El Wagnerverso: La cultura pop y la heroicización de los mercenarios rusos

Marlene Laruelle y Kelian Sanz Pascual, Russiapost.net, 28 junio 2022

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Marlene Laruelle es directora del Institute for European, Russian and Eurasian Studies  Instituto (IERES) de la Universidad George Washington.

Kelian Sanz Pascual es analista geopolítico en el Centro de Geopolítica de la Datasfera (GEODE), con sede en París.

La compañía militar privada (CMP) Wagner ha vuelto a ser noticia a nivel internacional por la llegada de unos 1.000 de sus mercenarios a los campos de batalla de Ucrania. Para su supuesto propietario, Evgeny Prigozhin, se trata de una vuelta a un entorno conocido: sus empresas comenzaron sus actividades de desinformación en Ucrania durante la revolución del Maidan. Sin embargo, la CMP ya no se limita a hacer la guerra o los negocios: también está involucrada en una estrategia más amplia de desarrollar la marca de Rusia a los ojos de la opinión pública extranjera, así como de la nacional. Esta nueva actividad no es tan sorprendente si recordamos que el propio Prigozhin está especializado en la imagen de Rusia en el extranjero y, por tanto, puede ofrecer a Wagner muchos de sus contactos en el mundo de las relaciones públicas y del espectáculo.

Aunque el poder blando ruso ha quedado probablemente destruido irremediablemente en Occidente por la invasión de Ucrania,

Las recientes producciones cinematográficas de Wagner, todas ellas fechadas en 2019-2021, no han quedado necesariamente desfasadas por la guerra de Ucrania. Al contrario, siguen hablando a los círculos europeos que admiran el survivalismo, los mercenarios y las artes marciales no asiáticas, así como al Sur Global. Ilustran cómo se han adoptado los códigos de la cultura pop para realzar y justificar los objetivos políticos del régimen de Putin y, en particular, para heroicizar la actividad mercenaria, siendo el mensaje «subliminal» que los héroes rusos luchan por el bien de toda la humanidad y saldrán inevitablemente victoriosos.

El pop de Hollywood al servicio del poder blando ruso

Evgeny Prigozhin, el enigmático propietario de Wagner, comenzó su carrera como productor cinematográfico con una película sobre el asedio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, un tema clásico y respetado que le permitió hacer contactos en la comunidad cinematográfica rusa.

A continuación se embarcó en la producción de películas que celebraban las aventuras de un héroe a su pesar, un James Bond a la rusa, Maxim Shugaley. Shugaley, que trabajaba para la tristemente célebre Agencia de Investigación de Internet de Prigozhin en Libia, fue detenido en 2019 por las autoridades de Trípoli con su intérprete y acusado de espiar para Rusia. Las autoridades rusas, en cambio, lo presentaron como un investigador ordinario que trabajaba para la Fundación para la Protección de los Valores Nacionales. Esta última es una estructura opaca con actividades formales limitadas; parece que se utiliza principalmente para promover la posición rusa en Oriente Medio y denunciar la influencia occidental en Rusia. En realidad, es probable que proporcione una cortina de humo para operaciones más oscuras.

Durante la campaña para la liberación de Shugaley, Wagner consiguió que varios actores estadounidenses, entre ellos Charlie Sheen, grabaran vídeos de apoyo en la aplicación Cameo. Inundó Facebook e Instagram con estos mensajes de apoyo. Shugaley se estrenó finalmente en diciembre de 2020.

La primera película, «Shugaley» (2020) tuvo tanto éxito en Rusia que se rodaron rápidamente dos secuelas. La tercera parte de la trilogía cuenta con un cameo del verdadero Maxim Shugaley, que ha seguido, desde su liberación, trabajando para diversas estructuras vinculadas a Prigozhin y es también ahora el presidente de la Fundación para la Protección de los Valores Nacionales.

Las otras películas financiadas por Prigozhin se relacionan más directamente con Wagner, ya que sus guiones se centran en los «instructores rusos» en varios países. Las tres películas sobre los mercenarios de Wagner los presentan como rusos que son enviados a entrenar ejércitos locales en la República Centroafricana en «Tourist«, en Donbas en «Brilliant Sun» y en Mozambique en «Granite«. Se ven obligados -por encima de las instrucciones de sus superiores- a tomar las armas para proteger a las poblaciones locales de un complot global urdido por individuos más o menos explícitamente identificados como «agentes occidentales», que se alían con sanguinarios combatientes locales con el objetivo de fomentar el caos.

