David Hearst, Imran Mulla y Simon Hooper, Middle East Eye, 1 agosto 2025
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

David Hearst es cofundador y redactor jefe de Middle East Eye, así como comentarista y conferenciante sobre la región y analista en temas de Arabia Saudí. Fue redactor jefe de asuntos exteriores en The Guardian y corresponsal en Rusia, Europa y Belfast. Con anterioridad, fue corresponsal en temas de educación para The Scotsman.

Imran Mulla es reportero político de Middle East Eye en el Reino Unido, donde cubre tanto la política exterior británica como la política nacional. Ha escrito para BBC Hindi, Conservative Home, The Critic y Varsity, entre otras publicaciones. Su primer libro, The Indian Caliphate: Exiled Ottomans and the Billionaire Prince, será publicado por Hurst en 2025.

Simon Hooper es un galardonado periodista que ha trabajado anteriormente para CNN y Al Jazeera. Fue nombrado Escritor Freelance del Año en los Premios de Medios Online de 2014.
Una importante investigación de Middle East Eye ha revelado detalles extraordinarios de una campaña de intimidación cada vez más intensa contra el fiscal jefe británico de la Corte Penal Internacional por su investigación sobre los presuntos crímenes de guerra israelíes.
La campaña ha incluido amenazas y advertencias dirigidas a Karim Khan por parte de figuras prominentes, colegas cercanos y amigos de la familia que han hablado en su contra, temores por la seguridad del fiscal provocados por un equipo del Mossad en La Haya y filtraciones a los medios de comunicación sobre acusaciones de agresión sexual.
Todo ello ha tenido lugar en el contexto de los esfuerzos de Khan por construir y llevar adelante un caso contra el primer ministro Benjamin Netanyahu y otros funcionarios israelíes por su conducta en la guerra contra Hamás en Gaza y por acelerar la expansión de los asentamientos israelíes y la violencia contra los palestinos en la Cisjordania ocupada ilegalmente.
El mes pasado, Middle East Eye reveló que Khan fue advertido en mayo de que, si no se retiraban las órdenes de detención emitidas el año pasado contra Netanyahu y su exministro de Defensa Yoav Gallant, él y la CPI serían destruidos.
La advertencia fue transmitida por Nicholas Kaufman, un abogado defensor británico-israelí del tribunal, durante una reunión con Khan y su esposa, Shyamala Alagendra, en un hotel de La Haya.
Kaufman le dijo a Khan que había hablado con el asesor legal de Netanyahu y que estaba «autorizado» para hacerle una propuesta que le permitiría «bajarse del árbol», según una nota de la reunión archivada en la CPI y a la que ha tenido acceso MEE.
En respuesta a las preguntas de MEE, Kaufman negó haber amenazado a Khan. Negó haber sido autorizado para hacer ninguna propuesta en nombre del Gobierno israelí y afirmó que había compartido con Khan sus opiniones personales sobre la situación en Palestina.
La reunión tuvo lugar menos de dos semanas antes de que se publicaran por primera vez las acusaciones de agresión sexual contra Khan, que él ha negado categóricamente, y cuando, según se informa, se estaba preparando para solicitar órdenes de detención contra más miembros del Gobierno israelí.
No se sugiere que exista alguna conexión entre la reunión entre Kaufman y Khan y la publicación de las acusaciones.

Nicholas Kaufman, fotografiado durante un proceso judicial en la CPI en 2024 (CPI/Flickr)
Khan cogió una baja poco después, tras fracasar un intento de suspenderlo, impulsado por un alto cargo de su propia oficina, y en medio de una investigación en curso de las Naciones Unidas sobre las acusaciones en su contra.
La intensa presión sobre el fiscal se había ido acumulando incluso antes de que Khan se convirtiera en objeto de las acusaciones, ahora ampliamente difundidas.
MEE puede revelar detalles sobre la correspondencia entre Khan y la denunciante, una empleada de la CPI, que parecen plantear dudas sobre algunas de las afirmaciones previamente publicadas sobre el caso en los medios de comunicación estadounidenses y británicos.
En respuesta a las preguntas de MEE, la denunciante afirmó que había cooperado plenamente con la investigación de la ONU y que no podía «responder a las preguntas planteadas ni corregir las inexactitudes» porque estaba sujeta a «obligaciones de confidencialidad e integridad profesional».
Khan se ha negado a comentar a MEE los asuntos planteados en este artículo.
La cronología de los acontecimientos revela que la presión sobre Khan comenzó a aumentar en abril de 2024, cuando se preparaba para solicitar las órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant, y de nuevo en octubre, antes de que los jueces emitieran las órdenes.
La situación se intensificó aún más este año, cuando se informó de que Khan estaba solicitando órdenes de detención contra más ministros israelíes, coincidiendo con nuevas filtraciones a los medios de comunicación sobre las acusaciones de agresión sexual.
MEE habló con fuentes conocedoras del asunto y revisó material que se considera relevante para la investigación de las acusaciones que está llevando a cabo actualmente la Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OSSI) de las Naciones Unidas.
La investigación de MEE revela lo siguiente:
– En abril de 2024, semanas antes de que Khan solicitara las órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant, el entonces ministro de Asuntos Exteriores británico, David Cameron, amenazó en privado a Khan con que el Reino Unido retiraría su financiación y se retiraría de la CPI si emitía órdenes de detención contra los líderes israelíes.
– En mayo de 2024, el senador republicano estadounidense Lindsey Graham amenazó a Khan con sanciones si solicitaba las órdenes de detención.
