Los iraníes se preparan para el impacto de las amenazas de Trump de atacar más infraestructuras civiles

Corresponsal en Teherán, Drop Site News, 6 abril 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Corresponsal en Teherán que ha solicitado permanecer en el anonimato por razones de seguridad.

TEHERÁN—Al igual que muchos padres en Irán, Nariman, un profesor de 57 años, intenta proteger a su familia de la enormidad de una guerra que parece más cercana que nunca. El lunes, acordó con sus dos hijas que hicieran las maletas de inmediato y huyeran de Teherán hacia la relativa seguridad de la región norte del país, cerca del mar Caspio, donde los ataques estadounidenses e israelíes han sido, hasta ahora, menos frecuentes.

Nariman, que no quiso revelar su apellido por motivos de seguridad, tomó la difícil decisión de marcharse después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicara un ultimátum en TruthSocial el domingo: «El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual! Abran el puto estrecho, bastardos locos, o vivirán en el infierno. ¡YA VERÁN! Alabado sea Alá», escribió Trump.

En otra publicación, Trump añadió más tarde una fecha límite concreta: «Martes, 20:00 horas, hora del Este».

La mayoría de los iraníes no tienen acceso a Internet a nivel mundial debido a los cortes de conexión, pero las noticias circulan rápidamente a través de las plataformas de intranet nacionales. Nariman vio las últimas noticias y se dio cuenta de la magnitud de la amenaza.

«Me entró el pánico cuando vi eso. ¿Quiere ‘volarlo todo por los aires’ y ‘apropiarse del petróleo’? ¿Va a atacar los puentes?», declaró Nariman a Drop Site News por teléfono, con la voz temblorosa. «Tengo que poner a mi familia a salvo antes de que las cosas se pongan más feas». La familia está haciendo las maletas para prepararse para un largo viaje en coche hacia el norte, haciéndose a la idea del enorme tráfico que va a haber desde Teherán con todas las personas que han hecho un cálculo similar para huir de la capital ante la amenaza de Trump de una destrucción generalizada. No está claro cuándo volverán. Pero su coche está cargado con suficiente ropa y otros suministros para lo que podría ser un largo periodo lejos de casa.

Varios barrios de Teherán se han convertido en escenarios de devastación tras más de un mes de ataques aéreos israelíes y estadounidenses dirigidos contra los principales edificios públicos y zonas residenciales de la ciudad. El aterrador estruendo de los ataques aéreos se ha convertido en algo habitual en la vida de grandes ciudades como Teherán, Shiraz e Isfahán. Al menos 2.076 personas han muerto a causa de los ataques estadounidenses e israelíes desde que comenzó la guerra, según el Ministerio de Sanidad del país. Las cifras de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, un grupo de seguimiento financiado en parte por el Gobierno de EE. UU., sitúan el número de muertos en más de 3.500, incluidos 1.600 civiles y varios cientos de niños.

Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, a mediados de marzo ya había hasta 3,2 millones de iraníes desplazados internamente a causa del conflicto. Se cree que esa cifra ha aumentado considerablemente, ya que Estados Unidos e Israel han seguido lanzando intensos ataques contra centros urbanos del país.

La guerra contra las infraestructuras iraníes ya lleva semanas en marcha. La semana pasada, un importante puente que conectaba las ciudades de Karaj y Teherán fue destruido por los ataques aéreos estadounidenses. El ataque causó la muerte de al menos 8 personas y dejó decenas de heridos, incluyendo víctimas de ataques de «doble golpe» tras el bombardeo inicial que acabó con la vida de varios rescatistas. Trump publicó posteriormente imágenes del bombardeo en las redes sociales, afirmando que «queda mucho más por venir». Israel también ha llevado a cabo numerosos ataques contra objetivos siderúrgicos, petroquímicos y energéticos, así como contra empresas farmacéuticas y centros médicos por todo Irán, ataques destinados a destruir la importante base industrial del país y limitar su capacidad de recuperación tras un conflicto.

Las principales universidades y hospitales de Teherán y otras partes del país han sido alcanzados por ataques israelíes y estadounidenses, lo que ha suscitado el temor —incluso entre los iraníes opuestos al Gobierno— de que la guerra tenga como verdadero objetivo destruir a la sociedad iraní, en lugar de lograr su objetivo declarado de detener el programa nuclear iraní o reducir las capacidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. El domingo por la noche, ataques aéreos estadounidenses e israelíes tuvieron como objetivo la Universidad Tecnológica Sharif, una de las escuelas de ingeniería más famosas del país, en un ataque que provocó la condena no sólo del Gobierno, sino también de activistas antigubernamentales tanto dentro como fuera del país.