El único caso atípico es la película «16th«, dedicada a las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos y que presenta la famosa fábrica de troles. La película ridiculiza las acusaciones de injerencia rusa y busca desacreditar a los estadounidenses mientras homenajea a los «talentosos hackers rusos» con influencia mundial.

Todas estas películas reproducen las fórmulas de éxito del cine de Hollywood: la aventura épica de un héroe a su pesar, que se ve obligado a defender la paz y a los inocentes; villanos preparados para la violencia descritos sin matices; efectos especiales y música rimbombante. Como en la tradición de las películas de Marvel, los personajes introducidos en «Tourist» reaparecen en «Shugaley 3» y en «Granite». Las películas de la CMP Wagner comparten el mismo director que la trilogía de Shugaley: Sergei Shcheglov, que comenzó a trabajar en la industria cinematográfica soviética durante la perestroika y creó su propia productora, Triiks Media, en 2006.

Algunas de las películas se benefician de la participación de figuras de la cultura pop rusa, como los actores Vladimir Petrov y Kirill Polukhin, así como el popularísimo cantante del grupo de punk rock  Leningrad, Sergei Shnurov, que recientemente se ha reinventado como leal al régimen. Shnurov contribuyó a las bandas sonoras de las películas «Tourist» y «16th». La canción «Roads» (Dorogi) de la propia banda sonora de «Tourist» alaba el heroísmo de los combatientes rusos y fue objeto de un videoclip que reutiliza imágenes de la película .

Documentales al estilo Wagner: Demonizar a Occidente

Paralelamente a las producciones de Hollywood de Wagner, la Fundación para la Defensa de los Valores Nacionales produce documentales de 15 a 20 minutos. Shugaley, el principal presentador de estos documentales, pinta una realidad alternativa en la que las guerras y otros problemas sociales en Oriente Medio y en África son explotados, incluso causados, por Estados Unidos y sus «satélites» (en particular Francia), acusados de participar en una política neocolonialista. En este sentido, se hace eco de los temas clásicos de los discursos rusos y soviéticos sobre el neocolonialismo occidental hacia África, que también encontraron su expresión en el lanzamiento de la Agencia para el Desarrollo Soberano».

Entre las películas de esta categoría hay tres documentales sobre países concretos -Libia, Afganistán y Malí-, así como dos películas rodadas específicamente para desacreditar la investigación de las periodistas de France Television Ksenia Bolchakova y Alexandra Jousset sobre las actividades de Wagner en la República Centroafricana y los cargos contra Maxim Shugaley. Si bien estos documentales no se refieren directamente a las actividades de Wagner, contribuyen sin embargo a las operaciones de influencia destinadas a justificar las acciones de la empresa en el extranjero.

La empresa de la República Centroafricana Lobaye Invest, directamente vinculada a Prigozhin, también produjo un cortometraje de animación para niños, «León y Oso», estrenado en 2019. Representa a la República Centroafricana como un elefante que es atacado por hienas, que representan a los rebeldes. El león, que lidera el ejército del elefante, es derrotado. La intervención altruista del oso, que simboliza a Rusia, es decisiva tanto para la lucha como para la reconstrucción de las tierras destruidas por los enemigos.

Hablan los mercenarios: «El reverso de la medalla»

La comunicación en torno a Wagner no solo la lleva a cabo Evgeny Prigozhin y las empresas vinculadas a él, sino también por actores del ciberespacio de habla rusa que son más difíciles de relacionar con el empresario. Es el caso, en particular, del grupo «Reverse Side of the Medal», que se presenta como una plataforma de los propios mercenarios. Reverse Side of the Medal, bajo el nombre de RSOTM Gray Zone, está presente en Telegram (288.000 seguidores en junio de 2022), YouTube (8.116.000 seguidores), VKontakte (105.000 seguidores) e Instagram (13.000 seguidores). También tiene un sitio web oficial en el que se venden numerosos artículos de marca, como camisetas y parches. Nunca se menciona explícitamente a Wagner, pero se pueden encontrar lemas indirectamente wagnerianos.

