Cian Ward, The New Arab, 25 febrero 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Cian Ward es un periodista afincado en Damasco que está interesado en temas relacionados con migración y asilo.
La semana pasada se publicó una de las primeras encuestas de opinión pública de Siria, y en ella se ofrece información valiosa sobre la actitud del pueblo sirio respecto a los progresos del nuevo gobierno y los principales acontecimientos del país desde la caída del régimen de Bashar al-Asad en 2024.
Publicada como una encuesta bimensual por la revista Syria in Transition, la encuesta busca “promover un gobierno abierto y transparente, donde la opinión pública tenga peso y el gobierno sea receptivo a sus posturas”, declaró Malik Al Abdeh, editor jefe de Syria in Transition, a The New Arab.
La encuesta, que incluía 900 entrevistas personales en Damasco capital, en su zona rural y en Homs, exploraba diversos temas, desde la justicia hasta la política exterior.
Los resultados indican que, si bien la mayoría de los sirios sigue apoyando al gobierno, existen ciertas dudas notables sobre determinadas medidas.
Siria va en la buena dirección
Catorce meses después de la caída del régimen de Asad, el 63% de los encuestados afirma que su país va por buen camino, mientras que el 5% afirma que las cosas van por mal camino y el 23% se mantiene neutral.
La encuesta muestra que el gobierno “cuenta aún con una clara mayoría que le apoya, pero no dispone del apoyo total del país”, declaró Abdeh a The New Arab.
Alrededor del 38% de los encuestados no ha podido afirmar que el país vaya por buen camino, lo que, según Abdeh, “demuestra que existe una base en la opinión pública para una oposición política al poder gobernante”.
El editor jefe de Syria in Transition afirma que el apoyo fue particularmente fuerte en los barrios con gran población suní, en reflejo de lo que él considera una sensación de “familiaridad cultural y social con las nuevas autoridades”.
A medida que avancen las encuestas, este será un indicador clave para determinar la actitud pública hacia el nuevo gobierno sirio. Una encuesta realizada por ETANA en junio de 2025 reveló que el 73% de los encuestados se mostraba optimista sobre la dirección que estaba tomando el país, lo que sugiere una ligera disminución del apoyo público a medida que decrece la euforia por la caída de Asad y se hace evidente el largo y duro camino de Siria hacia la recuperación.
A pesar de esto, es evidente que “la mayoría de la gente sigue dispuesta a concederle al gobierno el beneficio de la duda”, argumenta Abdeh. Las clases altas son las que más apoyan gobierno sirio.
Si bien una clara mayoría expresa su apoyo al gobierno, este aumenta según la clase social con la que se identifican. Alrededor del 90% de quienes pertenecen a la “clase con altos ingresos” aprueban la gestión del gobierno, mientras que entre la “clase de bajos ingresos” el porcentaje disminuye a tan sólo el 65%.
Estos resultados han sido sorprendentes, ya que la base de apoyo de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), grupo convertido ahora en el gobierno sirio, se encontraba tradicionalmente entre la clase trabajadora, especialmente la rural. “Quienes tienen los ingresos más bajos están sufriendo mucho en la actualidad”, explica Abdeh, al estar poniendo en marcha el nuevo gobierno una política de liberalización económica.
Por ejemplo, el gobierno ha recortado los subsidios para bienes y servicios esenciales, como las tarifas de combustible y telefonía móvil, y ha aumentado los precios de la electricidad en un impresionante 6000%, dejando a muchos, en un país donde el 90% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, sin poder llegar a fin de mes.
Por el contrario, ahora “es un buen momento para ser rico en Siria”, afirma Abdeh, ya que se están abriendo nuevas oportunidades de inversión y Siria está volviendo a reconectarse con la economía global.
“Con el tiempo, preveo que el apoyo de las clases bajas disminuya aún más a medida que las reformas económicas de liberalización surtan efecto”.
Apoyo al diálogo diplomático con Israel
En el ámbito de la política exterior, la ciudadanía ha respondido positivamente a la respuesta del gobierno ante la agresión y ocupación israelí del territorio sirio. Alrededor del 50% se mostró a favor de utilizar únicamente medios diplomáticos para resolver el problema, y el 36% apoyó la idea de ignorar, por ahora, a Israel. Por otra parte, sólo el 14% apoya algún grado de acción militar contra Israel.