«Nos encontramos entre la espada y la pared: una República Islámica sedienta de venganza y un presidente desquiciado y belicista», afirmó Nariman. «Soy responsable de la seguridad de mi familia, no puedo dejar que vivan en peligro. No tengo más remedio que huir de Teherán».

Los recientes comentarios de Trump sobre la destrucción de centrales eléctricas y puentes iraníes se producen en medio de un flujo constante de declaraciones volátiles del presidente estadounidense sobre sus intenciones respecto a Irán y su pueblo. A estas alturas, muchos iraníes han detectado un patrón: Trump suele lanzar amenazas mientras los mercados están cerrados, para luego dar marcha atrás justo antes de que abran. Existe una esperanza generalizada de que su último ultimátum no sea más que otro farol.

Pero, debido a los recientes acontecimientos, para algunos la situación parece ahora diferente. Teherán se ha visto cada vez más afectada por los ataques estadounidenses e israelíes en las últimas semanas, a medida que las prioridades de los dos países pasan de las comisarías o las instalaciones militares en la periferia de la ciudad a lugares emblemáticos e infraestructuras conocidas por todos los residentes de Teherán.

El ataque al puente de Teherán-Karaj ha alarmado a muchos, que temen que huir de la ciudad pueda llegar a ser imposible si los ataques contra la infraestructura civil se intensifican, tal y como ha prometido Trump. Mientras que algunos, como Nariman y su familia, han tomado la carretera tras esta amenaza, otros, sin embargo, no tienen vía de escape, incluso a medida que se recrudece la guerra aérea contra la población civil iraní. Para quienes no tienen familia fuera de la capital ni medios para viajar, la única opción es esperar.

«Llevamos sentadas en nuestra habitación mirando fijamente el teléfono», dijo a Drop Site News Parisa, una estudiante universitaria de 21 años que vive con su compañera de piso en el centro de Teherán. «Mi compañera de piso es de un pequeño pueblo del sur de Irán y su ciudad está bajo bombardeos continuos; no hay forma de que podamos irnos. No tenemos coche y no tenemos ningún sitio donde refugiarnos. Sólo nos queda permanecer aquí y esperar que la fecha límite del martes sea otro farol de mercado».

«No estoy entrando en pánico porque podamos quedarnos sin electricidad. Estamos muy bien preparadas para eso», añadió. «Compramos comida enlatada y productos de higiene en los primeros días de la guerra, y desde entonces hemos ido reponiendo nuestras reservas».

Sin embargo, cuando se le preguntó qué le preocupaba, respondió: «La infraestructura. Se han dedicado tantos años y esfuerzos incontables a construir estas cosas para nosotros. Me temo que sufriremos un gran revés. Soy joven; no quiero pasar los próximos cinco o diez años de mi vida luchando sólo para poder darme una ducha caliente».

Se están llevando a cabo esfuerzos diplomáticos de última hora para evitar una mayor escalada. El lunes, tras una propuesta de alto el fuego temporal mediada por Pakistán, Irán reiteró sus propias exigencias de un acuerdo que establezca el fin definitivo de la guerra, a cambio de concesiones sobre su programa nuclear, por su parte, y del levantamiento de las sanciones y el reconocimiento de su capacidad para ejercer control sobre el estrecho de Ormuz por parte de EE. UU. Las conversaciones actuales no han dado lugar a ningún avance significativo hacia un acuerdo diplomático definitivo que pueda poner fin a la guerra antes de que la amenaza de Trump se haga efectiva.

Parisa, al igual que muchos de sus amigos, cree que es poco probable que se alcance una solución negociada, que los iraníes están preparados para una lucha a largo plazo y que debe mantener la moral alta mientras permanece en Teherán. Otros iraníes que están sopesando si huir o aguantar la guerra en casa están haciendo cálculos similares.

«Ya ni siquiera miro mis maletas», declaró Elnaz, una pintora de 34 años de Teherán, a Drop Site News. «Para huir, necesitas un destino y dinero para llegar allí. Sólo tengo mis pinceles y mis lienzos, eso es todo. Me quedo porque no tengo ningún otro sitio adónde ir».

Mientras muchos se centran en la fecha límite del martes fijada por Trump, Elnaz también se prepara para una guerra más larga. «La gente actúa como si el mundo se acabara o se reiniciara el miércoles por la mañana, pero esto no va a terminar en un fin de semana», dijo. «Viendo cómo se están agravando las cosas, creo que nos esperan uno o dos meses más así».

«Va a ser un proceso largo y lento», añadió, refiriéndose al desarrollo de la guerra. «Estamos aquí atrapadas, sin más opción que esperar».

Foto de portada: Un hombre se mueve por un edificio destruido en un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos el 6 de abril de 2026, en Teherán, Irán. (Majid Saeedi/Getty Images)

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