Una niña palestina de nueve años se marchó a la escuela y volvió en una mortaja

Maha Hussaini y y Hani Abu Rezeq, Middle East Eye, 10 abril 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Maha Nazih al-Hussaini es una periodista palestina, activista por los derechos humanos, directora de estrategias del Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos en Ginebra​ y miembro de la Red Marie Colvin de Mujeres Periodistas. Comenzó su carrera periodística cubriendo la campaña militar de Israel en la Franja de Gaza en julio de 2014.

Hani Abu Rezeq es un periodista afincado en Gaza, que se interesa por los problemas sociales de la juventud relacionados con la actualidad.

Ritaj Abdulrahman Rihan practicaba la resta de números de cuatro dígitos durante una clase de matemáticas en Beit Lahia, al norte de Gaza.

Su profesor les había dado un ejercicio y les pidió que lo resolvieran.

Ritaj anotó las preguntas, pero el espacio para sus respuestas quedó en blanco, manchado con su sangre.

La niña palestina de nueve años recibió un disparo en la cabeza por parte de las fuerzas israelíes apostadas en las cercanías mientras asistía a clase junto con otros 40 alumnos en la escuela Abu Ubaida Bin al-Jarrah el jueves.

Fue trasladada de urgencia al hospital, pero la declararon muerta antes de que sus padres pudieran despedirse de ella.

«Todos los días llevo a mi hija a la escuela para que aprenda como cualquier otro niño del mundo», declaró Abdulrahman, el padre de Ritaj, a Middle East Eye.

«Hoy, aproximadamente una hora después de dejarla en la escuela, recibí la noticia de que mi hija había muerto. Jamás esperé recibir la noticia de su muerte en un centro educativo. Fue un shock indescriptible».

La ​​familia vivía en una tienda de campaña improvisada después de que su casa fuera destruida en los ataques israelíes. A pesar de ello, insistieron en que Ritaj siguiera asistiendo a la escuela, caminando aproximadamente un kilómetro y medio para ir y volver de clase cada día.

Era su primera hija.

«Quería que aprendiera y que fuera a la escuela como cualquier otro niño del mundo. De hecho, tenemos otro hijo de cuatro años. Pero Ritaj fue nuestra primera hija, nuestra primera alegría», dijo Abdulrahman.

«Nos llenaba de contento que hubiera crecido lo suficiente y que, tras dos años de genocidio, siguiera viva y sana para poder llevar una mochila con sus cuadernos. Por fin había vuelto a la escuela. Era inteligente y le encantaba estudiar».

«Se suponía que era una zona segura»

Durante los dos últimos años, Ritaj no había podido ir a la escuela debido a los ataques a gran escala de Israel y al desplazamiento constante de su familia. Este fue el primer año escolar al que pudo asistir tras el acuerdo de alto el fuego.

Aunque las clases se imparten en edificios dañados o en tiendas de campaña improvisadas, su padre dijo que era mejor que dejarla sin educación por completo.

La escuela se encuentra en lo que se describe como una zona relativamente segura en el norte de Gaza, a unos 2 km de la llamada «Línea Amarilla» impuesta por Israel.

Esta línea divisoria fue impuesta unilateralmente y marcada por el ejército israelí dentro de la Franja de Gaza desde el alto el fuego negociado por Estados Unidos en octubre. Y designa amplias zonas del territorio como zonas de acceso restringido, impidiendo a los palestinos —bajo amenaza de uso de la fuerza letal— acceder a tierras al norte, sur y este.

Sin embargo, unidades de artillería y francotiradores israelíes apostados a lo largo de la «Línea Amarilla» abren fuego habitualmente contra barrios dentro de la supuesta zona segura.

«Se supone que la escuela está en una zona segura. No está cerca de la Línea Amarilla, y por eso nos sentimos lo suficientemente tranquilos como para enviarla allí a estudiar», dijo Ola, la madre de Rihan, a MEE.

«Esta mañana la vestí, le peiné y le até el cabello para ir a la escuela. Me la devolvieron muerta, con el rostro cubierto de sangre. Todavía no puedo asimilar la conmoción. Ritaj era alegre y amable. Nunca me dio problemas y siempre decía ‘sí, mamá’ a todo. Incluso ahora, estoy viendo su imagen ante mí. No puedo creer que se haya ido».

«Esto no es tinta, es la sangre de mi hija»

Junto con el cuerpo de Ritaj, le entregaron a Ola su cuaderno. Lo examinó detenidamente, buscando en qué estaba trabajando su hija antes de morir.

«Este es su cuaderno, y aquí está la lección que estaba estudiando hoy, pero que no pudo terminar. Estas son las páginas manchadas con la sangre de mi hija. Esto no es tinta; es la sangre de mi hija», dijo a MEE, sosteniendo las páginas manchadas de sangre.

«Este cuaderno es la mayor prueba de los crímenes de Israel contra nuestros hijos».

Las fuerzas israelíes han matado y herido a decenas de palestinos cerca de la «Línea Amarilla» o en zonas relativamente seguras adyacentes desde octubre de 2025, en continua violación del alto el fuego.

La frontera militar, a medida que se ha expandido gradualmente, ha ido invadiendo más territorio cada mes, desplazando a miles de residentes a quienes se les había permitido regresar a sus hogares en virtud del acuerdo de alto el fuego.

En varios casos, las fuerzas israelíes han arrasado las zonas bajo su control, bombardeando casas y edificios residenciales poco después.

«Fue un shock indescriptible porque nunca imaginamos perderla de esta manera, especialmente porque pensábamos que estábamos a salvo aquí. Ritaj era lo más preciado que tenía. Era una parte de mi alma», dijo Ola.

«Le habíamos comprado este vestido y estos zapatos para que pudiera usarlos en la boda de su tío la semana que viene. Estaba tan feliz y emocionada de poder usarlos». Pero nunca podrá hacerlo ya. Hoy regresó a mí envuelta en una mortaja.

Ola Rihan sostiene un vestido y unos zapatos que compró para la boda del tío de su hija antes de que la asesinaran (Hani Abu Rezeq/MEE).

Antes de Rihan, Ola ya había perdido a su madre, a su hermana, a los hijos de su hermana y a su tío a causa de los ataques de Israel.

«No queremos sufrir más pérdidas. Ha sido un golpe tras otro, estamos exhaustos», dijo.

«Nuestros hijos mueren constantemente. Incluso después de que por fin logran ir a la escuela. La ocupación quiere detener el proceso educativo. No quieren que una generación crezca educada y que sea competente».

Foto de portada: Ritaj Abdulrahman Rihan, de nueve años, murió a manos de las fuerzas israelíes cuando se encontraba en un aula en la ciudad de Gaza el 9 de abril de 2026 (Hani Abu Rezeq/MEE).

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