– Antes de que se presentaran las acusaciones, Khan había recibido un informe de seguridad que indicaba que el Mossad, la agencia de inteligencia israelí, estaba activo en La Haya y suponía una amenaza potencial para el fiscal.
– La mujer que acusaba a Khan de conducta sexual inapropiada escribió en mayo de 2024 en mensajes de texto a Khan que se estaban «jugando juegos» y que se estaba intentando convertirla en «un peón en un juego en el que no quiero participar». Dos investigaciones internas de la CPI sobre las acusaciones se cerraron después de que ella se negara a cooperar con ellas.
– La denunciante había solicitado y obtenido anteriormente la ayuda de Khan en otra denuncia contra un segundo alto funcionario de la CPI. Esto ocurrió durante el período en el que, según ella, Khan la había agredido sexualmente en repetidas ocasiones. Los investigadores no encontraron ninguna irregularidad por parte de la persona objeto de su denuncia.
– Thomas Lynch, asistente especial de Khan, a quien este encargó la coordinación con Israel en la investigación sobre Palestina, desempeñó un papel clave en la oficialización de las acusaciones contra Khan. Sin embargo, en privado, Lynch había expresado a la esposa de Khan sus propias dudas sobre las acusaciones y había dicho que el momento era sospechoso. En respuesta a las preguntas de MEE, Lynch calificó las acusaciones de este artículo como «falsas y engañosas».
– Una abogada de la CPI dijo a MEE que había un grupo de personas dentro del tribunal que no estaban de acuerdo con el enfoque de Khan y que estaban trabajando para desacreditarlo. Manifestó que en mayo de 2024 se le había preguntado si Khan se había comportado alguna vez de forma inapropiada con ella: «Les dije que él era la última persona de mi lista de hombres que haría algo así».
– Khan se reunió con Nicholas Kaufman, el abogado defensor británico-israelí, para discutir la investigación sobre Israel sólo dos semanas antes de que se viera obligado a tomarse una baja después de que se revelara públicamente que estaba siendo investigado por acusaciones de agresión sexual. Según una nota de la reunión archivada en la CPI, Kaufman le dijo a Khan que, si no retiraba las órdenes de detención contra Netanyahu o Gallant, «te destruirán a ti y destruirán al tribunal».
– Dos antiguos jueces de la CPI han declarado a MEE que les preocupa profundamente la forma en que se ha llevado a cabo la investigación de la OIOS (siglas en inglés de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU) sobre las acusaciones contra Khan, y se preguntan por qué se ha nombrado públicamente al fiscal como objeto de una denuncia y por qué es necesaria una investigación externa sobre su presunta conducta indebida.
Medidas hostiles
La campaña contra Khan se ha llevado a cabo en paralelo con las medidas punitivas y hostiles adoptadas contra la CPI por Estados Unidos, y las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra el fiscal jefe, que comenzaron como acusaciones de acoso, pero que posteriormente se convirtieron en acusaciones de agresión sexual.
Desde febrero, Khan ha sido sancionado por el Gobierno de Estados Unidos —que, al igual que Israel, no reconoce la jurisdicción de la CPI— por las órdenes de detención emitidas contra Netanyahu y Gallant.
El 19 de mayo, la CPI y la fiscalía emitieron un comunicado en el que anunciaban que Khan se tomaría una licencia hasta que concluyera la investigación de la OIOS.
El tribunal afirmó que la labor de la fiscalía continuaría bajo la dirección de los dos fiscales adjuntos.
El mes pasado, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a cuatro jueces del tribunal, a los que acusa de «acciones ilegítimas» contra Estados Unidos e Israel.
Este mes, un alto asesor jurídico del Departamento de Estado advirtió al órgano de supervisión del tribunal que «todas las opciones están sobre la mesa» si no se retiran las órdenes contra Netanyahu y Gallant.
No obstante, el 16 de julio, los jueces de la CPI rechazaron una solicitud de Israel para que se retiraran las órdenes en espera del resultado de la decisión del tribunal sobre una apelación israelí en curso que impugna su jurisdicción en el caso.
Una fuente en La Haya, con conocimiento del asunto y que habló bajo condición de anonimato, dijo a MEE: «Esto ha sido un intento no solo de destruir a Karim Khan, sino también a la Corte Penal Internacional, por parte de países que dicen apoyar el Estado de derecho internacional».
La fuente añadió que Khan había hecho todo «siguiendo las normas» al solicitar las órdenes judiciales.
«En todo caso, retrasó el proceso», dijo la fuente.
Después de que Khan fuera elegido fiscal jefe en 2021, elevó los criterios para solicitar órdenes judiciales con el fin de incluir una perspectiva realista de condena.
La investigación penal sobre los presuntos crímenes de guerra en los territorios palestinos ocupados había sido iniciada pocos meses antes de que Khan asumiera el cargo por su predecesora, Fatou Bensouda, exministra de Justicia de Gambia y actual embajadora de su país en Londres.
The Guardian reveló el año pasado que el Mossad había presionado y presuntamente amenazado a Bensouda en una campaña fallida de varios años para impedir que abriera la investigación, y que luego había puesto bajo vigilancia a su sucesor, Khan.
El 17 de noviembre de 2023, más de un mes después del ataque de Hamás contra Israel y del inicio del bombardeo israelí sobre Gaza, cinco Estados —Sudáfrica, Bangladés, Bolivia, Comoras y Yibuti— remitieron el caso de Palestina al fiscal.
Al mes siguiente, con su oficina bajo presión para dar una respuesta, Khan viajó a Israel y se reunió también con funcionarios palestinos en Ramala, en Cisjordania.

