Ryan Grim y José Luis Granados Ceja, Drop Site News, 23 marzo 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Ryan Grim es reportero de Drop Site, copresentador de Breaking Points, autor de We’ve Got People, The Squad y This Is Your Country On Drugs.

José Luis Granados Ceja es periodista, fotógrafo y antiimperialista.
El sábado me reuní con el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío. Publicaremos el vídeo de la entrevista a lo largo de esta semana, pero quería compartir aquí algunos fragmentos, ya que lo que dijo tiene una gran relevancia para las negociaciones en curso entre Estados Unidos y Cuba.
Estados Unidos ha bloqueado por completo el suministro de petróleo a la isla desde hace tres meses —algo que constituye tanto un acto de guerra como un crimen de guerra—, lo que ha provocado una grave escasez. El viernes por la noche se produjo un apagón en gran parte de La Habana, y el sábado por la noche volvió a haber un apagón, esta vez en todo el país. Esta mañana, mientras se restablecía el suministro eléctrico, visité el Hospital Pediátrico William Soler y hablé con médicos, enfermeras y los padres de los niños ingresados en cuidados intensivos sobre cómo es sufrir un apagón en una UCI.

Hospital Pediátrico William. (Foto: Ryan Grim)
Por su propia naturaleza, los hospitales son los últimos en quedarse sin electricidad en Cuba, pero ante un apagón a nivel nacional, incluso ellos se quedan sin suministro. Cada hospital cuenta con un generador, pero existe un peligroso lapso de tiempo entre el corte de electricidad y el arranque del generador, y las enfermeras describieron cómo corrían hacia los bebés y los niños conectados a respiradores para accionar manualmente la máquina hasta que el generador entrara en funcionamiento.
El Gobierno cubano está dispuesto a ofrecer una indemnización a los estadounidenses y a las empresas estadounidenses que vieron nacionalizadas sus propiedades tras la revolución de 1959, según ha declarado el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, a Drop Site News en una entrevista.
El acuerdo de «pago único» —es decir, que Cuba pagaría a Estados Unidos, que a su vez se encargaría de las reclamaciones— tendría que formar parte de un acuerdo «integral» más amplio que abordara las sanciones y el bloqueo estadounidenses y que, además, permitiera un volumen de inversión estadounidense en Cuba que antes estaba prohibido, afirmó.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reveló la semana pasada que su Gobierno mantenía conversaciones directas con Estados Unidos. Después de que el New York Times informara de que funcionarios estadounidenses están presionando para derrocar a Díaz-Canel, Cuba rechazó de plano la posibilidad de que el papel del presidente cubano o el sistema político comunista sean objeto de negociación.
Tras la revolución, Cuba negoció acuerdos de indemnización a tanto alzado con países como Canadá, Suiza, el Reino Unido, España y Francia, pero Estados Unidos se negó a participar, planeando en su lugar derrocar al gobierno de Fidel Castro.
«Cuba firmó acuerdos a tanto alzado con los seis gobiernos cuyas propiedades fueron nacionalizadas en Cuba; todos ellos contaban con planes de indemnización y todos fueron indemnizados, a excepción de Estados Unidos», afirmó Cossio.
Según Fernández de Cossío, si Estados Unidos hubiera aceptado la indemnización en la década de 1960, los estudios indican que los pagos finales se habrían completado en la década de 1980. En la actualidad, el Gobierno cubano carece de las reservas necesarias para realizar pagos de indemnización de gran cuantía, pero con el levantamiento del embargo, el crecimiento económico podría generar ingresos que financiaran dicho acuerdo.
Cerca de 6.000 personas y empresas estadounidenses han presentado reclamaciones por propiedades nacionalizadas, según datos del Gobierno de Estados Unidos y estimaciones del sector recopiladas por Bloomberg. Con los intereses, se calcula que las reclamaciones certificadas ascienden ahora a un total aproximado de 9.000 millones de dólares.
La indemnización, añadió, no debería ser sólo en un sentido.
«Estamos dispuestos a sentarnos con Estados Unidos y debatir estas cuestiones; pero Cuba también tiene reclamaciones», declaró Cossio a Drop Site. «Creemos que el pueblo cubano y la nación cubana exigen, o merecen, ser indemnizados por los daños causados por el bloqueo económico, por la invasión, por el terrorismo, por los asesinatos y por las acciones violentas contra la economía».
El Departamento de Estado de EE. UU. no respondió a una solicitud de comentarios sobre las declaraciones de Cossío.