Reverse Side of the Medal ha producido clips publicitarios y carteles, incluso para una agencia de viajes, que utilizan imágenes de combatientes en Siria. La mayoría de ellos están ambientados con música: utilizan canciones muy pegadizas o internacionalmente famosas, como «Enter Sandman» de Metallica. Según el informe de Ksenia Bolchakova y Alexandra Jousset, esta forma de comunicación reexplota los códigos de propaganda del Estado Islámico.

Reverse Side of the Medal vende dos libros producidos por un invitado recurrente en sus redes sociales, Vladlen Tatarsky: «The Leak» y «The Other Side«. Ambos libros juegan menos con la heroicización a la manera de Hollywood que con la presentación de la «realidad de la vida mercenaria», transformando a estos últimos en héroes ordinarios a los ojos del lector. Estos libros retoman los temas ya elaborados por la literatura popular rusa en torno a la guerra del Donbás: muchos voluntarios han relatado sus hazañas cotidianas en nombre del proyecto de la «Nueva Rusia» (Novorossiya), produciendo un nuevo género de literatura de guerra que se hizo popular en las librerías rusas después de 2014.

Por último, en cuanto a producciones escritas, también existe un cómic llamado «Wagner». Este último no puede vincularse formalmente con Reverse Side of the Medal, aunque el grupo lo ha promocionado y tiene un canal de Telegram desde diciembre de 2020. Se publicaron seis volúmenes entre diciembre de 2020 y febrero de 2021 y se subieron a un sitio de escaneo de cómics, pero ya han sido borrados. En esta obra, «Wagner» es un personaje por derecho propio, un «ángel vengador» cuya familia fue cruelmente asesinada en su infancia y que desarrolló poderes sobrenaturales tras este trágico suceso. Primero luchó solo por el Donbás, y luego fue a Siria, Libia, Mozambique y la República Centroafricana. En la trama, al igual que los personajes de Marvel, «Wagner» acaba siendo reconocido como héroe y garante de la paz por poblaciones y gobiernos.

Conclusión

Nada más llegar al poder en 1999-2000, Vladimir Putin y su equipo trataron de involucrar a la cultura popular rusa en beneficio del nuevo presidente.

Varias campañas televisivas han presentado a Putin como la encarnación de los héroes del cine soviético y postsoviético (por ejemplo, el espía soviético Maksim Isayev en la popularísima serie soviética «17 momentos de primavera» o el personaje más trágico de Danila Bagrov en las películas de culto «Brat» y «Brat 2»). El presidente ruso siempre ha jugado con la ambigüedad de su imagen como hombre de los servicios de seguridad y, en muchas ocasiones, ha utilizado la jerga de los círculos criminales para establecer su legitimidad para hablar en nombre del pueblo.

El cine popular de boeviki -películas de acción baratas tipo Rambo que celebran a los guerreros rusos en Afganistán, Chechenia y los conflictos congelados postsoviéticos en los que Rusia estuvo involucrada- estuvo de moda durante las décadas de 1990 y 2000, antes de ser sustituido gradualmente por películas patrióticas más oficiales y de mayor calidad. Putin se ha empeñado personalmente en promover el reconocimiento de las artes marciales mixtas (AMM) y durante un tiempo jugó con la imagen del motero patriótico, encarnado por el movimiento Lobos Nocturnos.

Por ello, no es de extrañar que la CMP Wagner se introdujera en este mercado ideológico y se hiciera con una tradición cultural rusa ya consolidada. Además, lo hizo en un momento en que la actividad mercenaria se ha visto impulsada a la vanguardia de la escena internacional. En este mercado, Rusia tiene ciertas ventajas y una imagen de marca. Queda por ver cómo sobrevivirá esta imagen a la guerra de Ucrania: la legión de voluntarios extranjeros lanzada por Kiev tiende a reclutar en círculos similares, incluso entre los grupos «nacionalistas blancos», pero en una lógica geopolítica opuesta a Rusia. El tiempo también dirá si la imagen de Rusia en el ámbito de los mercenarios se transformará o no por la guerra de Ucrania y si las ambiciones de marca de la CMP Wagner siguen teniendo futuro.


 Imagen de portada: Logotipo de la brigada Wagner (Fuente: Wiki Commons)

Voces del Mundo

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