En una única semana, un nuevo asentamiento borra del mapa a toda una comunidad palestina

Oren Ziv, +972.com, 26 mayo 2025

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Oren Ziv es reportero y fotógrafo de Local Call y +972 Magazine. También es cofundador del colectivo Activestills. Ziv lleva documentando cuestiones sociales y políticas en Israel-Palestina desde 2005. Sus trabajos se publican en el New York Times, Vice, Al Jazeera, Der Spiegel y otros medios de comunicación.

Informe realizado en colaboración con:

En la mañana del 18 de mayo, colonos israelíes establecieron un asentamiento ilegal dentro de la comunidad pastoril palestina de Maghayer Al-Dir, en la Zona C de Cisjordania, a solo 100 metros de las viviendas de sus residentes.

A mediados de semana, antes de que se produjeran enfrentamientos violentos o incidentes de robo de ganado, aproximadamente la mitad de los aldeanos palestinos habían empacado sus pertenencias y huido, y el resto se preparaba para hacer lo mismo: las familias comenzaron a cargar ovejas, muebles, pienso para animales y tanques de agua en camiones bajo la atenta mirada de los colonos.

Pero el sábado por la tarde, la habitual «ruta a pie» de los colonos por la aldea se convirtió en un ataque organizado. Cuatro colonos comenzaron a dar empellones a los jóvenes palestinos que se encontraban en las azoteas de las estructuras que estaban siendo desmanteladas. «Los colonos buscaban pelea», afirmó Avishay Mohar, activista y fotógrafo que se encontraba en el lugar.

Los colonos y los palestinos comenzaron a lanzarse piedras unos a otros. Justo cuando parecía que el enfrentamiento había terminado, los colonos pidieron refuerzos: unos 25 colonos más, algunos enmascarados y muchos armados con rifles de asalto y palos, se unieron al ataque contra los residentes y los activistas internacionales, que comenzaron a defenderse.

Un colono recibió un golpe en la cabeza con una piedra grande, se derrumbó y perdió el conocimiento. Un palestino también recibió un golpe en la cara con una piedra. Un segundo colono, al parecer menor de edad, cogió la pistola del chaleco de su amigo inconsciente y comenzó a disparar al aire. «Otro colono apareció con un M16 y empezó a dispararnos», recordó Mohar. A medida que cundía el pánico, los residentes corrieron frenéticamente hacia la aldea vecina de Wadi Al-Siq, cuya propia población había sido desplazada meses antes durante un recrudecimiento de la violencia de los colonos respaldada por el Estado en octubre de 2023.

Los colonos persiguieron a los residentes que huían hacia el valle, lanzándoles piedras y rompiéndoles los teléfonos. Le quitaron a Mohar sus dos cámaras, su teléfono, su cartera y su batería externa. Desde el suelo, vio cómo los colonos golpeaban en la cabeza con un palo a un muchacho palestino de 15 años. Mohar comenzó a sentirse mareado por los golpes e intentó levantar la cabeza del suelo. «Les dije a los colonos: ‘¡Si seguís así, me vais a matar!’». Ellos continuaron golpeándolo agresivamente en la espalda. 

Un colono israelí se enfrenta a activistas en la aldea palestina de Maghayer Al-Dir, el 21 de mayo de 2025. (Oren Ziv)

Después de que el ejército finalmente apareciera y llamara a las ambulancias, la búsqueda de los 12 heridos —algunos de los cuales fueron encontrados a unos 500- 600 metros de la aldea— continuó durante la noche. A la mañana siguiente, no quedaba ni un solo residente en Maghayer Al-Dir. Las 23 familias, con un total de unas 150 personas, se habían visto obligadas a huir.

«El ataque envió un mensaje a las comunidades palestinas de toda Cisjordania», dijo Mohar. «No sólo no pueden quedarse, sino que ni siquiera pueden marcharse con calma».

