In Memoriam: Israel asesina al periodista Anas al-Sharif y cinco compañeros en la ciudad de Gaza

Abdel Qader Sabbah y Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 11 agosto 2025

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Abdel Qader Sabbah es periodista y camarógrafo en el norte de Gaza.

Sharif Abdel Kouddous es un periodista independiente de prensa y televisión que reside entre Nueva York y El Cairo. Ha informado desde todo el mundo árabe, incluidos Egipto, Palestina, Siria, Libia, Yemen, Iraq, Bahréin y Argelia, así como desde todo Estados Unidos y otros espacios internacionales. Ha recibido un premio George Polk por su investigación sobre el asesinato de la periodista palestina Shirin Abu Akleh, un premio Emmy por su cobertura de la prohibición de viajar a musulmanes por parte de la administración Trump y un premio Izzy por su cobertura de la revolución egipcia de 2011.

El corresponsal de Al-Jazeera, Anas al-Sharif, informa cerca del Hospital Árabe Ahli (Bautista) en la ciudad de Gaza el 10 de octubre de 2024. (Foto de AFP vía Getty Images)

Ciudad de Gaza.- El destacado periodista palestino Anas al-Sharif fue enterrado en la ciudad de Gaza ayer lunes, con una losa de roca rota como lápida, un día después de su asesinato a manos del ejército israelí. Otros cinco periodistas —cuatro de Al Jazeera, Mohammed Qraiqeh, Ibrahim Zaher, Moamen Aliwa y Mohammed Noufal, y uno del medio de comunicación Sahat, Mohammed Al-Khalidi— fueron asesinados junto a él y asimismo enterrados.

Los seis fueron asesinados el domingo por la noche en un ataque aéreo israelí contra su tienda de campaña fuera del hospital Al-Shifa, en lo que el ejército israelí proclamó con orgullo como un asesinato dirigido contra al-Sharif. Según la Oficina de Medios del Gobierno, Israel ha matado ya a 238 periodistas en Gaza.

La tumba de Anas al-Sharif en la ciudad de Gaza, 11 de agosto de 2025. (Captura de pantalla del vídeo de Abdel Qader Sabbah)

Con sólo 28 años, Anas se había convertido en el periodista palestino más reconocido que seguía vivo e informando desde Gaza. Permaneció en el norte desde el comienzo de la ofensiva israelí contra el enclave y se convirtió en una presencia casi constante en la televisión y en Internet, informando casi a diario sobre los ataques aéreos, los bombardeos, las masacres, los desplazamientos, la hambruna, la muerte y la mutilación, al tiempo que transmitía destellos de esperanza y relatos de la resistencia palestina siempre que podía.

Apenas una hora antes de ser asesinado, al-Sharif advirtió de la inminente invasión israelí. «Si esta locura no termina, Gaza quedará reducida a ruinas, las voces de su pueblo serán silenciadas, sus rostros borrados, y la historia os recordará como testigos silenciosos de un genocidio que decidisteis no detener», escribió. «El silencio es complicidad».

En su última publicación, minutos antes de ser asesinado, advirtió de que la ciudad de Gaza estaba siendo objeto de intensos bombardeos: «Bombardeos implacables… Durante dos horas, la agresión israelí se ha intensificado en la ciudad de Gaza». La semana pasada, el gabinete de seguridad israelí aprobó los planes del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de llevar a cabo una invasión a gran escala para «tomar el control» de la ciudad de Gaza, en lo que supone una nueva escalada del ataque genocida que Israel lleva 22 meses perpetrando.

El asesinato por parte de Israel de todo el equipo de Al Jazeera en la ciudad de Gaza es considerado por los periodistas palestinos como el primer golpe de la próxima invasión y una advertencia a los periodistas que quedan en la ciudad, lo que indica que Israel puede eliminar y eliminará las voces periodísticas más destacadas sobre el terreno.

«Tememos que esto pueda ser el preludio de masacres en la ciudad de Gaza, especialmente después de la amenaza israelí de ocupar completamente la Franja de Gaza y destruir por completo la ciudad de Gaza en particular», declaró Kamer Labad, corresponsal de Al-Aqsa TV, a Drop Site el lunes, mientras se encontraba en el cementerio durante el entierro de sus colegas. «No quieren que se difundan estas imágenes, y también es una clara amenaza para otros periodistas para que no transmitan las voces de Gaza al mundo exterior».

