Abdel Qader Sabbah y Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 1 agosto 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Abdel Qader Sabbah es periodista y camarógrafo en el norte de Gaza.

Sharif Abdel Kouddous es un periodista independiente de prensa y televisión que reside entre Nueva York y El Cairo. Ha informado desde todo el mundo árabe, incluidos Egipto, Palestina, Siria, Libia, Yemen, Iraq, Bahréin y Argelia, así como desde todo Estados Unidos y otros espacios internacionales. Ha recibido un premio George Polk por su investigación sobre el asesinato de la periodista palestina Shirin Abu Akleh, un premio Emmy por su cobertura de la prohibición de viajar a musulmanes por parte de la administración Trump y un premio Izzy por su cobertura de la revolución egipcia de 2011.
Ciudad de Gaza – El enviado especial del presidente Trump, Steve Witkoff, y el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, visitaron el viernes un centro de «distribución de ayuda» gestionado por la Fundación Humanitaria de Gaza en Rafah, al sur de Gaza. Durante la visita, cuidadosamente organizada por el enviado estadounidense, al menos 82 palestinos murieron en ataques israelíes en todo el enclave, entre ellos 49 personas que buscaban ayuda alimentaria, y más de 270 resultaron heridos.
La visita se produjo después de que la principal autoridad internacional en crisis alimentarias, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), afirmara esta semana que «el peor escenario de hambruna se está produciendo actualmente en la Franja de Gaza», advirtiendo de que la situación ha alcanzado «un punto de inflexión alarmante y mortal» y prediciendo «muertes generalizadas» si no se toman medidas inmediatas.
«En estos momentos se está llevando a cabo una representación teatral en los centros de distribución de ayuda estadounidenses, a la que asiste el enviado de Trump, Steve Witkoff: una distribución civilizada de la ayuda, sin represión ni gas pimienta, sin disparos ni víctimas, sin estampidas», afirmó Eyad Amawi, representante del Comité de Ayuda a Gaza y coordinador de las ONG locales con sede en Deir al-Balah. «Hoy, el objetivo es desacreditar miles de videoclips, borrar la sangre de casi 1.000 mártires hambrientos y cientos de heridos en las trampas de la humillación».
La campaña de hambre de Israel en Gaza alcanzó un punto de inflexión el mes pasado, con palestinos colapsando en las calles y hombres, mujeres y niños muriendo a diario por hambre y desnutrición. El Ministerio de Salud registró el viernes tres nuevas muertes por la hambruna que se extiende, lo que eleva el número total desde el inicio de la guerra a 162, incluidos 92 niños, muchos de ellos sólo en las últimas tres semanas.
Vídeo de Abdel Qader Sabbah: Palestinos muertos y heridos que buscaban ayuda en el cruce de Zikim y fueron trasladados al hospital Hamad y al hospital Shifa, en el norte de Gaza (1 de agosto de 2025).
El viernes, muchos palestinos muertos y heridos atacados por las fuerzas israelíes, mientras buscaban comida en los convoyes de United Food en el cruce de Zikim, en el norte de Gaza, fueron trasladados por la gente desde el lugar hasta las escaleras del hospital Hamad, cerrado, cerca de la costa. Las ambulancias no habían podido llegar al lugar de los ataques, pero esperaban para trasladarlos a hospitales parcialmente operativos en la ciudad de Gaza. Algunos de los cadáveres trasladados al hospital aparecían muy demacrados.
Los servicios de emergencia envolvieron los cadáveres en bolsas y los cargaron en las ambulancias. En el hospital Al-Shifa, jóvenes y niños heridos fueron ingresados en el centro médico en un flujo aparentemente interminable, y muchos presentaban heridas de bala. Los familiares lloraban sobre los cadáveres tendidos en el suelo frente a la entrada del hospital.
«La situación es difícil. Mortal», dijo Ahmed al-Madhun, que resultó herido en la pierna al intentar conseguir comida en Zikim y se sentó con una mueca de dolor fuera de Shifa. «Había mártires tirados en el suelo, heridos por todas partes. Es irreal. Ves la muerte con tus propios ojos», dijo a Drop Site News. «Sólo pude recoger dos latas de frijoles y una lata de otra cosa. Acababa de salir del vehículo y, tan pronto como lo hice, me dispararon. Una persona murió y yo resulté herido. Seguí arrastrándome hasta llegar al hospital Hamad».
