José Luis Granados Ceja, Drop Site News, 9 febrero 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

José Luis Granados Ceja es periodista, fotógrafo y antiimperialista.
Ciudad de México – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió su amenaza de imponer un bloqueo petrolero a Cuba, declarando que el gobierno liderado por Miguel Díaz-Canel es una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos y anunciando, el 29 de enero, la imposición de aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba.
El esfuerzo de Washington para obligar por la fuerza a otros países a unirse a su bloqueo, condenado internacionalmente, amenaza con exprimir aún más a una población que ya sufre una enorme presión debido a las sanciones estadounidenses.
El medio de comunicación afincado en Cuba Belly of the Beast habló recientemente con cubanos en la capital —normalmente aislados de algunos de los peores impactos del bloqueo, pero que también sufren ahora apagones—, quienes describieron una situación cada vez más complicada.
“El futuro es extremadamente incierto, pero algo tiene que pasar, de alguna manera, porque somos los que más sufrimos. Algo tiene que pasar porque la electricidad es imposible de conseguir, la comida es cada vez más cara”, declaró Raydén Decoro, de 36 años, a Belly of the Beast. “Ahora mismo, el combustible sólo puede adquirirse en dólares y la inflación sigue subiendo”.
Las autoridades cubanas anunciaron el viernes un plan nacional de ahorro energético de amplio alcance que prioriza el combustible y la electricidad para servicios esenciales y vitales. Las medidas también amplían el despliegue de la energía solar, reducen drásticamente los servicios de transporte y reducen el horario de atención de escuelas, universidades y centros de trabajo. El objetivo es proteger la atención médica, el suministro de alimentos y agua y los servicios sociales en medio de una grave escasez energética causada por el bloqueo estadounidense.
El país ya ha notificado a las aerolíneas que no podrán reabastecer vuelos internacionales durante al menos un mes, lo que complica aún más el turismo a la isla, una fuente vital de ingresos para Cuba.
“La situación ha empeorado este mes. Más horas de apagones. Mi hija en Baracoa [ubicada en el este de Cuba] sufre 16 horas de apagones, y tiene tres hijos”, dijo Carlos Villaurrutia, de 61 años. “Es una injusticia total. No habrá nada para nadie”.
La orden ejecutiva de Trump presiona directamente a México, y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, hasta ahora ha cedido ante esas presiones. La petrolera estatal mexicana, PEMEX, se convirtió en el principal proveedor de petróleo de Cuba tras la suspensión de los envíos de Venezuela a Cuba tras el bloqueo estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro el mes pasado. PEMEX, que suspendió un envío de petróleo a Cuba en enero, sostiene que sus entregas forman parte de un contrato con Cuba de 2023 y que la compañía está dispuesta a seguir suministrando crudo al país. Víctor Rodríguez Padilla, director general de la petrolera estatal, afirma que es fundamental una solución diplomática para evitar las represalias de Washington.
Dos buques de la Armada de México con ayuda humanitaria partieron el domingo hacia Cuba. Sheinbaum afirmó que su país está explorando directamente una solución diplomática con Washington para reanudar los envíos de petróleo.
“Lo que hace Estados Unidos no es justo; es un país que usa la fuerza, su poder y la presión de una amenaza latente de invasión militar para presionar a Cuba y a otros países”, declaró Yosvani Pérez, un gestor comunitario de 30 años de La Habana.
La infraestructura energética de Cuba depende de importaciones extranjeras para la generación de energía y, según se informa, está a sólo unas semanas de quedarse sin petróleo. Los cubanos describen un deterioro terrible de la situación en la isla, especialmente con la reciente suspensión de los envíos de petróleo tanto de Venezuela como de México.
“Creo que todo va a empeorar aún más. Habrá más apagones, menos libertad de movimiento para las personas, muchos negocios cerrarán, lo que provocará una mayor escasez de alimentos, precios más altos, etc., toda una cadena de problemas sin fin a la vista”, declaró Eduardo Riviera, un camarero de 28 años en La Habana, a Belly of the Beast.
Mientras tanto, el embajador ruso en La Habana, Viktor Koronelli, declaró a Sputnik en una entrevista que su país tiene la intención de seguir suministrando petróleo a Cuba. Rusia, ya sujeta a sanciones, está menos expuesta a las amenazas de nuevas medidas estadounidenses que México, que hasta ahora ha evitado nuevos aranceles a sus exportaciones a pesar de las reiteradas amenazas de Trump desde su regreso a la Casa Blanca.
Sin embargo, con una administración Trump envalentonada y la revisión del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá ya en marcha, el Gobierno de Sheinbaum se muestra reacio a entrar en conflicto directo con Washington.
Organizaciones de base en México se están movilizando para respaldar los esfuerzos de Sheinbaum por aliviar la situación humanitaria en Cuba. El 1 de febrero, varios cientos de manifestantes se congregaron frente a la antigua sede de la Embajada de Estados Unidos en México para enviar un mensaje tanto a la administración Trump como al gobierno de Sheinbaum.