Cortejo fúnebre de Anas al-Sharif y sus colegas en la ciudad de Gaza. 11 de agosto de 2025. (Véase vídeo de Abdel Qader Sabbah en Drop Site News)

Sin sufrir ninguna consecuencia por sus acciones —aparte de ocasionales palabras de condena por parte de gobiernos extranjeros y organizaciones de derechos humanos—, el ejército israelí ha actuado cada vez con mayor descaro a la hora de asesinar a periodistas en Gaza durante los últimos 22 meses. «A pesar de las advertencias de las organizaciones internacionales a Israel para que no matara a Anas al-Sharif ni a ningún otro periodista, lo hicieron. Las fuerzas de ocupación israelíes mataron al equipo de Al Jazeera y a otros periodistas, simplemente porque pueden hacerlo y porque nadie quiere frenarlos», declaró Sami Abu Salem, miembro del Sindicato de Periodistas Palestinos, a Drop Site mientras se encontraba en el cementerio de la ciudad de Gaza el lunes. «Creo que las fuerzas de ocupación israelíes están muy molestas porque la verdad está saliendo de Gaza a través de los periodistas palestinos».

Al principio, las fuerzas israelíes negaban haber matado a periodistas o afirmaban que sus muertes eran consecuencias no deseadas de la guerra, lo que se conoce clínicamente como «daños colaterales». Finalmente, comenzaron a afirmar que algunos de los periodistas asesinados eran militantes después de haberlos matado, como fue el caso de Hamza al-Dahdouh en enero de 2024 y de Ismail al-Ghoul en julio de 2024, entre otros. Ninguna de las supuestas pruebas que presentó el ejército israelí para respaldar estas afirmaciones era ni remotamente creíble y, en muchos casos, las pruebas eran totalmente ridículas. Tras matar a al-Ghoul, publicaron un documento en el que afirmaban que había recibido un rango militar de Hamás en 2007, cuando al-Ghoul tenía 10 años.

En octubre de 2024, dieron un paso más y colocaron a seis periodistas de Al Jazeera en una lista de personas a eliminar, entre ellos Al-Sharif, alegando que eran militantes y amenazándolos abiertamente. Hossam Shabbat, colaborador de Drop Site, fue incluido en la lista y asesinado en marzo. Al día siguiente, el ejército israelí se jactó de su asesinato y dijo: «No se dejen engañar por el chaleco de prensa». En abril, admitieron haber bombardeado un hospital para matar al periodista Hassan Eslaih, que se estaba recuperando de las heridas sufridas de un intento de asesinato apenas un mes antes, en un ataque aéreo contra una tienda de campaña de los medios de comunicación situada fuera del hospital Nasser, en el que murieron otros dos periodistas.

Al-Sharif había sido amenazado directa y repetidamente por el ejército israelí durante muchos meses. En noviembre de 2023, denunció haber recibido múltiples llamadas de oficiales del ejército israelí ordenándole que dejara de informar y abandonara el norte de Gaza. Dijo que también recibió mensajes y notas de voz en WhatsApp de las fuerzas israelíes en los que revelaban que conocían su ubicación. Menos de tres semanas después de que lo llamara el ejército israelí, su casa familiar en el campo de refugiados de Yabalia fue bombardeada, matando a su padre de 90 años, Yamal al-Sharif. Las amenazas no hicieron más que intensificarse a partir de ahí, y el portavoz del ejército israelí publicó vídeos en Internet en los que se burlaba de él.

