EXCLUSIVA: Marco Rubio está bloqueando deliberadamente a Trump en las negociaciones con Cuba

Ryan Grim, Noah Kulwin y José Luis Granados Ceja, Drop Site News, 9 febrero 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Ryan Grim es reportero de Drop Site, copresentador de Breaking Points, autor de We’ve Got People, The Squad y This Is Your Country On Drugs.

Noah Kulwin es escritor, periodista y copresentador del podcast Blowback.

José Luis Granados Ceja es periodista, fotógrafo y antiimperialista.

La crisis que asola Cuba se va degradando velozmente, ya que los esfuerzos de la administración Trump para bloquear la llegada de combustible a la isla se han vuelto cada vez más efectivos desde que una orden ejecutiva amenazó con imponer aranceles a cualquier país que comerciara con Cuba. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha cedido ante la presión y ha suspendido los envíos de petróleo a Cuba.

Según el presidente Donald Trump, Estados Unidos se encuentra en plenas negociaciones con funcionarios del gobierno cubano, mientras ejerce la máxima presión sobre la isla. “Estamos hablando con la gente de Cuba, las personas más importantes de Cuba, para ver qué sucede”, declaró Trump a la prensa en su resort de Mar-a-Lago el domingo 1 de febrero. “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba”.

Mientras tanto, los líderes cubanos se han mostrado abiertos a negociar todas las cuestiones, desde derechos humanos hasta democracia, turismo e inversión extranjera directa. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó en una reciente conferencia de prensa que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos sobre cualquier tema, siempre que las conversaciones se lleven a cabo sin presiones ni precondiciones, sobre la base del respeto a la soberanía cubana. Altos líderes cubanos reiteraron a Drop Site que el gobierno se toma en serio su disposición a entablar conversaciones de amplio alcance. Trump conoce bien el potencial que la isla ofrece a las empresas estadounidenses, ya que desde hace tiempo posee una marca registrada de una propiedad de Trump en La Habana, que renueva anualmente.

Todas las evidencias parecen indicar que Trump tiene la oportunidad de alcanzar un acuerdo histórico. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones del presidente, no ha habido ni hay negociaciones entre funcionarios de alto nivel entre La Habana y Washington, según cinco funcionarios cubanos y estadounidenses, quienes pidieron el anonimato dada la sensibilidad de la relación entre Cuba y Estados Unidos.

En cuanto a las afirmaciones de Trump sobre esas conversaciones, resulta que no miente. En cambio, según han manifestado diversas fuentes a Drop Site, a él sí le mienten. “Dice eso porque eso es lo que Marco le dice”, declaró un alto funcionario de Trump, refiriéndose a un esfuerzo interno del secretario de Estado, Marco Rubio, para hacerle creer a Trump que Estados Unidos y Cuba mantienen negociaciones serias sin que nunca lo hayan hecho. La idea, según la fuente, es que, en unas semanas o meses, Rubio pueda alegar que las conversaciones fueron inútiles debido a la intransigencia cubana. Con las vías diplomáticas bloqueadas, la visión de Rubio de un cambio de régimen se convertiría en la única vía para una administración reacia a retractarse.

Al preguntar si Rubio estaba engañando a Trump respecto a conversaciones que no se están llevando a cabo, la oficina de prensa del Departamento de Estado se mantuvo firme en su afirmación de que dichas negociaciones sí se están llevando a cabo, remitiendo al comentario de un funcionario de la administración: “Como declaró el presidente, estamos hablando con Cuba, cuyos líderes deberían llegar a un acuerdo. Cuba es una nación en crisis cuyos gobernantes han sufrido un importante revés con la pérdida del apoyo de Venezuela y el cese del envío de petróleo por parte de México”. El comunicado no ofreció ninguna prueba de que las conversaciones se estuvieran produciendo, no nombró a ningún funcionario participante, no indicó las fechas de las reuniones ni identificó el lugar donde supuestamente se estarían llevando a cabo.

