Trump intensifica las amenazas militares en Ormuz e Irán se prepara para una nueva oleada de bombardeos y asesinatos de Estados Unidos e Israel

Jeremy Scahill, Drop Site News, 4 mayo 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Jeremy Scahill es periodista de Drop Site News y fue cofundador de The Intercept. Es reportero de investigación, corresponsal de guerra y autor de Dirty Wars: The World Is a Battlefield y Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army. Ha informado desde Afganistán, Iraq, Somalia, Yemen, Nigeria, la antigua Yugoslavia y otros lugares del mundo.

El presidente Donald Trump se afana por encontrar una forma de declarar la victoria en la guerra contra Irán, oscilando entre las exigencias públicas de llegar a un acuerdo y las amenazas de desatar una nueva ronda de bombardeos masivos. El bloqueo naval estadounidense del estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica y energética mundial, y ni el bloqueo ni las amenazas de Trump han dado lugar a la capitulación iraní ni a una disposición a renunciar a ninguno de sus derechos para controlar el tráfico marítimo en el estrecho.

Un alto funcionario iraní declaró a Drop Site que, aunque Irán participa activamente en la diplomacia indirecta con EE. UU. a través de mediadores, no tiene intención de participar en conversaciones directas hasta que se levante incondicionalmente el bloqueo estadounidense.

«Según las evaluaciones actuales, parece probable que se produzca otro ataque militar. Trump no ha conseguido los objetivos que pretendía con el bloqueo naval», afirmó el funcionario. «No puede mantener el bloqueo mucho más tiempo. Creemos que EE. UU. se centrará en Ormuz, por lo que es probable que los ataques y operaciones militares se extiendan a lo largo de la costa iraní, junto con una nueva ola de asesinatos contra líderes iraníes que podrían llevar a cabo conjuntamente con Israel».

El funcionario, que pidió permanecer en el anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones públicas, tiene conocimiento directo de las deliberaciones internas en Teherán. Según él, Trump tiene pocas opciones para encontrar una salida a su guerra, que cada vez es más impopular.

«Hemos logrado, mediante la gestión sostenida del estrecho de Ormuz bajo nuestro control, transformar de manera efectiva la presión unilateral impuesta por los estadounidenses en una presión recíproca. A medida que pase el tiempo, las restricciones impuestas a este punto estratégico generarán consecuencias cada vez más generalizadas para diversos bienes y materias primas en todo el mundo», afirmó. «Estados Unidos se ha posicionado, en la práctica, como una fuerza desestabilizadora para la economía mundial, especialmente en el sector energético. Esta evolución, desde una perspectiva estratégica, beneficia clara y sustancialmente a Irán».

El domingo por la tarde, Trump anunció que Estados Unidos comenzaría a «guiar» a los buques mercantes atrapados en el estrecho fuera de las aguas iraníes. «Si, de alguna manera, se interfiere en este proceso humanitario, esa interferencia, lamentablemente, tendrá que ser abordada con firmeza», escribió Trump en Truth Social. El Mando Central de EE. UU. anunció que apoyaría lo que Trump denominó «Proyecto Libertad» con «destructores lanzamisiles, más de 100 aeronaves terrestres y marítimas, plataformas no tripuladas multidominio y 15.000 miembros del servicio militar».

Trump publicó su anuncio poco antes de que abriera la sesión de futuros del petróleo, lo que desató especulaciones de que se trataba —al menos en parte— de un intento de manipular los mercados. Tras la publicación de Trump, funcionarios estadounidenses declararon a numerosos medios de comunicación que el ejército no tenía previsto entrar en aguas iraníes, pero que respondería a cualquier ataque contra los buques que intentaran salir del estrecho.

La acción de Trump «tiene como objetivo principal provocar a Irán para que dé el primer paso hacia la confrontación, creando así un pretexto para la escalada y permitiéndole justificar nuevas acciones militares en respuesta a una iniciativa iraní», afirmó el funcionario iraní. Cualquier intento de alterar las «condiciones actuales» en el estrecho, advirtió, provocaría una respuesta contundente. «Cualquier buque mercante que intente transitar por rutas restringidas designadas sin coordinación previa será interceptado de inmediato por las fuerzas iraníes. Si los buques militares estadounidenses respondieran, tales acciones se encontrarían con una respuesta inmediata y acorde por parte de Irán», afirmó el funcionario. «Trump ha convertido efectivamente a los buques mercantes civiles en herramientas de negociación en su juego político».

