Ahmed Dremly e Ibtisam Mahdi, +972.com Magazine, 10 marzo 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Ahmed Dremly es un periodista residente en Gaza cuyos artículos han aparecido en Middle East Eye, Mondoweiss, The Electronic Intifada, The Intercept, Al-Monitor y otros medios.

Ibtisam Mahdi es una periodista independiente de Gaza especializada en informar sobre temas sociales, especialmente relacionados con mujeres y niños. También colabora con organizaciones feministas de Gaza en materia de información y comunicación.
Cuando Israel y Estados Unidos lanzaron sus primeros ataques aéreos contra Irán el 28 de febrero, Shoruq Dawas, de 20 años, aún dormía en el refugio improvisado de su familia en el Estadio Al-Yarmuk de la ciudad de Gaza. Pero pronto, su hermana Nagham entró corriendo para darle la noticia y animar a Shoruq a moverse.
“Me gritó que las fronteras de Gaza se estaban cerrando y que debíamos ir de compras antes de que se acabara la comida”, declaró Dawas a +972. “Me apresuré a cambiarme de ropa, tomé el dinero que teníamos en la tienda y me fui con ella”.
Dawas vive con su madre y su hermano de 63 años, mientras que Nagham, de 28 años y casada, vive en otra tienda a pocos kilómetros de distancia, pero las hermanas suelen ir juntas a comprar comida. Desde la muerte de su padre en agosto de 2025, Dawas ha asumido la responsabilidad de mantener a la familia.
Cuando las hermanas llegaron al mercado esa mañana, se quedaron atónitas al ver allí una gran multitud.
“La gente se apresuraba a comprar todo lo que podía permitirse: harina blanca, azúcar, aceite, arroz, pasta de tomate, lentejas”, dijo Dawas. “Algunos comerciantes empezaron a subir los precios al darse cuenta de que las existencias podrían agotarse y no iban a entrar nuevos productos”.

Compras en el mercado de Zawiya, en la ciudad de Gaza, antes del mes sagrado musulmán del Ramadán, el 17 de febrero de 2026. (Foto: Ali Hassan/Flash90)
Para Dawas, el pánico en el mercado le hizo revivir los recuerdos de la hambruna impuesta por Israel que asoló la Franja el año pasado. Desde el inicio del alto el fuego entre Israel y Hamás en octubre de 2025, ha vivido con el constante temor de que el hambre pudiera regresar. “Aunque pudiéramos permitirnos almacenar comida, con el tiempo se agotaría y moriríamos de hambre como el resto”, dijo.
La familia conoce bien las consecuencias de la escasez de alimentos. El padre de Dawas, Zuhair, murió a los 63 años tras sufrir desnutrición severa durante la hambruna del verano pasado. A Zuhair también le habían diagnosticado cáncer, pero no pudo recibir tratamiento debido a la falta de suministros médicos en Gaza.
“Durante sus últimos días, los huesos y las costillas de mi padre eran visibles a causa del hambre”, recordó. Buscamos durante días comida saludable, como huevos o verduras, para ayudarlo a recuperar fuerzas, pero su salud se deterioró rápidamente a medida que su sistema inmunitario colapsaba.
“Perdí a mi querido padre por la hambruna”, añadió. “No quiero perder a otro familiar por la misma razón”.
A Dawas también le preocupa que, con la atención mundial centrada en el creciente conflicto en Irán y en todo Oriente Medio, Gaza pueda volver a desaparecer del horizonte.
“Netanyahu no necesita una excusa para bombardear Gaza cuando quiera”, dijo. “Estamos agotados de esta vida inestable y miserable”.
Subida de los precios de los alimentos
La noticia de que Israel había cerrado los cruces fronterizos de Gaza por “razones de seguridad” inmediatamente después de lanzar ataques contra Irán se extendió rápidamente por las redes sociales en la Franja.
Para muchos residentes, el anuncio desató el temor de un aumento inmediato en los precios de los alimentos, especialmente dadas las ya limitadas cantidades de ayuda y productos comerciales que entraban en Gaza desde el alto el fuego.
Ali Arif, de 26 años, presenció el cambio de primera mano. Junto con su hermano Imad, Arif tiene un pequeño puesto de frutas y verduras en la calle Al-Wihda de la ciudad de Gaza. Abrieron el puesto después del alto el fuego de octubre, con la esperanza de que la relativa calma les permitiera reconstruir sus medios de vida.

