Camilla Donzelli, The New Arab, 19 de agosto de 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Camilla Donzelli es una periodista independiente, activista y organizadora de movimientos, y creadora de Sommersə, un boletín informativo sobre justicia neurodivergente. Instagram: @sregolatamente
El 9 de junio, el Madleen, parte de la Coalición de la Flotilla de la Libertad, fue interceptado por las fuerzas militares israelíes cuando intentaba llegar a Gaza para romper el bloqueo y entregar ayuda humanitaria. Gracias a los activistas de alto perfil con gran número de seguidores en las redes sociales que iban a bordo, la noticia de la detención por parte de los soldados de la ocupación israelí se difundió rápidamente por todo el mundo.
Apenas unas horas después, en una entrevista con Palestine Deep Dive, la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, hizo un llamamiento a los movimientos de la sociedad civil para que replicaran el intento del Madleen.
Vincent Viollet, ciudadano francés, respondió inmediatamente al llamamiento de Albanese. Ese mismo lunes, 9 de junio, sin un plan preciso, creó la página de Instagram Thousand Madleens to Gaza (Miles de Madleen a Gaza).
«Era solo una forma de hacer algo», explicó Vincent a The New Arab. «Me inspiró mucho la iniciativa de Madleen y no dejaba de pensar en todas las personas que expresaban su voluntad de hacer algo. Así que podíamos hacerlo juntos. Solo teníamos que empezar por algún sitio».
En cuestión de horas, la página reunió a miles de seguidores. Aunque al principio no sabía muy bien cómo estructurar y orientar la iniciativa, Vincent estaba decidido a aprovechar el impulso y comenzó a buscar personas que pudieran ayudarle a convertir su idea en realidad.
Ayoub Ourdane y Nozha Trabelsi se pusieron en contacto con Vincent pocos días después, enviando un mensaje a la página recién creada. Esta fue la semilla del equipo de coordinación que ayudaría a poner en marcha el proyecto.
Un movimiento popular y descentralizado
Desde el principio, Thousand Madleens to Gaza adoptó un enfoque ascendente y descentralizado para fomentar la participación directa de personas y grupos de todo el mundo. La idea es que la fuerza del proyecto no radica en una estructura jerárquica, sino en una amplia red de activistas capaces de actuar de forma autónoma.
El movimiento se define como una iniciativa civil, no violenta, legal y no partidista, sin afiliación a gobiernos, ONG o partidos políticos. Surge de la necesidad de que la sociedad civil actúe allí donde las instituciones, la diplomacia y el derecho internacional fallan: para romper el bloqueo de Gaza y derribar el muro de silencio que permite a Israel seguir matando con impunidad.
Ayoub, Nozha y Vincent explican que el «mil» del nombre es simbólico. No hay necesidad de esperar a tener mil barcos, subrayan: lo importante no es el número, sino la acción colectiva. Lo que realmente importa es actuar juntos, con un objetivo claro y decidido.

Póster artístico de «Thousand Madleens to Gaza» [Instagram @thousandmadleenstogaza]
Para garantizar la seguridad y el éxito de la misión, el equipo que rodea al proyecto, cada vez más numeroso, trabaja sin descanso.
«Somos los tres codirectores. Se trata de un proyecto de gran envergadura y necesitamos gente que aporte consistencia al movimiento», afirma Ayoub. «Pero estamos trabajando con mucha más gente».
«Nos lo tomamos muy en serio», añade Nozha, explicando que los distintos grupos que se han formado están compuestos por profesionales con sólida experiencia en sus respectivos campos.
Una de las principales prioridades de la organización es la seguridad de la tripulación. Desde 2007, Israel ha impuesto un bloqueo estricto sobre Gaza, lo que hace que los intentos de llegar a sus costas sean extremadamente difíciles. Las fuerzas israelíes patrullan constantemente las aguas territoriales e interceptan embarcaciones incluso en aguas internacionales, con detenciones y confiscaciones como práctica habitual.
El historial de la Coalición de la Flotilla de la Libertad lo demuestra: de las 35 misiones realizadas entre 2008 y 2018, varias tuvieron éxito, pero los incidentes fueron frecuentes. El más infame fue el del Mavi Marmara en 2010, cuando el ejército israelí mató a nueve activistas. Incluso las misiones más recientes —el Conscience en mayo de este año, el Madleen en junio y el Handala en julio— terminaron con ataques, detenciones y deportaciones.