El lunes por la mañana, la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica comenzó a emitir advertencias a todos los buques en el estrecho mediante una transmisión de VHF: «Si cruzan al estrecho de Ormuz sin permiso de la República Islámica de Irán, serán atacados y destruidos».

A pesar de todo esto, continúan las negociaciones indirectas, principalmente a través del intercambio de mensajes por medio de funcionarios pakistaníes. Trump ha descrito este proceso como si Irán le estuviera suplicando que llegara a un acuerdo. «Ahora tienen que rendirse. Eso es todo lo que tienen que hacer», dijo Trump el 29 de abril. «Sólo tienen que decir: ‘Nos rendimos. Nos rendimos’». Trump ha calificado al liderazgo iraní de «increíblemente desorganizado».

El 30 de abril, Irán envió a los mediadores de Pakistán su último marco para poner fin a la guerra. «Este plan se basa en establecer inicialmente un acuerdo para detener y poner fin a la guerra y, a continuación, debatir los detalles de su aplicación a lo largo de un periodo de 30 días», declaró Esmail Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, en una entrevista concedida el domingo a la televisión iraní. Rechazó las exigencias de Estados Unidos de que Teherán acepte condiciones sobre su programa de enriquecimiento nuclear antes de negociar cualquier otra cuestión. «Irán nunca ha negociado bajo ultimátums o plazos. Nunca se ha dejado presionar por esos plazos artificiales y sigue haciendo su trabajo».

Estados Unidos dio una respuesta, que Irán dijo que está revisando, aunque Trump declaró el domingo a la cadena de televisión israelí Kan TV que la propuesta de Irán «no me resulta aceptable. La he estudiado, lo he estudiado todo: no es aceptable». Añadió: «Los iraníes quieren llegar a un acuerdo, pero no estoy satisfecho con lo que han ofrecido».

La narrativa de EE. UU. sostiene que el liderazgo iraní está balcanizado, confundido y desesperado por llegar a un acuerdo, pero que la influencia maligna de los «radicales» del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica lo está saboteando. «Una vez más, quieren llegar a un acuerdo; están diezmados. Les cuesta mucho averiguar quién es su líder», afirmó Trump el 2 de mayo.

Trump, por su parte, asume el papel de quien toma las decisiones y descarta con ligereza las peticiones de Irán o sugiere que aún no son lo suficientemente buenas. «Aún no han pagado un precio lo suficientemente alto por lo que le han hecho a la humanidad y al mundo durante los últimos 47 años», escribió Trump en Truth Social.

Los funcionarios iraníes cuentan una historia muy diferente. Consideran que la Administración Trump es descoordinada, carece de conocimientos técnicos y se encuentra en un estado constante de caos, mientras lucha por conciliar los intereses estadounidenses con la agenda israelí y fracasa por completo tanto en el ámbito militar como en el diplomático.

Teherán no decidió unilateralmente presentar una propuesta a EE. UU. la semana pasada, según el alto funcionario iraní. En un intento por salir del punto muerto, los mediadores pakistaníes pidieron a Irán que elaborara un esquema detallado para negociar el fin de la guerra, que Islamabad entregaría posteriormente a la Casa Blanca. «Básicamente, no podían hacer avanzar las negociaciones», afirmó el funcionario iraní. El 30 de abril, tras una visita a Islamabad del ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi y las reuniones posteriores con las figuras clave de Irán, Teherán presentó su propuesta de 14 puntos.

«A la luz de la aparente incapacidad del equipo negociador estadounidense para hacer avanzar las cosas, hemos dado un paso atrás y hemos comunicado formalmente, por escrito y a través del intermediario, nuestros propios marcos propuestos que rigen las condiciones para mantener el alto el fuego e iniciar posibles negociaciones sobre el conjunto de cuestiones pendientes», dijo el funcionario iraní. «Desde el inicio del alto el fuego, no ha habido avances significativos en las áreas de desacuerdo».

La propuesta iraní aboga por un acuerdo inicial para poner fin a todos los ataques militares por parte de EE. UU. e Irán, un compromiso que se aplicaría también a Israel y a los aliados de Irán. Irán quiere que este acuerdo se aplique asimismo al Líbano, donde Israel continúa con su ofensiva militar en el sur del país a pesar del supuesto alto el fuego. La propuesta iraní, según declaró el alto funcionario a Drop Site, reitera la exigencia de Irán de que se levante incondicionalmente el bloqueo naval de EE. UU. y sugiere un plazo de 30 días para negociar una solución duradera al enfrentamiento en el estrecho de Ormuz y acordar un marco de negociación para poner fin a la guerra. Irán volvería entonces a entablar formalmente negociaciones directas con EE. UU. sobre el futuro del programa nuclear iraní, sus reservas de uranio altamente enriquecido (UAE) y otras cuestiones. Las condiciones fundamentales de Irán para cualquier acuerdo siguen siendo las mismas: garantías de que EE. UU. no reanudará la guerra, el levantamiento de las sanciones económicas y el desbloqueo de decenas de miles de millones de dólares en activos iraníes.

