Un niño pequeño de Gaza sale de la custodia israelí con heridas de «quemaduras de cigarrillo»

Maha Hussaini, Middle East Eye, 25 marzo 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Maha Nazih al-Hussaini es una periodista palestina, activista por los derechos humanos, directora de estrategias del Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos en Ginebra​ y miembro de la Red Marie Colvin de Mujeres Periodistas. Comenzó su carrera periodística cubriendo la campaña militar de Israel en la Franja de Gaza en julio de 2014.

Según informes médicos, un niño palestino de corta edad fue devuelto a sus abuelos tras pasar 10 horas detenido por las fuerzas israelíes en la Franja de Gaza con lo que parecen quemaduras de cigarrillo en los muslos.

Yawad Abu Nasar, de 21 meses, fue detenido junto a su padre, Osama Abu Nasar, de 25 años, en el centro de Gaza el 19 de marzo.

Según la familia, Osama había salido con su hijo alrededor de las 10 de la mañana para comprar dulces antes de la festividad musulmana del Eid al-Fitr.

Osama -que venía lidiando con un trauma grave tras perder su hogar, a su hijo nonato y su medio de vida durante la guerra- nunca regresó.

«Cuando se marchó, pareció dirigirse hacia el este en lugar de hacia el oeste», declaró el padre de Osama, Muhammed Husni Abu Nasar, a Middle East Eye.

«Los vecinos me llamaron y me dijeron: ‘Date prisa, tu hijo lleva a tu nieto a hombros y se dirige hacia el este’».

A unos 200 metros de la casa familiar en el campo de refugiados de Maghazi, las fuerzas israelíes están apostadas a lo largo de la llamada «Línea Amarilla», una demarcación militar establecida en virtud del alto el fuego de Gaza que marca el límite del control israelí y una zona prohibida donde los civiles corren el riesgo de recibir disparos.

Cuando Muhammed se apresuró a seguir a su hijo, los vecinos le dijeron que Osama ya había entrado en esa zona.

Osama, cuya casa había quedado destruida tras un bombardeo israelí, vivía con su mujer y su único hijo en la casa de su familia. En los últimos meses, su mujer se había quedado embarazada, pero perdió al bebé debido a las penurias de la guerra.

«Los vecinos me dijeron que los soldados israelíes no le dispararon, que sólo dispararon a su alrededor», afirmó Muhammed, de 53 años.

«Pobrecito, parecía no darse cuenta de lo que hacía, así que siguió caminando».

Manchas de sangre

Según testigos presenciales, un dron cuadricóptero israelí se acercó a Osama antes de que se le viera bajar a su hijo de los hombros, caminar hacia los soldados y quitarse la ropa.

«Se quitó toda la ropa, quedándose solo en calzoncillos. Se mantuvo completamente tranquilo y no mostró signos de agresividad», dijo Muhammed.

Tras enterarse de que su hijo había sido detenido, Muhammed acudió al Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en Deir al-Balah, y dejó su número de teléfono, pidiendo que le avisaran si ingresaban a su hijo y a su nieto.

Manchas de sangre en los pantalones de Yawad Abu Nasar tras su liberación (Moiz Salhi/MEE)

Unas diez horas más tarde, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) llamó para decir que tenían a su nieto.

«Me dijeron que fuera a la zona del mercado de Maghazi para que pudieran entregarme al niño. Me apresuré a ir allí con la madre del niño y encontré dos vehículos del CICR. Nos lo entregaron envuelto en una manta de emergencia», dijo Muhammed.

«Abrí la manta y vi manchas de sangre en sus pantalones. Pregunté de dónde procedía la sangre. La representante del CICR me dijo que su padre tenía una herida en el hombro y que era de su sangre».

El CICR confirmó a MEE que había recibido al niño de las autoridades israelíes y lo había reunido con su familia, pero señaló que no podía comentar sobre su estado físico o psicológico por motivos de privacidad.