El fiscal jefe de la CPI, Karim Khan (izquierda), se reúne con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, en Ramala, en la Cisjordania ocupada, en diciembre de 2023 (AFP).
Visitó el kibutzim y el lugar donde se celebraba un festival de música, que fue atacado por Hamás el 7 de octubre de 2023. En Ramala, Khan se reunió con funcionarios, entre ellos el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, así como con «familias de víctimas palestinas», y escuchó «relatos personales de sus experiencias en Gaza y Cisjordania».
Khan se comprometió a que su oficina «intensificaría aún más sus esfuerzos para avanzar en sus investigaciones en relación con esta situación».
Tras decidir en enero de 2024 que había preparado los casos para las órdenes de detención, Khan tomó la inusual medida de convocar un panel legal independiente de abogados prominentes, entre ellos la abogada británico-libanesa Amal Clooney, para examinar el caso de Palestina.
Varios medios de comunicación han sugerido que Khan solicitó órdenes de detención el 20 de mayo de ese año para ganar apoyos en el contexto de las acusaciones contra él.
Sin embargo, la decisión del fiscal de solicitar las órdenes se tomó seis semanas antes de que se formularan las acusaciones, y la solicitud de las órdenes se presentó sólo después de que se hubiera abierto y cerrado la primera investigación interna sobre las acusaciones de acoso.
Según ha podido saber MEE, el amplio equipo de abogados e investigadores de Khan había decidido que estaban listos para solicitar las órdenes el 16 de marzo.
Pero hubo más pasos en el proceso. El 21 de marzo, Khan ordenó una comprobación de complementariedad para examinar si Israel estaba investigando los presuntos delitos y concluyó que no era así.
El 25 de marzo, Khan informó a la administración Biden en Washington de su decisión. Dos días después, acudió a la Casa Blanca para reunirse con Jake Sullivan, entonces asesor de seguridad nacional, y Brett McGurk, entonces coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para Oriente Medio y el Norte de África.
Una serie de amenazas
El 15 de abril, en Londres, el fiscal comunicó al ministro de Justicia británico, Alex Chalk, que solicitaría las órdenes judiciales. Khan había pedido reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores, David Cameron, pero este se encontraba fuera del país.
Cameron, ex primer ministro que había sido nombrado ministro de Asuntos Exteriores en noviembre de 2023, llamó por teléfono a Khan mientras este se encontraba en visita oficial en Venezuela el 23 de abril.
El mes pasado, MEE reveló los detalles de la llamada en base a las informaciones de varias fuentes, entre ellas antiguos empleados de la oficina de Khan conocedores de la conversación y que habían visto las actas de la reunión.
Cameron le dijo a Khan que solicitar órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant sería «como lanzar una bomba de hidrógeno».
Según las fuentes de MEE, el ministro de Asuntos Exteriores habló de forma agresiva y le gritó repetidamente a Khan.
Cameron amenazó con que, si la CPI emitía órdenes de detención contra los líderes israelíes, el Reino Unido «retiraría la financiación al tribunal y se retiraría del Estatuto de Roma».
Cameron no respondió a las solicitudes de comentarios de MEE. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico se negó a hacer comentarios.
Al día siguiente de la llamada con Cameron, doce senadores republicanos, entre ellos Marco Rubio, actual secretario de Estado de Donald Trump, escribieron una carta a Khan advirtiéndole: «Si te enfrentas a Israel, nosotros nos enfrentaremos a ti».
Amenazaron con que, si la CPI emitía órdenes de detención contra funcionarios israelíes, Estados Unidos «sancionaría a tus empleados y socios, y te prohibiría a ti y a tu familia la entrada en Estados Unidos».
El 25 de abril, el periodista británico Douglas Murray escribió en el New York Post que en los «próximos días» Khan solicitaría órdenes de detención contra funcionarios israelíes. Aún no se había hecho público que las órdenes eran inminentes.
Sin embargo, el proceso se retrasó aún más cuando el Gobierno israelí anunció el 28 de abril que permitiría a Khan visitar Israel y Gaza. Una visita de este tipo no tenía precedentes para el fiscal jefe de la CPI.
Thomas Lynch, asistente de Khan, le comunicó al fiscal que la visita seguía en pie, pero Khan insistió en obtener una carta oficial del Gobierno israelí que le diera permiso para visitar Gaza.
El 1 de mayo, Khan recibió otra amenaza significativa durante una conferencia telefónica con altos funcionarios de la CPI, el senador Lindsey Graham y un grupo bipartidista de senadores.

El senador Lindsey Graham le dijo a Khan que la CPI «se creó para África y matones como Putin, no para democracias como Israel» (AFP).
Según el material revisado por MEE, Graham le dijo a Khan que, si seguía adelante con las órdenes de detención, «más le valdría disparar él mismo a los rehenes» y «te sancionaremos».
Añadió que la CPI «se creó para África y matones como Putin, no para democracias como Israel».
Khan hizo referencia a este comentario en una entrevista en la CNN con Christiane Amanpour en el momento en que se emitieron las órdenes de detención, pero no reveló el nombre del funcionario estatal que lo había dicho.
El abogado británico Andrew Cayley, que supervisó la investigación de la CPI sobre Palestina, declaró recientemente al periódico The Observer que Graham «nos gritaba».
La oficina de Graham no respondió a la solicitud de comentarios de MEE.
En una declaración posterior, en la que afirmaba que las acusaciones de conducta indebida contra Khan, que para entonces ya eran públicas, habían ensombrecido moralmente su solicitud de órdenes de detención israelíes, Graham dijo que los senadores habían instado a Khan «a respetar el principio de complementariedad y a colaborar de buena fe con los funcionarios israelíes antes de tomar cualquier decisión sobre cómo proceder contra el Estado de Israel».