«Aquí también habrá judíos»

Desde octubre de 2023, más de 60 comunidades pastoriles palestinas de Cisjordania han sido desplazadas, y se han construido al menos 14 nuevos asentamientos en sus ruinas o cerca de ellas. Una comunidad expulsada violentamente, Wadi Al-Siq, sufrió abusos que incluyeron agresiones sexuales, lo que provocó la disolución de la unidad «Desert Frontier» del ejército israelí.

Al igual que en el caso de Maghayer Al-Dir, el establecimiento de puestos de avanzada de colonos ha sido el principal factor que ha expulsado a los palestinos de sus hogares en la Zona C. Según un informe reciente de las ONG Peace Now y Kerem Navot, los colonos israelíes han utilizado los asentamientos pastoriles para apoderarse de al menos 786.000 dunams de tierra, lo que supone aproximadamente el 14% de la superficie total de Cisjordania. En los últimos dos años y medio, siete comunidades pastoriles palestinas vecinas a Maghayer Al-Dir han quedado despobladas.

Residentes palestinos empacando sus pertenencias para abandonar Maghayer Al-Dir, 22 de mayo de 2025. (Oren Ziv)

Maghayer Al-Dir era la última comunidad palestina que quedaba en la periferia de Ramala, situada al este de la carretera Allon, una estratégica autopista norte-sur construida por Israel en la década de 1970 para conectar los asentamientos y preparar la posible anexión del territorio al este de la carretera, a lo largo de la frontera con Jordania. Originarias de Naqab/Negev, las familias de Maghayer Al-Dir fueron expulsadas en 1948 a otra parte del valle del Jordán, antes de que el Estado decidiera construir una base militar y las desplazara una vez más a su emplazamiento más reciente.

En un vídeo grabado por el activista Itamar Greenberg el día en que los colonos establecieron el nuevo asentamiento, se oye a uno de ellos jactarse de la limpieza étnica de Maghayer Al-Dir. «Este es el último lugar que queda, gracias a Dios hemos expulsado a todo el mundo… Toda esta zona es sólo judía», explicaba el colono mientras señalaba con un gesto la extensión a su izquierda. A continuación, la cámara enfoca el lugar donde los jóvenes de la colina están construyendo afanosamente el asentamiento. «Aquí también habrá judíos».

Como informó +972 en agosto de 2023, la mayoría de las comunidades del territorio entre Ramala y Jericó, una zona de 150.000 dunams, se vieron obligadas a huir durante los meses anteriores, cuando los colonos comenzaron a construir rápidamente puestos avanzados para el pastoreo y a atacar violentamente a los residentes, todo ello con el respaldo del ejército israelí y las instituciones estatales. Ahora, solo quedan dos comunidades palestinas —M’arajat y Ras Al-Auja— en todo el sur del valle del Jordán.

Incluso antes de que se construyera el último asentamiento, Maghayer Al-Dir estaba completamente rodeado por asentamientos y puestos avanzados israelíes. Al norte se encuentra el puesto avanzado semiautorizado de Mitzpe Dani; al este, Ruach Ha’aretz («Espíritu de la Tierra»), establecido poco antes de la guerra y posteriormente ampliado; y al sur, cerca de la aldea ahora despoblada de Wadi Al-Siq, se encuentra uno de los puestos avanzados de Neria Ben Pazi. Aunque Ben Pazi fue sancionado por el Gobierno británico la semana pasada por su papel en la construcción de asentamientos ilegales y por expulsar a familias beduinas palestinas de sus hogares, se le vio patrullando la aldea en los días previos a la salida forzosa de la comunidad.

Colonos jugando con un balón de fútbol que encontraron en Maghayer Al-Dir, 22 de mayo de 2025. (Oren Ziv)

«Los colonos vinieron preparados, con un plan, para apoderarse de la tierra y expulsarnos», dijo un residente del pueblo que prefirió permanecer en el anonimato por temor a represalias de los colonos.