«Nuestros equipos se pusieron en contacto con las autoridades israelíes. Y contactamos también con la familia del niño. Así que el jueves 19, un equipo del CICR salió de nuestras oficinas de Deir al-Balah para reunirse con las autoridades y el niño en el paso fronterizo de Kisufim, y luego transportamos al niño en nuestros vehículos de vuelta con su madre, en el centro de Gaza», dijo Patrick Griffiths, portavoz del CICR en Israel y los territorios palestinos ocupados.

Señales de tortura

Cuando llevaron al niño a casa, la familia intentó preguntarle qué había pasado, pero él solo podía decir «mam», una pronunciación entrecortada de la palabra árabe «dam», que significa sangre.

«Le preguntamos: ‘¿Quién te ha hecho esta herida?’ No supo responder. Cuando le preguntamos: ‘¿Dónde está papá?”, sólo dijo: ‘Se ha ido’. Eso fue todo lo que pudo decir. Pero cuando su madre lo abrazó, gritó y lloró», dijo Muhammed.

«Le quitó la ropa y encontró heridas en su cuerpo. Tenía quemaduras alrededor y detrás de las rodillas, así como otra herida causada por un clavo u objeto punzante, con orificios de entrada y salida».

El niño pasó la noche despierto y llorando. A la mañana siguiente, su familia lo llevó al hospital.

«Era el primer día del Eid, pero para nosotros ya no era Eid. Lo llevamos al hospital, donde dos médicos confirmaron que las lesiones no habían sido causadas por metralla u otra munición, sino que eran compatibles con signos de tortura y quemaduras de cigarrillo», dijo Muhammed.

MEE revisó las fotos de las lesiones del niño tomadas poco después de su ingreso en el hospital, que mostraban una herida profunda en la pantorrilla compatible con un objeto punzante, con puntos de entrada y salida, así como marcas compatibles con quemaduras de cigarrillo.

Los informes médicos revisados por MEE confirmaron que el niño presentaba «hinchazón en las rodillas» y «heridas alrededor de ambas rodillas, en su mayoría causadas por quemaduras de cigarrillos».

Muhammed cree que los soldados israelíes podrían haber malinterpretado el estado psicológico de Osama y que habían intentado presionarlo haciendo daño a su hijo. Según él, cuando esto no surtió efecto, liberaron al niño.

Un portavoz militar israelí rechazó las acusaciones de maltrato en un comunicado enviado a Middle East Eye.

«Las acusaciones de que las FDI maltrataron a un niño pequeño son totalmente infundadas y sirven a la propaganda de Hamás», afirmó el portavoz.

«Al contrario: el niño estaba siendo llevado por un miembro de Hamás a una zona peligrosa para utilizarlo como escudo humano. Una vez entregado a las tropas de las FDI, el niño recibió cuidados y estuvo bajo la supervisión total de un médico de las FDI y de tropas adicionales hasta que fue entregado a la Cruz Roja en la primera oportunidad. Las tropas actuaron para garantizar la seguridad del niño y le proporcionaron la atención médica necesaria».

Según la familia, el niño sufre fiebre alta, vómitos y llanto persistente desde su liberación.

«Se aferra constantemente a su madre y se niega a que lo dejen solo», dijo Muhammed.

Desde el acuerdo de alto el fuego de octubre, decenas de palestinos han sido asesinados, heridos o detenidos por las fuerzas israelíes cerca de la denominada «Línea Amarilla», que abarca alrededor del 60% del territorio de Gaza.

Muchos de los liberados han denunciado haber sido sometidos a torturas durante su detención.

Foto de portada: Yawad Abu Nasar, de 21 meses, sentado en el regazo de su abuela mientras ella sostiene una foto de su hijo, Osama, en un teléfono móvil en la Franja de Gaza, el 24 de marzo de 2026 (Moiz Salhi/MEE)

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