En la mañana del 2 de mayo de 2024, antes de que Khan tuviera conocimiento de las acusaciones en su contra, se reunió con Pieter-Jaap Aalbersberg, coordinador nacional neerlandés para la lucha contra el terrorismo y la seguridad (NCTV), cuya oficina es responsable de la seguridad en los Países Bajos, junto con el presidente, el vicepresidente y el secretario de la CPI.
El objetivo de la reunión era debatir la necesidad de reforzar urgentemente la seguridad de la CPI, así como la información que Khan había recibido de que el Mossad estaba activo en La Haya y suponía una amenaza potencial para la seguridad del fiscal y otras personas involucradas en el caso.
Un portavoz dijo que la NCTV no podía comentar ningún asunto relacionado con la seguridad de las personas.
En un informe de la NCTV sobre amenazas estatales, publicado el 17 de julio, se señalaba que Estados Unidos e Israel habían amenazado públicamente a la Corte y que Estados Unidos había impuesto sanciones a Khan debido a las órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant.
Advirtió de que nuevas medidas podrían dañar o paralizar las operaciones del tribunal, y señaló que tanto la CPI como la Corte Internacional de Justicia, que actualmente examina una denuncia de genocidio presentada contra Israel, eran «un objetivo atractivo para el espionaje y la influencia subversiva de un gran número de países».
El 8 de mayo, después de que el Mecanismo de Supervisión Interna (IOM, por sus siglas en inglés) de la CPI cerrara su investigación sobre las denuncias de acoso, Khan escribió a Saklaine Hederaly, entonces jefe del IOM, para informarle de la supuesta amenaza del Mossad.
Khan escribió: «El momento es especialmente preocupante, ya que coincide con una oleada de otras amenazas procedentes de diversas fuentes, algunas de las cuales son públicas y otras no».
Continuó diciendo: «Dado el factor de seguridad y la naturaleza de las amenazas… me gustaría que me aconsejara sobre cómo podemos gestionar los riesgos y amenazas de seguridad de una manera que no pueda considerarse una represalia. No hace falta decir, por supuesto, que no participaré en ningún acto de represalia contra ninguna persona relacionada con este asunto o cualquier otro».
El 19 de mayo, el día antes de que Thomas Lynch volara a Israel antes que Khan, la carta oficial de Israel aún no había llegado.
Khan canceló el viaje. Al día siguiente, en una declaración en vídeo, anunció que estaba solicitando órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant, así como contra los líderes de Hamás Yahya Sinwar, Ismail Haniyeh y Mohammed Deif —los tres asesinados actualmente por Israel— por presuntos crímenes de guerra.
Denuncias contra Khan
Cuando Khan anunció la solicitud de órdenes de detención, el propio órgano de investigación de la CPI, el IOM, ya había cerrado su primera investigación sobre las denuncias de acoso.
El 29 de abril del año pasado, uno de los colegas de Khan había planteado estas denuncias en una conversación privada con otras dos personas, una de las cuales era Lynch, asistente cercano de Khan.
Se lo comunicaron a Khan el 2 de mayo y Lynch remitió las acusaciones a la IOM a última hora del 3 de mayo, según el material revisado por MEE.
Pero la investigación se cerró el 7 de mayo después de que la mujer dijera que no quería cooperar.
Sin embargo, en octubre, una cuenta anónima en la plataforma de redes sociales X comenzó a difundir detalles de las acusaciones.
Según el Wall Street Journal, una fuente anónima envió información sobre las acusaciones a los periodistas en un correo electrónico que contenía los números de teléfono de la denunciante y de Lynch, junto a la palabra hebrea para teléfonos.
Las acusaciones, que según el Wall Street Journal procedían de un «informe de un denunciante», incluían que Khan «tocó sexualmente» a la denunciante, le metió la mano en el bolsillo y le exigió que le dejara entrar en su habitación de hotel durante la noche.
El 19 de octubre, el Mail on Sunday informó de que Paivi Kaukoranta, presidenta de la Asamblea de los Estados Partes (AEP), el órgano de supervisión de la CPI, había confirmado que se habían presentado las acusaciones.

Khan (centro) anuncia las solicitudes de órdenes de detención en abril de 2024, flanqueado por los abogados litigantes Brenda Hollis (izda.) y Andrew Cayley (dcha.) (CPI).
La IOM abrió entonces una segunda investigación. Pero esta también se cerró a los pocos días, después de que la denunciante volviera a decir que no cooperaría.
Poco después, la OIOS abrió una investigación externa a petición de Kaukoranta, la presidenta de la ASP.
En mayo de este año, el Wall Street Journal informó por primera vez sobre las acusaciones que estaba investigando la OIOS, que iban mucho más allá de las acusaciones de acoso denunciadas anteriormente.
Según se informó, la denunciante alegó que Khan la había agredido sexualmente en varias ocasiones, incluso en diversas misiones en el extranjero, así como en La Haya. Afirmó que los abusos comenzaron en marzo de 2023 y se prolongaron durante casi un año.
MEE puede revelar que, durante gran parte del periodo en el que la denunciante alega que Khan abusó de ella, esta colaboró con investigadores externos, con el apoyo de Khan, en otras denuncias de conducta indebida contra otro alto funcionario del tribunal.
En el verano de 2022, la denunciante de Khan alegó que este otro funcionario se había comportado de manera inapropiada con ella.
