Los Emiratos Árabes Unidos están comprando el silencio de Occidente sobre su «guerra racial» en Sudán

Peter Oborne, Middle East Eye, 25 noviembre 2025

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Peter Oborne fue nombrado Columnista del Año en los British Press Awards en 2013 y en 2016 destacó como freelance del año en los Drum Online Media Awards por los artículos escritos para Middle East Eye. Ganó asimismo el premio al mejor blog en 2022 y 2017.  Entre sus libros se destacan The Fate of Abraham: Why the West is Wrong about Islam, publicado en mayo por Simon & Schuste, The Triumph of the Political Class, The Rise of Political Lying, Why the West is Wrong about Nuclear Iran y The Assault on Truth: Boris Johnson, Donald Trump and the Emergence of a New Moral Barbarism. El nuevo libro de Peter Oborne es Complicit: Britain’s Role in the Destruction of Gaza,  y ha sido publicado recientemente por Or Books.

Omdurmán (Sudán)

Según un alto mando militar sudanés, los políticos occidentales no han denunciado la matanza de civiles en Sudán porque los Emiratos Árabes Unidos han comprado y pagado su silencio,

El teniente general Yasser al-Atta, miembro del Consejo de Soberanía que gobierna Sudán y segundo al mando del ejército, declaró a los periodistas que el presidente de los EAU, Mohammed bin Zayed, ha iniciado una guerra racial contra el pueblo sudanés.

Acusó al gobernante de Abu Dabi de apoyar a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), que han llevado a cabo masacres y atrocidades en todo Sudán durante los últimos dos años y medio de guerra, más recientemente en la ciudad de El Fasher, en Darfur.

Atta afirmó que las FAR, respaldadas por los EAU, que llevan luchando contra las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) desde abril de 2023, «han desatado una gran guerra contra el pueblo sudanés».

«Entraron en las casas de la gente en Jartum y otras ciudades. Saquean y destruyen todo: hospitales, electricidad, suministro de agua, todo lo que mantiene con vida a la gente», afirmó.

Y, sin embargo, Atta afirmó que «el mundo ha guardado silencio sobre todo lo que han hecho las FAR en Sudán», a pesar de que «las redes sociales y las herramientas tecnológicas» han permitido ver y comprender los crímenes de los paramilitares.

La razón, según Atta, es que «este silencio ha sido comprado con el poder del dinero de los EAU».

Críticas al papel del Reino Unido

Durante una cena con periodistas sudaneses y extranjeros en un restaurante cercano a su cuartel general militar de Omdurman, Atta criticó especialmente a la antigua potencia colonial, Gran Bretaña.

«Esperábamos que el pueblo británico fuera más consciente. Debían estar cerca de la comunidad sudanesa por su relación histórica. Conocen nuestro patrimonio, nuestra cultura y nuestra forma de vida», dijo. Sin embargo, el general concluyó secamente que «cada país refleja sus propios intereses y eso es comprensible».

Los Emiratos Árabes Unidos son el mayor socio comercial de Gran Bretaña en Oriente Medio, con un volumen de comercio entre ambos países que alcanzó los 24.300 millones de libras esterlinas el año pasado.

Los emiratíes también son grandes inversores en Gran Bretaña, sobre todo a través de su participación mayoritaria en el club de fútbol Manchester City.

Atta también criticó la cobertura de los medios de comunicación británicos, teniendo en cuenta la «larga relación» de Sudán con Gran Bretaña.

Acusó a los periodistas de no informar sobre una guerra en la que «hemos perdido 150.000 sudaneses».

«Como resultado de que el mundo no prestara atención, se ha permitido que los Emiratos Árabes Unidos importaran mercenarios para enviarlos a nuestro país», afirmó.

MEE ha detallado anteriormente cómo los Emiratos Árabes Unidos han transportado mercenarios colombianos a las FAR a través de una base aérea en Somalia.

Atta afirmó que los paramilitares también han contratado a combatientes de lugares tan lejanos como Ucrania, así como de países africanos como Níger, Malí, Chad y Sudán del Sur.

Antes de la guerra, había numerosas pruebas de que las FAR mantenían estrechos vínculos con el Grupo Wagner de Rusia.

Según Atta, el colapso del Grupo Wagner tras la muerte de su fundador, Yevgeny Prigozhin, en un accidente aéreo hace dos años, ha abierto nuevas opciones de reclutamiento para las FAR.

Más recientemente, afirmó, las FAR han traído reclutas de Somalilandia.

Una historia de violencia

En las últimas semanas, las FAR y el apoyo que les brinda los Emiratos Árabes Unidos han sido objeto de un mayor escrutinio mundial después de que los paramilitares asaltaran El Fasher el 26 de octubre y se lanzaran a perpetrar una matanza.

Pero Atta quiso destacar que las FAR han cometido numerosas atrocidades más allá de la matanza de El Fasher, llamando la atención sobre los disturbios en el estado de Al Jazira, al sur de Jartum.

