Lubna Masarwa y Maha Hussaini, Middle East Eye, 8 marzo 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Lubna Masarwa es periodista y directora de la oficina de Middle East Eye en Palestina e Israel, con sede en Jerusalén

Maha Nazih al-Hussaini es una periodista palestina, activista por los derechos humanos, directora de estrategias del Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos en Ginebra y miembro de la Red Marie Colvin de Mujeres Periodistas. Comenzó su carrera periodística cubriendo la campaña militar de Israel en la Franja de Gaza en julio de 2014.
Cuatro pilotos israelíes de pie, con las viseras bajadas y los brazos cruzados, delante de un avión de combate en una pose clásica de destreza militar al estilo Top Gun, pero con un toque diferente. Las cuatro pilotos son mujeres, con el pelo largo cayéndoles sobre los hombros por debajo de los cascos.
Es una imagen que lleva años circulando y que resurgió en los primeros días del ataque estadounidense-israelí contra Irán.
La participación de mujeres pilotos de combate en la operación en curso ha sido motivo de autocomplacencia para el ejército israelí y un motivo de orgullo y reivindicación para muchos israelíes.
“Aproximadamente 30 mujeres miembros de la tripulación, incluyendo pilotos y navegantes, participan en ataques aéreos sobre Irán como parte de la Operación ‘León Rugiente’”, publicó el ejército israelí en redes sociales el lunes.
El mensaje también fue retomado por Yair Golan, líder del partido izquierdista Demócratas, quien compartió la imagen de las pilotos de combate en una publicación en redes sociales.
“La participación de decenas de mujeres tripulantes en los complejos ataques en Irán como parte de la Operación ‘Rugido del León’ es una prueba irrefutable de que la audacia, la profesionalidad y el patriotismo no tienen género”, escribió Golan.
Para muchos israelíes que se encuentran una vez más en guerra, estos sentimientos transmiten un mensaje claro sobre los valores —liberales y feministas— que creen representar, así como aquellos contra los que afirman luchar.
Encuadre engañoso
Más del 90% de los judíos israelíes, que abarcan todo el espectro político, desde la izquierda y los liberales hasta la base de extrema derecha del gobierno de coalición, apoyan el ataque militar contra Irán, según una encuesta reciente del Instituto para la Democracia de Israel, un centro de investigación independiente.
En entrevistas callejeras, publicaciones en redes sociales y debates televisivos, las mujeres israelíes reiteran el mismo argumento: están dispuestas a vivir bajo los bombardeos si eso significa ayudar a los iraníes —y en particular a las mujeres iraníes— a alcanzar la libertad.
«Les escribo desde los refugios, mientras los ecos de las explosiones en el exterior me recuerdan a cada momento la crucial conexión entre nuestra libertad aquí y la libertad del pueblo de Irán», escribió Yasmine Sayeh, una israelí de ascendencia iraní, en una publicación compartida en un grupo feminista israelí de Facebook.
El domingo, el Día Internacional de la Mujer ofreció otra oportunidad a los líderes militares y políticos israelíes para transmitir el mensaje.
“En este Día Internacional de la Mujer, reconocemos a las mujeres que hacen posible cada misión”, decía una publicación en la página de Facebook del ejército israelí, acompañada de un vídeo en el que se homenajeaba a las pilotos y navegantes “que llevan a cabo misiones en los cielos de Irán con precisión, concentración y valentía”.
El ejército israelí también publicó cifras que revelan que más del 21% de los combatientes son mujeres, lo que supone un fuerte aumento con respecto al 7% registrado en 2015.
El ejército declaró: “Las mujeres han servido en las Fuerzas de Defensa de Israel desde su creación, y su servicio constituye una contribución significativa al logro de sus objetivos. Incluso hoy, en la Operación ‘León Rugiente’, son una parte integral de la actividad operativa de las Fuerzas de Defensa de Israel, tanto en las líneas del frente como en el frente interno”.
El domingo, el líder de la oposición israelí, Benny Gantz, compartió una imagen estilizada de una piloto de combate sobrevolando un horizonte en llamas mientras unas mujeres protestaban en primer plano, una de ellas quitándose el pañuelo y levantándolo en el aire, y otra sosteniendo una pancarta en la que se leía ‘WOMAN LIFE FREEDOM’ (Mujer, vida, libertad).

«En el Día Internacional de la Mujer, honramos a las mujeres de todo el mundo que defienden y luchan por la libertad», escribió Gantz.
Los líderes israelíes suelen enmarcar su conflicto con Teherán como una lucha contra el régimen y no contra el pueblo iraní, vinculando esta narrativa con la idea de liberar a los iraníes, especialmente a las mujeres, de la opresión.
