El «síndrome de la tienda húmeda» está matando a los bebés de Gaza

Dra. Michal Fendon, +972.com Magazine, 26 enero 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


La Dra. Michal Feldon es una destacada pediatra del Centro Médico Shamir.

En colaboración con Local Call

La semana pasada, Mohamed Abu Yarad regresó a su tienda de campaña en el barrio de Al-Daraj, en la ciudad de Gaza, y encontró a su hija de tres meses, Shaza, congelada y sin respirar. La familia llevó a la bebé al hospital, donde los médicos la declararon muerta por hipotermia.

Esta tragedia se produjo sólo una semana después de que Aisha Ayesh Al-Agha, de un mes de edad, muriera de hipotermia en Jan Yunis, y dos semanas después de que otros dos bebés palestinos murieran de frío en el norte y el centro de la Franja, con pocas horas de diferencia entre uno y otro: Mahmud Al-Akra, de sólo una semana de edad, y Mohamed Wisam Abu Harbid, de dos meses.

En total, 10 bebés menores de un año han muerto por hipotermia y frío extremo este invierno, lo que eleva el total a unas dos docenas desde el comienzo de la ofensiva israelí contra el enclave en octubre de 2023, según funcionarios de salud locales y Save The Children. Todos ellos murieron porque vivían en tiendas de campaña, con sus familias impotentes para mantenerlos calientes en medio de las gélidas temperaturas invernales.

Los expertos médicos de Gaza han acuñado un nuevo término para describir estas trágicas pérdidas. En una entrevista a principios de este mes, el Dr. Abdul Rauf Al-Manama, profesor de microbiología de la Universidad Islámica de Gaza, utilizó la expresión «síndrome de la tienda húmeda» para alertar sobre la intensificación de la crisis sanitaria en Gaza. Se trata más de una condición que de una enfermedad específica, y explicó que está causada por las duras condiciones de vida, incluyendo el frío extremo, la humedad y la mala ventilación, todas ellas características de la vida dentro de las tiendas de campaña.

Los habitantes de las tiendas de campaña están expuestos a múltiples riesgos para la salud. En primer lugar, son vulnerables a enfermedades respiratorias, como infecciones recurrentes de las vías respiratorias, bronquitis, neumonía y empeoramiento del asma. La humedad y la falta de condiciones sanitarias en las tiendas de campaña, junto con el acceso limitado a duchas, ropa seca y lavado de manos, también tienden a provocar enfermedades de la piel, como infecciones fúngicas, impétigo (una infección bacteriana), erupciones cutáneas y picazón.

Niñas palestinas que caminan cerca de sus tiendas inundadas tras una tormenta, en Jan Yunis, el 28 de diciembre de 2025. (Abed Rahim Khatib/Flash90)

Esta serie de riesgos se ve agravada por la inmunodeficiencia asociada al frío extremo y la malnutrición crónica, que aumenta la susceptibilidad a las infecciones y dificulta la recuperación. Estas condiciones también tienen efectos psicológicos, como la privación del sueño, la ansiedad grave y la depresión.

Es esta acumulación de estrés simultáneo en el organismo lo que provoca el «síndrome de la tienda de campaña húmeda», que afecta principalmente a los niños pequeños, los ancianos, las mujeres embarazadas, los enfermos crónicos y las personas con discapacidad. Y la actual situación humanitaria en Gaza significa que cientos de miles de personas están en peligro.

Casi todos los residentes de la Franja están actualmente desplazados, y 1,5 millones de personas —tres cuartas partes de la población— viven en tiendas de campaña o estructuras temporales. La mayoría de los campamentos de desplazados están expuestos a inundaciones; sólo el mes pasado, más de 30.000 tiendas de campaña fueron destruidas o sufrieron graves daños debido al tiempo tormentoso, lo que dejó a alrededor de un cuarto de millón de personas sin refugio.

A pesar del alto el fuego, Israel está impidiendo la entrada en Gaza de caravanas, viviendas temporales o materiales de construcción, clasificándolos como artículos de «doble uso» que, según proclama, podrían ser utilizados con fines militares por Hamás. Y aunque el ejército israelí afirma que ha facilitado la entrada de «casi 380.000 tiendas de campaña familiares, lonas y materiales para refugios» desde que entró en vigor el alto el fuego, según los grupos de ayuda humanitaria, se trataba principalmente de lonas, con sólo algo más de 90.000 tiendas de campaña, muy lejos de lo que se necesita para satisfacer las graves necesidades de la población de Gaza tras más de dos años de genocidio.

Lecciones del extranjero

Aunque no hay menciones previas del «síndrome de la tienda húmeda» en la literatura médica, las enfermedades asociadas a las personas desplazadas que viven en condiciones insalubres en tiendas de campaña son comunes en zonas de desastre y guerra. En los últimos años, ese fenómeno se ha identificado en Afganistán, Yemen y Siria.

Tiendas de campaña de palestinos desplazados en la zona de Al-Maqusi, al norte de la ciudad de Gaza, 13 de enero de 2026. (Yousef Zaanoun/Activestills)

La búsqueda de una analogía médica comparable en el mundo occidental me llevó a estudiar las poblaciones sin hogar en Estados Unidos y Canadá durante la pandemia de la COVID-19. Entre las personas sin hogar, la tasa de infección era mucho más alta. Los informes de complicaciones y admisiones en unidades de cuidados intensivos también eran 20 veces superiores a los de la población general, mientras que las tasas de mortalidad eran cinco veces superiores a las de las personas que vivían en hogares seguros.