En los últimos años, los colonos de los asentamientos circundantes comenzaron a levantar vallas que aislaban las casas de los residentes de la carretera principal que conduce a Maghayer Al-Dir. También robaban habitualmente agua del pozo del pueblo para sus ovejas.

Otro residente que prefirió permanecer en el anonimato explicó que no hay diferencia entre la violencia de los colonos y la del Estado. «El problema es que hoy en día no hay ley», declaró a +972. «Los colonos dicen: «Nosotros somos el gobierno, y la policía está de su parte». Ahora planea vender su rebaño de ovejas, ya que los colonos se apoderan cada vez de más tierras en las que los palestinos solían hacer pastar a su ganado.

«El año pasado, los colonos entraron en la aldea y atacaron a mis familiares», continuó. «Intentamos defendernos grabándolo en vídeo y me arrestaron. Por suerte, el juez de Ofer [tribunal militar] me liberó y preguntó a la fiscalía [sarcásticamente] si se suponía que debíamos servir café a los colonos que invadían nuestras casas».

Tácticas familiares

El jueves 22 de mayo, la familia Malihaat pasó el día haciendo las maletas. Los colonos habían erigido su último asentamiento dentro de un redil de ovejas perteneciente a Ahmad Malihaat, de 58 años y padre de nueve hijos. Según él, pocas horas después de su establecimiento, los colonos «intentaron rápidamente hacerse con nuestras ovejas, para poder afirmar más tarde, ante las autoridades israelíes, que eran suyas y quedarse con ellas».

Ahmad Malihaat, 21 de mayo de 2025. (Oren Ziv)

Era una táctica que resultaba familiar para la comunidad: a principios de marzo, decenas de colonos armados con pistolas y palos robaron más de 1.000 ovejas a la comunidad de pastores de Ras Ein Al-‘Auja. Temiendo que se repitiera la situación, los residentes de Maghayer Al-Dir centraron sus esfuerzos iniciales en evacuar el ganado de la aldea en los días posteriores a la construcción del puesto avanzado.

Aun así, la familia Malihaat testificó que el miércoles por la noche los colonos lograron robarles un burro y diez sacos de pienso para animales. Malihaat recordó que los colonos le dijeron que se fuera a Jordania o Iraq. «Quieren expulsarnos a nosotros y a las demás comunidades beduinas, y quedarse con la tierra de una forma u otra».

A pesar de recibir una orden de la Administración Civil el 18 de mayo para detener sus actividades de construcción, los colonos ampliaron el asentamiento en Maghayer Al-Dir día tras día, montando una gran tienda de campaña y conectando el lugar al agua corriente de un asentamiento cercano que habían construido poco antes de la guerra.

Mientras recogían sus pertenencias y se preparaban para marcharse, Malihaat dijo que apenas había dormido ni comido desde que se erigió el asentamiento. Su dieta, dijo, consistía «principalmente en cigarrillos y agua». En ese momento, casi predijo el inminente ataque. «Nunca sabes lo que los colonos van a hacer. Quizás golpeen a tu hijo y luego llamen a la policía y te arresten a ti o a tu hijo y tengas que pagar una fianza de 20.000 sequels [5.000 euros]».

Malihaat no está seguro de dónde decidirá reasentarse la familia. Señaló que, una vez que una comunidad de pastores es desplazada, en ocasiones reciben un permiso temporal para establecerse en tierras propiedad de otras comunidades palestinas en la Zona B de Cisjordania. Pero no es una solución a largo plazo.

«Cuando tu vecino es bueno, todo va bien, pero ellos [los colonos] no quieren la paz», concluyó Malihaat. «Quieren expulsarte, matarte y destruir tu hogar».

Foto de portada: Varios colonos en su nuevo asentamiento dentro de la aldea palestina de Maghayer Al-Dir, en Cisjordania, el 21 de mayo de 2025. (Oren Ziv)

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