MEE ha sabido que Khan envió una carta al presidente de la ASP el 31 de agosto de 2022 en la que planteaba las preocupaciones de la denunciante en su nombre. Como resultado, en octubre se nombró a investigadores externos para examinar las acusaciones de la denunciante.
La investigación, en la que participó la denunciante, continuó hasta el 11 de diciembre de 2023. En esa fecha, los investigadores concluyeron que no había habido «ninguna conducta insatisfactoria» por parte del alto funcionario investigado.
Esto significa que varias de las ocasiones en las que se acusa a Khan de agredir a su colega ocurrieron durante el mismo período en el que ella participaba en esta investigación externa con el apoyo de Khan.
MEE entiende que la denunciante mantuvo relaciones amistosas tanto con Khan como con su esposa durante todo el período en el que, según ella, fue agredida regularmente por Khan.
Khan ha sido ampliamente acusado de presionar a la denunciante para que retirara sus acusaciones contra él.
Sin embargo, los mensajes de texto entre la denunciante y Khan después de que ella presentara las primeras acusaciones contra el fiscal, que se encuentran entre el material revisado por MEE, parecen poner en duda esta acusación.
La denunciante envió un mensaje a Khan durante una misión en el extranjero en abril de 2024, alrededor de las 4 de la madrugada, preguntándole si le gustaba el hotel en el que se alojaba. Ella terminó la conversación diciendo: «Envíame un mensaje cuando te levantes. Me alegro de volver a estar en misión contigo».
Esto ocurrió menos de una semana antes de que ella presentara por primera vez las acusaciones de acoso contra Khan.
El 6 de mayo de 2024, envió un mensaje de texto al fiscal para informarle de que la IOM se había puesto en contacto con ella después de que Lynch remitiera sus acusaciones a dicho organismo.
«Les dije que no tenía ningún interés en hablar», afirmó.
Khan respondió: «Siempre contarás con mi apoyo y mi confianza. Estoy aquí si necesitas hablar. O puedes acudir a Racine [Mamadou Racine Ly, asesor del fiscal] o a los adjuntos».
El 8 de mayo, la denunciante volvió a enviar un mensaje de texto a Khan.
Esta vez, dijo que no había cooperado con la IOM y que «no me gustan los dramas ni los juegos, no quiero tener nada que ver con eso».
Añadió: «Cada uno puede hacer lo que quiera. Yo no estoy jugando y no soy un peón».
Khan respondió que ella estaba «desempeñando un papel importante en la Fiscalía y en la CPI». Dijo que estaba de acuerdo en que «se estaban tramando juegos graves. Lo dejaré en eso».
El 14 de mayo, la denunciante volvió a enviar un mensaje de texto a Khan, diciendo que sentía que los investigadores «estaban tratando de ponerme entre la espada y la pared, y no me gusta que me presionen».
Añadió que era «como si el suelo se moviera bajo mis pies y no pudiera encontrar dónde ponerlos», y que se sentía como un «peón en un juego en el que no quiero participar».
En su respuesta, Khan le dijo: «Por supuesto, eres libre de hacer lo que creas conveniente y nosotros tenemos nuestros procedimientos… Si también necesitas tiempo para descansar, recuperarte y cuidarte, ten por seguro que lo tienes».
Meses más tarde, el 17 de octubre, la denunciante llamó por teléfono a Khan. Para entonces, las acusaciones que había hecho en abril circulaban por Internet.
Khan le preguntó varias veces si estaba grabando la llamada. Ella negó que lo estuviera haciendo.
La grabación de esa llamada, que duró más de una hora, también se encuentra entre el material revisado por MEE que se considera relevante para la investigación de la OIOS.
En la grabación, ella no hizo ninguna acusación contra Khan. La mujer sugirió que ella debería tomarse una licencia sin sueldo o dimitir y que debería «desaparecer y marcharse discretamente».
Khan la instó a no hacerlo. Le aconsejó que se tomara la baja por enfermedad remunerada a la que tenía derecho.
Se oye a Khan instarla a que no se dejara presionar por nadie «para hacer algo… o para no hacer algo».
«Si esta especulación en el periódico de que irás al presidente de la ASP y pedirás una investigación es correcta, OK», dijo Khan.
«Entonces habrá una investigación y esa es tu elección.
«Y si no quieres hacerlo, nadie puede obligarte. Y, de nuevo, esa es tu elección».
Le aconsejó que no tomara «decisiones precipitadas» y le preguntó si se sentía presionada.
«Si te refieres a una persona en concreto», respondió ella, «no, pero me siento presionada por la situación».
Más adelante en la conversación, Khan le preguntó si tenía intención de presentar una denuncia ante la ASP. Dijo que alguien había hablado «aparentemente en su nombre» sugiriendo que ella quería otra investigación.
«No, pero ¿quién podría ser? Porque ni siquiera estoy hablando con alguien», respondió ella.
Alguien estaba «creando problemas», comentó Khan.
Reiteró que la denunciante tenía «todos los derechos a hacer todo lo que quisiera», pero dijo que una opción sería escribir al presidente de la ASP para reafirmar que no tenía intención de presentar ninguna denuncia.
«Estas son cosas que te incumben, pero son cosas que debes hacer en el momento en que te sientas capaz de hacerlas», dijo.
Siete veces durante la llamada, Khan insta a la denunciante a «mejorar». Ocho veces le dice: «Cuídate». Y nueve veces le aconseja: «Tómate tu tiempo».
MEE envió una extensa lista de preguntas a la denunciante que abarcaba asuntos como su denuncia contra Khan, la denuncia que había presentado con el apoyo de Khan contra otro funcionario de la CPI, su amistad con Khan y su esposa, y los comentarios que había hecho en los mensajes y en la llamada telefónica a Khan.
