Mohammed Amin y Oscar Rickett, Middle East Eye, 5 noviembre 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Mohammed Amin es un periodista sudanés especializado en geopolítica y violaciones de los derechos humanos en Sudán y Sudán del Sur, así como en otros lugares del noreste de África. Trabaja para numerosos medios de comunicación regionales e internacionales. En noviembre de 2022, el Rory Peck Trust le concedió el premio Martin Adler por su trabajo para Middle East Eye, en el que cubrió las masacres de las Brigadas Wagner y el golpe de Estado sudanés.

Oscar Rickett es un periodista que ha escrito y trabajado para Middle East Eye, VICE, The Guardian, OpenDemocracy, the BBC, Channel 4, Africa Confidential y otros medios.
La carretera que parte de la puerta occidental de El Fasher estaba llena de cadáveres.
Mientras la gente intentaba huir de la capital del estado de Darfur del Norte, en Sudán, que fue tomada por los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) la semana pasada, se encontraron caminando entre los muertos.
Dicen que esto es como el genocidio de Ruanda. Una tasa de asesinatos que aumenta de forma tan veloz que cuesta creerlo. Y mientras la población de El Fasher, que ya había vivido más de 500 días de asedio en condiciones de hambruna, intentaba salir, las FAR, utilizando armas y tecnología que se cree les proporcionan los Emiratos Árabes Unidos, les infligieron horrores inimaginables.
Los hombres fueron separados de las mujeres y los niños y ejecutados. Se llegó a matar a niños de tan sólo dos años. A veces, delante de sus familias. Se retuvo a rehenes para pedir rescate, obligándolos a ponerse en contacto con cualquier persona que conocieran para intentar transferir cantidades exorbitantes a los combatientes de las FAR a través de aplicaciones de banca móvil.
Según múltiples testigos que hablaron con Middle East Eye, las mujeres fueron violadas, registradas salvajemente y agredidas sexualmente. A veces eran tomadas como rehenes en lugar de un rescate. Los civiles eran fusilados en el acto, acusados de formar parte de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), que están en guerra con las FAR desde abril de 2023.
Los ciudadanos sudaneses eran asesinados por combatientes de las FAR por su origen étnico o por su supuesta ideología política. Algunos de los que intentaban huir de los horrores de El Fasher cayeron en las trincheras que rodean el terraplén, el muro de tierra construido alrededor de la ciudad.
Ahora, según el Laboratorio de Investigación Humanitaria (HRL, por sus siglas en inglés) de Yale, «se están llevando a cabo operaciones de eliminación de cadáveres en El Fasher, controlada por las FAR, mientras continúan apareciendo pruebas de matanzas masivas». Los paramilitares, que matan a más gente de la que pueden enterrar, han recurrido a fosas comunes.
Los supervivientes lograron atravesar las puertas, primero hasta Gurney, fuera de la puerta occidental, designada por las FAR como punto para apresar a los civiles que huían. Luego recorrían el camino plagado de espinos hasta la relativa seguridad de Tawila, al oeste de El Fasher.
Pero sus viajes estaban marcados por el horror. Cientos de niños perdieron a sus padres o fueron separados de sus familias y llegaron a Tawila en condiciones miserables después de caminar unos 70 kilómetros.
«He visto los cuerpos»
Mohamed Hassan, de El Fasher, dijo a MEE en una entrevista telefónica que había visto docenas de cadáveres en las calles. Dijo que había visto a gente huyendo en todas las direcciones y a combatientes de las FAR apresándolos y disparándoles.
«Vivo cerca de la universidad de El Fasher. He visto a las FAR reunir a decenas de personas dentro de la universidad y matarlas sin piedad. Puedo contar más de 40 personas asesinadas allí dentro», dijo Hassan.
«He visto los cadáveres en Daraja Oula, la zona donde la mayoría de los civiles se refugiaron en los últimos días antes de que la ciudad cayera en manos de las FAR. Las FAR entraron en el barrio uno a uno y dispararon contra todo el mundo», afirmó.
«En una de las calles sacaron a decenas de familias de sus casas», explicó Hassan a MEE. «Separaron a los hombres de las mujeres y los niños. Azotaron e insultaron verbalmente a las mujeres y dispararon aleatoriamente contra los hombres. Si decidían que eras un soldado de las FAS o de las Fuerzas Conjuntas, te mataban inmediatamente», afirmó, refiriéndose a la milicia aliada que lucha junto al ejército.
En Daraja Oula, el mismo barrio, el HRL de Yale ha identificado pruebas de fosas comunes en una mezquita. «Este caso de eliminación de cadáveres se encuentra a unos 200 metros al norte del Hospital Saudí, donde 460 ‘pacientes y sus acompañantes’ fueron presuntamente asesinados por las FAR», afirmó el HRL en un informe publicado el martes por la noche.
Las imágenes de vídeo verificadas por MEE muestran a combatientes de las FAR moviéndose por el hospital y disparando a cualquiera que quedara vivo.
Otro residente de El Fasher contó a MEE que había visto cómo mataban a personas por su origen étnico delante de sus ojos. Dijo que vio a combatientes de las FAR matar a tres jóvenes después de preguntarles de qué tribu eran.