Por esta razón, Thousand Madleens to Gaza ha incorporado abogados y psicólogos a su equipo, preparándose para todos los escenarios posibles antes, durante y después de la misión.
«Nuestro equipo jurídico es a prueba de balas», afirma Nozha. «Queremos que nuestra misión sea legal y lo más segura posible para todos. Por mucho que respetemos la ley, sigue existiendo el riesgo de que Israel no la respete. Por eso contamos con psicólogos profesionales que nos preparan para cualquier escenario. Y por eso necesitamos que mucha gente comparta y se una, para poder contar con la indignación mundial».
Abriendo camino
Según el último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria, el peor escenario de hambruna se está desarrollando en la Franja de Gaza, una crisis provocada por el bloqueo y el asedio de Israel.
Sólo entre abril y mediados de julio de este año, más de 20.000 niños necesitaron tratamiento por desnutrición aguda. Las previsiones indican que, para septiembre de 2025, medio millón de personas se encontrarán en la fase 5 de la IPC, la etapa final conocida como «catástrofe», caracterizada por una falta extrema de alimentos, hambruna, indigencia y muerte.
Por lo tanto, la máxima prioridad de la iniciativa es crear un corredor humanitario a través del cual se pueda entregar ayuda para aliviar el sufrimiento de la población de Gaza.
«Somos una flotilla formada por civiles, por lo que hacemos un llamamiento a organizaciones competentes de todo el mundo para que se unan a nosotros», dijo Nozha. «La idea es que organizaciones con los medios adecuados nos sigan con sus barcos de carga».
Pero los activistas también tienen claro su objetivo a largo plazo: no se detendrán hasta que se rompa el bloqueo y se debatan en los foros adecuados medidas efectivas para poner fin a la ocupación israelí y reconstruir los territorios palestinos.
Gaza y Palestina como cuestión feminista
Según los portavoces de la iniciativa, se espera que la flotilla esté lista para zarpar a mediados de septiembre. En el momento de redactar este artículo, ya se han formado nueve delegaciones nacionales y hay otras en proceso de formación, algunas de ellas compuestas íntegramente por mujeres.
El 3 de julio, la iniciativa anunció una colaboración con el colectivo Young Angry Women.
En un manifiesto compartido en su página de Instagram, el movimiento se define como descolonial, interseccional y antiimperialista, dejando claro el significado de su participación en la misión: destacar el vínculo inseparable entre la lucha feminista y la lucha por la liberación de Palestina.
Para Young Angry Women, el feminismo no se limita a la igualdad de género: significa desmantelar todas las estructuras de opresión. El patriarcado, el colonialismo y el capitalismo forman parte de un único sistema que controla los cuerpos y las vidas, y en Palestina esto se manifiesta en su forma más extrema.
Apoyar la liberación palestina y luchar contra toda forma de ocupación es, por lo tanto, un acto feminista.
«Somos poderosos»
«Creo que nos sentimos impotentes, y creo que es sólo una sensación. Pero la realidad es que somos poderosos y podemos hacer cosas juntas», dijo Vincent.
Nozha explicó que la misión de Madleen puso de relieve una forma de activismo de gran impacto, dando esperanza e ideas nuevas a esa parte de la sociedad civil que se siente perdida e impotente ante un genocidio brutal, pero que quiere tomar medidas directas para detenerlo.
«Madleen es como un martillo y el bloqueo es como un clavo», declaró Nozha a The New Arab. «Si podemos ser el próximo golpe, o bien romperemos el bloqueo o seremos uno de los golpes que ayudarán a romperlo».
Para las personas que están detrás de Thousand Madleens to Gaza, esta lucha forma parte del legado de todas las movilizaciones populares que, a lo largo de la historia, han derrotado sistemas de opresión que antes se consideraban inquebrantables.
«Nunca ha habido una lucha como esta que se haya ganado a través de las instituciones», dijo Nozha. «Fue la ira de los civiles. La gente dice que la historia se repite, pues bien, nosotros también estamos repitiendo la historia, pero de forma positiva».
El movimiento se sitúa así dentro de una visión más amplia que va mucho más allá de Palestina: el bloqueo de Gaza forma parte de un sistema global de violencia y explotación que adopta diferentes nombres en lugares como el Congo y Sudán.
«Cuando caigan los opresores en Palestina, creemos que al menos caerán otros opresores, y eso dará un poco más de esperanza a los demás. El mensaje no se refiere a un solo pueblo. Tiene que ver con la ira global y la libertad global», concluyó Nozha.