Oren Ziv, +972.com Magazine, 16 febrero 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Oren Ziv es reportero y fotógrafo de Local Call y +972 Magazine. También es cofundador del colectivo de fotografía Activestills. Ziv lleva documentando cuestiones sociales y políticas en Israel-Palestina desde 2005. Sus trabajos se publican en el New York Times, Vice, Al Jazeera, Der Spiegel y otros medios de comunicación.
Informe elaborado en colaboración con :

“Esta montaña es el único lugar donde puedo respirar, el único lugar donde me permiten pastar”, dijo Tawfiq Bani Odeh, residente de la aldea palestina de Atuf, quien acude al Monte Tamun todos los días con su rebaño de cientos de ovejas.
En la Zona C de la Cisjordania ocupada, que Israel está limpiando rápidamente de sus habitantes palestinos, quedan pocos lugares como el Monte Tamun: unos 50.000 dunams (unos 5.000 metros cuadrados) de tierra abierta, elevada y verde donde los palestinos, en particular los pastores, pueden vagar libremente sin el acoso de los colonos y soldados israelíes.
Ahora, sin embargo, Israel amenaza con cerrar la zona, expulsar a sus comunidades palestinas y, de hecho, anexionarsela.
En la montaña que domina la ciudad palestina de Tamun, se están llevando a cabo planes para establecer un nuevo asentamiento judío, uno de los 19 anunciados el año pasado por el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich. El plan incluye la reconstrucción de Ganim y Kadim, dos de los cuatro asentamientos en el norte de Cisjordania que fueron desmantelados durante la denominada “desconexión” israelí de Gaza en 2005.
El destino de la zona se selló aún más en agosto pasado, cuando el mayor general Avi Bluth, jefe del Comando Central del ejército israelí, firmó nueve órdenes de “toma de tierras” para la construcción de una nueva barrera que atraviesa el Monte Tamun.
Las órdenes despejan una sección —que va desde el puesto de control de Tayasir hasta el de Hamra— de lo que eventualmente será una barrera de 480 kilómetros que se extenderá desde los Altos del Golán ocupados hasta el Mar Rojo, con un costo de 5.500 millones de NIS (alrededor de 1.500 millones de euros).

Mapa del área alrededor del Monte Tamun, en el norte del Valle del Jordán, con la línea roja indicando la ruta de la barrera planificada y la línea azul indicando la carretera de acceso al asentamiento. (Cortesía de Kerem Navot)
El objetivo declarado del proyecto, conocido como “Hilo Carmesí”, es prevenir el contrabando de armas desde la frontera oriental de Cisjordania con Jordania y frustrar el terrorismo. “Este proyecto responde a una clara necesidad de seguridad: acondicionar el terreno y controlar y supervisar el movimiento de vehículos entre la frontera oriental, el valle y las cinco aldeas [Tubas, Tamun, Far’a, Tayasir y Áqaba], así como Judea y Samaria”, declaró un portavoz del ejército israelí a +972 en respuesta a una consulta.
“Las tierras en la zona del Monte Tamun son, en su gran mayoría, estatales”, continuó el portavoz, añadiendo que las órdenes de confiscación “se firmaron mediante un proceso legal ordenado y se distribuyeron legalmente”, y que “se emitieron órdenes de demolición para quienes no actuaban en la zona conforme a la ley”.
Sin embargo, según Dror Etkes, quien lidera el grupo de vigilancia Kerem Navot y monitorea la política territorial israelí y la actividad de asentamientos en Cisjordania, sólo unos 3.500 dunams de tierra en esta zona fueron declarados propiedad estatal. “La mayor parte del área a la que los palestinos no podrán entrar, o sólo podrán hacerlo con graves problemas, no ha sido declarada propiedad estatal”, afirmó, “y gran parte de ella se encuentra en el Área B”, que, en teoría, está bajo el control civil de la Autoridad Palestina.
En la práctica, según una petición presentada por varios ayuntamientos y más de 100 residentes ante el Tribunal Superior de Israel, la barrera separará el Valle del Jordán del resto de Cisjordania; privará a los palestinos de aproximadamente 50.000 dunams de su tierra (777 dunams de los cuales serán confiscados y demolidos para la construcción); impedirá que unos 900 residentes al este de la barrera accedan a servicios municipales, como centros de salud, escuelas y oportunidades de empleo; y obligará a varias comunidades a abandonar el lugar.
Algunas de estas comunidades ya han recibido órdenes de evacuación. Otras se han marchado ya.
“Una prisión rodeada por todos lados”
El impacto sobre los agricultores será particularmente catastrófico. El Valle del Jordán es conocido como el “granero de Cisjordania” debido al amplio uso de la zona para la agricultura y la ganadería. La petición afirma que el daño directo estimado de la barrera a las comunidades locales será de “aproximadamente 168 millones de euros al año”.

