Solucionar la crisis climática

Robert Hunzinker, CounterPunch.com, 4 noviembre 2023

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK.

La portada de noviembre de 2023 de National Geographic se titula The Race to Save the Planet. Can Technology Help Fix the Climate Crisis? [“La carrera para salvar el planeta. ¿Puede la tecnología ayudar a solucionar la crisis climática?”], por Sam Howe Verhovek. Este titular sitúa el cambio climático en plena crisis y, por implicación, «la carrera para salvar el planeta» señala el inicio de una loca carrera para salir del mayor atasco de la historia de la humanidad.

Parte I

Es difícil encontrar un científico del clima que no esté de acuerdo con esta opinión.  Según Bill McGuire, catedrático emérito de Riesgos Geofísicos y Climáticos del University College de Londres: «Conozco a mucha gente que trabaja en la climatología que dice una cosa en público y otra muy distinta en privado. En confianza, todos están mucho más asustados por el futuro al que nos enfrentamos, pero no lo admiten en público. Yo llamo a esto apaciguamiento climático y creo que sólo sirve para empeorar las cosas. El mundo necesita saber lo mal que van a ir todo antes de que podamos esperar empezar a atajar la crisis». (Fuente: «Soon the World Will be Unrecognizable’: Is it Still Possible to Prevent Total Climate Meltdown? [“El mundo será pronto irreconocible: ¿Es aún posible evitar un colapso climático total?”] The Guardian, 30 de julio de 2022).

Con el mismo espíritu de McGuire «diciendo las cosas como son», el artículo de Verhovek en National Geographic hace una profunda declaración que debería estar estampada en todos los teléfonos móviles del mundo y leerse todos los días: «Llegar a cero emisiones de carbono no salvará el mundo. Tendremos que eliminar carbono a gran escala. Para ello será necesario un esfuerzo a escala planetaria que iguale cualquier cosa que la humanidad haya logrado alguna vez».

Eso es mucho pedir, mucho pedir si tenemos en cuenta lo desunido, enfrentado y odioso que está el mundo hoy en día. La política se ha convertido en un cesto de serpientes venenosas. Sin embargo, salvar el planeta requiere un «esfuerzo coordinado a escala planetaria que iguale cualquier cosa que la humanidad haya logrado jamás». Humm.

Las propuestas para salvar el planeta van desde minirreactores nucleares diseminados por todo el planeta (¡por favor, no!), captura y secuestro de carbono, un billón de árboles plantados, granjas industriales sustituidas por prácticas agrícolas clásicas (absolutamente necesarias), restauración del suelo, planes de geoingeniería para reflejar la radiación solar entrante, recongelación del Ártico y mucho, mucho más.

El artículo de Verhovek en National Geographic está artísticamente redactado con un espíritu de honestidad sobre la verdadera capacidad, o no, de las soluciones climáticas que encontró por todo el mundo.  Viajó para verlas. Su enfoque del tema es brutalmente honesto. Hay muchos conceptos novedosos en marcha que parecen tener potencial. Pero el tiempo apremia y la escala de las operaciones necesarias para llevarlas a cabo es absolutamente asombrosa, casi inimaginable. ¿Está esto más allá de las posibilidades de cooperación mundial?

A partir de nuestro nuevo siglo XXI, el sistema climático del planeta ha cambiado radicalmente convirtiéndose en un obstáculo y una amenaza para la sociedad, en agudo contraste con los últimos miles de años de la era holocena de Ricitos de Oro no demasiado caliente, no demasiado fría, que apoyó la existencia humana como compañera de vida. Ahora, por desgracia, el calentamiento global se ha convertido en el enemigo público número uno y en una amenaza para la vida.

El sistema climático ha cambiado rápidamente debido a un deletéreo desequilibrio energético, que es la «causa próxima del calentamiento global», según el Dr. James Hansen, el científico climático más importante del mundo. El desequilibrio energético es el corazón y el alma del calentamiento global extremo, y se ha vuelto desagradable y desafiante, una amenaza para la existencia.