“La gente está claramente cansada de la guerra”, afirma Abdeh. “Y saben que Siria no está en condiciones de emprender en estos momentos otra guerra”.
La evidencia anecdótica respalda ciertamente esta afirmación, ya que es raro encontrar a un ciudadano sirio que crea genuinamente que Siria podría, y mucho menos debería, entrar en guerra con Israel.
A pesar de ello, las actitudes se han endurecido sin duda tras la intervención israelí en la crisis de Suweida de julio de 2025.
En los primeros seis meses tras la caída del régimen de Asad, el Gobierno sirio intentó en numerosas ocasiones transmitir a Israel que no representaba una amenaza, reuniéndose con representantes de la comunidad judía siria y arrestando a dos miembros del grupo de la Yihad Islámica Palestina que habían participado en los atentados del 7 de octubre.
Sobre el terreno, las actitudes eran ambivalentes. Muchas personas expresaron simultáneamente su condena a las violaciones sistemáticas de Israel en Gaza y su esperanza de alcanzar un acuerdo permanente con Israel en la frontera sur.
Sin embargo, desde julio, la mayoría de los sirios, con la notable excepción de sectores de la comunidad drusa que residen en Suweida, perciben los intereses de Israel —caracterizados por una estrategia de fomentar fracturas internas y debilitar al Gobierno central— como inalienablemente opuestos a la noción de un Estado sirio unificado.
A pesar de ello, la encuesta deja claro que pocos querrían que el gobierno adoptara una estrategia militar para hacer frente a la agresión israelí en Siria.
Oposición a Rusia y apoyo a Europa
Los sirios no apoyan totalmente las posturas de política exterior del presidente Ahmed Al-Sharaa respecto a Rusia. El 42% de los encuestados considera inaceptable la presencia continuada de bases rusas, mientras que el 32% afirma que “dependerá de las condiciones”. Sólo el 13% la considera aceptable.
Como parte del enfoque de Al-Sharaa de “cero enemigos” en política exterior, ha buscado un acercamiento con Rusia y ha visitado en dos ocasiones al presidente Vladimir Putin durante el pasado año; Putin es el presidente cuya intervención en 2015 en la guerra civil siria fue crucial para sostener al régimen de Asad.
Cada visita ha provocado pequeñas manifestaciones contra la normalización de las relaciones de Siria con Moscú.
Sin embargo, como reflejo de un reajuste geopolítico más amplio, el 61% de los encuestados consideraba el papel de Europa en Siria como positivo o muy positivo, en comparación con el 17%, que lo considera negativo o muy negativo.
Durante el último año, Siria ha dado un giro hacia Occidente. La UE y Estados Unidos levantaron las sanciones al país en junio y noviembre, respectivamente. Al-Sharaa visitó al presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo en mayo y se convirtió en el primer presidente sirio en visitar la Casa Blanca en noviembre
Su visita precedió al anuncio de que Siria se uniría a la coalición global liderada por Estados Unidos contra el Estado Islámico.
Esta actitud positiva “probablemente refleje la oposición previa de Europa al régimen de Asad y el hecho de que representa una importante fuente de posibles inversiones y fondos de ayuda”, afirma Abdeh.
El papel de la opinión pública en la configuración del futuro de Siria
Malik Al-Abdeh se considera demócrata y, para él, “las encuestas de opinión pública son, en cierta medida, el ADN de cualquier democracia que funcione”.
El sentimiento popular fue a menudo ignorado, marginado o aplastado bajo la bota del
régimen dictatorial de Asad, por lo que espera que la existencia de “encuestas fáciles de digerir y de leer sobre las actitudes del pueblo sirio” ayude a garantizar que el gobierno “siga siendo consciente y receptivo al sentimiento popular”.
Si bien Abdeh tiene la intención de ampliar sus encuestas para abarcar a más encuestados en toda Siria, este campo se encuentra aún en sus inicios y queda por ver si las autoridades sirias verán con buenos ojos el acceso libre a la opinión pública, especialmente si las actitudes empiezan a ir en contra de sus prioridades políticas.