El consenso médico durante muchos años ha sido que las condiciones de humedad favorecen el crecimiento de moho y bacterias, lo que aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, asma, alergias y, finalmente, enfermedades pulmonares crónicas graves. La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos publicaron directrices en 2009 y 2015 en las que se reconocían esos riesgos, con el fin de evitar condiciones de humedad inadecuadas en los lugares de trabajo y las residencias.

En 2020, Awaab Ishak, de dos años, murió de una enfermedad respiratoria inexplicable en Manchester, Inglaterra. Dos años más tarde, una autopsia tardía determinó que su muerte fue causada por la exposición al moho negro que se había desarrollado debido a la ventilación inadecuada y la humedad excesiva en el apartamento de una única habitación de su familia.

En respuesta, el Gobierno británico promulgó una enmienda a la ley de vivienda pública en 2023, conocida como «Ley de Awaab», que establece que los propietarios deben solucionar los problemas de humedad y moho en cualquier propiedad residencial que posean. Además, en agosto de 2024, el Ministerio de Salud del Reino Unido actualizó sus directrices sobre la cuestión y determinó que, además de las enfermedades respiratorias como el caso de Awaab, las condiciones de vivienda deficientes también afectan a la piel, los ojos y la salud mental de las personas.

Mientras que la muerte de un solo niño pequeño debido a las condiciones inadecuadas de la vivienda provocó cambios en las políticas públicas del Reino Unido, cientos de miles de personas en Gaza viven en tiendas de campaña sin suelo ni techo, sin camas ni mantas, sin electricidad ni calefacción, y se está haciendo muy poco para garantizar que las víctimas de la semana pasada sean las últimas.

Familias palestinas desplazadas intentan mantenerse calientes en la calle Rashid, ciudad de Gaza, 23 de enero de 2026. (Yousef Zaanoun/Activestills)

Falta de equipamiento esencial

La ola de gripe A que azotó Israel en noviembre y diciembre también extendió recientemente a Gaza. Los principales hospitales —Al-Shifa, en el norte, y Naser, en el sur— han informado de un aumento significativo de la ocupación y la morbilidad como consecuencia de ello, así como de complicaciones de la gripe como bronquitis, ataques de asma y neumonía.

Como pediatra que trabaja en un gran hospital público del centro de Israel, no recuerdo ninguna morbilidad por gripe tan grave como la que he visto en las últimas semanas desde la pandemia de gripe porcina de 2009. Y cada vez que trasladaba a un niño con una complicación de la gripe —como una neumonía extensa o un ataque de asma grave— de la sala de pediatría a la de cuidados intensivos, pensaba en lo mortal que sería un brote de gripe similar en Gaza.

Dentro de la Franja, no sólo las pésimas condiciones de vida impiden la recuperación de los virus respiratorios, sino que también hay una grave escasez de equipos esenciales, como analgésicos, medicamentos para bajar la fiebre y dispositivos médicos necesarios para tratar el asma.

A principios de mes, el Dr. Ezz Al-Din Shahab, un médico de familia del norte de la Franja que está en contacto con muchos de nosotros en Israel, me informó con alegría de que las cámaras de inhalación —pequeños dispositivos de plástico con una mascarilla que se acoplan a un inhalador para administrar la medicación de forma más eficaz— habían llegado a la Franja tras una espera dolorosamente larga. Actualmente, esta es la única forma de tratar a los niños pequeños de Gaza que padecen asma, ya que no hay electricidad para hacer funcionar los nebulizadores.

Pero el alivio que me produjo el mensaje de Shahab duró poco. Hace dos semanas, el Dr. Ahmed Al-Farra, jefe del departamento de pediatría y maternidad del Hospital Naser, me informó de que no hay inhaladores de ventolina en ningún lugar de la Franja, lo que significa que, aunque hay cámaras de inhalación, no hay nada a lo que acoplarlas.

Un bebé que sufre hipotermia recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser de Khan Younis, el 18 de diciembre de 2025. (Doaa Albaz/Activestills)

No sorprende la falta de atención de la investigación científica a la morbilidad causada por las malas condiciones de vivienda entre los desplazados en zonas de guerra y desastre. Si bien existen muchas razones para ello, la principal es la falta de datos médicos suficientes.

La magnitud de la destrucción del sistema sanitario de Gaza por parte de Israel hizo imposible la documentación informatizada; ni siquiera la documentación en papel y lápiz era siempre posible, lo que hizo que los médicos extranjeros que se ofrecieron como voluntarios para ir a Gaza llevaran consigo papel y bolígrafos.

La escasa información recopilada fuera de la Franja sobre la situación sanitaria en su interior se basa en descripciones de casos o informes verbales de los equipos médicos sobre el terreno, pero la ausencia de datos significa que estos relatos no pueden recopilarse en una investigación formal. Por lo tanto, supongo que nunca podremos demostrar oficialmente la existencia del «síndrome de la tienda húmeda» de una manera que permita su publicación en revistas científicas y sensibilice a los profesionales de la salud y los trabajadores humanitarios.

Foto de portada: Asad Abdin lleva el cuerpo de su hijo de un mes, Said, que murió por exposición al frío, en el Hospital Al-Naser de Jan Yunis, el 18 de diciembre de 2025. (Doaa Albaz/Activestills

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