El desequilibrio energético o «luz solar que entra frente a luz solar que sale» alcanza actualmente una tasa de 1,36 W/m2 a partir de la década de 2020. Esto es el doble de la tasa de 2005-2015 de 0,71 W/m2 (Fuente: James Hansen, “Global Warming is Accelerating. Why? Will We Fly Blind?” [“El calentamiento global se acelera. ¿Por qué? ¿Volaremos a ciegas?”] 14 de septiembre de 2023). W/m2 es «vatios por metro cuadrado». Según la descripción del Dr. Hansen: «Hay más energía entrando (luz solar absorbida) que energía saliendo (calor irradiado al espacio)».

Por desgracia, duplicar la tasa de desequilibrio energético en sólo una década no es bueno; de hecho, es horrible, algo que hace que los científicos miren sin pestañear al techo en mitad de la noche. Ese desequilibrio es la razón por la que tantos desastres climáticos locos han estado y están golpeando simultáneamente el planeta de costa a costa y de polo a polo. Todo el sistema climático está trastornado, patas arriba.

En los últimos dos años, las noticias de los principales medios de comunicación han cubierto muy bien estos escenarios catastróficos, mientras el cambio climático radical se pavonea para que todos lo vean en la televisión nacional, los grandes ríos se secan, el Amazonas sufre repetidos episodios devastadores de sequía abrasadora, inundaciones espontáneas como las del Arca de Noé azotan todos los continentes, huracanes masivos y el permafrost del Ártico comenzando a deshacerse por las costuras a través de una cuarta parte del hemisferio norte, exponiendo décadas de tóxicos industriales manejados imprudentemente y eones de la droga favorita del calentamiento global CH4 (metano) un «calentamiento global alto» que es para morirse.

Los medios de comunicación mundiales se han llenado tanto de escenarios catastróficos en tiempo real que el debate y la negación del cambio climático se caen por su propio peso; la prueba está en las noticias de la noche. Por ejemplo: «El calor extremo ha desatado lluvias como nunca antes. Este año, todos los continentes habitados se han visto azotados por aguaceros de una violencia inusitada. Desde la tormenta Daniel en Libia hasta el tifón Doksuri en China, los daños han sido graves». (Bloomberg ESG News, 1 de noviembre de 2023)

¿Qué puede hacerse?

¿Puede arreglarse el sistema climático?

El sistema climático roto de hoy lleva más de 200 años gestándose, desde que los humanos descubrieron por primera vez una poderosa relación entre la industrialización y los combustibles fósiles. Y un problema bicentenario no puede solucionarse de la noche a la mañana ni en años, quizá décadas. La magnitud del problema es demasiado grande para cualquier solución rápida.

Para complicar las cosas, la tecnología con la que cuentan tantos optimistas es indeterminada en cuanto a escala y eficacia. Uno de los esfuerzos más célebres para capturar carbono de la atmósfera fue abandonado recientemente. “Occidental Petroleum: An Oil Giant Quietly Ditched the World’s Biggest Carbon Capture Plant”, Bloomberg News, 23 de octubre de 2023. Según Bloomberg: «Occidental Petroleum lidera la tendencia mundial a ampliar enormemente el uso de tecnologías que absorben dióxido de carbono. El fracaso de la mayor apuesta de la compañía muestra los retos que tiene por delante».

Poniendo la captura de carbono en perspectiva: «Sin embargo, tras décadas de despliegue, la capacidad total de captura de carbono a nivel mundial es de sólo unos 45 millones de toneladas de CO2 al año. Según la AIE, esto supone sólo el 4% de la captura de carbono necesaria en 2030 para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050. Y más allá de la utilidad de producir más petróleo, la tecnología también ha sido beneficiaria de una década de incentivos políticos, incluidas nuevas leyes del gobierno estadounidense para subvencionar cada vez más el enterramiento de CO2». (Bloomberg, 23 de octubre)