“Sí, sabemos que hay mucha presión sobre México, sobre el gobierno mexicano… pero eso no cambia nuestra historia: Nunca hemos abandonado a Cuba, y ahora no es el momento de hacerlo”, declaró Tamara Barra, del Movimiento Mexicano en Solidaridad con Cuba, a Drop Site News en Ciudad de México.
Barra afirma que seguirán trabajando para dar espacio al gobierno de Sheinbaum para que actúe en este asunto, a la vez que construyen un frente amplio de movimientos sociales, organizaciones de base y sindicatos para presionar al gobierno de Sheinbaum para que rompa el bloqueo a Cuba.
Mientras tanto, diversas organizaciones trabajan en México para entregar ayuda humanitaria directamente. La Asociación de Cubanos Recientes en México “José Martí” lanzó una campaña en agosto pasado con motivo del centenario del natalicio de Fidel Castro para conseguir y entregar un cargamento de petróleo a Cuba.
“La idea retoma un precedente de los años 90, precisamente aquí en México, durante el Período Especial, cuando se enviaron dos petroleros a Cuba. Es decir, hay un precedente histórico y fue un homenaje al comandante [Fidel Castro], pero, al mismo tiempo, reactiva la solidaridad con Cuba y ayuda a aliviar la difícil situación económica que vive nuestro pueblo”, declaró Olivia Garza Joa a Drop Site.
Garza describe una situación ya compleja para sus propios familiares que viven en Cuba, pero afirma que un bloqueo petrolero sería devastador.
“El coste humano sería incalculable; sería una Gaza en el Caribe donde no entra nada, y todo por el deseo de matar de hambre y someter al pueblo cubano”, dijo Garza.
Afirma que, sin combustible, el país se paralizaría: “En otras palabras, no habría transporte para desplazarse, para ir a la escuela o al trabajo; no habría electricidad para los hospitales, los pacientes de cuidados intensivos podrían morir, los pacientes de diálisis no podrían recibir su tratamiento, y esto aplica a todo el sistema sanitario”.
En declaraciones televisadas a nivel nacional el jueves, el presidente Díaz-Canel rechazó las acusaciones de que su país representa una amenaza, pero advirtió que se preparaba para entrar en “estado de guerra” de ser necesario.
“La doctrina de defensa de nuestro país, o doctrina militar, se basa en el concepto de la guerra popular, que es un concepto de defensa de la soberanía e independencia del país”, dijo Díaz-Canel. “De ninguna manera contempla, en ningún momento, en ningún apartado, ni bajo ningún concepto, la agresión contra otro país. No somos ninguna amenaza para Estados Unidos”.
A pesar de la retórica de los funcionarios estadounidenses y del bloqueo petrolero de facto, Díaz-Canel afirmó que su gobierno está abierto al diálogo con Estados Unidos. El viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, declaró a Reuters que ambos gobiernos mantienen la comunicación, pero que aún no hay conversaciones formales de alto nivel.
Estados Unidos anunció el jueves una ayuda de 6 millones de dólares que será entregada por la iglesia católica y la organización benéfica católica Cáritas para eludir al gobierno. Jeremy Lewin, alto funcionario del Departamento de Estado, afirmó que los funcionarios estadounidenses se asegurarán de que el régimen no coja la ayuda, la desvíe ni intente politizarla.
Washington atribuye la culpa de la situación económica de la isla al Gobierno cubano, alegando que está acaparando los recursos del país.
Pérez, el gestor de la comunidad, afirmó que el bloqueo estadounidense es en gran medida responsable, pero también señaló que el gobierno ha dependido demasiado de los suministros de petróleo de países extranjeros y debería haber explorado alternativas de generación de energía mucho antes.
“Hay varios culpables, pero la única víctima es el pueblo de Cuba”, declaró Pérez a Drop Site y Belly of the Beast.
A pesar de las difíciles circunstancias, muchos también expresan un claro desafío a los esfuerzos de Washington por dominar a los países de la región.
“La revolución no va a caer. Hemos pasado por cosas peores. Yo viví el Período Especial y sobreviví”, dijo Villaurrutia, refiriéndose a la crisis económica de los años 90 tras el colapso de la Unión Soviética y el fin de su apoyo a Cuba.
“Aquí nadie se va a rendir”, declaró Caridad Ramírez, jubilada de 61 años, a Belly of the Beast. “Los cubanos somos guerreros, y si Trump viene aquí a luchar, seré la primera en tomar un fusil y defender mi tierra, porque esta es mi tierra, la tierra donde nací”.
(Esta historia se ha escrito en colaboración con el medio de comunicación Belly of the Beast, un medio independiente que cubre Cuba y las relaciones entre Estados Unidos y Cuba).
Foto de portada: Apagón en el barrio 10 de Santo Suárez de La Habana en septiembre. Los cortes de electricidad han pasado de durar entre 4 y 6 horas diarias en La Habana, hace varios meses, a más de 12 horas diarias en las últimas semanas. (Belly of the Beast)