Irán tacha las afirmaciones de Trump sobre conversaciones directas de «noticias falsas» destinadas a manipular los mercados

Jeremy Scahill y Murtaza Hussain, Drop Site News, 23 marzo 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Jeremy Scahill es periodista de Drop Site News y fue cofundador de The Intercept. Es reportero de investigación, corresponsal de guerra y autor de Dirty Wars: The World Is a Battlefield y Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army. Ha informado desde Afganistán, Iraq, Somalia, Yemen, Nigeria, la antigua Yugoslavia y otros lugares del mundo.

Murtaza Hussain es un periodista especializado en temas de seguridad nacional y política exterior. Sus trabajos se publican en CNN, BBC, MSNBC y otros medios de comunicación.

Hoy lunes, Irán ha desmentido rotundamente las afirmaciones del presidente Donald Trump de que Estados Unidos e Irán se encuentran en medio de negociaciones para poner fin a la guerra, y ha afirmado que no se están llevando a cabo conversaciones directas.

Trump afirmó el lunes a través de Truth Social que se habían mantenido «CONVERSACIONES POSITIVAS Y PRODUCTIVAS» con funcionarios iraníes durante los dos días anteriores, retractándose de su amenaza del sábado de destruir la infraestructura energética iraní si Irán no abría el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.

Irán desmintió inmediatamente sus afirmaciones. «Las noticias falsas tienen como objetivo manipular los mercados financieros y petroleros y escapar del atolladero en el que están atrapados Estados Unidos e Israel», escribió Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, en una publicación en X.

Un alto funcionario iraní confirmó a Drop Site que «no se han producido novedades» entre Washington y Teherán. El funcionario no estaba autorizado a hacer declaraciones públicas y habló bajo condición de anonimato. Según él, Estados Unidos ha seguido enviando mensajes a través de terceros países, pero Irán se ha limitado a reiterar su postura y no ha entablado ningún diálogo.

«No hay ninguna negociación en curso. La parte iraní simplemente les ha comunicado sus condiciones e incluso eso se ha hecho de forma indirecta», dijo el funcionario. Añadió que los funcionarios iraníes habían expresado previamente su postura sobre el fin de la guerra en términos generales a los países de la región que actúan como intermediarios, pero que «niegan rotundamente» las afirmaciones de que se hayan celebrado conversaciones entre funcionarios iraníes y estadounidenses.

Según el funcionario, las condiciones de Irán para poner fin a la guerra incluyen un alto el fuego simultáneo en Irán, el Líbano e Iraq. Irán ha afirmado sistemáticamente que no aceptará un alto el fuego similar al solicitado por Israel y Estados Unidos que puso fin a la «Guerra de los 12 días» en junio de 2025. Teherán ha sostenido que ese acuerdo se utilizó para ganar tiempo para otra guerra de Estados Unidos e Israel y que Irán sólo va a considerar un acuerdo integral.

Según el funcionario, la guerra ha creado una nueva dinámica en el enriquecimiento nuclear de Irán. «A la luz de las violaciones del derecho internacional por parte de Estados Unidos, así como de los numerosos ataques de Israel contra instalaciones nucleares, Irán formulará una nueva doctrina relativa a su industria nuclear», afirmó. «En virtud de esta doctrina, continuarán las actividades de enriquecimiento a los niveles necesarios para satisfacer las necesidades nacionales, ya sea de forma independiente o en cooperación con China y Rusia». Irán había insistido anteriormente en su derecho a enriquecer uranio en su territorio con fines de generación de energía e investigación médica.

Irán también quiere que se levanten las sanciones de EE. UU. sobre la obtención de armas y equipos defensivos. Los misiles balísticos iraníes, afirmó el funcionario, representan un elemento disuasorio contra futuras agresiones que Irán no va a abandonar. «Dada su naturaleza defensiva frente a Israel, este programa continuará sin cambios y con mayor intensidad en caso de un alto el fuego», dijo. «El programa de misiles no será objeto de negociación en ninguna posible ronda de conversaciones».

Irán también reclamaría una indemnización por los daños causados por Estados Unidos e Israel durante la guerra, añadió el funcionario.

El sábado, Trump emitió un comunicado en el que amenazaba con una escalada masiva de la guerra mediante ataques contra la infraestructura energética iraní: «Si Irán no ABRE TOTALMENTE, SIN AMENAZAS, el estrecho de Ormuz, en un plazo de 48 HORAS a partir de este preciso momento, EE. UU. atacará y arrasará sus diversas CENTRALES ELÉCTRICAS, ¡EMPIEZANDO POR LA MÁS GRANDE!».