Century (OXY) se encuentra ahora en una lista cada vez mayor de proyectos de Carbon Capture & Storage (CCS) que no han cumplido las elevadas expectativas. Décadas de proyectos fallidos indican que el control del carbono es mucho más inestable de lo que sus promotores creen. La captura de carbono suele ser un proceso de ocho etapas, desde la producción de CO2 hasta su enterramiento. En cada etapa hay un escollo potencial: «Abundan los ejemplos de fallos en la generación anterior de CCS. En Mississippi, un proyecto de «carbón limpio» muy publicitado en la central eléctrica de Kemper de Southern Co. acabó desechado por problemas técnicos cuando los costes se dispararon hasta los 7.500 millones de dólares. Chevron Corp. ha fracasado sistemáticamente en su intento de poner en marcha su planta CCS de Gorgon, en Australia, como se esperaba, después de siete años y 2.100 millones de dólares invertidos, debido a problemas de ingeniería relacionados con el hundimiento del CO2″. (Bloomberg, 23 de octubre)

«La CCS es ‘una tecnología madura que ha fracasado’, afirmó Bruce Robertson, analista financiero del sector energético que ha estudiado los principales proyectos a escala mundial. Las empresas están gastando miles de millones de dólares en estas plantas y no están funcionando según sus métricas». (Bloomberg, 23 de octubre de 2023)

Con esta introducción tan chocante, ¿qué tiene que decir National Geographic sobre salvar el planeta?

Según el artículo: “Pero lo que todos estos esfuerzos tienen en común, para empezar, es que, para sus numerosos detractores, la mera idea de succionar todo este carbono del aire es una distracción de la tarea mucho más urgente de reducir radicalmente las emisiones de dióxido de carbono… Más de 500 grupos ecologistas, por ejemplo, han firmado una petición en la que instan a los dirigentes estadounidenses y canadienses a «abandonar el sucio y peligroso poder de la CCS», o captura y almacenamiento de carbono, una de las principales formas de eliminación del carbono. La petición tacha el concepto de «distracción peligrosa impulsada por los mismos grandes contaminadores que crearon la emergencia climática».  Esta crítica se dirige a ExxonMobil, Chevron y otros que afirman que van a limpiar el problema del carbono. Se cree que esta misma artimaña será protagonista en la COP28, la conferencia de la ONU sobre el clima, que se celebrará en Dubai, el corazón de los combustibles fósiles, dentro de unas semanas.

Verhovek desmonta legítimamente el mito perpetuado por la industria del petróleo y el gas de que el carbono puede eliminarse de la atmósfera para que ellos puedan seguir produciendo eternamente. Por ejemplo, como afirmó Al Gore en un reciente discurso, “What the Fossil Fuel Industry Doesn’t Want You to Know” [“Lo que la industria de los combustibles fósiles no quiere que sepas”]:  Gore mostró una foto de un proyecto DAC en Islandia, uno de los creadores de la eliminación de carbono, que se mejorará lo suficiente en 7 años para que cada unidad DAC pueda capturar 27 segundos de emisiones anuales Hay 8 unidades. Hagan la cuenta. Respuesta de Gore: «¿Me toman el pelo?».

Desde el punto de vista de la rentabilidad, el DAC no es creíble. Además, el mayor obstáculo para el DAC es físico, el CO2 constituye ~0,035% del aire, lo que significa que los DAC aspirarán el otro 99,96% para sacar ~0,035% del aire. La declaración de Gore sobre la escala: «¡Oh, por favor! Es una broma de mal gusto y es imposible que alcance la escala necesaria sólo para mantener el ritmo de las emisiones actuales. Mientras tanto, las compañías petroleras están utilizando el DAC para ‘hacerle luz de gas’ al público”.

Sí, «luz de gas al público», ya que el gran capital ha entrado en la escena de la eliminación del carbono, Microsoft, JP Morgan y otros invirtieron 650 millones de dólares en Climeworks, la empresa con sede en Suiza que tiene planes audaces y elaborados para capturar carbono. Esta cuestión se tratará con más detalle en la segunda parte de este artículo.

