misión de ayuda médica a Gaza en octubre de 2024 (Foto por cortesía del doctor).

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