Fares Afana, jefe de los servicios de emergencia y ambulancias del norte de Gaza, declaró a Drop Site que al menos 14 personas que buscaban ayuda habían muerto en Zikim el viernes y más de 150 habían resultado heridas.
«La ocupación israelí sigue atacando a quienes esperan ayuda en la zona de Zikim», dijo Afana. «Este método de distribución, del que hemos hablado a menudo, es una forma humillante de tratar a nuestro pueblo palestino». Añadió: «Lo que destacó ayer y hoy fueron los disparos dirigidos a la parte superior del cuerpo: el pecho y la cabeza… Todas las personas que esperan ayuda son civiles desarmados. No suponen ninguna amenaza para las fuerzas de ocupación, por lo que no hay justificación para este ataque directo contra palestinos hambrientos que buscan ayuda».
Mientras tanto, Witkoff publicaba sus fotos en X con un chaleco antibalas y una gorra negra de MAGA. Iba flanqueado por guardias armados cuando se reunió con funcionarios en las instalaciones de la GHF en Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, que ha sido arrasada y sometida a una limpieza étnica por el ejército israelí. Declaró que había pasado más de cinco horas dentro de Gaza «evaluando la situación sobre el terreno, valorando las condiciones y reuniéndose con la GHF y otras agencias… para que el presidente comprendiera claramente la situación humanitaria y ayudara a elaborar un plan para entregar alimentos y ayuda médica al pueblo de Gaza».
Huckabee, en una publicación en X que fue rápidamente eliminada, afirmó que los palestinos de Gaza «adoran a Trump» y que los palestinos se refieren a «uno de los pocos» edificios que aún siguen en pie en Rafah como «la torre Trump». Más tarde publicó que la visita tenía como objetivo «conocer la verdad sobre los centros de ayuda de la GHF», y añadió: «Recibimos información del ejército israelí y hablamos con la gente sobre el terreno. La GHF distribuye más de un millón de comidas al día, ¡una hazaña increíble!».
Relaciones públicas y realidad sobre el terreno
La visita, orientada a las relaciones públicas, contrastaba radicalmente con las escenas de caos y derramamiento de sangre de las masacres diarias de palestinos hambrientos desde que la GHF se hizo cargo de la distribución de ayuda en Gaza a finales de mayo. La GHF había establecido solo cuatro centros en zonas remotas y militarizadas —tres en el sur y uno en Wadi Gaza— y ninguno en el norte de Gaza, donde se ha permitido el escaso paso de convoyes de ayuda de la ONU.
Según la ONU, entre el 27 de mayo y el 31 de julio, al menos 1.373 palestinos han sido asesinados mientras buscaban comida, 859 en las proximidades de los centros de la GHF y 514 a lo largo de las rutas de los convoyes de alimentos. La mayoría de los asesinatos fueron cometidos por el ejército israelí, pero también por contratistas de seguridad estadounidenses y grupos armados palestinos aliados con Israel.
La indignación internacional por las imágenes y el aumento de las noticias sobre muertes por inanición en Gaza llevaron a Israel a anunciar la semana pasada que impondría «pausas humanitarias» de 10 horas al día en algunas zonas de Gaza, permitiría la entrada de más ayuda a través de rutas seguras y autorizaría el lanzamiento aéreo de alimentos. Según los trabajadores humanitarios en Gaza, la ONU y las ONG internacionales, estas medidas han tenido poco efecto sobre el terreno.
Desde que se pusieron en marcha las llamadas «pausas humanitarias» el domingo, se ha confirmado que al menos 593 palestinos han sido asesinados en toda Gaza, según cifras del Ministerio de Salud y noticias de prensa, incluidos 300 que buscaban ayuda, y más de 1.967 heridos.
Las «rutas seguras» dentro de Gaza que Israel dijo que designaría para los convoyes de ayuda humanitaria —de 6:00 a 23:00 horas— incluían, según se informó, corredores a través de Zikim, Netzarim, una carretera directa a Deir al-Balah y dos «rutas centrales». Pero el jueves, la ONU planteó serias dudas sobre el acceso y la seguridad. «A pesar de los anuncios israelíes sobre la designación de rutas seguras para los convoyes, los camiones siguen sufriendo largos retrasos que exponen a los conductores, los trabajadores humanitarios y las multitudes a peligros», dijo el portavoz de la ONU Farhan Haq, añadiendo que sólo «se ha habilitado una única ruta» para los equipos que salen de Kerem Shalom, donde las fuerzas israelíes mantienen «un puesto de control ad hoc».