Abdel Karim Bani Odeh, residente de la aldea de Atuf, en el norte del valle del Jordán, 23 de enero de 2026. (Oren Ziv)
En la petición, los residentes también exigen saber por qué el Estado no propuso una alternativa “menos dañina” a la barrera. Afirman que el ejército no publicó las órdenes de confiscación “cerca del momento de su firma” en agosto: hasta noviembre, el Estado las mantuvo en secreto, lo que significa que los afectados desconocían que el gobierno pretendía apropiarse de sus tierras.
El plan incluye la construcción de una carretera de patrulla pavimentada junto a la barrera, además de zanjas y terraplenes de tierra en las zonas que el ejército considere necesarias. Paralelamente, Israel también está reubicando el puesto de control de Hamra, que actualmente se encuentra en un cruce clave que conecta el valle del Jordán con el resto de Cisjordania, a una zona más cercana a la aldea de Ain Shibli, al este de Nablus, redirigiendo el tráfico palestino para que no interfiera con los colonos israelíes que circulan por la carretera de Allon.
La reubicación otorgará también a la Granja de Moshe, un puesto de avanzada con sanciones internacionales, el control de tierras adicionales, después de haber expulsado a familias palestinas de la zona tras el 7 de octubre. Una vez construida la barrera, la Granja de Moshe se conectará a través de la carretera de patrullaje con Tzvi HaOfarim, otro puesto de avanzada violento establecido el año pasado en el extremo norte de la barrera.
“El propósito de la barrera es permitir que los colonos más violentos se muevan rápidamente en la zona al este de las ciudades de Tamun y Tubas”, explicó Etkes. De esta manera, añadió, Israel permitirá a esos colonos “tomar el control de decenas de miles de dunams que quedarán atrapados al este de la barrera proyectada”.

Un recinto para animales erigido por colonos israelíes en Al-Hadidiya, una pequeña comunidad de pastores palestinos al este de la barrera proyectada, en el norte del valle del Jordán, el 9 de febrero de 2026. (Oren Ziv)
Como señala Etkes, las pocas comunidades palestinas que quedan en lo que se convertirá en el lado “israelí” de la barrera —aquellas que hasta ahora han resistido el aumento de la violencia de los colonos que ya ha vaciado gran parte de la zona— quedarán prácticamente aisladas del resto de Cisjordania. El acceso a las ciudades y pueblos palestinos al oeste del valle del Jordán sólo será posible a través de los puestos de control de Hamra y Tayasir, que implicarán largas esperas, en lugar de poder ir a pie, como ha sido el caso hasta ahora.
El muro rodeará la comunidad de pastores de Jirbet Yarza con una valla, lo que significa que los residentes sólo podrán entrar y salir de su propia aldea a través de una puerta controlada por el ejército israelí. El resultado, como lo expresa la petición de los residentes, será una “prisión rodeada por todos lados”.
De la construcción de carreteras a la expulsión
Media hora en coche desde el monte Tamun por los sinuosos caminos de tierra entre Jirbet Atuf y Tamun lleva a Yarza, una pequeña comunidad palestina de seis recintos que albergan a unas pocas docenas de residentes. A lo lejos, se puede ver el puesto de control de Tayasir y el puesto de avanzada de Tzvi HaOfarim que los colonos establecieron junto a él.
“Esta es una comunidad histórica con miles de años de antigüedad, y hemos vivido en ella durante siglos”, dijo Hafez Mas’ad, de 52 años, a +972. “Vivo aquí, al igual que mi padre y mi abuelo. Ahora los colonos y el ejército vienen y nos dicen: ‘Váyanse de Yarza, esta es una zona militar’”.
“Esta es nuestra tierra”, continuó. “Nacimos aquí y ha estado registrada a nuestro nombre durante muchos años. ¿Adónde iremos, a la luna? No tenemos ningún otro lugar”.
“No sabemos cómo vamos a salir y cómo vamos a regresar cuando haya una puerta: para comprar cosas, para ir a las escuelas o en caso de emergencia”, añadió Jaled Daraghmeh, un residente de unos 60 años.

Jaled Daraghmeh, residente de la aldea de Jirbet Yarza, en el norte del valle del Jordán, 23 de enero de 2026. (Oren Ziv)
El 15 de enero, el ejército comenzó las obras en una carretera cerca de la barrera planificada en la ladera occidental del monte Tamun. Según el ejército, las obras se llevan a cabo de acuerdo con una nueva orden de confiscación (no una de las nueve órdenes originales de Bluth), y esta carretera se convertirá en la vía de acceso al nuevo asentamiento que se construirá allí.
Diez días después, el Tribunal Superior emitió una orden temporal que prohíbe al Estado “tomar cualquier medida irreversible para la implementación de las órdenes [de confiscación]” hasta que el Estado responda a la solicitud de una medida cautelar el 25 de febrero. (Un portavoz del ejército aclaró que la orden judicial “no se aplica a las obras de seguridad urgentes que las Fuerzas de Defensa de Israel están realizando en esta zona”). A pesar de esto, los residentes informan que las obras en la carretera han continuado.
“La pavimentación de la carretera fue acompañada de la expulsión de las comunidades beduinas cercanas a la ruta”, declaró Bilal Ghrayeb, residente de Tamun, a +972. “La medida pretendía amenazar el sustento de los agricultores al impedir el acceso a las tierras de pastoreo, cortar las fuentes de agua y dividir los caminos agrícolas utilizados para el transporte de forraje”.
Varias comunidades de pastores en la zona cercana a la aldea de Atuf ya se están viendo gravemente afectadas por la construcción. “Desde que las autoridades israelíes empezaron a trabajar aquí en el muro, nos han estado amenazando con expulsarnos”, declaró Abdel Karim Bani Odeh a +972. “Ahora nos impiden pastar en la montaña. El ejército viene dos o tres veces al día para impedirnos salir a pastar, dándonos órdenes y diciéndonos que nos vayamos. Esta tierra está registrada, hay documentos que lo prueban, pero nos dicen: ‘La tierra no es suya, vayan a Tamun’”.