El 23 de julio, el portavoz militar israelí volvió a publicar un vídeo en Internet en el que acusaba a Al-Sharif de ser miembro del ala militar de Hamás después de que este informara sobre la hambruna que se estaba extendiendo en Gaza. Al-Sharif pidió repetidamente al mundo que lo protegiera a él y a otros periodistas en Gaza. «Después de informar en directo sobre civiles que se desmayaban a causa del hambre, fui objeto de públicas amenazas por parte del portavoz del ejército», escribió hace tres semanas. «Se trata de un intento de silenciarnos y de encubrir un genocidio que se está produciendo en tiempo real. Hago un llamamiento a los funcionarios internacionales, a los defensores de los derechos humanos y a los medios de comunicación mundiales para que alcen la voz y difundan este mensaje. Vuestra voz puede ayudar a detener los ataques contra los periodistas y a proteger la verdad». Calificó las amenazas de Israel como «silencio o muerte» y se comprometió a no callar.

El Comité para la Protección de los Periodistas emitió al día siguiente un comunicado en el que expresaba su profunda preocupación por la seguridad de Al-Sharif y afirmaba que estaba siendo «objeto de una campaña de desprestigio por parte del ejército israelí», mientras que la relatora especial de la ONU para la libertad de expresión, Irene Khan, calificó las amenazas de Israel como «un intento flagrante de poner en peligro su vida y silenciar sus informaciones sobre el genocidio en Gaza».

Israel no hizo caso, lo asesinó y proclamó que había «atacado al terrorista Anas Al-Sharif, que se hacía pasar por periodista de la cadena Al Jazeera».

Las imágenes de las secuelas del ataque son espantosas. Se puede ver cómo sacan de entre los escombros los cadáveres mutilados de Al-Sharif y Mohammed Qraiqeh, mientras sus compañeros gritan desconsoladamente.

El periodista Abdel Qader Sabbah, que proporcionó información desde la ciudad de Gaza para este artículo y era amigo íntimo de Al-Sharif, logró seguir filmando cuando se encontró con sus cuerpos. Sabbah había estado con Al-Sharif sólo dos días antes, ayudándole a preparar una conexión en directo para salir en antena. Sobre su conversación con Al-Sharif, dijo: «Entendemos que estos son nuestros últimos días».

Secuelas de un ataque aéreo israelí contra la carpa de los medios de comunicación situada fuera del hospital Shia en la ciudad de Gaza. 10 de agosto de 2025. (Véase vídeo de Abdel Qader Sabbah en Drop Site)

«Todos los periodistas, los queridos colegas, que intentaron transmitir esta verdad, la ocupación los mató después de amenazarlos. Amenazó y cumplió sus amenazas. Nadie puede disuadirlos, hacen lo que quieren, matan», dijo Sabbah más tarde en una publicación en las redes sociales el lunes. «Todo el mundo intenta impedir que la ocupación mate a periodistas y colegas… Pero no hay nada que la disuada, sino más bien una insolencia cada vez mayor».

Añadió: «Pero podemos decir que por mucho que matéis y asesinéis —y esto es lo que he oído hoy a todos los periodistas en el cementerio esta mañana—, ellos seguirán adelante. Lo que queréis conseguir silenciándonos o impidiendo que se conozca la verdad, no lo conseguiréis. Todos estamos en el mismo camino. 237 periodistas, aunque sean 500, los que quedamos seguiremos adelante. No esperen que ninguno de nosotros se detenga o renuncie al mensaje sólo porque mataron a otro de nosotros».

A pesar de la descarada naturaleza del asesinato de Al-Sharif, la reacción y la cobertura de los medios de comunicación occidentales se mantuvieron silenciosas o repitieron las absurdas justificaciones de Israel. El titular de Reuters repetía las falsas afirmaciones de Israel: «Israel mata al periodista de Al Jazeera que, según afirma, era líder de Hamás». El National Post de Canadá publicó un titular basado únicamente en la declaración de Israel de que Al-Sharif orquestó ataques con cohetes para Hamás. La BBC, en su propia cobertura, dio credibilidad a la justificación de Israel para el asesinato de Al-Sharif. Hoy, los manifestantes se reunieron frente a las oficinas de la BBC en Londres para una vigilia y presentaron una pancarta que decía «Habéis matado a Anas».

El Club Nacional de Prensa de Washington D. C. dijo que estaba «entristecido y preocupado» por el asesinato de Al-Sharif y emitió un llamamiento estándar para que se llevara a cabo «una investigación exhaustiva y transparente de las circunstancias que rodearon la muerte de Al-Sharif», a pesar de que Israel había amenazado abiertamente a Al-Sharif durante meses y había anunciado públicamente que lo había matado.