Los datos de la OCHA subrayan la disfunción: de los 92 movimientos de ayuda coordinados entre el miércoles pasado y el martes, el 16% fueron denegados directamente, el 26% fueron aprobados pero bloqueados o retrasados, el 47% fueron facilitados en su totalidad y el 11% fueron retirados por razones logísticas o de seguridad.
Afana, jefe de los servicios de emergencia y ambulancias del norte de Gaza, afirmó que una de las razones del saqueo fue el ataque contra grupos tribales locales que intentaban proteger los convoyes. «Un grupo de hombres de seguridad tribales fue atacado por drones de vigilancia, lo que provocó la muerte de seis de ellos», declaró Afana a Drop Site. La Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza añadió que la mayor parte de la ayuda nunca llega a los almacenes de la ONU, sino que es descargada por civiles hambrientos, que a menudo son tiroteados por las fuerzas israelíes, o saqueada por bandas armadas respaldadas por Israel. Once voluntarios tribales que protegían la ayuda también fueron asesinados por las fuerzas israelíes a principios de esta semana, añadió la Oficina de Medios de Comunicación.
Mientras tanto, la ya minúscula cantidad de alimentos que llega a los palestinos apenas ha aumentado. «El ligero aumento de lo que llega no es ni de lejos suficiente para satisfacer las necesidades de la población aquí sobre el terreno», declaró el viernes a Al Jazeera Olga Cherevko, miembro del personal de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en Gaza. «Hay muchos factores sobre el terreno que apuntan al hecho de que, a pesar de la ligera relajación de las diversas restricciones de Israel a la entrada de ayuda, seguimos en la misma situación», dijo Cherevko. «La gente sigue pasando hambre, las tasas de malnutrición siguen aumentando, la gente arriesga su vida para conseguir comida y, en realidad, no hay ningún cambio sustancial ni operativo».
El ejército israelí confirmó que se permitió a seis países lanzar ayuda desde el aire sobre Gaza —entre ellos Francia, Alemania, España, Egipto, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos—, pero la cantidad sigue siendo lamentablemente insuficiente y ha sido criticada como un método peligroso e ineficaz de entrega de ayuda, ya que los paquetes aterrizan en zonas remotas y militarizadas o caen al mar.
«Los continuos lanzamientos aéreos y los convoyes limitados no han logrado entregar alimentos a las miles de familias que viven en condiciones extremas. El riesgo que conlleva acceder a la ayuda sigue siendo extremadamente alto y las cantidades que llegan están lejos de ser suficientes para satisfacer incluso las necesidades más básicas», dijo Amawi. «La gente recorre largas distancias por la arena, los escombros y las zonas peligrosas en un intento por estar en el lugar adecuado en el momento adecuado cuando caen los paracaídas. Conozco personalmente a personas que han hecho esta carrera desesperada más de cinco veces en un solo día y aun así regresan con las manos vacías. El desgaste emocional y físico es abrumador. Imaginen el peso del hambre, el calor, el miedo y la decepción repetidos una y otra vez. Esto no es ayuda humanitaria. Es más bien un tormento y una humillación que roba a las personas su dignidad. La ayuda no debería requerir tal sufrimiento. Debería llegar a las personas allí donde se encuentran, no obligarlas a participar en una carrera por la supervivencia que muchos, especialmente los niños, los ancianos y los enfermos, simplemente no pueden ganar».
Human Rights Watch publicó el viernes un informe en el que concluía que «las fuerzas israelíes respaldadas por Estados Unidos y los contratistas privados han puesto en marcha un sistema de distribución de ayuda defectuoso y militarizado que ha convertido la distribución de ayuda en auténticos baños de sangre».
El informe afirma: «La grave situación humanitaria es consecuencia directa del uso por parte de Israel del hambre de la población civil como arma de guerra —un crimen de guerra—, así como de la privación intencionada y continuada de ayuda y servicios básicos, lo que equivale a un crimen contra la humanidad de exterminio y a actos de genocidio».
(Jawa Ahmad y Herman Gill han contribuido a este informe).
Foto de portada: El enviado especial Steve Witkoff y el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, visitan un centro de la GHF en Rafah el 1 de agosto de 2025. Fuente: X