Una carretera excavada por el ejército israelí cerca de la barrera proyectada en la ladera occidental del Monte Tammun, en el norte del Valle del Jordán, el 23 de enero de 2026. (Oren Ziv)
Cerca de los complejos residenciales de las familias en esta zona, se encuentran campos agrícolas e invernaderos que se espera que queden aislados por la barrera. La construcción de la carretera, de la que no se informó con antelación a los residentes, ya ha dañado una tubería que transportaba agua a varias pequeñas comunidades palestinas.
“No nos lo dijeron directamente”, explicó Odeh, “pero nos enteramos por las noticias de que querían establecer un asentamiento aquí”.
“Te convierten en colono en tu propia tierra”
El 9 de febrero, el ejército demolió varias viviendas en Al-Meite, una pequeña comunidad cerca del puesto de control de Tayasir, ubicado en la ladera oriental de la barrera proyectada. Al día siguiente, varios colonos llegaron al lugar con un rebaño de vacas, entraron en la tienda improvisada que había instalado una familia cuya casa había sido demolida el día anterior y destruyeron sus provisiones de alimentos.
“Tengo un permiso para pastar aquí”, dijo uno de los colonos a los activistas presentes en el lugar. “No necesito mostrar los documentos; hablen con el ayuntamiento”. Esa noche, la familia afectada huyó. Durante el fin de semana, una estructura cercana fue incendiada.
Desde el 7 de octubre, las autoridades israelíes y los colonos han intensificado sus esfuerzos para expulsar a las comunidades palestinas del Valle del Jordán. Las demoliciones de viviendas, los bloqueos de carreteras y los asentamientos de colonos han arrasado por completo al menos seis comunidades de esta zona.
“No se nos permite alejarnos ni 200 metros de la casa para pastar”, dijo Najia Basharat, residente de Jallet Majul, una comunidad de la que varias familias han huido debido a la actividad de los colonos (varias casas de la comunidad también fueron demolidas por el ejército israelí hace más de una década). “Los colonos acosan a los niños y molestan a cualquiera que esté pastoreando”, continuó Basharat.

Colonos israelíes en Al-Meite, una pequeña comunidad palestina cerca del puesto de control de Tayasir, en el norte del valle del Jordán, el 9 de febrero de 2026. (Oren Ziv)
Este fin de semana, Basharat, su esposo Yusuf y uno de sus hijos fueron arrestados después de que un colono de un puesto fronterizo cercano afirmara que estaban pastando en una zona de tiro y que habían lanzado piedras. En enero, dos hombres de la comunidad fueron arrestados y pasaron cinco días detenidos después de que colonos entraran en las tierras agrícolas de la aldea y los rociaran con gas pimienta.
Desde principios de este año, los colonos han establecido un nuevo puesto fronterizo cerca de Al-Hadidiya, otra pequeña comunidad de pastores de la zona. Los colonos han restringido las zonas de pastoreo de la aldea, han izado banderas israelíes alrededor de la comunidad y han construido un cercado para sus animales junto a las viviendas palestinas.
“Causan muchos problemas”, dijo Aref Basharat, cuyo padre reside en la comunidad. “Los colonos vienen y dicen: ‘¿Qué hacen aquí? Esta es una zona israelí. ¡Larguense!’”.
Varias familias se han ido desde que se estableció el puesto de avanzada. La historia de los residentes de Yarza ha sido similar desde que los colonos erigieron el puesto de avanzada de Tzvi HaOfarim. “Mi abuelo y mi bisabuelo vivieron aquí”, se lamentó Daraghmeh. “Crecí aquí, fui a la escuela aquí, crié a nuestras ovejas aquí, sembré y coseché aquí, me casé y tuve hijos aquí. Ahora han llegado los colonos y la vida se ha vuelto muy dura”.
Foto de portada: Tawfiq Bani Odeh, vecino de la aldea palestina de Atuf, con su rebaño de ovejas en el monte Tammun, al norte del valle del Jordán, el 23 de enero de 2026. (Oren Ziv)