Ella dijo: «Como miembro del personal de la Corte Penal Internacional, estoy sujeta a obligaciones de confidencialidad e integridad profesional, por lo que no puedo responder a las preguntas planteadas ni corregir las inexactitudes que contienen».
Sin embargo, dijo: «Rechazo categóricamente las insinuaciones y caracterizaciones selectivas presentadas, que son muy inexactas, difamatorias y claramente destinadas a desacreditarme personalmente».
Afirmó que había cooperado plenamente con la investigación de la ONU y que había cumplido con «todas las obligaciones legales e institucionales».
Negó cualquier vínculo entre su denuncia contra Khan y la investigación del fiscal sobre Israel, y afirmó que no estaba afiliada a ningún Estado ni actor externo, ni actuaba en nombre de ellos.
Ella dijo: «Sigo apoyando todas las investigaciones bajo la jurisdicción de la Corte, como siempre lo he hecho. Mi denuncia no tiene nada que ver con la investigación de la Corte sobre Palestina. Dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo, y una no tiene absolutamente ninguna relación con la otra».
Dijo que los acontecimientos del último año habían sido «profundamente dolorosos y personalmente destructivos» y habían afectado significativamente su salud y bienestar.
Ella dijo: «Me gustaría destacar que todo lo que ha sucedido durante el último año ha sido profundamente doloroso y destructivo a nivel personal. No he obtenido ningún beneficio de estos acontecimientos. Solo he perdido».
«Una amistad muy estrecha»
MEE también puede revelar el papel clave que desempeñó en el proceso Thomas Lynch, asesor jurídico principal de la CPI y amigo y colega desde hace mucho tiempo de Khan y su esposa.
Lynch conoce a Alagendra desde hace más de 25 años. Fuentes cercanas a ambos dijeron a MEE que «comparten una larga historia de amistad muy estrecha».
Khan había encargado a Lynch, que trabajaba en su oficina como asistente especial, que se pusiera en contacto con Israel para la investigación sobre Palestina.
El 3 de diciembre de 2023, al final de su viaje a Israel y Cisjordania, Khan redactó un comunicado de prensa antes de embarcar en un vuelo a Nueva York.
Pero mientras Khan estaba en el aire, Lynch mostró el borrador del comunicado a funcionarios israelíes. A continuación, realizó importantes revisiones y lo publicó antes de que Khan aterrizara, según fuentes y material revisado por MEE.
El comunicado era radicalmente diferente del borrador de Khan y de su habitual lenguaje neutral, y desencadenó acusaciones generalizadas de parcialidad a favor de Israel.
Calificaba a Hamás de «organización terrorista» y utilizaba un lenguaje emotivo, describiendo los ataques del 7 de octubre en el sur de Israel como «crímenes que conmocionan la conciencia de la humanidad».
Esa retórica no se utilizó para describir la violencia infligida por las fuerzas israelíes a los palestinos en Gaza.
Antiguos empleados de la fiscalía recordaron que Khan se enfureció porque el comunicado había sido editado y publicado sin su conocimiento e inicialmente le dijo a Lynch que debía ser retirado.
Según el material revisado por MEE, Lynch pidió ayuda a Alagendra para persuadir a su marido de que no retirara la declaración y al día siguiente le agradeció su ayuda. Khan no estaba contento con que Lynch hubiera involucrado a su esposa en el asunto.
Cuando se le preguntó sobre este episodio y otros asuntos planteados en este artículo, Lynch respondió a MEE: «Como usted sabe, hay una investigación confidencial en curso sobre este asunto que limita mi derecho a responder».
Afirmó que las preguntas que le formuló MEE eran «falsas y engañosas», sin ofrecer más aclaraciones.
En privado, Lynch se opuso a la decisión de Khan de solicitar las órdenes judiciales contra Netanyahu y Gallant y le dijo a Alagendra el 20 de abril de 2024 que hacerlo tendría «graves repercusiones».
En un acto celebrado en La Haya, Lynch le dijo a Alagendra que la decisión de Khan de solicitar las órdenes judiciales no era acertada. Afirmó que había «otras formas de proceder» y describió el caso de Palestina como «el expediente más difícil que he tramitado nunca».
El 3 de mayo, Lynch convenció a Khan para que retrasara la solicitud de las órdenes judiciales porque Israel había aceptado permitir que el fiscal visitara Gaza.
Pero, a pesar de las numerosas garantías verbales de que el viaje se llevaría a cabo, la carta prometida por el Gobierno israelí en la que se le concedía el acceso nunca llegó a materializarse.
Calendario de los principales hechos acaecidos en la CPI

Lynch también desempeñó un papel importante en el proceso por el que Khan se vio obligado a tomarse una licencia.
Lynch inició la investigación inicial de la IOM sobre las acusaciones de acoso contra Khan en mayo de 2024, después de que Khan le dijera que siguiera los procedimientos establecidos.
El 4 de mayo, justo después de que se iniciara la investigación, Alagendra se reunió con Lynch. Según el material revisado por MEE, Lynch expresó en privado sus propias dudas sobre las acusaciones y dijo que el momento en que se produjeron era «sospechoso».
El Wall Street Journal informó el mes pasado que Lynch declaró ante los investigadores de la ONU que Alagendra lo había intimidado durante la reunión y le había dicho que había oído que Lynch mantenía una «relación inapropiada» con una compañera de trabajo.
«En ese momento, empecé a considerar sus comentarios como una amenaza y me sentí muy incómodo», afirmó Lynch, según la declaración publicada.