Según Sam Verhovek: «Pero por muy importante que sea ese dinero para estimular la I+D, es una fracción ínfima de lo que se necesitaría en última instancia para cambiar de verdad la situación o, al menos, ralentizar el cambio climático. Esa cifra se mediría probablemente en billones de dólares, lo que equivaldría a una de las mayores empresas industriales de toda la historia». ¡Uf!

Parte 2

El alcance del problema del CO2 es muy difícil de comprender. El planeta es grande, y cualquier solución implica a todo el planeta, o no es solución alguna. Por ejemplo, el CO2 se dispersa uniformemente por todo el planeta. La solución del Plan Marshall que rescató a Europa tras la Segunda Guerra Mundial sería demasiado pequeña. Para hacer el trabajo con eficacia se requiere un esfuerzo de cooperación ultramasivo por parte de las naciones del mundo. En este sentido, si los resultados de 30 años de conferencias anuales de la ONU sobre el cambio climático, como la COP 21 de París en 2015, indican lo que cabe esperar, el panorama es sombrío. Los países del mundo no han cumplido los acuerdos de la COP de los últimos 30 años y han ignorado los mayores riesgos de todos los tiempos para la vida en el planeta.

No hay forma práctica de eliminar el carbono de la atmósfera con suficiente ímpetu para cumplir las directrices del IPCC si los principales gobiernos no se unen. Este es el mayor obstáculo para combatir unas condiciones excesivas de cambio climático que superan con creces las fuerzas de la naturaleza.

En busca de las mejores formas de solucionar la crisis climática, Sam Howe Verhovek, autor de “Clear the Air” (National Geographic) visitó en Tempe al padrino intelectual de la eliminación del carbono, Klaus Lackner, director del Centro de Emisiones Negativas de Carbono de la Universidad Estatal de Arizona. El Dr. Lackner está experimentando con «árboles mecánicos», que según él son mil veces más eficaces en la eliminación de carbono que los árboles reales y mejores a la hora de mantenerlo almacenado. «Como evangelizador de la captura directa en el aire, Lackner afirma que la cuestión clave no es si la tecnología funciona, sino qué precio estará dispuesta la sociedad a pagar por ella». Éste ha sido y sigue siendo un gran impedimento. Al fin y al cabo, se trata del mayor proyecto de la historia de la humanidad, que requiere que todos arrimen el hombro y billones de fondos invertibles.

En la actualidad hay varios proyectos incipientes de eliminación y captura de carbono activos en todo el mundo. Uno de los más importantes es Climeworks, una empresa suiza que recibió una financiación de 650 millones de dólares de Microsoft, JP Morgan y Stripe. Es la mayor inversión privada que el sector ha visto hasta ahora. Los financiadores compran «compensaciones verificadas» que les permiten afirmar que operan un negocio neutro en carbono. La empresa construye unidades modulares del tamaño de un contenedor de transporte estándar que capturan el carbono directamente del aire. Los contenedores pueden transportarse por barco, ferrocarril o camión e interconectarse como bloques de Lego. La empresa prevé que miles de unidades absorban suficiente CO2 del aire como para eliminar una megatonelada (un millón de toneladas métricas) al año en 2030, 100 megatoneladas al año en 2040 y una gigatonelada (mil millones de toneladas métricas) al año en 2050. Como referencia, las emisiones mundiales de CO2 en 2022 fueron de 37.500 millones de toneladas métricas (GtCo2).

Según The World Counts: De 1850 a 2019, la actividad humana emitió 2.400 gigatoneladas de CO2. Alrededor de 950 gigatoneladas fueron a parar a la atmósfera. El resto ha sido absorbido por los océanos y la tierra. Es obvio que las emisiones deben detenerse en la fuente, además de las tecnologías de eliminación, para cumplir las directrices del IPCC de frenar el aumento de la temperatura a 2 °C por encima de la era preindustrial.