Ali Arif vende productos en su puesto de la calle Al-Wihda de la ciudad de Gaza, 5 de marzo de 2026. (Foto: Ahmed Dremly)
Todas las mañanas, Arif recibe productos de los mayoristas, a quienes paga después de venderlos durante el día. El sábado por la mañana, poco antes del estallido de la guerra, ya había comprado sus provisiones diarias habituales y las había vendido a precios normales. Pero cuando regresó a los mayoristas a la mañana siguiente para reabastecerse, descubrió que los precios habían subido y que los suministros habían disminuido.
“Casi no había productos disponibles, sólo pequeñas cantidades de cada producto, y a más del triple del precio”, declaró Arif a +972. “Sólo se permitía comprar a los comerciantes que podían pagar inmediatamente”.
Según Arif, algunos mayoristas y agricultores aprovecharon el cierre de la frontera para subir los precios. “Saben que la gente no tiene otra opción”, afirmó.
Incluso antes del cierre, las frutas y verduras eran mucho más caras que antes de octubre de 2023, y con la devastación económica de Gaza, el poder adquisitivo de la mayoría de los residentes se ha desplomado. “La gente podía comprar aún pequeñas cantidades cada pocos días”, explicó. “Ahora incluso eso se está volviendo imposible”.
El aumento de precios ha puesto a vendedores como Arif en una situación difícil, obligados a pagar más a los mayoristas mientras se enfrentan a la ira de los clientes que ya no pueden permitirse alimentos básicos. A veces, comenta, la presión lo lleva a considerar abandonar el comercio por completo.
“Cuando la gente viene a comprar verduras y pregunta por el precio, empiezan a insultarme como si fuera yo el responsable”, dijo. Aun así, Arif no tiene más remedio que seguir vendiendo. “Si no trabajo, nadie me dará de comer”.
Como muchos palestinos en Gaza, Arif sigue de cerca las actualizaciones de las autoridades israelíes sobre la situación en los cruces fronterizos en redes sociales. Cuando Israel anunció el 2 de marzo la reapertura de los cruces, la noticia generó inicialmente esperanza. Pero, sobre el terreno, pocas cosas cambiaron.

La ayuda humanitaria entra a Gaza a través del cruce fronterizo de Rafah desde Egipto, en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza, el 1 de febrero de 2026. (Foto: Abed Rahim Khatib/Flash90)
“Los precios siguen siendo altos”, dijo Arif. “Los clientes que compraban dos kilos de tomates, antes del cierre, ahora sólo compran dos piezas”. Antes de que comenzara la guerra, compraba cinco cajas de tomates, patatas y cebollas al día, y las vendía todas al anochecer. Ahora compra sólo una caja de cada una, y a menudo le dura hasta el día siguiente.
El Ministerio de Finanzas de Gaza ha intentado estabilizar los precios limitando los márgenes de beneficio de los comerciantes, con policías armados desplegados ocasionalmente en los mercados para supervisar los precios y garantizar su cumplimiento. Sin embargo, según los comerciantes locales, esta medida no ha sido suficiente para frenar la fuerte subida de precios, ya que los pocos agentes que hay no pueden cubrir todos los puestos y tiendas de la Franja.
Mahmud Abu Hasnain, de 45 años, propietario de una pequeña tienda de comestibles en el barrio de Tel Al-Hawa de la ciudad de Gaza, afirmó que el problema más grave es la fragilidad de la cadena de suministro de Gaza. “Los productos ya entran en Gaza en cantidades muy limitadas”, declaró a +972. “Cualquier interrupción en los cruces fronterizos provoca rápidamente escasez”.
Aunque él, como la mayoría de los comerciantes, culpa al cierre de fronteras del aumento de precios, esta razón ofrece poco consuelo a las familias en dificultades. “La mayoría de los residentes dependen de salarios bajos o de la ayuda humanitaria”, explicó Abu Hasnain. “Cada vez hay más familias que no pueden permitirse comprar alimentos mientras los cruces permanezcan inestables. Pido a los actores internacionales que garanticen que los productos esenciales entren en Gaza con regularidad y a precios justos”, añadió. “La guerra es entre Israel e Irán, ¿por qué debería pagar el precio la gente de Gaza?”.
Pacientes en espera
Las consecuencias del cierre de fronteras van más allá del aumento de precios de los alimentos: para los más de en Gaza que esperan ser evacuados médicamente, incluidos unos 4.000 niños, cada retraso puede significar un deterioro lento y doloroso, si no una sentencia de muerte.