«Hay muchas aldeas pequeñas en Al-Jazira y en ellas se ha asesinado a cientos de personas», afirmó.

Se ha informado de que un ataque contra la aldea de Al-Seriha en octubre de 2024 causó la muerte de unas 100 personas.

Los sudaneses de Al-Tekeina, otra aldea de Al-Jazira, declararon a MEE que las FAR asesinaron a más de 50 de sus residentes cuando estos lograron repeler a los paramilitares.

Según Atta, las FAR «están matando a más y más personas sólo para asegurarse de que quitan de en medio a cuantas puedan».

Le dijo a MEE que el número de civiles masacrados en El Fasher ha aumentado ahora a 32.000, y que cada día mueren más «según su origen étnico y racial».

La semana pasada, el gobernador de Darfur, Minnie Minnawi, declaró a MEE que la cifra había alcanzado las 27.000 víctimas.

Las Fuerzas de Apoyo Rápido surgieron de las milicias conocidas como yanyauid, que el ejército y el Gobierno sudaneses del expresidente Omar al-Bashir utilizaron para combatir los movimientos rebeldes en Darfur hace 20 años.

Esos rebeldes se levantaron contra el Gobierno central en protesta por la marginación y la discriminación de los sudaneses negros. Los yanyauid, en su mayoría árabes, atacaron a las comunidades negras mientras arrasaban Darfur en un conflicto que ha sido descrito como el primer genocidio del siglo XXI.

Los combatientes yanyauid, procedentes principalmente de tribus árabes tradicionalmente nómadas, aprovecharon también el conflicto como una oportunidad para expulsar de sus tierras a los sudaneses, en su mayoría de etnias africanas negras.

Más recientemente, Estados Unidos y grupos de derechos humanos han acusado de genocidio a las FAR, en particular por los asesinatos en masa de sudaneses de la comunidad Masalit en Darfur Occidental en 2023.

«Si eres de una tribu no árabe o que no apoya a las Fuerzas Armadas Sudanesas, te dispararán y te matarán directamente», dijo Atta.

«A aquellos que intentan escapar, las FAR los persiguen y los matan en el camino».

Un «proyecto» emiratí

Al comienzo de la cena, organizada por la productora Al Arabiya, Atta, un veterano con cuatro décadas de experiencia en el ejército sudanés y con antecedentes en labores de inteligencia, declaró a los periodistas: «Voy a ser muy sincero y directo. Soy una persona franca».

Respondió a través de un traductor y acusó al gobernante de Abu Dabi, Mohammed bin Zayed, de planear expulsar a las tribus africanas de Sudán.

Dijo que una fuente en Dubái le advirtió un año antes de que comenzara la guerra que Mohammed bin Zayed solía referirse al líder de las FAR, Mohammed Hamdan Daglo, conocido popularmente como Hemedti, como el «príncipe de Sudán».

Atta afirmó que el presidente de los Emiratos Árabes Unidos había aprobado personalmente un plan estratégico para expulsar a las tribus africanas de Sudán.

Declaró a los periodistas que el «proyecto» implica un programa masivo de reubicación y limpieza étnica, en el que se empuja a la población del norte de Sudán y a las tribus nubias hacia Egipto.

Según el general, el proyecto también prevé la expulsión de las tribus nuba del sur y otras tribus de los estados de Kordofán del Sur y Nilo Azul a Sudán del Sur.

Atta afirmó que, según la inteligencia sudanesa, los EAU han establecido una cadena de mando en Abu Dabi para gestionar la logística, los medios de comunicación y el suministro de armamento a las FAR en Sudán.

Middle East Eye ha solicitado comentarios a la embajada de los EAU en Londres.

El líder de las FAR, Mohammed Hamdan Daglo, alias Hemedti, segundo por la izquierda, estrecha la mano de Yasser al-Atta, a la derecha, en una rueda de prensa celebrada en Jartum el 5 de julio de 2019 (Ebrahim Hamid/AFP).

Antes de la reunión con Atta, el ejército sudanés llevó a los periodistas a una base militar que se había convertido en un cementerio de vehículos blindados destruidos de las FAR. Según los oficiales, algunos de ellos habían sido suministrados por los Emiratos Árabes Unidos.

El equipo militar, según los oficiales sudaneses, fue transportado por vía aérea desde Chad o Somalia, o por tierra a través de Libia.

Afirmaron que estos vehículos solían ocultarse dentro de mezquitas o edificios públicos para evitar su destrucción por parte de la fuerza aérea sudanesa.

Atta dijo a los periodistas que una explicación para la intervención emiratí podría ser que «los Emiratos Árabes Unidos quieren oro, o tierras para la agricultura o para la extracción de minerales».

Sin embargo, afirmó que Sudán siempre ha estado «abierto a la inversión».

