En medio de la devastada infraestructura de Gaza, los carros tirados por burros se utilizan para todo

Shahad Ali, Truthout, 7 julio 2025

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Shahad Ali es escritora y estudiante de Literatura Inglesa de Gaza.

El genocidio de Israel en Gaza ha transformado a los burros, que antes eran un medio de transporte obsoleto -utilizado principalmente en zonas empobrecidas o agrícolas-, en el único medio de transporte que les queda a muchos. Con la mayoría de los vehículos destruidos y los precios del combustible por las nubes, la gente no tiene más remedio que depender de los burros para acceder a los servicios básicos y transportar sus pertenencias cuando las fuerzas israelíes emiten nuevas órdenes de evacuación.

Ranya Hammoda, de 44 años, dijo que al principio le daba vergüenza montar en un carro tirado por un burro, pero ahora se ha convertido en parte de su rutina diaria. «Tengo asma y no puedo caminar largas distancias porque empiezo a sentirme sin aliento y noto opresión en el pecho», dijo. «Los burros me han facilitado que pueda visitar la clínica, que está a tres kilómetros de mi zona, para conseguir mi medicación para el asma».

Yaser Alyazori, de 48 años, describió a los burros como salvavidas. «Cada vez que recibimos una orden de evacuación, confío en un carro tirado por burros para transportar a mi familia y los artículos esenciales que necesitamos desesperadamente: comida, galones de agua, ropa y mantas», dijo. «Es increíblemente difícil caminar largas distancias bajo un bombardeo intenso mientras se llevan cargas pesadas y se cuida de los niños. Sin los burros, ni siquiera puedo imaginar cómo serían nuestras vidas».

El uso de burros en Gaza se ha extendido hasta abarcar casi todos los aspectos de nuestras vidas. Se han convertido en ambulancias improvisadas, transportando a los heridos, los muertos e incluso a las mujeres embarazadas a los hospitales, especialmente en zonas tan gravemente destruidas que las ambulancias no pueden pasar por las calles bombardeadas y llenas de escombros. Su capacidad para desplazarse por estas zonas devastadas ha ayudado a ahorrar un tiempo precioso y a salvar innumerables vidas.

Yasen Nassar, de 20 años, dijo que durante la invasión israelí del barrio de al-Shujayya en diciembre de 2023, utilizó su carro tirado por un burro para llevar a decenas de heridos al hospital. Explicó que los bombardeos de artillería tuvieron como objetivo una escuela utilizada como refugio para familias desplazadas, lo que provocó muchos muertos y heridos. «La gente pedía ambulancias una y otra vez, pero nos decían que no podían llegar a la zona. Cada minuto que pasaba significaba perder vidas», dijo. «No podíamos esperar más. Transporté a los heridos en mi carro tirado por burros y los llevé rápidamente al hospital, donde recibieron atención médica y algunos de ellos sobrevivieron».

Además de su papel en las emergencias, los carros tirados por burros se volvieron vitales para retirar los escombros de las casas y las calles. También ayudan a transportar los productos que aún se cultivan en las tierras agrícolas que quedan en Gaza, llevándolos del sur al norte, y viceversa, para llegar a los mercados y a las familias necesitadas de toda la Franja.

Sin embargo, las intensas exigencias y las duras condiciones de trabajo en una zona de guerra han pasado factura a estos animales. Trabajan más de nueve horas al día, caminando por calles llenas de escombros y destruidas, mientras transportan cargas que pueden pesar hasta una tonelada. Además, la grave escasez de forraje adecuado y de medicamentos veterinarios ha dejado a estos burros demacrados y enfermos.

Mohamed Ali, un veterinario de 24 años, explicó que los burros necesitan una nutrición adecuada para realizar su trabajo de forma eficaz. Su dieta debe contener proteínas e ingredientes como cebada, salvado, maíz amarillo y forraje comprimido rico en minerales y vitaminas. Sin embargo, el bloqueo israelí ha impedido la entrada de estos suministros esenciales en Gaza. Como resultado, los propietarios de burros ahora luchan por alimentar a sus animales y se ven obligados a recurrir a sustitutos de mala calidad, como pan podrido, harina caducada y lentejas.

Ali añadió que este tipo de alimento perjudica la salud de los burros, provocándoles pérdida de peso y dejándolos débiles y frágiles. También provoca atrofia del tejido muscular e impide que el burro trabaje durante largas jornadas. Además, este alimento es difícil de digerir para los burros, lo que provoca molestias intestinales, hinchazón y presión sobre el diafragma, junto con acumulación de gases en la vejiga, problemas que en última instancia pueden provocar la muerte del burro.

Ali explicó que los burros suelen recibir vacunas y antibióticos como Ivomec para protegerlos de los parásitos intestinales y enfermedades de la piel como la sarna. Sin embargo, ninguno de estos medicamentos está disponible actualmente. Añadió que una de las afecciones cutáneas más comunes que afectan actualmente a los burros está causada por las moscas, los mosquitos y el entorno altamente contaminado. Las picaduras constantes obligan a los animales a rascarse contra cualquier superficie dura para aliviar la irritación, lo que provoca daños en la piel, pérdida de pelo y la aparición de manchas negras.

Ali señaló que esta afección requiere pomadas y medicamentos especializados, pero debido al bloqueo, ya no se puede acceder a ellos. Como resultado, los propietarios de burros se han visto obligados a recurrir a métodos primitivos, como frotar el cuerpo del burro con queroseno para ahuyentar a las moscas o cubrirlo con un paño para protegerlo.

Además, Ali mencionó que la mayoría de los burros de Gaza sufren heridas y lesiones, ya sea por la guerra o por los golpes con palos y tubos de plástico. Añadió que la falta de antibióticos, desinfectantes y yodo, junto con la mala alimentación, impide que las heridas cicatricen, lo que a menudo provoca infecciones, descomposición de las heridas y daños en los tejidos.

«Si esta situación continúa, morirán cada vez más burros, sumándose a los muchos que ya han perecido a causa de la guerra israelí», dijo Ali. «Las condiciones que soportan son inimaginables. Trabajan durante horas en circunstancias difíciles y no reciben nada a cambio: ni comida adecuada, ni atención veterinaria. Estos animales se han convertido en el último salvavidas para la población de Gaza. Alivian nuestro sufrimiento y nos ayudan a acceder a servicios esenciales. Protegerlos es, de hecho, proteger a las personas que dependen de ellos para sobrevivir en medio de esta crisis».

Foto de portada: Un palestino conduce un carro tirado por un burro mientras otro va encima de un coche destruido durante la guerra actual de Israel contra Gaza en la ciudad de Gaza, el 14 de marzo de 2025.  (Majdi Fathi/NurPhoto vía Getty Images)

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