El Reloj del Apocalipsis alcanza su nivel más bajo en 80 años

Robert Hunziker, CounterPunch.org, 6 febrero 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK. Email: rlhunziker@gmail.com.

Albert Einstein, Robert Oppenheimer y científicos de la Universidad de Chicago fundaron el Boletín de Científicos Atómicos en 1945. El famoso Reloj del Apocalipsis se creó dos años más tarde y cada año la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín lo reajusta, en consulta con la Junta de Patrocinadores, que incluye a ocho premios Nobel.

Los científicos del Proyecto Manhattan se sintieron obligados a educar al público sobre las catastróficas implicaciones de las armas nucleares, especialmente después de los bombardeos estadounidenses de Hiroshima (6 de agosto de 1945: 80.000 muertes instantáneas, 140.000 al finalizar el año) y Nagasaki (9 de agosto de 1945: aproximadamente 40.000 muertes instantáneas y 80.000 antes de finalizar el año). La bomba «Little Boy» lanzada sobre Hiroshima tenía una potencia de 15 kilotones. Las armas termonucleares actuales superan con creces los 100 kilotones y alcanzan hasta un megatón (un megatón equivale a 1.000 kilotones).

Según los datos proporcionados por la ICAN, un arma termonuclear detonada sobre Nueva York provocaría una bola de fuego de más de 1,6 kilómetros de diámetro que vaporizaría instantáneamente a las personas y los edificios en el radio de impacto inicial. Además, el pulso térmico o el intenso destello de luz y calor causaría quemaduras de tercer grado e incendiaría las infraestructuras en un radio de 11-13 kilómetros. A continuación, una tormenta de fuego consumiría la ciudad en un área de hasta 240 kilómetros cuadrados.

El ajuste inicial del emblemático reloj en 1947 era de siete (7) minutos para la medianoche. El reloj, famoso en todo el mundo, simboliza la vulnerabilidad ante una catástrofe global provocada por la tecnología creada por el ser humano. Los científicos tenían la esperanza de evitar una carrera armamentística nuclear. ¡Ayyy! En 2026, nueve naciones poseen aproximadamente 12.330 ojivas nucleares (Rusia 5.459; EE. UU. 5.277; China 600; Francia 290; Reino Unido 225; India 180; Pakistán 170; Israel 90; Corea del Norte 50).

Los riesgos nunca parecieron tan ominosos. En pocas palabras, a fecha de 27 de enero de 2026, la nueva configuración del reloj es más inquietante que nunca, con 85 segundos para la medianoche. En consecuencia, desde la creación del reloj en 1947, los asuntos mundiales han caído al nivel más bajo en generaciones. Es como si el mundo estuviera atrapado en un vórtice de errores, ineptitud y bufonadas.

Resumen de los asuntos mundiales de la Junta

«Hace un año, advertimos que el mundo estaba peligrosamente cerca de una catástrofe global y que cualquier retraso en cambiar el rumbo aumentaba la probabilidad de que se produjera. En lugar de prestar atención a esta advertencia, Rusia, China, Estados Unidos y otros países importantes se han vuelto cada vez más agresivos, hostiles y nacionalistas. Los acuerdos globales que tanto costó alcanzar se están derrumbando, lo que acelera una competencia entre grandes potencias en la que el ganador se lo lleva todo y socava la cooperación internacional, fundamental para reducir los riesgos de una guerra nuclear, el cambio climático, el uso indebido de la biotecnología, la amenaza potencial de la inteligencia artificial y otros peligros apocalípticos. Demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes, adoptando en muchos casos una retórica y unas políticas que aceleran, en lugar de mitigar, estos riesgos existenciales».

Al fijar el famoso reloj en 85 segundos para la medianoche, la Junta reconoce el fracaso del liderazgo mundial como la razón principal de la lectura más baja jamás registrada. El liderazgo mundial carece de visión y es terriblemente deficiente en perspectiva histórica de los errores cometidos entre las naciones, lo que a menudo conduce a una combatividad innecesaria con el arma nuclear en el punto de mira.

Riesgos nucleares

Desde el primer día, los riesgos nucleares han sido primordiales. A la altura de esa preocupación, en 2025 se produjeron tres conflictos regionales en los que participaron potencias nucleares, todos ellos con amenaza de escalada: (1) Rusia-Ucrania, (2) India-Pakistán y (3) EE. UU./Israel-Irán.