Irán sigue manteniendo que no aceptará transferir su UAE a EE. UU. ni a ninguna otra nación, reiterando en su lugar su oferta de diluir su uranio enriquecido bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica. Esta oferta, según el funcionario iraní, está supeditada a que Irán conserve reservas suficientes para fines de investigación, médicos y otros fines no militares. En su última propuesta, Irán también ofreció no retirar los escombros y los restos de las instalaciones nucleares bombardeadas por EE. UU. durante un período determinado, aunque el funcionario no proporcionó detalles específicos. Trump sigue insistiendo en que el uranio altamente enriquecido de Irán debe ser retirado y que Teherán debe comprometerse a poner fin por completo a sus actividades de enriquecimiento. «Trump ha definido la retirada del uranio altamente enriquecido y el cese total del enriquecimiento como sus criterios de éxito», afirmó el funcionario. Irán ha declarado que estas son líneas rojas que no abandonará.

«Las cuestiones planteadas sobre el enriquecimiento o los materiales nucleares son puramente especulativas y, en esta fase, no estamos hablando de nada más que de poner fin a la guerra por completo; la dirección que tomemos en el futuro se determinará más adelante», declaró Baghaei en una rueda de prensa celebrada el lunes en Teherán. «En esta fase, nuestra prioridad es poner fin a la guerra», añadió. «La otra parte debe comprometerse a adoptar un enfoque razonable y abandonar sus excesivas exigencias con respecto a Irán».

Durante las conversaciones directas celebradas en Islamabad los días 11 y 12 de abril, según se informa, Estados Unidos pidió a Irán una moratoria de 20 años sobre el enriquecimiento nuclear. Algunos informes sugieren que Irán respondió con una oferta de suspensión de cinco años, aunque el funcionario iraní afirmó que la oferta de Irán era de una duración aún más breve.

«En el último marco se subrayó que la cuestión de la retirada del uranio de Irán debe excluirse por completo de la agenda de cualquier negociación», añadió el funcionario.

Cómo echar a perder una victoria segura

Aunque los negociadores iraníes siguen participando en el proceso diplomático, Teherán se mantiene escéptico respecto a las perspectivas de alcanzar un acuerdo, a menos que se produzca un cambio radical en el enfoque de Trump. «Desde el primer día del alto el fuego, los estadounidenses modificaron nuestras condiciones iniciales», afirmó el alto funcionario, refiriéndose a la declaración original de Trump cuando se anunció el alto el fuego el 8 de abril. El marco de 10 puntos de Irán era una «base viable sobre la que negociar», escribió Trump en aquel momento. «A continuación, hicimos más ajustes, tras lo cual ellos enviaron nuevas revisiones, y nosotros volvimos a presentar nuestras propias opiniones dentro de ese marco», dijo el funcionario iraní, añadiendo que Teherán ha llegado a la conclusión de que «un cambio en la situación actual requiere acciones sobre el terreno para que los estadounidenses se tomen más en serio las negociaciones para alcanzar un acuerdo».

En momentos clave en los que parecía posible una reanudación de la diplomacia, Trump intensificó su retórica beligerante y se comprometió a continuar el bloqueo naval de forma indefinida, alegando que estaba «estrangulando» a Irán.

«Trump realmente arrancó la derrota de las fauces del éxito porque el alto el fuego, en realidad, favorecía de manera desproporcionada a Estados Unidos», afirmó Trita Parsi, experto en Irán del Quincy Institute, en una entrevista con Drop Site. Trump, dijo, podría haber aliviado la presión sobre los costes y el suministro energéticos mundiales y haber erosionado la influencia iraní mediante un proceso de negociación prolongado sin levantar de forma inminente las sanciones económicas, uno de los objetivos centrales de Teherán. «Se encuentra en una situación muy delicada. Cuanto más agresiva tiende a ser su retórica, cuanto más afirma que los iraníes están desorganizados, más tiende a reflejarse el hecho de que su propia posición negociadora se ha vuelto tremendamente vulnerable y se ha debilitado».