Una gasolinera cerrada en La Habana. (Foto: Ryan Grim)
El viceprimer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, anunció el lunes un amplio paquete de medidas para ampliar el papel económico de los cubanos residentes en el extranjero, que les permitiría ser propietarios e invertir en empresas privadas por primera vez desde la revolución, incluida la posibilidad de inversiones a gran escala de capital extranjero en sectores clave de la economía, así como la participación de los cubanos residentes en el extranjero en el sistema financiero nacional.
«No estamos hablando de negocios específicos. Las puertas de nuestro país están abiertas a la participación de la comunidad cubana residente en el extranjero», declaró Pérez en una entrevista al programa de noticias cubano Mesa Redonda.
Fernández do Cossío afirmó en su entrevista con Drop Site que el alcance de lo que ahora se ofrece supera con creces lo que ha sido posible en el pasado. Aunque es difícil imaginar a Costco o Starbucks en la isla, señaló que la libertad de movimiento político que se derivaría del levantamiento del embargo abriría nuevas posibilidades en términos de reformas económicas y políticas. El propio Trump registró hace tiempo la marca comercial «Trump Hotel Havana», según los registros del Gobierno cubano, y un nuevo acuerdo allanaría el camino para tal desarrollo.
Pérez, quien también ocupa el cargo de ministro de Comercio Exterior e Inversiones, señaló en sus declaraciones que Cuba estaba tomando medidas para reducir los trámites burocráticos relacionados con la inversión extranjera y añadió que los cubanos residentes en el extranjero también tendrían la oportunidad de invertir en proyectos de desarrollo y fondos en Cuba.
El funcionario afirmó que Cuba acogería con agrado la inversión de empresas estadounidenses, pero precisó que es la legislación estadounidense la que no lo permite.
«Sería necesario un paso muy audaz por parte del Gobierno de EE. UU. para reformar esa legislación y permitir que las empresas estadounidenses comercien libremente con Cuba e inviertan en nuestro país», dijo Pérez.
«El Gobierno de EE. UU., si quiere, puede hacer excepciones para que quien quiera invertir, ya sea de forma específica o en general, nunca tenga que acudir a los tribunales», declaró Cossío a Drop Site News.
Tanto Cossío como el viceprimer ministro cubano hicieron referencia a la Ley Helms-Burton, pieza clave de la legislación estadounidense que reforzó y codificó el bloqueo económico contra Cuba. Esta legislación permite a los ciudadanos estadounidenses, incluidos los cubanoamericanos, presentar demandas en los tribunales federales de EE. UU. contra cualquier empresa que «traficara» con propiedades confiscadas por el Gobierno cubano tras la revolución de 1959. Los jueces cubano-estadounidenses de Miami han interpretado la ley de forma extremadamente liberal, lo que ha frenado la inversión por temor a los litigios.
Al poner la compensación sobre la mesa en las conversaciones con EE. UU., Cuba busca calmar las preocupaciones de sectores de la comunidad de exiliados cubanos que podrían intentar sabotear un posible acuerdo amenazando con demandas. La oferta de paz de Cuba a los cubanos que viven en el extranjero concuerda con la reciente retórica del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha hablado en repetidas ocasiones de los cubanoamericanos que desean «regresar y ayudar» a su patria.

Apagón en La Habana, Cuba. (Foto: Ryan Grim)
Es probable que cualquier acuerdo diplomático entre Estados Unidos y Cuba se enfrente a una feroz oposición por parte de las facciones de exiliados de línea dura que anteponen el cambio de régimen a todo lo demás. Danny Valdés, de Cuban Americans for Cuba, una organización emergente creada para desafiar la narrativa de los exiliados de línea dura, declaró a Drop Site que espera que esta facción de la comunidad cubana intente «sabotear» cualquier avance diplomático.
«Mi experiencia con esta gente es que su prioridad número uno es la venganza contra el régimen», afirmó Valdés, quien creció con su familia cubana en Miami, un semillero de actividad contrarrevolucionaria radical y hogar de destacados defensores del cambio de régimen en el entorno de Trump.
El organizador y activista, que viajó a Cuba como parte de la «Caravana Nuestra América» para entregar ayuda humanitaria, afirmó que las conversaciones actuales que permitirían la inversión estadounidense se ajustarían, no obstante, a los objetivos de Estados Unidos para el país insular.
«Creo que es bastante obvio que el objetivo de Estados Unidos es construir un sector privado que también pueda competir por el poder político en el futuro», declaró Valdés.
Trump ha hablado de una «toma de control amistosa» de Cuba, mientras que Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE. UU., declaró recientemente ante los legisladores en una audiencia del Senado que el ejército no estaba planificando activamente un intento de invasión de Cuba. Valdés sostiene que, dado el atolladero en el que ya se encuentra EE. UU. con su agresión contra Irán, la opción militar en Cuba parece menos probable.
Cossío, por su parte, afirma que, a pesar de la tendencia de Trump a atacar a países en medio de las negociaciones, el Gobierno cubano no ve «ninguna alternativa» al diálogo directo con Estados Unidos. «Creemos que es la única forma en que podemos encontrar soluciones a los problemas entre Cuba y Estados Unidos; y creemos sinceramente que se pueden encontrar, no pensamos que nuestros dos países deban vivir para siempre en hostilidad», declaró Cossío a Drop Site.
En una muestra del reto al que se enfrentan los negociadores, el secretario de Estado Marco Rubio —defensor desde hace mucho tiempo de un cambio de régimen en Cuba— afirmó que las medidas económicas anunciadas el lunes eran insuficientes y sugirió que lo que el país necesitaba era «nuevos responsables».
Foto de portada: Ryan Grim entrevista al ministro adjunto de asuntos exteriores Carlos Fernández de Cossío.