El Gobierno iraní respondió rápidamente a Trump amenazando con atacar sistemáticamente las infraestructuras energéticas de Israel y de toda la región del golfo Pérsico en represalia; una medida que Irán sólo tomaría, según destacó el funcionario a Drop Site, como represalia por ataques estadounidenses o israelíes contra su propio suministro eléctrico. Ghalibaf, una figura destacada en el esfuerzo bélico iraní, escribió en X que, si Trump llevaba a cabo sus amenazas, las infraestructuras críticas y las instalaciones energéticas de todo Oriente Medio quedarían «irreversiblemente destruidas». El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica también respondió con su propia declaración dirigida a Trump, afirmando que, si se ejecutaban sus órdenes, «el estrecho de Ormuz se cerrará por completo y no se abrirá hasta que se reconstruyan nuestras centrales eléctricas destruidas».

Las declaraciones de Trump, en las que se retractaba de la amenaza energética «por un periodo de cinco días, sujeto al éxito de las reuniones y conversaciones en curso», provocaron un repunte inmediato en los mercados financieros, que se habían visto sumidos en el caos. La sensibilidad de Trump ante el impacto económico de su decisión de atacar Irán tres semanas antes y, en particular, ante las fluctuaciones del mercado, ha alimentado en Teherán la creencia de que sus declaraciones sobre la guerra tienen como objetivo preservar cínicamente la estabilidad económica a corto plazo.

«El hecho de que responda públicamente a la postura de Irán con un tuit tiene como único objetivo controlar los mercados financieros, nada más», declaró el funcionario iraní a Drop Site el lunes, poco después de que Trump hiciera sus comentarios. «Desde esta mañana hasta este momento, se han producido los ataques más intensos de Estados Unidos e Israel contra centros urbanos en Irán».

Teherán fue objeto de un intenso bombardeo el domingo por la noche, antes del anuncio de Trump, que incluyó ataques contra infraestructuras iraníes y un aparente asesinato dirigido contra un científico aeroespacial iraní, Said Shamghadari, quien, según se informa, fue asesinado en su casa junto con su familia.

Poco después de publicar en Truth Social, Trump hizo declaraciones aún más amplias en comentarios a los periodistas, afirmando que sus enviados, Jared Kushner y Steve Witkoff, habían mantenido conversaciones con Irán, y que «hemos tenido conversaciones muy intensas. El Sr. Witkoff y Kushner las mantuvieron. Se desarrollaron perfectamente». Añadió: «Diría que, si llevan eso a cabo, acabará con ese problema, con ese conflicto». Trump afirmó que había «puntos de acuerdo importantes» no sólo sobre el acceso al estrecho de Ormuz, sino también sobre el programa nuclear iraní y la guerra en general. El alto funcionario iraní declaró a Drop Site que esto era completamente falso.

Todas estas afirmaciones también han sido desmentidas oficialmente por el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. En un comunicado difundido por Mehr News, el Ministerio de Asuntos Exteriores declaró que había «rechazado las afirmaciones del presidente de EE. UU. de que se están manteniendo conversaciones con Irán». El comunicado también afirmaba que los comentarios de Trump se inscriben «en el marco de los esfuerzos por reducir los precios de la energía y ganar tiempo para poner en práctica sus planes militares».

Aunque negó que se estuvieran manteniendo conversaciones con Washington, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, afirmó que «se recibieron mensajes de EE. UU., enviados a través de países amigos para buscar conversaciones y poner fin a la guerra, y se respondió a ellos de acuerdo con los principios de Irán», según Press TV.

El alto funcionario declaró a Drop Site que los mensajes de EE. UU. presentados a Irán son «difíciles de evaluar, ya que han transmitido mensajes diferentes a cada uno de los países intermediarios». Añadió que EE. UU. ha «manifestado su disposición a detener las operaciones» en los mensajes transmitidos a Irán a través de terceros, pero señaló que parecen «dirigidos principalmente a tranquilizar a esos países y por ello no han sido tomados en serio por la parte iraní». En cuanto a las informaciones sobre una posible reunión que se celebraría en Islamabad, el alto funcionario declaró a Drop Site que «cada uno de los intermediarios está ansioso por que las conversaciones de alto el fuego se celebren en su propia capital. Pakistán no es una excepción».

En respuesta a una solicitud de comentarios sobre las desmentidas de Irán respecto a las afirmaciones de Trump, la Casa Blanca se remitió a unas declaraciones de Trump en las que insinuaba que Estados Unidos está manteniendo conversaciones secretas con un alto cargo iraní anónimo. «Estamos tratando con el hombre que, en mi opinión, es el más respetado y el líder», afirmó Trump, añadiendo que no revelará el nombre de dicha figura iraní porque «no quiero que lo maten».

La semana pasada, Drop Site informó de que Witkoff había enviado una serie de mensajes a Irán, incluidos algunos directamente al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, en un intento de reanudar las conversaciones, y que Teherán había ignorado sus mensajes. La Casa Blanca rápidamente dio una versión alternativa de los hechos, alegando que Irán le estaba suplicando que negociara.