Al igual que otros periodistas en Gaza antes que él, entre ellos su amigo íntimo Hossam Shabbat, al-Sharif era muy consciente de que probablemente lo matarían y en abril escribió una carta póstuma para que se publicara tras su muerte. La reproducimos íntegramente:

Esta es mi voluntad y mi último mensaje. Si estas palabras os llegan, sabréis que Israel ha logrado matarme y silenciar mi voz. En primer lugar, que la paz sea con vosotros y la misericordia y las bendiciones de Alá.

Alá sabe que dediqué todos mis esfuerzos y todas mis fuerzas a ser un apoyo y una voz para mi pueblo, desde que abrí los ojos a la vida en los callejones y calles del campo de refugiados de Yabalia. Mi esperanza era que Alá prolongara mi vida para poder regresar con mi familia y mis seres queridos a nuestra ciudad natal, la ocupada Asqalan (Al-Majdal). Pero la voluntad de Alá fue la primera, y su decreto es definitivo. He vivido el dolor en todos sus detalles, he probado el sufrimiento y la pérdida muchas veces, pero nunca dudé en transmitir la verdad tal como es, sin distorsiones ni falsificaciones, para que Alá sea testigo contra aquellos que permanecieron en silencio, aquellos que aceptaron nuestro asesinato, aquellos que nos ahogaron y cuyos corazones no se conmovieron ante los restos dispersos de nuestros niños y mujeres, sin hacer nada para detener la masacre que nuestro pueblo lleva ya sufriendo desde hace más de un año y medio.

Os confío Palestina, la joya de la corona del mundo musulmán, el latido del corazón de toda persona libre en este mundo. Os confío a su pueblo, a sus niños inocentes y agraviados que nunca tuvieron tiempo de soñar ni de vivir en seguridad y paz. Sus cuerpos puros fueron aplastados bajo miles de toneladas de bombas y misiles israelíes, destrozados y esparcidos por las paredes.

Os insto a que no dejéis que las cadenas os silencien, ni que las fronteras os restrinjan. Sed puentes hacia la liberación de la tierra y su pueblo, hasta que el sol de la dignidad y la libertad salga sobre nuestra patria robada. Os confío el cuidado de mi familia. Os confío a mi querida hija Sham, la luz de mis ojos, a quien nunca tuve la oportunidad de ver crecer como había soñado.

Te confío a mi querido hijo Salah, a quien deseaba apoyar y acompañar a lo largo de su vida hasta que fuera lo suficientemente fuerte como para llevar mi carga y continuar la misión.

Te confío a mi amada madre, cuyas benditas oraciones me llevaron hasta donde estoy, cuyas súplicas fueron mi fortaleza y cuya luz guio mi camino. Rezo para que Alá le conceda fuerzas y la recompense en mi nombre con la mejor de las recompensas.

También te confío a mi compañera de toda la vida, mi amada esposa, Umm Salah (Bayan), de quien la guerra me separó durante muchos largos días y meses. Sin embargo, ella permaneció fiel a nuestro vínculo, firme como el tronco de un olivo que no se dobla, paciente, confiando en Alá y asumiendo la responsabilidad en mi ausencia con toda su fuerza y fe.

Les insto a que las apoyen, a que sean su apoyo después de Alá Todopoderoso. Si muero, muero firme en mis principios. Testifico ante Alá que estoy contento con Su decreto, seguro de encontrarme con Él y convencido de que lo que hay con Alá es mejor y eterno.

Oh, Alá, acéptame entre los mártires, perdona mis pecados pasados y futuros, y haz que mi sangre sea una luz que ilumine el camino de la libertad para mi pueblo y mi familia. Perdóname si he fallado, y reza por mí con misericordia, pues mantuve mi promesa y nunca la cambié ni la traicioné.

No olvidéis a Gaza… Y no me olvidéis en vuestras sinceras oraciones por el perdón y la aceptación.

Anas Jamal Al-Sharif

Voces del Mundo

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