Alagendra negó categóricamente las acusaciones de Lynch. «Seamos sinceros: dudo mucho que incluso Tom [Lynch] crea realmente que le amenacé. Es una narrativa conveniente, pero no creíble», afirmó.
Tras la publicación en mayo de este año de las acusaciones de agresión sexual contra Khan, Lynch se dirigió a la presidencia de la CPI con el fin de que se suspendiera al fiscal.
Lynch instó a la presidencia a iniciar un proceso por el que los Estados miembros de la CPI pudieran votar la suspensión formal de Khan.
Cuando este intento fracasó, Lynch se dirigió a los dos adjuntos y les instó a presentar el mismo caso a la presidencia.
Esto se produjo tras la filtración de informes que indicaban que Khan se disponía a solicitar órdenes de detención contra más funcionarios israelíes.
Fue en medio de esta agitación interna, cuando se tomó la decisión de que Khan se retirara en excedencia mientras continuaba la investigación.
En una declaración realizada en ese momento, los abogados de Khan afirmaron: «Nuestro cliente ha decidido tomarse un periodo de excedencia, entre otras cosas porque la atención mediática, tremendamente inexacta y especulativa, sobre este asunto le está impidiendo centrarse adecuadamente en su trabajo. Nuestro cliente sigue siendo el fiscal, no ha dimitido y no tiene intención de hacerlo».
Algunos miembros de la CPI reconocen que la gestión de Khan de la investigación sobre Palestina, y en particular su persecución de altos funcionarios israelíes, ha sido un tema controvertido dentro de los recintos de la Corte y de la estrechamente entrelazada comunidad jurídica internacional de La Haya.
Los críticos dentro del sistema sugieren que Khan debería haber ido a por objetivos de menor nivel y cuestionan si se ha apoyado demasiado en pruebas de fuentes abiertas, en lugar de en testigos internos dispuestos a prestar testimonio, para construir su caso.
Una abogada de la CPI, que anteriormente había trabajado en estrecha colaboración con Khan, declaró a MEE: «Hay todo un grupo de personas dentro de la CPI que trabajaban en contra de Karim Khan y que querían encontrar algo contra él mucho antes de que su equipo iniciara el proceso de solicitud de órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant».
Afirmó que en mayo de 2024 alguien se puso en contacto con ella para preguntarle si Khan se había comportado alguna vez de forma inapropiada con ella.
«Les dije que él es la última persona de mi lista de hombres que haría eso. Trabajé estrechamente con él y nunca tuve la más mínima sensación de que fuera a hacer algo así».
La abogada afirmó que el desacuerdo de Lynch con Khan sobre el caso era de dominio público dentro del tribunal. Según ella, ambos habían adoptado posturas diferentes ya en octubre de 2023.
«Lynch dijo abiertamente a la gente del tribunal que perseguir a Israel, y en particular a sus líderes, sería una mala idea porque el tribunal podría perder a sus donantes e Israel tiene derecho a defenderse. Tengo entendido que su desacuerdo fue creciendo en 2024 y ello era bastante evidente en el tribunal».
La reunión en el hotel
La noche del 1 de mayo, solo dos semanas antes de que se produjeran los acontecimientos que llevaron a Khan a dimitir y a tomarse una excedencia, el fiscal se sentó con su esposa y otro viejo amigo y compañero abogado en una mesa del restaurante del Hotel des Indes de La Haya.

El Hotel Des Indes de La Haya el 13 de octubre de 2017 (Wikimedia Commons)
Nicholas Kaufman es un abogado defensor de la Corte Penal Internacional (CPI) cuyo trabajo actual incluye la representación de Rodrigo Duterte, expresidente de Filipinas, quien actualmente se enfrenta a un juicio por crímenes contra la humanidad por la muerte de miles de personas durante su llamada «guerra contra las drogas».
Según una nota de la reunión archivada en la CPI y a la que ha tenido acceso MEE, Kaufman había enviado un mensaje a Khan unos días antes para proponerle una reunión con el fin de discutir lo que describió como «una visión de la mentalidad israelí con respecto al estado actual del litigio».
Kaufman le dijo a Khan que había sido contactado por un periodista del Wall Street Journal. Afirmó que se había negado a cooperar con él, pero que había hablado extensamente sobre Palestina porque el reportero había oído que él era asesor de Gallant.
Kaufman dijo que no le interesaba discutir «las escandalosas acusaciones que la gente plantea» y se compadeció de Khan por haber tenido que «lidiar con las serpientes que se esconden en su propia oficina».
El día antes de la reunión, Kaufman volvió a enviar un mensaje a Khan para decirle que había hablado con Roy Schondorf, asesor jurídico de Netanyahu.
Según la nota de la reunión, Kaufman le dijo a Khan que debería haber ido a por «sospechosos de menor rango» y afirmó que, al imputar a Netanyahu y Gallant, había «imputado básicamente a Israel».
Una vez más, le dijo a Khan que había hablado con Schondorf y luego le indicó que tenía una propuesta que, según él, estaba «autorizado» a hacer: una forma, según la nota, permitiera a Khan «bajar del árbol».
Khan, sugirió Kaufman, debería reclasificar las órdenes de detención como confidenciales. Esto permitiría a Israel impugnarlas en privado.
Khan preguntó a Kaufman por qué Israel no «procedía con la complementariedad», lo que implicaría investigar los presuntos crímenes de guerra en los tribunales nacionales israelíes.
Kaufman dijo que eso era imposible, pero sugirió a Khan que podía aportar pruebas para un «proceso no penal y no investigativo».
