Jeremy Scahill, Drop Site News, 7 julio 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Jeremy Scahill es periodista de Drop Site News y fue cofundador de The Intercept. Es reportero de investigación, corresponsal de guerra y autor de “Dirty Wars: The World Is a Battlefield” y “Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army”. Ha informado desde Afganistán, Iraq, Somalia, Yemen, Nigeria, la antigua Yugoslavia y otros lugares del mundo.
Mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, iniciaba su serie de reuniones con el presidente Donald Trump y otros altos funcionarios estadounidenses en Washington D. C., no se ha producido ningún avance en las negociaciones indirectas entre Hamás e Israel que se están llevando a cabo actualmente en Doha, Catar, según un alto cargo de Hamás que habló con Drop Site.
En declaraciones a los periodistas el domingo, Trump insistió en que aún era posible alcanzar un acuerdo. «Creo que hay muchas posibilidades de que lleguemos a un acuerdo con Hamás… durante la próxima semana», afirmó.
La delegación israelí que llegó a Doha el domingo no está facultada para tomar ninguna decisión. El principal negociador de Netanyahu, Ron Dermer, no se encuentra en Catar, y en su lugar el equipo está dirigido por el subdirector del servicio de inteligencia Shin Bet. Según el funcionario de Hamás, la parte israelí parece haber acudido a Doha con la misión limitada de reiterar la exigencia de Israel de que Hamás acepte las condiciones de Tel Aviv para una tregua temporal.
«Estamos trabajando para garantizar el acuerdo en los términos que acordamos. Envié un equipo para las negociaciones con instrucciones claras, y las conversaciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin duda pueden hacer avanzar hacia el resultado que todos esperamos», dijo Netanyahu antes de partir hacia Estados Unidos. «En primer lugar, le daré las gracias por su firme compromiso con Israel. Nunca hemos tenido un amigo así en la Casa Blanca».
El domingo, durante el primer día de las «conversaciones de proximidad» -en las que los negociadores israelíes y palestinos se comunican a través de mediadores regionales de Qatar y Egipto-, la delegación israelí rechazó de plano la propuesta de Hamás de que se introdujeran grandes cantidades de ayuda en Gaza tras la firma de cualquier acuerdo y que su distribución corriera a cargo de las Naciones Unidas y la Media Luna Roja Palestina.
«Israel insiste en su mecanismo de distribución de ayuda humanitaria, en las ‘trampas mortales’», afirmó el responsable de Hamás. «Esto es inaceptable para el movimiento [Hamás] en cualquier caso».
La oficina de Netanyahu emitió un comunicado en el que afirmaba que «las conversaciones en Doha continúan y están avanzando».
Como informó Drop Site el domingo, Hamás presentó el 4 de julio una serie de enmiendas propuestas al marco de alto el fuego temporal que Trump ha calificado de «propuesta definitiva». Entre las condiciones que Hamás quería cambiar se encontraba el retorno al proceso utilizado para distribuir la ayuda según los términos del acuerdo de alto el fuego original que entró en vigor el 19 de enero. Israel violó unilateralmente ese acuerdo tras 42 días y reanudó su guerra genocida. La propuesta respaldada por Trump incluía un lenguaje ambiguo que habría mantenido a Israel en pleno control de la ayuda a Gaza y sólo permitía que la ONU y la Media Luna Roja participaran, en lugar de gestionarla.
Fuentes cercanas al equipo negociador palestino han informado a Drop Site de que Hamás está dando prioridad a la cuestión de la ayuda a Gaza debido a las terribles condiciones a las que se enfrenta la población y a los asesinatos diarios de los palestinos que se reúnen para recoger las escasas raciones distribuidas por el plan estadounidense e israelí conocido como Fundación Humanitaria de Gaza.
«Los crímenes de la ocupación sionista contra civiles indefensos en la Franja de Gaza continúan a través del mortífero mecanismo de la ayuda, que se ha convertido en una trampa mortal operada por las fuerzas de ocupación con la cobertura estadounidense, aumentando el número diario de muertos y revelando la naturaleza criminal de este sistema», afirmó Hamás en un comunicado el lunes. «Recalcamos la necesidad de volver a los mecanismos internacionales, bajo la supervisión de las Naciones Unidas y sus instituciones especializadas».
Hamás también solicitó garantías más claras por parte de Estados Unidos de que Trump obligaría a Israel a mantener un alto el fuego más allá de los 60 días, de modo que las negociaciones pudieran avanzar hacia un alto el fuego a largo plazo y el fin del genocidio. Además, Hamás propuso modificar el lenguaje del marco propuesto para garantizar que las tropas israelíes se retiraran y redesplegaran sus fuerzas de acuerdo con los mapas y posiciones aceptados en el acuerdo de enero.
Antes de partir hacia Washington D.C. el domingo, Netanyahu afirmó que las propuestas de Hamás eran «inaceptables para el Estado de Israel». Añadió que Israel seguirá adelante con «la destrucción de las capacidades militares y gubernamentales de Hamás. Hamás no va a estar allí».
