Robert Hunziker, CounterPunch.org, 10 octubre 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK. Email: rlhunziker@gmail.com.
Un nuevo informe de la Comisión EAT-Lancet (EAT 2.0) explica cómo estamos contribuyendo al calentamiento global con nuestra alimentación y qué podemos hacer al respecto. Se trata del segundo informe de la Comisión. El informe anterior, EAT 1.0, publicado en 2019, se topó con una feroz oposición por parte de los amantes de la carne al credo de EAT: «Come menos carne y más vegetales».
A pesar de la feroz oposición, al fin y al cabo EAT no elimina completamente la carne de la dieta, sino que la lógica que subyace al credo de EAT es sólida y resulta muy útil como mecanismo de control, que se espera que modifique el calor global excesivo, que se ha convertido en un problema sistémico para toda la vida en la Tierra, ya que un problema similar reina en todo el mundo con el agua del océano convirtiéndose en una gigantesca bañera caliente, perturbando y destruyendo la vida marina, ya que la temperatura de la superficie del mar en agosto de 2025 alcanzó los 20°C [entre 28 y 32º en el mar Mediterráneo el pasado verano], un récord para la base de datos ERSST que se remonta a 1854. El calentamiento global está afectando a todos los aspectos de la fácil convivencia de la humanidad con la naturaleza.
La agricultura industrial y la quema de combustibles fósiles para obtener energía son los principales responsables de los gases de efecto invernadero y el calentamiento global. En ese sentido, la escuela de pensamiento del «realismo climático», que ha sido adoptada en los últimos dos años por la industria de los combustibles fósiles y las empresas en general, afirma que debemos aceptar el cambio climático tal y como es, convivir con él, adaptarnos a él… «que nos busquemos la vida». Sin embargo, el problema del calentamiento global se ha convertido en un monstruo que está a punto de acabar con los principales ecosistemas que han sustentado durante miles de años los cimientos de la civilización, lo cual no es ninguna broma, ya que todo el sistema climático se está transformando en una pesadilla, una pesadilla peor que nunca hecha realidad. Científicos climáticos de prestigio afirman que los puntos de inflexión de los ecosistemas están al borde del colapso. Vaya… ¿qué hacer? ¿Es la SRM (gestión de la radiación solar) la respuesta, o es Frankenstein con piel de cordero?
Según el informe EAT 2.0: «Los sistemas alimentarios representan alrededor de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, impulsadas en gran medida por la ganadería, que es una fuente importante de metano y un agotamiento de los recursos terrestres e hídricos. Incluso si el mundo dejara de utilizar combustibles fósiles, sólo la alimentación podría hacer que las temperaturas superaran el umbral de 1,5 °C necesario para limitar el calentamiento. La responsabilidad recae de manera desproporcionada en los ricos: el 30% más rico de la población mundial es responsable de más del 70% de las presiones relacionadas con la alimentación». (Agnieszka de Sousa, Dinner Without a Side of Global Warming, Bloomberg/Green, 4 de octubre de 2025).
La receta de EAT no es un concepto radical. Se denomina «dieta saludable para el planeta» y ofrece una mezcla de flexibilidad, sin imponer el veganismo como solución mundial. Los alimentos de origen animal son opcionales y se recomienda un consumo moderado, guiado por el principio 1+1 de una ración de lácteos y otra de proteína animal al día. Uno de los objetivos de la dieta saludable para el planeta es reducir en un 15% las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura.
Sin embargo, es casi seguro que el contraataque superará las mejores intenciones de EAT. Tal y como están las cosas, el consumo mundial de carne sigue creciendo y las proteínas alternativas están perdiendo popularidad. Además, un nuevo competidor amenaza la aceptación social de EAT, ya que la manoesfera y su primo hermano MAGA se relamen con la carne roja. Es indiscutible que el veganismo no tiene buena acogida entre la política de derechas, que está experimentando un renacimiento mundial. Por lo tanto, EAT 2.0 se enfrenta a grandes dificultades, a pesar de que su receta para una mejor salud personal y un planeta más fresco es más que loable.
Todo esto nos lleva de vuelta al problema del cambio climático. Por supuesto que es real; basta con ver los noticiarios nocturnos para conocer las últimas noticias sobre la destructividad del sistema climático. Pregunte a cualquiera que lleve décadas viviendo aquí, nunca se ha visto nada igual. Por supuesto que es real, un mensaje de correo electrónico de un guía de naturaleza de 45 años que ha recorrido más de 5.000 millas en canoa encontró un número inquietante de árboles muertos entre la pérdida generalizada de vida insectil en varias regiones, a medida que la naturaleza se detiene. Por supuesto que es real; el cambio climático expulsa a las compañías de seguros de propiedad de algunas regiones del país. Por supuesto que es real; azota el Medio Oeste con lluvias torrenciales, inundaciones instantáneas y granizo devastador que dispara las tarifas de los seguros de propiedad. Por supuesto que es real; las inundaciones repentinas, por ejemplo, en Texas en 2025, se están convirtiendo en algo habitual. Por supuesto que es real; en las últimas dos semanas, la Unión Europea declaró: Colapso climático en la UE.
Se está gestando un crescendo de proporciones históricas: por un lado, los intereses de los combustibles fósiles impulsan una mayor producción de petróleo y gas, desprecian las medidas de mitigación del cambio climático y desdeñan las dietas «afeminadas» para la salud del planeta. Por otro lado, los científicos climáticos de todo el mundo advierten que hay que detener el CO2 y todos los gases de efecto invernadero o se perderá la red de apoyo de la naturaleza que ha existido durante siglos, ya que los océanos también están respondiendo a la altura de las circunstancias. Las opciones son vivir con el caos y los combustibles fósiles o vivir con la naturaleza y las soluciones ecológicas. No hay tiempo que perder; el mundo debe elegir: (a) Filete o Más allá de la carne (b) Verde intenso o Negro humo.
Sin embargo, los ecosistemas de todo el planeta, por ejemplo, (1) Groenlandia, (2) la masa de hielo del Ártico, (3) los glaciares del Tíbet y (4) la selva tropical del Amazonas, han sido profundamente alterados por la huella humana, también conocida como el Antropoceno (la era de los seres humanos), hasta tal punto que la naturaleza se está volviendo peligrosamente desequilibrada. A juzgar por las apariencias, es necesario hacer algo importante muy pronto para frenar este sistema climático cada vez más fuera de control o, simplemente, tirar la toalla en cuanto a la mitigación masiva a nivel mundial y soportar la carga de un sistema climático devastador que trastoca todas las fuentes de sustento de la vida.
Pero el problema es aún mayor, porque el factor de los costes para «enderezar el rumbo del barco del Estado» es enorme: 7 billones de dólares al año para instalar/construir energías renovables con el fin de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2050. El año pasado (2024) fue un año récord para las instalaciones renovables a nivel mundial, con aproximadamente 2 billones de dólares. Eso supone un déficit de 5 billones de dólares. Por lo tanto, sólo un compromiso total de todo el mundo puede resolver esto. Pero el mundo entero ni siquiera es capaz de unirse para detener la absoluta locura de la matanza de personas inocentes, con el mayor número de países involucrados en conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial, según el Instituto de Investigación para la Paz de Oslo; ¿dónde queda entonces la prioridad mundial de 7 billones de dólares al año para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050?
«Toda nuestra infraestructura y civilización se basan en un clima que ya no existe». (John Marsham, profesor de Ciencias Atmosféricas, Universidad de Leeds).
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