Sin embargo, Kaufman advirtió que todas las opciones quedarían «fuera de discusión» si se descubría que Khan había solicitado nuevas órdenes contra funcionarios israelíes o si no se retiraban las órdenes contra Netanyahu y Gallant.
Según la nota, Kaufman le dijo a Khan: «Te destruirán a ti y destruirán a la Corte».
La nota registra que, tras la reunión, la esposa de Khan le dijo: «Eso fue una clara amenaza». Khan estuvo de acuerdo.
En respuesta a las preguntas de MEE, Kaufman dijo: «No hubo absolutamente ninguna amenaza».
Y declaró a MEE: «Como amigos, nos conocíamos desde hacía años, así que me sentí libre de expresarle mi opinión personal sobre la situación de Palestina y el caso contra los funcionarios israelíes, que, en mi opinión, había desacreditado gravemente al tribunal».
Kaufman confirmó que había hablado con Schondorf antes de reunirse con Khan, pero dijo que los dos hombres «chismorrean con frecuencia sobre la CPI». Afirmó que no está asesorando a Gallant.
Kaufman dijo a MEE: «No niego que le dije al Sr. Khan que debería buscar una forma de salir de sus errores. No estoy autorizado a hacer ninguna propuesta en nombre del Gobierno israelí, ni lo hice».
Ni la oficina de Netanyahu ni Schondorf respondieron a la solicitud de comentarios de MEE.
En la actualidad, el progreso y la dirección futura de la investigación de la CPI sobre los presuntos crímenes de guerra israelíes recae en los adjuntos de Khan, a la espera del resultado de la investigación de la OIOS.
El 27 de mayo, el Wall Street Journal informó de que, justo antes de tomarse la licencia, el fiscal se había estado preparando para solicitar nuevas órdenes de detención contra Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, los principales aliados de extrema derecha de Netanyahu en su gobierno de coalición, por su papel en la expansión de los asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada.
Ya no se sabe si esas solicitudes se han presentado o no, después de que el tribunal ordenara recientemente que no se pueden hacer públicas más órdenes de detención.
Según el Wall Street Journal: «Algunos funcionarios y expertos jurídicos dudan de que el tribunal siga adelante sin un fiscal jefe en el cargo, dados los riesgos políticos que podría acarrear tal procesamiento».
Pero la presión sobre la fiscalía y el propio tribunal no ha dejado de aumentar.
Kaufman afirmó en un podcast el 8 de junio que las recientes sanciones de Estados Unidos a cuatro jueces de la CPI «tienen por objeto fomentar la retirada de las órdenes de detención contra el primer ministro Netanyahu y el exministro de Defensa Gallant».
Kaufman añadió: «En consecuencia, la mayoría de los comentaristas creen que el hecho de sancionar a los jueces es una salva de advertencia, por así decirlo, antes de sancionar a los fiscales adjuntos que ahora han sustituido a Karim Khan, quien se ha tomado una licencia voluntaria debido a las acusaciones de conducta sexual inapropiada».
Desde que fue sancionado por Estados Unidos en febrero, a Khan le han revocado el visado estadounidense y a su esposa e hijos se les ha prohibido viajar al país. También le han congelado sus cuentas bancarias y le han cancelado sus tarjetas de crédito en el Reino Unido.
Aún no está claro cuándo concluirá la investigación de la OIOS sobre la denuncia contra Khan.
Al ser contactada para hacer comentarios, la Presidencia de la ASP (siglas en inglés de Asamblea de Estados-Parte de la CPI) remitió a MEE a sus declaraciones públicas y dijo que los resultados de la investigación se «tratarían de manera transparente una vez que la investigación haya concluido».
En una declaración del 24 de junio, la Presidencia de la ASP dijo que el informe de la investigación, una vez recibido, sería evaluado por un panel externo de expertos judiciales. Afirmó que el trabajo del panel, que informaría sobre «la consideración de los siguientes pasos adecuados», se llevaría a cabo de forma «confidencial».
Sin embargo, un antiguo juez de la CPI declaró a MEE que estaba «profundamente perturbado, incluso escandalizado, por la forma en que parecía desarrollarse el proceso contra Karim Khan».
En una declaración a MEE, Cuno Tarfusser, que prestó servicio en la Corte entre 2009 y 2019, afirmó que creía que Khan estaba pagando un precio por su «independencia y honestidad intelectual, junto con su impermeabilidad a las presiones externas».
Otro exjuez de la CPI, que habló bajo condición de anonimato, también dijo que le preocupaba gravemente la forma en que Khan había sido nombrado sujeto de una denuncia, en aparente violación de su derecho a la privacidad, y la falta de garantías procesales, lo que, según él, había llevado la investigación a un «terreno pantanoso».
Pidió que la investigación examinara las preocupaciones sobre la injerencia en la labor de la fiscalía, así como la denuncia contra Khan.
Mientras tanto, la CPI se encuentra en una posición precaria.
En una nueva amenaza al tribunal el mes pasado, el asesor jurídico del Departamento de Estado de EE. UU., Reed Rubinstein, advirtió de que «todas las opciones siguen sobre la mesa» a menos que se retiren todas las órdenes de detención y la investigación sobre los presuntos crímenes de guerra israelíes.
«Israel necesitaba quitarse de en medio a Karim antes de que solicitara las próximas órdenes», dijo a MEE una fuente de La Haya que conoce a Khan. «Ahora, cualquiera que se atreva a hablar en su nombre será considerado cómplice de violencia sexual. Está claro que hay una campaña para que se retire la orden contra Netanyahu. Si la campaña tiene éxito, supondrá la destrucción de la Corte Penal Internacional. Y será el fin del orden basado en las normas».
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