No aparten la mirada de Palestina

Kathy Kelly, CounterPunch.org, 17 septiembre 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Kathy Kelly (kathy@worldbeyondwar.org), presidenta de la junta directiva de World BEYOND War, coordinó el Merchants of Death War Crimes Tribunal (Tribunal de Crímenes de Guerra de los Mercaderes de la Muerte) de noviembre de 2023. Es autora de “Other Lands Have Dreams”, publicado por CounterPunch/AK Press

Tras gastar millones de dólares en redecorar la Casa Blanca y transformar los monumentos de Washington D. C., el presidente Trump aprobó, el 15 de septiembre de 2026, una venta adicional de 2.800 millones de dólares en bombas pesadas a Israel, que incluye 40.000 bombas de una tonelada, 20.000 bombas de 900 kilos y 20.000 ojivas penetrantes para destruir búnkeres. Israel ha utilizado estas bombas para destruir hogares, familias e infraestructuras cruciales en Gaza, Cisjordania y el Líbano.

Este último paquete de armas de EE. UU. repondrá el arsenal de bombas de Israel que las organizaciones de derechos humanos han condenado tras documentar su uso durante los últimos dos años y medio para matar, mutilar, causar duelo y desplazar por la fuerza a los palestinos. Los supervivientes, cuyas casas han quedado reducidas a escombros, viven ahora en refugios improvisados, como tiendas de campaña precarias, mientras Israel sigue restringiendo el envío de suministros que podrían proteger a los habitantes de Gaza de las inclemencias del tiempo, las enfermedades, las plagas de roedores e insectos y otras penurias derivadas del desplazamiento.

En junio de 2026, el Consejo Noruego para los Refugiados estimó que 170.000 hogares de Gaza, lo que equivale a casi un millón de personas, vivían en tiendas de campaña. «Otros 5.000 hogares duermen al aire libre», informaron, «mientras que 52.000 hogares viven en refugios superpoblados». A medida que los habitantes de Gaza se adentran en los meses lluviosos y fríos del invierno, siguen careciendo de artículos de emergencia para los refugios. Necesitan lonas de plástico, madera contrachapada y cuerda. La guerra genocida y el asedio agravan la crisis a la que se enfrentan, mientras los israelíes continúan destruyendo hogares y refugios en Gaza e imponiendo restricciones que impiden la llegada de la ayuda humanitaria que tan desesperadamente se necesita.

Durante los últimos dos años, los miembros de la coalición Global Solidarity for Peace in Palestine han celebrado reuniones semanales online con palestinos que viven en Cisjordania. E Informan a nuestro comité de coordinación sobre sus experiencias en medio del genocidio israelí contra los palestinos, que sigue en curso con el apoyo de EE. UU. Hablan con angustia de cómo la población de Cisjordania y Gaza sufre persecución, restricciones de movimiento, hambre, atención médica insuficiente, robo de tierras, contaminación y un alarmante aumento de los ataques tipo pogromo por parte de los ilegales colonos, que a menudo cuentan con la ayuda de las fuerzas militares y policiales israelíes.

Nuestros miembros palestinos de la coalición que viven en Cisjordania anhelan tender una mano a las personas atrapadas en Gaza. Recientemente han planteado el dilema de los niños de Gaza que ya han perdido años de educación. Muchos viven en miserables campamentos de tiendas de campaña, carecen de alimentos y medicamentos adecuados y luchan contra traumas psicosociales por la pérdida de sus seres queridos.

Una ONG palestina, PYALARA (Asociación de Jóvenes Palestinos por el Liderazgo y los Derechos), sugirió que nuestra coalición podría contribuir con medidas prácticas para ayudar a los niños de Gaza que están deseosos de aprender, pero que carecen de material escolar básico. Los niños carecen de papel, lápices, bolígrafos, libros, pupitres y mochilas.

Recientemente, para UN News, un entrevistador habló con Julia Dicon, directora de Educación de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina). Dicon describió lo que significa la educación para los niños refugiados palestinos y por qué es fundamental un apoyo sostenido. Expresó su profundo respeto por las numerosas formas en que los palestinos mantienen la capacidad de educar a sus hijos, incluso en estos tiempos tan difíciles.

El entrevistador le pidió que contara una historia sobre jóvenes palestinos que representan el valor frente a una adversidad indescriptible, mientras continúan con sus esfuerzos por aprender y enseñar.

Dicon habló de dos hermanas de Gaza, Tala Mousa, de 17 años, y su hermana Farah Mousa, de 15, que recientemente fueron nombradas ganadoras del Premio Tierra de Oriente Medio 2026. Las jóvenes contemplaban a menudo los escombros que rodeaban su hogar, bombardeado por Israel. A diferencia del presidente Trump, que está llevando a cabo costosas e innecesarias reformas, ellas anhelaban reconstruir las viviendas que los israelíes habían arrasado con bombas fabricadas en Estados Unidos. Tala y Farah se devanaban los sesos pensando en cómo ellas y sus vecinos podrían empezar a fabricar el material indispensable para reconstruir las viviendas: ladrillos. Juntas, utilizando sus conocimientos científicos, desarrollaron una forma práctica de transformar los escombros en bloques reutilizables para parterres, aceras y tabiques.

Tala y Farah representan el potencial de la juventud de Gaza para marcar una diferencia significativa en la vida y el futuro de su comunidad. Su enfoque enérgico, práctico y apasionado merece nuestro respeto y apoyo; al mismo tiempo, debemos encontrar formas creativas de resistir a los mercaderes de la muerte que se benefician de la compra, por parte de la administración Trump, de sus armas letales. Boeing, Lockheed Martin, RTX, General Dynamics y Northrop Grumman se hallan entre las empresas estadounidenses cuyos beneficios seguirán disparándose mientras Estados Unidos comercializa sus armas, «exhibiéndolas» en zonas de guerra de todo el mundo.

Vivimos tiempos duros y oscuros.

La última venta de armas de EE. UU. a Israel confirma aún más la complicidad de EE. UU. con los crímenes de guerra genocidas de Israel contra los palestinos en Gaza y Cisjordania. Debemos hacer caso al llamamiento urgente lanzado por quienes más sufren los crímenes de guerra: «No miréis para otro lado».

Foto de portada:  Al menos el 94% de la población de Gaza necesita una vivienda. Muchos siguen viviendo en edificios bombardeados como este. (Mohammed Ellouh, Consejo Noruego para los Refugiados)

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