Sin embargo, según la Junta, el mayor giro de los acontecimientos es el inicio de una carrera armamentística en toda regla. China ha aumentado drásticamente sus ojivas nucleares y, en 2025, completó o estaba a punto de completar alrededor de 350 nuevos silos de misiles balísticos intercontinentales (ICBM) en múltiples emplazamientos desérticos y montañosos, mientras que Estados Unidos, Rusia y China han modernizado sus sistemas de lanzamiento nuclear. Pero ninguno de los tres grandes parece sentirse tan amenazado como Estados Unidos, que planea construir una Cúpula Dorada, que incluye interceptores espaciales. Esta maniobra defensiva de Estados Unidos garantiza una nueva carrera armamentística espacial que sin duda causará alarma en todo el mundo.

Otro motivo de preocupación es que los países con armas nucleares no están hablando de estabilidad estratégica ni de control de armas. El compromiso, o la falta de compromiso, de Estados Unidos con sus aliados en Europa y Asia está empujando a los países sin armas nucleares a adquirirlas. De hecho, esto refuerza una nueva carrera armamentística incipiente en todo el mundo.

Para empeorar aún más las cosas, los dos gigantes más importantes, Estados Unidos y Rusia, tienen un acuerdo START que limita el número de armas nucleares y que expira tras 60 años.  El tratado finalizó el 5 de febrero y, sin él, no habrá restricciones sobre los arsenales nucleares de largo alcance por primera vez desde que Richard Nixon y el líder soviético Leonid Brezhnev firmaron acuerdos históricos en 1972 durante el primer viaje de un presidente estadounidense a Moscú.

El cambio climático va por mal camino

La Junta considera que el cambio climático sigue una trayectoria en pendiente que amenaza a la civilización: «Las respuestas nacionales e internacionales a la emergencia climática pasaron de ser totalmente insuficientes a profundamente destructivas. Ninguna de las tres cumbres climáticas más recientes de la ONU hizo hincapié en la eliminación gradual de los combustibles fósiles o en la supervisión de las emisiones de dióxido de carbono. En Estados Unidos, la administración Trump ha declarado esencialmente la guerra a las energías renovables y a las políticas climáticas sensatas, socavando sin descanso los esfuerzos nacionales para combatir el cambio climático».

El siguiente gráfico muestra la tendencia postindustrial de los gases de efecto invernadero, que son los principales impulsores del calentamiento global: cuanto más pronunciada y prolongada sea la curva, más se calentará la Tierra. El enfoque de la administración Trump en los combustibles fósiles a expensas de las energías renovables acentúa el ascenso vertical que eventualmente conducirá a un efecto invernadero global, a menos que se detenga y se elimine en cierta medida el CO2. La eliminación del CO2 de la atmósfera es extremadamente difícil, ya que la tecnología actual es insuficiente.

La biología sintética «vida en espejo» amenaza toda la vida

El año pasado fue testigo de un avance artificial en las ciencias de la vida que amenaza toda la vida. Científicos de nueve países han advertido sobre la creación de «vida en espejo» mediante síntesis en laboratorio, que consiste en «bacterias en espejo» y otras «células en espejo» que, según advierten los científicos, no se debe permitir que continúe. La vida en espejo está compuesta por moléculas sintetizadas químicamente que son «imágenes especulares» de moléculas que se encuentran de forma natural en la Tierra. Según la Junta: «Una célula espejo autorreplicante podría eludir los controles normales de crecimiento, propagarse por todos los ecosistemas y, finalmente, causar la muerte generalizada de seres humanos, otros animales y plantas, lo que podría alterar toda la vida en la Tierra. Sin embargo, hasta ahora, la comunidad internacional no ha llegado a un plan para abordar este riesgo».

IA

«La revolución de la IA tiene el potencial de acelerar el caos y la disfunción existentes en el ecosistema de información mundial, potenciando las campañas de desinformación e información errónea y socavando los debates públicos basados en hechos necesarios para abordar amenazas urgentes y graves como la guerra nuclear, las pandemias y el cambio climático». El diseño asistido por IA de nuevos patógenos nocivos para los seres humanos es motivo de preocupación como armas biológicas patrocinadas por el Estado.

Degradación de la salud pública en Estados Unidos

La Junta apunta especialmente a los Estados Unidos: «Quizás lo más preocupante en este momento sea el rápido deterioro de la infraestructura y los conocimientos especializados en materia de salud pública en Estados Unidos. Esto reduce peligrosamente su capacidad y la de otras naciones para responder a pandemias y otras amenazas biológicas».

Tendencias autocráticas

Además de los puntos conflictivos mencionados anteriormente, la tendencia autocrática actual de los gobiernos mundiales obstaculiza la cooperación internacional. Reduce la rendición de cuentas. Y actúa como un «acelerador de amenazas». Los autócratas no son negociadores fiables y pueden fácilmente trastocar el orden establecido, desencadenando escenarios catastróficos imprevistos con efecto dominó.

En última instancia, ochenta y cinco (85) segundos para la medianoche no dejan mucho margen para el error.

Imagen de portada: Getty

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