Tres semanas después de que Estados Unidos e Israel iniciaran una guerra arbitraria contra Irán, las declaraciones diarias de Trump sobre cómo pretende asegurar un final victorioso para el conflicto han comenzado a parecerse al desmoronamiento de un líder que se hunde en un abismo psicológico. En una sola serie de comentarios el sábado, Trump osciló entre alardes de que la guerra ya se ha ganado, exigencias para seleccionar a los nuevos dirigentes de Irán, denuncias contra aliados y amenazas descabelladas de escalada —incluida la amenaza de atacar infraestructuras civiles críticas en Irán, lo que constituye un crimen de guerra—.

La guerra comenzó el 28 de febrero con una serie de atentados con bombas y asesinatos perpetrados por Israel y Estados Unidos, que, según se informa, tenían como objetivo, en parte, provocar un levantamiento y el colapso del Gobierno. Israel ha seguido adelante con una estrategia destinada a provocar un cambio de régimen o a sembrar el caos en Irán, mientras que la Administración Trump ha expresado cada vez más dudas sobre este resultado. Mientras tanto, la guerra se ha convertido en un conflicto regional, ya que el Gobierno iraní parece haber consolidado su poder al tiempo que sigue lanzando un flujo constante de drones y misiles balísticos contra Israel, Estados Unidos y los Estados árabes del Golfo que albergan bases militares estadounidenses.

Los ataques iraníes han continuado a pesar de las repetidas afirmaciones de Trump de que había «borrado a Irán del mapa» y de que el país estaba «muerto», cuando ahora el ejército iraní mantiene el control de facto del estrecho de Ormuz. Aunque periódicamente ha descartado el estrecho como algo «que no necesitamos», Trump también ha amenazado con represalias contra los países de la OTAN por negarse a ayudar en la campaña para restablecer el acceso a la estratégica vía marítima.

Tras levantar temporalmente las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní con la esperanza de estabilizar los mercados mundiales, el secretario del Tesoro, Scott Bessent —quien se ha convertido cada vez más en el rostro de un conflicto que JD Vance y Marco Rubio parecen cada vez más reacios a asumir— afirmó que la medida, que proporcionará una ganancia inesperada a Irán, en realidad consistía en «dar una lección a los iraníes» y «utilizar su propio petróleo en su contra».

A medida que la situación se ha prolongado, Trump se ha negado a descartar la posibilidad de una invasión terrestre de partes de Irán para recuperar el acceso al estrecho de Ormuz. El domingo, el senador Lindsey Graham también pidió a las tropas estadounidenses que tomaran por asalto la estratégica isla de Kharg —una importante terminal de exportación de petróleo iraní—, al tiempo que evocaba el espectro de la invasión de Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial, en la que murieron casi 7.000 soldados estadounidenses.

Durante el fin de semana, misiles balísticos lanzados por Irán alcanzaron las ciudades israelíes de Arad y Dimona —esta última sede de la principal instalación nuclear de Israel—. Las imágenes mostraron que los ataques, que Irán describió como una represalia directa por un ataque anterior contra su planta de enriquecimiento nuclear de Natanz, causaron una destrucción significativa en zonas residenciales. El Ministerio de Salud israelí informó de al menos 180 víctimas en ambas localidades y declaró un «incidente con víctimas masivas» tras el ataque.

Varios Estados del Golfo han endurecido aún más sus posturas frente a Irán. El ministro de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed, afirmó el domingo que el país «nunca se dejará chantajear por terroristas», en referencia a Irán, mientras que Arabia Saudí expulsó el sábado al agregado militar iraní y a cuatro miembros del personal de la embajada, declarándolos personas non gratas. En una declaración emitida el domingo, Anwar Gargash, asesor diplomático de alto rango del Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, fue aún más lejos al afirmar que los objetivos para poner fin al conflicto deben ir más allá de un alto el fuego y apuntar al desmantelamiento total de las capacidades militares iraníes, incluyendo «frenar la amenaza nuclear, los misiles, los drones y el acoso en los estrechos».

Cuando se le preguntó sobre la postura de los países del Golfo respecto al cambio de régimen en Irán, el alto funcionario respondió: «Lamentablemente, este es el deseo más sincero de los gobernantes de algunos de estos países. Sin embargo, son plenamente conscientes de la necesidad de tener paciencia y perseverancia, así como de la resiliencia de la parte iraní, y saben que se trata de una aspiración inalcanzable».

Foto de portada: El presidente Donald Trump habla con los periodistas antes de subir al Air Force One en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach el 23 de marzo de 2026 en West Palm Beach, Florida. (Roberto Schmidt/Getty Images)

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