Por desgracia, Europa se calienta más rápido que la media mundial. En la última década, la temperatura media anual del suelo europeo ha sido entre 2,04 °C y 2,10 °C más cálida que durante el periodo preindustrial. (Fuente: Global and European Temperatures, Agencia Europea de Medio Ambiente, 29 de junio de 2023)

La UE está mostrando al mundo lo que cabe esperar a 2°C por encima de la temperatura preindustrial, es decir, desecación de los ecosistemas, incluidos los principales embalses de agua y los principales sistemas fluviales, Rin, Po, Danubio y Loira casi desecados en el verano de 2022 con importantes barcazas comerciales atascadas en el barro, ya que más de 100 comunidades en Francia e Italia se quedaron sin agua subterránea, y de especial preocupación, la célebre industria de energía nuclear de Francia (70% de la electricidad total) se vio amenazada con cierres, y de hecho se redujo, debido a la escasez de recursos hídricos, ya que Francia por primera vez en 40 años se convirtió en un importador neto de electricidad (Fuente: Climate Change, Water Scarcity Jeopardizing French Nuclear Fleet, Balkan Green Energy News, 24 de marzo de 2023). Esto por sí solo debería bastar para que las naciones declararan la alerta roja para detener las emisiones de combustibles fósiles lo antes posible, como mínimo, pero no se ha publicado ninguna declaración de este tipo. Irónicamente, el mundo busca reactores nucleares para ayudar a resolver el calentamiento global. Resultan muy populares.

Climeworks gana dinero vendiendo créditos a empresas como aerolíneas o petroleras o a cualquier empresa que quiera reivindicar la neutralidad del carbono. A los precios actuales de eliminación de carbono, los ingresos de Climeworks en 2050 superarían los de Apple, pero Climeworks espera que el precio por tonelada de eliminación de carbono caiga en picado en 2050, a medida que madure el mercado.

Queda por ver si el negocio de la captura de carbono puede alcanzar un tamaño significativo con la rapidez suficiente para frenar lo que se ha convertido en el equivalente de un tren de mercancías desbocado llamado calentamiento global acelerado. Hasta la fecha, los dispositivos de captura de carbono en el mundo absorben el 4% de lo que se necesita para 2030 con el fin de mantener la temperatura global en un nivel habitable. Obviamente, con sólo el 4% de lo que se necesita, no parece haber un movimiento de pánico para hacer frente a la mayor amenaza para la vida desde la colisión del último gran asteroide hace 65 millones de años (la nominada al Oscar a la mejor película “Don’t Look Up” [No mires hacia arriba], Netflix, 2021, trata este tema).

Mientras tanto, en las profundidades del interior de Australia, Aspira DAC, una empresa que es una unidad de Corporate Carbon, que también vende créditos para la eliminación certificada de carbono, está planeando un proyecto masivo de miles de módulos en el árido interior. Financiada por Facebook, Google y Stripe, Aspira está construyendo unidades de prueba del tamaño y la forma de una tienda de campaña para dos personas, con paneles solares a cada lado que suministran energía a un ventilador que sopla aire a través de un dispositivo de polímero en forma de panal que filtra el CO2 que finalmente se libera en un sistema de recogida. Cada módulo está diseñado para capturar dos toneladas métricas de CO2. Aspira cree que con el tiempo podría haber «un millón o dos» de módulos. Pero primero, cuando empiecen las instalaciones el año que viene, confían en que la tecnología funcione según lo previsto.

Como se mencionó en la primera parte de esta serie de dos, décadas de proyectos fallidos de captura de carbono indican que el control del carbono es mucho más inestable de lo que sus partidarios dicen. La captura de carbono suele ser un proceso de ocho etapas, desde la producción de CO2 hasta su enterramiento. En cada etapa hay un escollo potencial. Varias grandes empresas han abandonado proyectos de captura de carbono (véase la Parte 1) después de gastar miles de millones.

Vesta, una empresa con sede en San Francisco, está experimentando con olivino finamente molido, un silicato de magnesio y hierro que se encuentra en el manto terrestre. En el agua, absorbe CO2 en un proceso químico natural que produce bicarbonatos que, a su vez, secuestran carbono. Si tiene éxito, podría llevar la eliminación del carbono a dos tercios del planeta, a los océanos.

