Corresponsal de MEE, Middle East Eye, 20 septiembre 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

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El plan de Egipto de formar una fuerza de defensa árabe al estilo de la OTAN fue bloqueado en la cumbre de Doha de esta semana por Catar y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), lo que reveló profundas divisiones sobre la seguridad regional y la amenaza israelí, según informaron diplomáticos egipcios a Middle East Eye.
«Egipto propuso una fuerza regional defensiva en virtud del Tratado de Defensa Conjunta y Cooperación Económica de 1950, con el objetivo de establecer una alianza de respuesta rápida para proteger a los Estados miembros de amenazas externas, en particular de Israel», dijo un alto diplomático egipcio. «Pero Qatar y los EAU bloquearon principalmente el plan».
«El ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Badr Abdelatty, presentó la propuesta a sus homólogos del Golfo como una medida defensiva para proteger la región sin depender de potencias extranjeras», añadió el diplomático.
Según el alto funcionario, el principal desacuerdo se centró en el liderazgo: Arabia Saudí quería asumir el mando, mientras que Egipto argumentaba que era el más indicado dada su larga experiencia militar.
Sin embargo, días después, Arabia Saudí firmó un pacto de defensa mutua con Pakistán, país con armas nucleares, en medio de los crecientes temores en el Golfo sobre la voluntad de Estados Unidos de frenar [?] la beligerancia israelí.
«Los Estados del Golfo también descartaron incluir a Irán o Turquía. Al final, optaron por limitar el asunto a su propio consejo de defensa», explicó.
Por su parte, el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi abandonó Doha «profundamente frustrado» después de que los Estados del Golfo rechazaran su propuesta, según el diplomático.
MEE se puso en contacto con los Ministerios de Asuntos Exteriores de Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos para recabar sus comentarios, pero no recibió respuesta antes de la publicación de este artículo.
La cumbre, celebrada el 15 de septiembre y que reunió a líderes de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica (OCI), dejó insatisfechos a varios Estados. La reunión se celebró pocos días después de que Israel atacara a los líderes de Hamás en Doha, causando la muerte de seis personas.
Egipto esperaba medidas concretas, o al menos una postura clara que exigiera el fin del genocidio de Israel en Gaza y rechazara cualquier desplazamiento forzoso de palestinos al norte del Sinaí, según el diplomático.
Influencia de EE. UU.
A pesar del objetivo de la cumbre de presentar un frente árabe-islámico unido, la influencia de EE. UU. determinó el resultado, limitando la acción árabe a declaraciones de apoyo a Gaza y condena a Israel.
«Una delegación catarí regresó de Washington con mensajes para los Estados árabes, en los que se insistía en que no se debían tomar medidas contra Israel», declaró otro alto diplomático egipcio a MEE.
«Los estadounidenses prometieron que el presidente Donald Trump gestionaría la crisis y evitaría que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lanzara ataques similares contra otro país del Golfo», añadió. «Los emiratíes apoyaron firmemente esta postura».
Otros Estados árabes «se vieron acorralados cuando la postura de Catar, respaldada por los Emiratos Árabes Unidos, dominó la reunión», explicó el diplomático.
«Decidieron que cualquier medida contra Israel sería ahora inútil y que la mejor opción era presionar a Estados Unidos para que obligara a Israel a un alto el fuego en Gaza», dijo, y añadió: «La mayoría de estas conversaciones tuvieron lugar entre los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados del Golfo y su homólogo egipcio, Abdelatty, a puerta cerrada, al margen de la cumbre, y no se hicieron públicas».
La declaración final de la cumbre condenó el ataque israelí contra Doha, pero no llegó a concretar medidas concretas, lo que puso de relieve una vez más las divisiones entre los Estados árabes sobre cómo responder a Israel y a la guerra en Gaza. Para Egipto, el resultado subrayó una sensación de aislamiento dentro de la coalición árabe en general.
Sisi califica a Israel de «enemigo»
Un destacado analista político afirmó que el rechazo de la propuesta de Sisi revelaba «profundas divisiones dentro del mundo árabe sobre cómo enfrentarse a Israel».
«La cumbre sólo acordó convocar una reunión del Consejo de Defensa del Golfo, una clara señal para El Cairo de que los Estados del Golfo no están dispuestos a apoyar a Egipto», declaró el analista a MEE bajo condición de anonimato.
«Para Egipto, el resultado fue un revés en un momento en que las amenazas israelíes se extienden más allá de Gaza. Sisi esperaba proyectar a Egipto como líder de la defensa árabe e islámica, pero la cumbre terminó sin compromisos decisivos».
En una notable escalada, Al Sisi describió a Israel como «un enemigo», la primera vez que lo hace desde que asumió el cargo en 2014, lo que refleja la creciente sensación de amenaza que tiene El Cairo.
«Las amenazas de Israel de atacar a los líderes de Hamás en El Cairo y el posible desplazamiento de palestinos al norte del Sinaí han alarmado profundamente a Egipto», afirmó el analista.
El trasfondo de la postura de Egipto se remonta a la época posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Firmado en El Cairo en 1950, el Tratado de Defensa Conjunta y Cooperación Económica tenía como objetivo unir a los Estados árabes mediante la seguridad colectiva y la cooperación económica. Creó un Consejo de Defensa Conjunta para coordinar las estrategias militares y un Consejo Económico y Social para fomentar el desarrollo regional. Su principio rector era sencillo: un ataque contra un miembro se consideraría un ataque contra todos.
Aunque ambicioso sobre el papel, el tratado pronto tuvo dificultades para ganar adeptos. Las rivalidades políticas, las prioridades nacionales contrapuestas y las disputas regionales socavaron su eficacia. Con el tiempo, los Estados miembros recurrieron a acuerdos de seguridad bilaterales o a potencias externas, en lugar de confiar en el pacto.
Décadas más tarde, en 2015, Egipto intentó revivir el tratado en una cumbre celebrada en Sharm el-Sheikh, proponiendo una fuerza militar árabe unificada.
Aunque la idea recibió inicialmente apoyo, las disputas sobre el liderazgo y la financiación volvieron a suponer un obstáculo.
«Los repetidos fracasos ponen de relieve el viejo reto de lograr la cohesión militar árabe», señaló el analista.
Egipto fue también el primer Estado árabe en normalizar sus relaciones con Israel en 1979, en virtud de un tratado de paz negociado por Estados Unidos, pero la opinión pública sigue oponiéndose en gran medida, y los egipcios siguen considerando enemigo a Israel.
El 12 de septiembre, MEE informó en exclusiva de que Egipto había descubierto un complot israelí para asesinar a líderes de Hamás en su territorio, advirtiendo a Tel Aviv de que cualquier intento sería respondido con la fuerza. Esta última revelación en materia de seguridad añadió urgencia a las ambiciones defensivas de Egipto y a su preocupación por la expansión de las operaciones de Israel.
Foto de portada: Tropas egipcias, cataríes y estadounidenses participan en el ejercicio conjunto Bright Star 2025, cerca de las pirámides de El Cairo, el 7 de septiembre de 2025 (Facebook/Ejército egipcio).