En un discurso público dirigido a los iraníes hace más de un año, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, invocó el grito de guerra del movimiento de protesta liderado por mujeres que surgió tras la muerte de Mahsa Amini, declarando que ‘Mujer, Vida, Libertad es el futuro de Irán’ e instando a los iraníes, en particular a las mujeres, a levantarse contra sus gobernantes.
En consonancia con esto, ha resurgido una corriente familiar del feminismo militarizado israelí que promueve la participación de las mujeres en la maquinaria de la guerra y celebra su implicación como un indicador de igualdad.
El ejército israelí lleva mucho tiempo haciendo gala de sus credenciales feministas. El servicio militar es obligatorio tanto para las mujeres como para los hombres en Israel, y se calcula que las mujeres constituyen aproximadamente una quinta parte de los soldados de combate.
Las publicaciones del ejército israelí en las redes sociales suelen destacar el papel desempeñado por las mujeres soldado en las guerras de Gaza y otros lugares.
Los medios de comunicación israelíes se hicieron eco de las hazañas de una tripulación de tanques formada íntegramente por mujeres que “atropelló a decenas de terroristas de Hamás” durante los ataques del 7 de octubre de 2023. Y el mes pasado, el ejército anunció la formación de una nueva compañía de combate integrada exclusivamente por mujeres y estacionada en la frontera con el Líbano.
“Hombro con hombro”
Tras las críticas a una comandante de infantería en un reportaje del Canal 14, un portavoz del ejército israelí publicó recientemente en las redes sociales una foto de sí mismo con su hija, oficial de la Armada israelí. “La contribución de las mujeres al combate no es un eslogan… Es un hecho operativo demostrado”, escribió el general de brigada Effie Defrin.
“A lo largo de los años, y especialmente desde el 7 de octubre, las combatientes femeninas han soportado el peso de los combates codo con codo”, afirmó Defrin. “Operan en las líneas de contacto, cruzan las líneas enemigas, lideran operaciones ofensivas, luchan en Gaza, Siria, Cisjordania y el Líbano, y también operan lejos de las fronteras del país, corriendo riesgos personales y salvando vidas”.
Sin embargo, estas declaraciones suenan especialmente huecas cuando se comparan con el creciente número de víctimas mortales y la violencia diaria infligida a mujeres y niñas en todo Oriente Medio por la maquinaria bélica israelí.
En Gaza, 33.000 mujeres y niñas han sido asesinadas y más de 75.000 han resultado heridas desde octubre de 2023, lo que llevó a la relatora especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, a acusar a Israel en julio de 2025 de llevar a cabo un “femigenocidio” contra las palestinas.
“Lo que les está sucediendo a las mujeres y niñas palestinas no es un daño colateral de la guerra”, afirmó Alsalem. “Es la destrucción intencionada de sus vidas y sus cuerpos, por ser palestinas y por ser mujeres”.
Más de un millón de mujeres y niñas viven en tiendas de campaña o en ruinas, privadas de alimentos y medicinas. Las mujeres que antes compartían las responsabilidades domésticas pasan horas al día haciendo largas colas en comedores sociales, cargando pesados contenedores de agua por barrios devastados, recogiendo leña o restos para cocinar y buscando los escasos suministros disponibles, y todo ello mientras cuidan de niños y familiares ancianos traumatizados.
Patrón de violencia
Muchas mujeres palestinas recluidas en prisiones israelíes han descrito patrones de violencia y abusos por motivos de género en los centros de detención israelíes.
Algunas mujeres denunciaron haber sido torturadas o haber sufrido abusos sexuales debido a presuntos vínculos familiares con personas acusadas de afiliación a grupos armados. Otras describieron actos de violencia sexual o amenazas explícitas de violación como herramientas de intimidación y coerción contra ellas y sus familias.
De igual manera, hombres palestinos detenidos han denunciado haber sido amenazados con la violación de sus esposas o hijas como medio de tortura psicológica durante los interrogatorios, utilizando los cuerpos de las mujeres como instrumentos de presión y humillación.
Otro patrón inquietante documentado durante la guerra fue la entrada de soldados israelíes en hogares palestinos en Gaza y la exhibición pública de ropa interior femenina de forma humillante, con imágenes y vídeos que circularon por Internet. Estos actos no sólo tienen por objeto la burla, sino también despojar a las mujeres de su dignidad y violar deliberadamente barreras sociales y culturales profundamente arraigadas, convirtiendo los espacios privados en escenarios de degradación pública.