«No, creemos que lo que realmente quieren los Emiratos Árabes Unidos responde a una decisión racial. El Sudán que ellos ven es una tierra árabe sin presencia de no árabes», afirmó.

«Las FAR no son más que una herramienta en manos de los Emiratos», añadió, destacando las numerosas intervenciones emiratíes en países de Oriente Medio y el norte de África.

«Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en un enemigo. Han dañado o destruido el mundo árabe y toda la región en la que vivimos. Los EAU están detrás de los problemas en Siria, Iraq, Líbano, Yemen y otros países».

Algunos de esos países, dijo Atta, estaban «intercambiando información» con el ejército sudanés sobre las actividades emiratíes.

Desde las revueltas de la Primavera Árabe de 2011, los Emiratos Árabes Unidos han tratado de proyectar su poder en toda la región reforzando a los gobiernos autocráticos amigos y combatiendo a los defensores de la democracia y el islam político.

Al igual que en Sudán, también han respaldado a los secesionistas y las milicias en Estados como Libia, Somalia y Yemen, lo que ha provocado una gran agitación e inestabilidad.

El conflicto sudanés estalló a raíz de los planes de integrar a las FAR en el ejército regular, lo que habría debilitado considerablemente a Hemedti y la influencia de los EAU.

Sin embargo, los partidarios de las FAR promueven una narrativa en la que los paramilitares luchan contra un gobierno «islamista» dominado por los conservadores religiosos de la era Bashir.

Se trata de un planteamiento que Atta rechaza rotundamente, afirmando antes de que comenzara la guerra que «acordamos crear un ejército de independencia unido, sin ideologías».

«Yo era miembro del comité directivo superior que identificó y purgó a 132 oficiales islamistas», afirmó.

Según él, esos oficiales eran una herencia de la era Bashir, que terminó en 2019 cuando el autócrata fue derrocado en un golpe de Estado —liderado por el jefe de las Fuerzas Armadas Sudanesas, Abdel-Fattah al-Burhan, y Hemedti— tras una revolución popular.

En la purga, dijo, Atta, también se apartó a comunistas y baazistas, así como otros elementos ideológicos.

Según Atta, Hemedti se ha puesto en contacto con estos oficiales y les ha concedido contratos en las FAR.

En un raro momento de distensión, el general se burló de la narrativa difundida por los partidarios de las FAR de que «Burhan es de la Hermandad Musulmana y Atta es comunista».

«A los turcos les dicen que somos comunistas y a los qataríes que somos extremistas. No sabemos quiénes somos en este momento: comunistas o de la Hermandad Musulmana», bromeó.

Una nueva base para las negociaciones

Al evaluar la situación militar actual, Atta afirmó que el número de combatientes de las FAR se había reducido de 100.000 a 23.000 desde el inicio de la guerra.

Sin embargo, advirtió que «cuentan con el apoyo directo de los Emiratos Árabes Unidos».

A pesar de que el ejército sudanés no pudo levantar el asedio de 550 días sobre El Fasher antes de que cayera en manos de las FAR, adelantó que la ciudad sería reconquistada por las FAS en un plazo de tres meses.

«Creemos en la paz. No somos belicistas. Queremos una solución basada en la justicia y la equidad», afirmó, insistiendo, sin embargo, en que «no aceptaremos ninguna paz que deje espacio a los Emiratos».

Cabe destacar que también descartó cualquier participación en las negociaciones del asesor principal de Estados Unidos para asuntos árabes y africanos, Massad Boulos.

Boulous, que también es suegro de la hija de Donald Trump, lideró sin éxito las negociaciones de alto el fuego en Washington en los días previos a la caída de El Fasher.

Los Emiratos Árabes Unidos estuvieron presentes como miembros del Cuarteto, un grupo de Estados encargado de abordar el conflicto sudanés.

Sin embargo, la delegación de las Fuerzas Armadas Sudanesas se negó a colaborar con los emiratíes como mediadores, y las fuentes informaron a MEE de que los funcionarios de los Emiratos Árabes Unidos presentes en la reunión no permitieron que se abordara la situación en El Fasher, ya que las FAR se estaban acercando.

Para sentar las bases de nuevas negociaciones, Atta exigió que las FAR entregaran las armas y se colocaran «en campamentos fuera de las principales ciudades» con «carreteras seguras» para la ayuda humanitaria.

También exigió que los EAU enviaran aviones «para recoger a los mercenarios y llevarlos de vuelta a sus países inmediatamente».

Afirmó que todos los culpables de crímenes contra el pueblo sudanés debían ser llevados ante la justicia.

Esa lista, subrayó, debe incluir también a los miembros de las fuerzas armadas sudanesas acusados de cometer crímenes de guerra.

Foto de portada: El teniente general Yasser al-Atta es miembro del Consejo de Soberanía (Fuerzas Armadas Sudanesas) que gobierna Sudán.

Voces del Mundo

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