Palestinos heridos de guerra y otros pacientes se preparan para salir de la Franja de Gaza para recibir tratamiento a través del cruce fronterizo de Rafah antes del inicio de la guerra en Irán, en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza, el 9 de febrero de 2026. (Foto: Abed Rahim Khatib/Flash90)
Zakria Hamud, de 60 años, ha estado hospitalizado en el Hospital Al-Shifa desde noviembre de 2025. Sufre de fuertes espasmos de espalda, acidez estomacal crónica e infecciones pulmonares agudas causadas por una enfermedad rara conocida como SGB.
Junto a la cama de hospital de su padre, Yaser, de 29 años, contó a +972 que la familia lleva meses esperando permiso para viajar al extranjero y recibir tratamiento.
“Disponemos de una derivación médica urgente, pero estamos esperando la oportunidad de que se abran las fronteras para que pueda viajar”, declaró Yaser a +972. “Los médicos nos dijeron que su estado empeora cada día y que los hospitales de Gaza no tienen forma de tratarlo. Mi padre fue siempre nuestra fuente de fortaleza”, añadió. “Ahora yace en una cama de hospital con intensos dolores, muriendo ante nuestros ojos mientras nosotros permanecemos impotentes”.
Asma Judair, de 33 años y originaria de la ciudad de Gaza, también espera la aprobación de las autoridades israelíes para abandonar el enclave. Aún sufre las heridas que sufrió cuando un ataque aéreo israelí impactó su casa en Jan Yunis el pasado julio. Su hija de siete años murió en el ataque.
Judair presenta graves daños en los nervios y vasos sanguíneos de la pierna izquierda y ha perdido parcialmente la función de la mano derecha. Se ha sometido a cuatro cirugías hasta el momento, pero los médicos afirman que aún necesita procedimientos urgentes adicionales que no pueden realizarse en Gaza debido a la falta de suministros médicos.
“Me dijeron que podría perder la función completa de mis extremidades lesionadas debido a la demora en el tratamiento”, declaró a +972. “Me despierto y me duermo con un dolor intenso en las extremidades. No puedo moverlas con normalidad. Se me acelera el corazón cada vez que oigo hablar de amputaciones”, añadió. “Me da miedo oír esa palabra. Sólo necesito recibir tratamiento en el extranjero antes de que sea demasiado tarde”.
Para otros, el cierre de fronteras ha borrado lo que parecía una rara oportunidad de recibir atención médica.

Palestinos heridos durante la guerra con Israel frente al departamento de ortopedia del Hospital Naser en Jan Yunis, sur de la Franja de Gaza, 29 de enero de 2026. (Foto: Abed Rahim Khatib/Flash90)
Ayman Salem, de 24 años, quien pidió usar un seudónimo por temor a que hablar en público pudiera perjudicar sus posibilidades de recibir tratamiento en el extranjero, apenas alcanzó a sobrevivir a un ataque aéreo israelí en el campo de refugiados de Yabalia en enero de 2025.
Rescatado de entre los escombros de su casa, Salem sufrió graves daños en los nervios de la mano y el pie derechos, además de lesiones en los vasos sanguíneos y complicaciones por fracturas mal tratadas. Los médicos advirtieron que su condición podría requerir la amputación de la pierna.
El 28 de febrero, día del inicio de la guerra entre Israel e Irán, recibió una llamada de la Organización Mundial de la Salud informándole que se le permitiría viajar al extranjero para recibir tratamiento.
“Contaba los días para esta oportunidad”, dijo Ayman. Sentí como si mi alma volviera a la vida: que podría evitar perder la pierna y la mano y volver a caminar con normalidad sin muletas. Pensé que por fin podría dejar de tomar analgésicos para el dolor de la mano”.
Pero su esperanza duró poco. “Las fronteras cerraron el día en que debía viajar”, dijo. “La oportunidad que había estado esperando se desvaneció”.
Alto el fuego mortal
Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel en Irán, las fuerzas israelíes han matado a 14 palestinos en Gaza, lo que eleva el número total de víctimas desde el alto el fuego de octubre a 648, según las autoridades sanitarias de Gaza.
En uno de los ataques más mortíferos de los últimos 10 días, tres palestinos murieron la noche del domingo cuando un proyectil de artillería israelí impactó contra tiendas de campaña de palestinos desplazados en la zona de Al-Sawarha, en el centro de Gaza. Entre los fallecidos se encontraba Amal al-Shamali, de 46 años, corresponsal de Catar Radio y jefa del departamento de comunicaciones y relaciones públicas de la Autoridad de la Tierra.
“Alrededor de la medianoche, lanzaron seis proyectiles contra las tiendas de campaña”, explicó Fidaa, hermana de al-Shamali, quien vive en el mismo campamento de desplazados de Gaza. Al-Shamali “dormía en su tienda de campaña junto con sus tres hijos y su esposo; recibió un impacto en la cabeza y murió inmediatamente”. Los hijos de Al-Shamali sobrevivieron, pero una hija resultó con heridas leves y la madre de Amal y Fidaa resultó herida y perdió la vista de un ojo. “Sólo queremos seguridad, pero no hay lugares seguros en Gaza y no hay un alto el fuego real”, añadió Fidaa.