Una empresa de Nueva Gales del Sur llamada PhycoHealth está trabajando en un elaborado plan para utilizar las algas marinas para eliminar el carbono. Libra por libra, las algas son 40 veces más eficaces que los árboles en la captura de carbono. Según PhycoHealth, «si utilizamos la infraestructura natural del océano y creamos grandes islas de algas, podríamos ver una disminución drástica del principal motor del cambio climático». La empresa afirma que las algas tienen poderes milagrosos para sanar el planeta. Aun así, PhycoHealth, como todas las empresas que trabajan en la eliminación del carbono, se queja de que los gobiernos no se implican lo suficiente como para marcar una diferencia lo bastante grande. Como todas las empresas tecnológicas incipientes, se necesitará financiación pública para hacer frente a la escala de las operaciones.

Otra solución experimental evita las emisiones de carbono creando combustibles de hidrocarburos a partir de nada más que la luz solar y el aire que nos rodea. Se trata del santo grial de la captura de carbono, un proyecto de Aldo Steinfeld en la ETH de Zúrich, el MIT europeo. Aldo está especializado en sistemas energéticos sostenibles. Utilizando una colección de paneles espejados de forma dodecagonal del tamaño de una sombrilla de playa, la luz solar se enfoca en un intenso haz que divide el CO2 y el agua en partes componentes en dos corrientes separadas, monóxido de carbono, que es la reducción del dióxido de carbono, e hidrógeno, en una corriente, que forma la base del «combustible de diseño solar» y oxígeno ventilado en la otra. De este modo, se crea combustible de síntesis solar. Según Steinfeld: «Lo bonito es la economía circular… El carbono no se añade a la atmósfera: se recoge y se reutiliza». Sin embargo, la comercialización del combustible de diseño solar de Steinfeld exige un enorme número de costosos paneles solares para crear una cantidad ínfima de combustible. Una vez más, la escala de las operaciones es un impedimento difícil de superar. Aunque la utopía energética de Steinfeld es posible gracias al combustible de diseño solar, aún faltan años, si no décadas.

Paradójicamente, la buena noticia del calentamiento global es su impacto universal, que hace que las mentes más agudas busquen soluciones. No es un monstruo oculto a la espera de soltarse sobre la humanidad. Lo sabemos todo. El mayor obstáculo para solucionar la crisis climática es la política, que ha sido comprada por los mayores beneficiarios de la producción de combustibles fósiles.

Según Al Gore en un reciente discurso TED: Para resolver el persistente problema de las emisiones excesivas de combustibles fósiles, sugiere analizar los obstáculos, entre los que se incluye la oposición implacable de la industria de los combustibles fósiles. Aunque mucha gente piensa que están de su lado y que intentan ayudar, él no está de acuerdo: «Permítanme que les diga… en todas las leyes y a todos los niveles de gobierno, están ahí con sus grupos de presión y sus colegas de la puerta giratoria haciendo todo lo posible para frenar el progreso. Han utilizado el fraude a escala masiva; han utilizado falsedades a escala industrial, y han utilizado sus redes políticas y económicas heredadas… para capturar el proceso de elaboración de políticas”.

Al Gore: «La crisis climática es una crisis de los combustibles fósiles. No hay otra forma de verlo».

Sin embargo, por otra parte, muchos climatólogos insisten en que hay mucho más en juego que los combustibles fósiles. Afirman que un problema igualmente grande, quizá más desafiante, es el exceso de personas que viven sobre un recurso finito, también conocido como la huella humana, que ahora utiliza 1,75 Tierras para existir (Global Footprint Network); las líneas cruzaron a territorio negativo en 1977. Este «experimento» con la naturaleza no tiene precedentes históricos; ninguna de las cinco extinciones anteriores en la historia paleoclimática de la Tierra se produjo por abuso intencionado, mal uso y destrucción de los ecosistemas de la naturaleza. Eso es exclusivo del homo sapiens. De hecho, es dudoso que «tal experimento» deje algún legado.

Voces del Mundo

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