Trump, por su parte, ha indicado que no le interesa una confrontación ideológica con Cuba. Esto, según sugieren fuentes, es una forma de entender por qué, tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, Estados Unidos obligó a Venezuela a revertir una legislación petrolera clave de la era Chávez mediante una reforma que abre el país a la inversión extranjera en lugar de cambiar su régimen. Rubio, por su parte, presionó con fuerza internamente para un cambio de régimen total en Venezuela, pero tuvo que conformarse con derrocar simplemente a Maduro. Sin embargo, para Rubio, el verdadero premio ha sido siempre Cuba.

El cubano-estadounidense Rubio responde a una base política en el sur de Florida que se rebelaría si alcanzara algún acuerdo que normalizara las relaciones con el gobierno comunista y que, en última instancia, tendría el poder de derrocarlo. El ascenso de Rubio en Florida y en la política nacional —que ahora lo tiene a las puertas del Despacho Oval— ha estado acompañado de una serie de escándalos de corrupción; sin embargo, con un apoyo unificado en su país, ha logrado emerger con una reputación relativamente limpia a nivel nacional. Si Trump logra un acuerdo con el gobierno cubano que Rubio tendría que firmar, este se vería obligado a traicionar la causa de su vida y la de sus partidarios en Miami, o a renunciar en protesta.

Para los opositores de Rubio dentro del gobierno, el momento representa una oportunidad para convertir a Cuba en su Waterloo.

No hay diálogo

Tras las afirmaciones de Trump sobre conversaciones de alto nivel, los funcionarios cubanos, confundidos, insistieron a Drop Site en que tales conversaciones no estaban en marcha, pero que estaban ansiosos por que comenzaran. Sin embargo, la desinformación en los medios ha enturbiado la situación.

El 2 de febrero, al día siguiente de los comentarios de Trump, Politico destacó un informe según el cual el hijo de Raúl Castro había viajado a Ciudad de México para conversar con la CIA y preguntaba en un titular: “¿Podría un Castro convertirse en nuestro hombre en La Habana?”.

Sin embargo, el artículo proviene de 14YMedio, un medio de comunicación dirigido por la bloguera disidente Yoani Sánchez, residente en La Habana, que a su vez basó su reportaje en una publicación fantasiosa en Facebook de un periodista cubano residente en España. Sin embargo, el informe de Politico comenzó a circular en Washington y ha sido aceptado como un hecho. Altos funcionarios cubanos declararon a Drop Site que no hay conversaciones en curso ni en México ni en ningún otro lugar.

“Hasta el momento, hemos intercambiado algunos mensajes, pero no podemos decir que hayamos establecido un diálogo bilateral”, afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, en una entrevista con la CNN el miércoles pasado. “La mayoría de los asuntos en Cuba relacionados con Estados Unidos están vinculados al más alto nivel. Es un asunto de gran importancia para nosotros, por lo que no se toma ninguna decisión ni acción que no involucre a las altas esferas del gobierno cubano”.

Un alto funcionario del Departamento de Estado declaró recientemente al New York Times que el contacto entre los gobiernos cubano y estadounidense no había sido sustancial y que sólo se había abordado la repatriación de migrantes. Abundando, un alto funcionario cubano declaró a Drop Site que los contactos son puramente técnicos, ya que Estados Unidos informa a los funcionarios cubanos cuándo se dirigirían los vuelos con migrantes deportados a La Habana, y los funcionarios cubanos acusan recibo del mensaje.

Un artículo publicado el miércoles en el medio español ABC Internacional agravó la confusión, afirmando que el funcionario mexicano Efraín Guadarrama está facilitando las conversaciones. Una fuente bien informada y con conocimiento directo ha informado a Drop Site que Guadarrama no está haciendo tal cosa.

Tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, altos funcionarios del gobierno cubano se han mostrado cada vez más interesados ​​en conversaciones de amplio alcance con la administración Trump, conversaciones que podrían incluso incluir a Rubio, un antiguo enemigo de su gobierno, según informaron varios funcionarios cubanos a Drop Site. La única línea roja, afirmaron, es que la soberanía de la isla no está sujeta a negociación.

El deseo de La Habana de dialogar, que roza la desesperación, ha sido transmitido a Estados Unidos a través de diversos canales, incluyendo comunicados de prensa y entrevistas recientes con Associated Press y la CNN. “Cuba reitera su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco con el Gobierno de Estados Unidos”, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano en un comunicado del 1 de febrero, “orientado a resultados concretos, basados ​​en el interés mutuo y el derecho internacional».

El ministerio añadió que Cuba estaba dispuesta a ampliar el alcance de las conversaciones, afirmando que el país rechaza firmemente ser considerado una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Nunca ha participado en acciones hostiles contra ese país ni permitirá que su territorio sea utilizado contra ninguna otra nación. Cuba, por el contrario, está dispuesta a reanudar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos para abordar las amenazas transnacionales compartidas, defendiendo inquebrantablemente su soberanía e independencia.

En una entrevista con Newsweek, el Representante Permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, afirmó que Cuba estaría encantada de colaborar con Trump en materia de inmigración, interdicción de drogas, investigación sanitaria (destacó los elogios de Trump a las tasas relativamente bajas de autismo en Cuba) y otras áreas.

Además de la actual crisis económica, la principal causa de preocupación cubana es una orden ejecutiva emitida el 29 de enero por el presidente Donald Trump, que amenaza con imponer fuertes aranceles a “cualquier otro país que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba”.

Aunque no se menciona por su nombre, la amenaza arancelaria se dirige a México, cuya petrolera estatal ha sido en los últimos años el principal proveedor de petróleo de la pequeña nación insular ubicada a 145 kilómetros de la costa sur de Florida. En respuesta, la petrolera estatal mexicana, PEMEX, habría suspendido al menos un envío de petróleo previsto a su aliado cubano, dejando a Cuba con aproximadamente dos o tres semanas de petróleo para mantener el país en funcionamiento.

La red eléctrica cubana, sobrecargada, con poco combustible y obsoleta, apenas sobrevive, mientras el Gobierno cubano afirma públicamente que se prepara para administrar la vida en el país con casi cero electricidad. El viernes, los ministros comenzaron a implementar un plan nacional de racionamiento energético. Las medidas incluyen recortes en el transporte público, recortes en las asignaciones individuales de gasolina y la reducción de las jornadas presenciales para estudiantes de secundaria. Mientras los estadounidenses disfrutaban de la Super Bowl el domingo, las autoridades cubanas informaban a las aerolíneas que sólo quedaba combustible de aviación para un día en el país. El lunes, Estados Unidos interceptó un petrolero en aguas tan lejanas como el Océano Índico por supuestamente planear enviar combustible a Cuba.

En una extensa conferencia de prensa el jueves pasado, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reiteró la firme disposición de su país a negociar con Estados Unidos sin presiones ni precondiciones. Transmitidos por televisión y radio a todo el mundo, los comentarios de Díaz-Canel se hicieron, como observó un reportero del Wall Street Journal, “con un único auditorio en Washington”: Donald Trump.

“Somos un país de paz”, afirmó Díaz-Canel. “No representamos una amenaza para Estados Unidos”.

(Noah Kulwin informó desde La Habana, José Luis Granados Ceja desde Ciudad de México y Ryan Grim desde Washington, D.C.)

Foto de portada: El secretario de Estado, Marco Rubio, entrega una nota al presidente Donald Trump durante una reunión con ejecutivos de compañías petroleras estadounidenses en la Casa Blanca el 9 de enero de 2026. (Foto de SAUL LOEB / AFP vía Getty Images)

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