Llanto por los seres queridos asesinados por las fuerzas israelíes al oeste de la ciudad de Gaza, en el Complejo Médico Al-Shifa, el 8 de marzo de 2026. (Foto: Yousef Zaanoun/Activestills)
En el ataque, Nur Saleh al-Shalafneh (30) y Salsabil Anwar Faraj (12) también murieron. “Vi a mujeres y niños corriendo en la oscuridad, gritando y llorando; los heridos sangraban y no había equipos de rescate”, declaró el tío de Faraj, Jalid Al-Azraq, a +972.
“Mi sobrina se despertó al oír la primera explosión, pero su padre le dijo que volviera a la cama mientras salía apresuradamente de la tienda para ver qué había pasado. Tras el tercer proyectil, oyó a su esposa gritar: su hija fue alcanzada por la metralla mientras estaba de pie en la entrada de la tienda y murió en el acto”.
A pesar de haber recibido detalles del ataque, la identidad de las víctimas y los testimonios de testigos, el ejército israelí declaró a +972 que “no estaba al tanto del incidente”.
Para muchos gazatíes, estos ataques han reavivado el temor de que Israel pueda reanudar un ataque a gran escala contra la Franja, dado que, según informes, el plan de paz del presidente estadounidense Donald Trump está estancado debido al estallido de la guerra.
“Tenemos bien presente el aumento de los bombardeos israelíes y el aumento de los precios durante la anterior escalada israelí con Irán en junio, mientras la guerra en Gaza aún continuaba”, declaró Mahdi Mushtaha, de 33 años y residente de la ciudad de Gaza, a +972. “Ahora vivimos con el temor constante de que la guerra pueda regresar o de que las fronteras se cierren de nuevo”.
Como muchas familias, carece de los ahorros necesarios para prepararse para tal escenario. “No tenemos dinero para almacenar alimentos”, dijo. “Si los precios siguen subiendo, no podremos comprar nada”.

Palestinos desplazados en un campamento de tiendas de campaña en la zona de Bureij, en el centro de la Franja de Gaza, 8 de febrero de 2026. (Foto: Ali Hassan/Flash90)
Para Afaf Al-Saftawi, una mujer de 37 años y madre de siete hijos desplazada en un edificio gubernamental en el centro de la ciudad de Gaza, ese miedo ya está influyendo en su vida diaria. Desde el ataque de Israel a Irán, ha comenzado a reducir las raciones de comida de su familia y a guardar lo que le queda. “No confío en que reabrir los cruces baje los precios”, dijo.
Al-Saftawi, quien recibe información diaria de sus vecinos sobre el aumento de los precios de los alimentos, dice que apenas puede permitirse comprar y almacenar incluso productos básicos como harina y azúcar.
“Las fronteras reabrieron, pero los precios siguen siendo muy altos”, dijo. “Incluso el gas para cocinar se ha vuelto caro, así que ahora cocino con leña”.
La creciente guerra regional también está reabriendo las heridas psicológicas de los últimos dos años bajo el genocidio israelí. “No puedo dormir bien desde que comenzaron los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán”, dijo a +972 Hala Abu Halima, de 45 años, desplazada en Deir al-Balah. “Sigo pensando en lo que podría pasar si la guerra se extiende a Gaza”.
Como muchos otros gazatíes, está particularmente atormentada por los recuerdos de la hambruna. “Todavía recuerdo la humillación de la gente asesinada mientras intentaba conseguir comida”, dijo. “No queremos volver a vivir eso”.
“Miro al cielo y siento terror cada vez que oigo el sonido de un dron, aunque esté lejos”, añadió.
Foto de portada: Funeral por tres palestinos asesinados por las fuerzas israelíes al oeste de la ciudad de Gaza, en el Complejo Médico Al-Shifa de la misma ciudad, el 8 de marzo de 2026. (Yousef Zaanoun/Activestills)