«He visto a soldados de las FAR arrestar a algunos jóvenes y preguntarles: «¿De qué tribu sois?». Cuando respondían que eran de la tribu zaghawa, los soldados los mataban inmediatamente en el acto», afirmó.
Las Fuerzas Conjuntas están compuestas principalmente por combatientes zaghawa, y las FAR han tomado como objetivo a los zaghawa, un grupo no árabe originario del noreste de Chad y el oeste de Sudán.
Mohammed, un trabajador de la cafetería del Hospital Saudí, dijo: «Ni siquiera las personas discapacitadas y heridas se libraron de las acusaciones y los ataques de las FAR, que a menudo afirmaban que las lesiones habían sido causadas por combates con las Fuerzas Armadas Sudanesas».
«Deseábamos la muerte»
En la carretera, Amira, una madre de El Fasher, y su familia se encontraron con fuerzas armadas vestidas con uniformes de las FAR.
Algunos de ellos iban en motocicletas. Amira formaba parte de «un grupo bastante grande», dijo, con muchas mujeres y niños. «Soy una mujer casada con cuatro hijos. Nos atacaron y nos llevaron en dirección opuesta a la que íbamos».
Los combatientes de las FAR separaron a los hombres de las mujeres y los niños. «Mataron a los hombres», dijo Amira, hablando con periodistas de Tawila en una rueda de prensa convocada por el grupo activista Avaaz.
«Nos quitaron lo poco que nos quedaba. No llevábamos mucho con nosotras». Luego llevaron al grupo a una zona donde el suelo estaba cubierto de espinos y, según contó la madre sudanesa, ella y las mujeres y niños que la acompañaban caminaron durante diez horas sobre esos espinos.
«Ejecutaron a algunas personas delante de nosotros», dijo. «Perdí a muchos miembros de mi familia. Detuvieron a las personas delante de mí. Había alguien encargado de azotar a la gente. Cada vez que alguien empezaba a quedarse dormido, esta persona lo azotaba. No había coches en la carretera excepto los de las FAR».
Hawa, que está embarazada de ocho meses, dijo que después de que mataran a su marido, decidió huir de El Fasher a pie con sus hijos. Su hijo mayor tiene 12 años y el menor sólo dos. Explicó que tenía que cuidar de sus hijos sola, mientras pasaba hambre y sin atención médica. «Nadie nos ayuda», dijo, «las organizaciones tienen que dar un paso al frente y ayudarnos».
Una nota de voz enviada a Avaaz y transmitida a MEE describe la berma, el enorme muro de tierra iniciado por las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS), pero construido principalmente por las FAR para circundar la ciudad.
«Nos encontramos con zanjas muy grandes y profundas o bermas con soportes. Una vez que entras, no puedes salir fácilmente, son extremadamente profundas. Algunos de los nuestros murieron dentro de la trinchera… no menos de cien».
«Los niños huyeron solos y las madres de mayor edad no podían salir», dijo otro superviviente.
«Mataron a los padres, secuestraron a los hermanos y violaron a las mujeres delante de nosotros. En ese momento, sólo piensas en cómo sobrevivir. Eran como monstruos. Deseábamos morir porque estábamos agotados».
Violencia sexual desenfrenada
La magnitud de las violaciones masivas fue, según Amira, «devastadora». Cuando los combatientes veían «chicas guapas», dijo, «las tomaban como una forma de moneda de cambio, las tomaban como pago».
Sulaima Sharif Ishag, ministra sudanesa de Bienestar Social, declaró a MEE que, al igual que en El Geneina, la ciudad de Darfur Occidental en la que las FAR mataron y violaron a un gran número de civiles, «algunas de las mujeres civiles buscan refugio en la universidad de El Fasher, pero han sido atacadas y violadas en su interior».
Sharif, la ministra de Bienestar Social, declaró a MEE que el Gobierno sudanés, que está apoyado por el ejército de las FAS, había documentado alrededor de 25 casos de violación y violencia sexual.

Combatientes de las FAR en El Fasher, el 26 de octubre, en una captura de pantalla tomada de Telegram (Fuerzas de Apoyo Rápido/AFP).
«El número actual de casos de violencia sexual documentados es de 25 mujeres, pero estamos seguros de que, como no podemos llegar a muchas mujeres, la cifra es mucho mayor. Un número desconocido de mujeres fueron secuestradas en el camino de El Fasher a Tawila», afirmó.
«Hay mujeres que fueron atacadas en los refugios seguros, mientras que otras fueron asesinadas tras ser violadas y torturadas. El principal problema en este momento son las mujeres que fueron secuestradas, porque no podemos identificarlas», dijo Sharif, una activista de larga trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres.
Adam Rojal, portavoz de la Coordinación General para los Desplazados y Refugiados en Darfur en Tawila, describió las «catastróficas condiciones humanitarias» en El Fasher. Afirmó que ya se había registrado un mayor número de casos documentados de violencia sexual.
