Zaki Awadallah y Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 18 julio 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Zaki Awadallah es un fotoperiodista independiente que fue alcanzado por una bala real disparada por tropas israelíes mientras cubría una protesta al este de la ciudad de Rafah, en el sur de Gaza, el 20 de julio de 2018.

Sharif Abdel Kouddous es un periodista independiente de prensa y televisión que reside entre Nueva York y El Cairo. Ha informado desde todo el mundo árabe, incluidos Egipto, Palestina, Siria, Libia, Yemen, Iraq, Bahréin y Argelia, así como desde todo Estados Unidos y otros espacios internacionales. Ha recibido un premio George Polk por su investigación sobre el asesinato de la periodista palestina Shirin Abu Akleh, un premio Emmy por su cobertura de la prohibición de viajar a musulmanes por parte de la administración Trump y un premio Izzy por su cobertura de la revolución egipcia de 2011.
Jan Yunis, Gaza: Al igual que cientos de otros jóvenes, Haizam al-Batniji, de 28 años, llegó el miércoles por la mañana temprano al camino que conduce al llamado centro de «distribución de ayuda» gestionado por el grupo respaldado por Estados Unidos e Israel, la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés), en Jan Yunis.
Alrededor de las 6 de la mañana, se corrió la voz de que el centro había abierto y la multitud corrió hacia el centro de distribución, según varios testigos, situado a unos dos o tres kilómetros de distancia. Cuando llegaron, se encontraron con una escena de pesadilla.
El centro estaba cerrado, aunque se podían ver sacos de comida a través de una entrada estrecha y vallada. Hambrientos y desesperados, la multitud se agolpaba en la zona. La gente fue empujada contra la valla, pecho contra espalda, sin poder respirar. Algunos cayeron al suelo y no pudieron levantarse. Entonces, según testigos presenciales, los guardias de la GHF apostados en las inmediaciones lanzaron granadas aturdidoras y utilizaron spray pimienta contra la multitud, provocando el caos.
«Fue una escena aterradora», declaró al-Batniji a Drop Site News. «Los estadounidenses nos rociaron con gas pimienta, que quema y afecta al sistema nervioso del cuerpo humano. Es insoportable. Estás bajo presión. La gente está apretujada y se pisotean unos a otros. No hay aire y te cuesta respirar, pero todo el mundo quiere conseguir comida».
Según el Ministerio de Salud de Gaza, al menos 21 personas murieron en el incidente, 15 de ellas por asfixia debido al gas y la estampida en el lugar -lo que el ministerio ahora denomina «trampas mortales»-, mientras que otras seis fueron tiroteadas en la carretera que conduce al mismo. Entre los fallecidos se encontraba el primo de al-Batniji, Wael, de 22 años. «En cuanto llegó, se cayó y fue pisoteado por todo el mundo».
«Los que estaban detrás de mí empezaron a avanzar y a empujarse unos a otros. La gente se lanzaba contra la valla. Los estadounidenses se negaron a abrir la puerta y la dejaron cerrada», contó Musa al-Quwaider, de 23 años, a Drop Site. «Las personas que se asfixiaban quedaron tiradas en el suelo y nadie acudió en su ayuda. No les prestaron la menor atención».
Más de 870 palestinos han muerto en masacres casi diarias desde que la GHF comenzó a operar en Gaza a finales de mayo, con tropas israelíes y contratistas estadounidenses abriendo fuego contra hombres, mujeres y niños que buscaban desesperadamente comida. El Ministerio de Salud señaló que el incidente del miércoles fue la primera vez que se registraron muertes como resultado de asfixia y estampida, lo que añade otra dimensión aterradora a la crisis.
«Toda la gente se empujaba unos a otros y había niños delante de mí. Había un niño de unos 14 o 15 años que me decía: «Tío, por favor, sálvame»», dijo Mohammed al-Nams, de 28 años, y añadió que los guardias de la GHF que se encontraban cerca se negaron a abrir la puerta a pesar de la aglomeración de gente. «Estuve aplastado durante unos 15 o 20 minutos y no podíamos ni respirar».
Al-Nams dijo que fue en ese momento cuando los guardias lanzaron gas a la multitud. «Es como si quisieran matarte. Querían asfixiarte».
