Wladimir van Wilgenburg, Middle East Eye, 12 febrero 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Wladimir van Wilgenburg es un periodista independiente y coautor del libro recientemente publicado “Accidental Allies: The US–Syrian Democratic Forces Partnership Against the Islamic State”. En la actualidad informa desde Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.
Una sección del campamento de Al-Hol, en el noreste de Siria, que albergaba a 6.200 extranjeros vinculados al grupo Estado Islámico (EI), se encuentra prácticamente vacío tras la transferencia de responsabilidad de las fuerzas kurdas al gobierno sirio, según informaron a Middle East Eye fuentes diplomáticas y de ONG locales.
Un diplomático occidental y un analista de seguridad regional afirmaron que el anexo, donde se encontraban recluidas las familias de presuntos combatientes del EI, ha sido completamente desocupado. El analista, que habló bajo condición de anonimato, afirmó que el campamento fue desalojado el miércoles por la noche, pero que las circunstancias, incluyendo el lugar al que fueron llevados los detenidos y el motivo, no están claras.
Algunas fuentes sugieren que las mujeres y los niños fueron trasladados por el gobierno sirio. Otras afirman que fueron sacados clandestinamente o que escaparon.
Anne Speckhard, del Centro Internacional para el Estudio del Extremismo Violento, quien ha trabajado extensamente con mujeres extranjeras y combatientes del EI en Siria, declaró a Middle East Eye: “Los 6.279 detenidos extranjeros en el campamento de al-Hol ya no están allí”.
Se cree que los extranjeros presentes en Al-Roj, un campamento que alberga a muchos detenidos con ciudadanía occidental, aún están bajo control kurdo, añadió.
Speckhard declaró a MEE que las mujeres bosnias detenidas en Al-Hol han sido trasladadas por el ejército sirio a Idlib, una provincia al oeste.
“Estas mujeres están diciendo ahora a sus familiares que no pueden salir de los lugares donde se encuentran en Idlib y que temen ser arrestadas por el gobierno sirio”, declaró.
Otra fuente que trabajó con detenidos en al-Hol y al-Roj indicó a MEE que al menos algunas de las extranjeras se encuentran ahora en Idlib.
“No estamos completamente seguros de si fue el gobierno quien realizó estos traslados, o si fueron otros grupos”, añadió.
La fuente indicó que las mujeres extranjeras en Idlib no se encuentran detenidas. “Por lo que sabemos, estas familias quieren ser repatriadas a sus países”.
Middle East Eye ha solicitado comentarios al gobierno sirio.
Inestabilidad y contrabando
Desde el colapso del Estado Islámico en 2019, Al-Hol ha sido uno de los centros de detención más grandes del mundo, albergando a personas de 42 países con presuntos vínculos con el grupo militante.
Anteriormente, estaba administrado por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), un grupo armado liderado por los kurdos que era aliado local de Estados Unidos en la lucha contra el EI.
El control de Al-Hol y otros centros que albergan a detenidos del EI en el noreste de Siria, como el campamento de Al-Roj y la prisión de Al-Shaddadi, ha sido objeto de disputa desde que las tensiones entre el gobierno del presidente Ahmed al-Shara y las FDS derivaron en violencia esporádica.
El 30 de enero, Damasco y las FDS alcanzaron un acuerdo para integrar el noreste de Siria, bajo control kurdo, en el Estado central, incluyendo los campos de prisioneros.
La transferencia de autoridad en los campos ha causado inestabilidad, lo que ha provocado fugas de prisioneros y abusos.
Según el Consejo Noruego para los Refugiados, Al-Hol albergaba anteriormente un total de 26.500 personas, entre ellas 14.000 sirios, 6.200 nacionales de terceros países y 4.000 iraquíes. Aproximadamente el 60% de ellos eran niños.
Un trabajador de una ONG local que trabajaba en Al-Hol informó a MEE que todos los sirios y extranjeros se habían marchado, mientras que los iraquíes esperaban su turno.
Dos fuentes locales especularon que algunas personas habían sido sacadas clandestinamente del campamento. Otro trabajador de una ONG local culpó a combatientes extranjeros de sacar clandestinamente a las mujeres extranjeras.
El sitio de noticias Al Modon, con sede en Beirut, informó la semana pasada que operaciones de tráfico, presuntamente vinculadas a excombatientes extranjeros, estaban aprovechando las brechas de seguridad para expulsar a personas de Al-Hol.
Estas redes trabajaban para sacar a mujeres y niños, incluidos niños del campamento, y transportarlos por rutas complejas antes de llegar a Idlib”, informó Al Modon.
“Los datos indican que la mayoría de las familias traficadas tienen nacionalidades extranjeras similares a las de los combatientes que habían estado involucrados con el ISIS”, escribió el periódico, utilizando un acrónimo alternativo para EI.
Al Modon informó también que las fuerzas de seguridad sirias habían emitido una alerta de seguridad en Idlib y Al-Hol y estaban intentando rastrear las redes de traficantes y a quienes les proporcionaran apoyo logístico y financiero.
Hace dos semanas, el ejército sirio declaró la zona alrededor de Al-Hol como zona de seguridad.
El periódico estatal sirio Thawra informó el 10 de febrero que Qutaiba Idlbi, director para los asuntos de EE. UU. del Ministerio de Asuntos Exteriores, afirmó que los detenidos por EI serían sometidos a un proceso judicial.
Los condenados por delitos graves serían procesados, mientras que otros serían rehabilitados y reasentados o devueltos a sus países de origen. Maya Foa, directora de la organización jurídica británica Reprieve, declaró a MEE que el Reino Unido debería repatriar a las familias con ciudadanía británica lo antes posible.
“Cada día que pasa trae nuevos peligros para las familias en los campos de detención. El gobierno del Reino Unido podría seguir el ejemplo de sus aliados y repatriar a estas familias, pero en lugar de eso las ha abandonado, dejando a las madres y niños británicos temiendo por sus vidas”, declaró.
Foto de portada: Un niño observa a través de una valla en el campamento de Al-Hol después de que el gobierno sirio tomara el control tras la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias, en Hasaka, Siria, el 21 de enero de 2026 (Reuters/Khalil Ashawi).