«La mayoría de los recién llegados han sido víctimas de violencia. Hemos documentado 150 casos de violencia sexual, 1.300 casos de disparos y 750 niños que han llegado a Tawila sin sus familias», afirmó.
Saqueos y rescates
Varias supervivientes que hablaron con Middle East Eye describieron un patrón constante de saqueos por parte de los combatientes de las RSF.
Una mujer de unos 35 años dijo que a ella y a otros miembros del grupo con el que intentaba escapar les quitaron la ropa y todas sus pertenencias.
Las que lograron ponerse a salvo también describieron cómo los combatientes les pidieron dinero a cambio de su libertad.
Hamid Abdul Rahim, que llegó a Tawila tras muchos días de caminata, contó a MEE que algunos miembros de su familia habían sido detenidos por las FAR y que luego les habían pedido un rescate.
«Las FAR detuvieron a mis primos y a sus familias. Entraron en sus casas y los sacaron de allí. Nos llamaron a mí y a mi tío para pedirnos que pagáramos 15 millones de libras sudanesas (unos 500 dólares) por cada uno de ellos», afirmó.
Rahim dijo que los paramilitares tenían como rehenes a 20 miembros de su familia, por lo que él y su tío tuvieron que pagar 300 millones de libras sudanesas a través de aplicaciones de banca móvil a los secuestradores de las FAR. «Es evidente que no disponemos de ese dinero en este momento. Pedimos a algunos familiares que viven fuera del país que reunieran el dinero y lo enviaran», explicó.
Omar, que también fue retenido como rehén por las FAR en la carretera que sale de El Fasher, describió que le dieron diez minutos para reunir tres millones de libras sudanesas.
Cuando sus familiares le dijeron por teléfono que no tenían el dinero, pero que lo conseguirían en un par de días, los combatientes de las FAR le volvieron a decir que tenía diez minutos. A medida que el reloj avanzaba, un amigo que estaba con él consiguió reunir el dinero necesario para pagar a los mercenarios.
Amira, la madre de El Fasher, dijo que ella y otras personas del grupo con el que estaba fueron retenidas por soldados de las FAR para pedir rescate. «Se negaron a dejarnos ir si no pagábamos un millón de libras sudanesas» (alrededor de 350 dólares estadounidenses), dijo.
«Hay otras personas atrapadas en El Fasher y la milicia está pidiendo rescates», dijo, refiriéndose a las FAR. Otros muchos supervivientes que escaparon de la ciudad contaron a MEE que habían sido capturados por combatientes de las FAR, quienes les dijeron que si no pagaban un rescate, los matarían.
Hashim Mukhtar, un médico de El Fasher que ha vivido en Gran Bretaña y ha trabajado para el Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) durante casi tres décadas, dijo que muchos miembros de su familia habían sido secuestrados por las FAR y que le habían enviado vídeos pidiendo ayuda para pagar el rescate.
Otras dos fuentes fuera de Sudán, que prefirieron no ser identificadas por la seguridad de sus familiares, dijeron a MEE que los secuestradores de las FAR les habían llamado para pedirles rescates, ya que tenían a sus familiares como rehenes.
Rendición de cuentas: los Emiratos Árabes Unidos
Altahir Suliman, director de la Eyes Organisation for Peace, Development and Humanitarian Assistance, una organización local que se ha trasladado de El Fasher a Tawila, declaró a MEE que al menos 3.000 personas habían muerto hasta el momento en la toma de El Fasher por parte de las FAR, mientras que miles de personas que han huido a Tawila siguen en paradero desconocido.
«Hay una gran necesidad en todos los sectores, necesitamos agua, alimentos, refugio, servicios de salud, apoyo psicológico, entre otras necesidades importantes», dijo Suliman.
La Red de Médicos de Sudán, una organización profesional que representa a los médicos sudaneses, dijo que las FAR siguen «deteniendo a miles de civiles dentro de la ciudad de El Fasher, impidiéndoles salir después de confiscar todos los medios de transporte utilizados para evacuar a los desplazados».
La magnitud de las atrocidades ha llamado la atención sobre los Emiratos Árabes Unidos, principal patrocinador de las FAR.
Babiker al-Siddig Mohamed al-Amin, embajador de Sudán en el Reino Unido, declaró a MEE que los EAU «deben rendir cuentas por el genocidio de El Fasher y que están obligados a detenerlo».
«Llevamos más de un año advirtiendo sobre las atrocidades inminentes de las FAR en El Fasher, tanto en los medios de comunicación como en las más altas esferas de los gobiernos más poderosos del mundo», afirmó Will Davies, director de campaña de Avaaz.
«Sin embargo, el mundo apenas ha pestañeado. Los gobiernos se han doblegado ante los EAU, a pesar de las numerosas pruebas de que los Emiratos Árabes Unidos han armado hasta los dientes a las FAR. Se está masacrando a miles de personas y los EAU tienen poder de ponerle fin».
Foto de portada: Sudaneses desplazados, que huyeron de El Fasher después de que la ciudad cayera en manos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), llegan a la localidad de Tawila, en la región occidental de Darfur, también devastada por la guerra, el 28 de octubre de 2025 (AFP).