Según informes de los medios de comunicación hebreos, Netanyahu ha estado presionando al ejército israelí para que acelere la creación de lo que él denomina una «ciudad humanitaria» en el sur de Gaza como parte de los planes de Israel para «el día después». Según esta formulación, Israel ocuparía indefinidamente una sección de la Franja de Gaza a lo largo de su frontera con Egipto, entre el corredor Filadelfia y lo que Israel denomina el corredor Morag. Israel crearía una gran ciudad de tiendas de campaña con algunas estructuras permanentes para obligar a la mayor parte de la población palestina de Gaza a trasladarse a esa zona. El objetivo declarado sería «separar» a la población de los combatientes de Hamás en el resto del enclave.
«Según el plan, la mayor parte de la ayuda humanitaria que llegará a Gaza tras el fin de los combates se trasladará allí, con la esperanza de que la concentración de la ayuda en este complejo también conduzca a la concentración de la mayor parte de la población de Gaza en ese lugar», según un informe de YNet. Citando fuentes familiarizadas con el plan, el medio de comunicación afirmó que «una vez concentrada la población, se activarán mecanismos para fomentar la migración voluntaria de los residentes de Gaza desde la ciudad humanitaria a terceros países fuera de la Franja».
El ministro de Defensa, Israel Katz, dijo el lunes que el plan inicial consistiría en obligar a 600.000 palestinos de Al Mawasi, una zona situada a lo largo de la costa occidental de Gaza donde Israel ha acorralado a un gran número de palestinos, a trasladarse a la zona. Katz afirmó que la construcción podría comenzar durante un posible alto el fuego de 60 días y que Israel estaba avanzando con «el plan de emigración, que va a llevarse a cabo».
Reuters informó el lunes que la Fundación Humanitaria de Gaza también propuso la construcción de campamentos denominados «zonas de tránsito humanitario». La propuesta, con un coste de 2.000 millones de dólares, fue presentada a la Administración Trump y «recientemente debatida» en la Casa Blanca. Netanyahu se ha referido constantemente a su objetivo declarado de limpiar étnicamente la población palestina de Gaza como «el plan de Trump».
«Esto forma parte de la estrategia bélica de Israel y no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria», afirmó el responsable de Hamás. Si Israel insiste, durante las negociaciones del alto el fuego, en mantener su dominio sobre la ayuda a Gaza, especialmente si Trump respalda la postura de Netanyahu de que la ONU no debe estar al mando, podría ser fatal para poder alcanzar un acuerdo.
El control sobre la ayuda «podría ser un factor decisivo», afirmó a Drop Site una fuente palestina cercana a las negociaciones. Sin embargo, advirtió que el acuerdo no depende de lo que digan los negociadores israelíes en Doha, sino de lo que ocurra en las reuniones de Netanyahu en Washington D. C. con Trump y el enviado especial Steve Witkoff.
«Hasta que Witkoff y Trump no se pronuncien sobre estas cuestiones, los israelíes no van a ceder. Y lo que les digan los estadounidenses será lo definitivo», afirmó la fuente. «Esto no es más que una gira propagandística en la que intentan decirles a los palestinos, al mundo entero y a su propio pueblo que están negociando y tratando de ver si pueden llegar a algún sitio. Pero el resultado final será lo que ocurra hoy y mañana en Washington. Lo fundamental no es lo que está ocurriendo [con las negociaciones] en Doha».
El domingo, Witkoff habló ante un grupo de líderes judíos en los Hamptons. «Espero que Israel ponga fin a la guerra», dijo Witkoff. «Hay un gran impulso para el acuerdo. Va en la dirección correcta». Afirmó que Trump «cambiaría el panorama de Oriente Medio» y añadió: «El compromiso de Trump con Israel es inequívoco».
La propuesta respaldada por Trump está llena de términos y lenguaje ambiguo que Israel podría explotar fácilmente. Permitiría a Israel reanudar el ataque militar contra Gaza después de 60 días y preservaría el control total de Israel sobre la ayuda y su distribución, incluso si permite la participación de la ONU y la Media Luna Roja. Es probable que las fuerzas israelíes permanezcan atrincheradas en Gaza, ya que las negociaciones sobre la retirada y los mapas de redespliegue tendrían que empezar prácticamente desde cero. Incluso si Hamás consigue modificar el acuerdo, los funcionarios israelíes han afirmado que Trump entregará a Netanyahu una «carta paralela» que le autorizará a reanudar la guerra si Hamás se niega a desmilitarizarse y exiliar a sus líderes.
(El investigador de Drop Site News para Oriente Medio, Jawa Ahmad, ha contribuido a este informe)
Foto de portada: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se despide del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras una reunión celebrada el 7 de abril de 2025 en la Casa Blanca. (Alex Wong/Getty Images)