Los médicos del hospital Nasser encontraron claros rastros de inhalación de gas en los cuerpos de las víctimas. «Cuando estos mártires llegaron al depósito de cadáveres del Complejo Médico Nasser y fueron examinados por el médico forense, se encontraron rastros de enrojecimiento en los ojos, pupilas dilatadas y los efectos del gas, junto con sudoración y asfixia, todo lo cual constituía una prueba contundente de que se trataba de casos de intoxicación por gas y asfixia», declaró a Drop Site el Dr. Marwan Al-Hams, director de los hospitales de campaña en Gaza. «Recibimos un informe del director de medicina forense de Jan Yunis, y dijo que las muertes fueron por asfixia debido al gas y a la estampida».
Por primera vez, la GHF emitió un comunicado en el que reconocía las muertes masivas en uno de sus centros, pero afirmó, sin pruebas, que «agitadores entre la multitud» causaron la estampida.
La GHF gestiona cuatro centros de «distribución de ayuda» en Gaza, tres de los cuales se encuentran en zonas militarizadas en el extremo sur de Gaza y otro en una zona militarizada en el centro de Gaza. Anteriormente, la ONU distribuía la ayuda a través de un sistema de entrega coordinado que contaba con alrededor de 400 puntos en toda Gaza. El sistema de GHF, respaldado por Israel y Estados Unidos, que lo sustituyó, ha sido criticado por la ONU y cientos de ONG internacionales por considerar que convierte la ayuda en un arma y forma parte de un plan israelí para desplazar a los palestinos de Gaza a una zona pequeña y concentrada en el sur.
Los palestinos tienen que viajar a menudo durante horas para llegar a los centros de GHF, pero la organización emite anuncios confusos y contradictorios sobre el horario de apertura de los centros. En un informe reciente, el grupo de investigación Forensic Architecture, con sede en el Reino Unido, descubrió que la duración media de la apertura de los centros de GHF era de solo 23 minutos. «En el 23% de los casos que examinamos, se anunció el cierre de los centros de GHF incluso antes de la hora de apertura anunciada previamente», señala el informe. «El 60% de los anuncios en la página de Facebook de GHF se publicaron menos de una hora antes de la apertura de las centros. Dado que muchos civiles tienen que caminar hasta tres horas para llegar a las estaciones, es poco probable que puedan llegar a tiempo. Como resultado, los civiles hacen cola durante toda la noche y algunos están trasladando sus tiendas de campaña más cerca de las estaciones de GHF, lo que contribuye al desplazamiento continuo de la población civil de Gaza hacia el sur y hacia zonas militarizadas».
Desde que Israel impuso un bloqueo total el 2 de marzo, toda la población de Gaza se ha visto abocada al borde de la hambruna y casi 70 niños han muerto como consecuencia de la desnutrición aguda.
A pesar de las muertes diarias de personas que buscan ayuda en los centros de GHF o cerca de ellos, los hambrientos palestinos afirman que no tienen más remedio que arriesgar sus vidas e intentar conseguir comida. «Sé que el lugar es peligroso, pero no puedo hacer nada», dijo Al-Batniji. «¿Qué se supone que voy a comer? ¿Cómo se supone que voy a beber? ¿Cómo se supone que voy a hornear pan? ¿Cómo se supone que voy a mantener a mi familia? No hay agua, no hay nada».
Mientras los palestinos de Gaza esperan noticias sobre las negociaciones del «alto el fuego», la situación de emergencia actual se ha vuelto cada vez más grave para quienes se encuentran atrapados entre las «trampas mortales» tendidas por la GHF y la inminente hambruna.
«Nos acercamos a un momento en el que el hambre ya no es sólo dolor, sino que se transforma en un asesino que merodea por los callejones y los refugios, provocando que la gente se derrumbe en grupos en las calles, en sus casas y entre las ruinas de las tiendas de campaña, simplemente porque no encuentran nada que comer», declaró a Drop Site Eyad Amawi, representante del Comité de Ayuda a Gaza y coordinador de ONG locales. «Estamos al borde de una catástrofe colectiva. Hoy en día, la muerte en Gaza ya no es causada sólo por las bombas. El hambre se ha convertido en un arma silenciosa que se cobra vidas sin hacer ruido, una forma de exterminio lento y deliberado».
(Jawa Ahmad, investigador de temas de Oriente Próximo para Drop Site News, ha colaborado en la elaboración de este informe).
Foto de portada: Traslado de los cadáveres de varios palestinos al Hospital Nasser tras un ataque contra un punto de distribución de ayuda humanitaria de la ONU en la Franja de Gaza el 16 de julio de 2025. (Abed Rahim Khatib/Anadolu vía Getty Images)
5 comentarios sobre “Los guardias de la Fundación Humanitaria de Gaza gasean y acorralan a palestinos hambrientos, provocando una estampida mortal”