Quienes dicen estar “liberando a las mujeres” no las convierten en instrumentos de chantaje, coerción o tortura psicológica.
Sin embargo, mientras las mujeres palestinas soportaban estas privaciones, los legisladores israelíes se centraban en garantizar la comodidad de sus propias mujeres soldado.
En julio de 2025, durante la guerra en Gaza, miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa del parlamento israelí insistieron en que se proporcionara a las mujeres soldados uniformes y equipos de protección diseñados para su cuerpo, de modo que pudieran servir con comodidad y eficacia en combate.
Mientras tanto, las mujeres en Gaza se enfrentaban a ataques directos contra todos los aspectos de su feminidad.
Durante meses, las autoridades israelíes impidieron por completo o restringieron severamente la entrada de compresas higiénicas para las mujeres que soportaban los ataques de las mismas mujeres soldados que se encontraban tan cómodas en el campo de batalla.
Muchas mujeres y niñas palestinas tuvieron que recurrir a paños o incluso a trozos de pañales de bebé para gestionar su menstruación, al tener que enfrentar una agresión directa sobre sus necesidades corporales más básicas.

Mujeres y niñas palestinas extienden sus ollas vacías para recibir arroz cocido de un comedor social en la ciudad de Gaza el 23 de agosto de 2025 (AFP).
Para las mujeres embarazadas y los recién nacidos, las consecuencias han sido particularmente catastróficas. El ataque israelí ha devastado el sistema sanitario de Gaza, con hospitales y maternidades destruidos, trabajadores sanitarios asesinados y el bloqueo de la entrada de suministros humanitarios y médicos al territorio.
Como resultado de los ataques y la hambruna sistemática impuesta por Israel, 2.600 mujeres embarazadas sufrieron abortos espontáneos. Tras dar a luz, muchas lucharon por mantener con vida a sus recién nacidos, ya que la desnutrición severa provocó que se secara la leche en sus pechos.
Ahora, en otros países también se repite el patrón.
En el Líbano, la organización humanitaria ActionAid ha advertido de que mujeres embarazadas, niñas y bebés recién nacidos se encuentran entre las decenas de miles de personas obligadas a huir debido a la escalada de la guerra de Israel contra Hizbolá en el sur del país.
“Las mujeres y las niñas tienen necesidades especiales”, declaró Marianne Samaha, representante de la organización de ayuda Basmeh y Zeitooneh. “Obviamente, muchas mujeres están embarazadas, muchas mujeres están amamantando y han tenido que huir con sus recién nacidos, con bebés, con niños. Necesitan espacios seguros donde poder quedarse. Y, específicamente, las mujeres y las niñas tienen una gran necesidad de kits de higiene, kits de dignidad y compresas sanitarias”.
Otra Gaza
En Irán, donde las pilotos de combate israelíes participaron con orgullo esta semana, el número de muertos supera ya los 1.000. Esto incluye a 165 personas, casi todas niñas de entre siete y 12 años, que murieron en el bombardeo de una escuela en la ciudad sureña de Minab. Ni Estados Unidos ni Israel han admitido su responsabilidad, aunque The New York Times informó que el ataque tuvo lugar en una zona donde operaban fuerzas estadounidenses.
Pero ¿cómo pueden los israelíes hablar de liberar a las mujeres iraníes cuando la guerra se ha cobrado la vida de tantas niñas?
Sus vidas ya se han visto truncadas en la misma operación que ahora se presenta como un acto de liberación.
Cuando las mujeres israelíes celebran su inclusión en roles de combate, la conversación se detiene en el punto de igualdad. Las implicaciones políticas de esa igualdad —los objetivos, la destrucción, los civiles bajo las bombas— desaparecen de la vista.
El feminismo israelí se ha arraigado en la normalización de la guerra genocida contra los palestinos y la devastación infligida al Líbano e Irán, donde mujeres y niñas son a la vez liberadas y asesinadas por las bombas que caen.
Dadas las similitudes en la formulación de los objetivos de las guerras en Gaza e Irán, y el uso de técnicas casi idénticas para devastar ambas regiones, cabría imaginar que el resultado de esta guerra podría dejar a Irán como otra Gaza.
Si eso ocurriera, las mujeres de Gaza está viviendo ya el futuro que las mujeres iraníes podrían tener que afrontar, una realidad que una mujer palestina resumió sucintamente: “Nos han devuelto al pasado en otros 100 años”.
Foto de portada: Imagen ampliamente difundida de pilotos de combate israelíes, compartida en redes sociales esta semana por el político israelí Yair Golan (X).