Mientras tanto, Trump ha exagerado el impacto del bloqueo sobre Irán, señaló el alto funcionario, al tiempo que ha restado importancia a la gravedad de las consecuencias económicas a nivel mundial. No hay duda de que la economía iraní se ha visto gravemente afectada por el bloqueo naval, añadió el funcionario, pero afirmó que no se encuentra ni mucho menos al borde del colapso, como sugiere Trump. «Hemos convertido el tiempo en un factor que ya no juega únicamente en contra de Irán; en cambio, Estados Unidos sufrirá cada vez más daños significativos a causa de su prolongación», afirmó el funcionario iraní. «A medida que la crisis se prolongue mucho más allá de sus previsiones iniciales, Estados Unidos perderá progresivamente su capacidad para influir en el mercado y controlar los precios del petróleo y otros ámbitos relacionados».

Parsi señaló que Trump parece haber adoptado proyecciones erróneas, incluidas las elaboradas por el think tank neoconservador Foundation for the Defense of Democracies (FDD), que le convencieron de que su bloqueo naval llevaría a un Irán debilitado y más dócil a la mesa de negociaciones. Trump comenzó a afirmar que la infraestructura petrolera iraní estaba al borde de un colapso catastrófico. «Ocurre algo y simplemente explota», declaró Trump a Fox News el 30 de abril. «Dicen que sólo quedan tres días para que eso ocurra. Cuando explote, nunca se podrá reconstruir tal y como estaba». No se produjo ninguna explosión de ese tipo y los expertos en energía afirmaron que la afirmación de Trump era errónea.

La Casa Blanca copió textualmente el lenguaje de la FDD al elaborar su justificación para la guerra contra Irán, y el equipo de Trump publica gráficos dudosos creados por la FDD sobre el enriquecimiento nuclear iraní. Nick Stewart, director general de promoción de la rama de presión política de la FDD, se incorporó recientemente al equipo de negociación con Irán encabezado por el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner.

«Creo que Trump busca algún tipo de acción militar espectacular que no tenga por qué ser un éxito a nivel estratégico, pero que, a nivel táctico, dé la impresión de que tiene el dominio, de que está provocando una escalada, y de que tiene el control, para luego sentarse a la mesa de negociaciones y llegar a un acuerdo», afirmó Parsi. «Los iraníes no le van a permitir conseguir eso».

Si Trump autoriza una nueva ronda de bombardeos y operaciones militares, los líderes iraníes han afirmado que lanzarán una intensa serie de ataques de represalia en todo el golfo Pérsico y reanudarán los ataques con misiles balísticos contra Israel. Los responsables militares de Teherán han declarado que han aprovechado el periodo de alto el fuego para reconstruir sus defensas y elaborar nuevas listas de posibles objetivos que agravarían aún más la crisis económica y energética mundial.

«De hecho, podría resultar una bendición para los iraníes» si Trump reanuda los ataques militares, afirmó Parsi, añadiendo que Irán probablemente ampliaría sus ataques en el Golfo, en particular contra los Emiratos Árabes Unidos, el aliado más cercano de Israel en el mundo árabe, que recientemente anunció su salida de la OPEP. «Irán sigue teniendo el control de la escalada en este escenario, y no veo por qué una nueva ronda de bombardeos y asesinatos supondría una gran diferencia en comparación con lo que ha hecho hasta ahora», argumentó Parsi. «Al contrario, creo que los iraníes han perfeccionado aún más su estrategia. Tienen más confianza en lo que pueden lograr exactamente».

Mapa publicado por la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en el que se muestran las zonas del estrecho de Ormuz bajo su control. Fuente: Fars News.

La estrategia de doble vía de Irán

En las últimas semanas, los líderes políticos y militares iraníes han proclamado una victoria estratégica sobre Estados Unidos, defendiendo su opinión de que Trump se encuentra sumido en un atolladero que él mismo ha creado. «Trump debe elegir entre una operación militar imposible o un mal acuerdo con la República Islámica de Irán», declaró la división de inteligencia del Consejo de la Guardia Revolucionaria Islámica en un comunicado publicado el domingo en X. «El margen de maniobra de EE. UU. para tomar decisiones se ha reducido».

Kuwait no exportó nada de petróleo crudo durante todo el mes de abril, la primera vez que esto ocurre desde la Guerra del Golfo de 1991, y el pánico se está extendiendo por los países árabes del Golfo ante el destino de sus ingresos por petróleo y gas y la inestabilidad del futuro. Trump tiene previsto visitar China el 14 de mayo. Pekín es la nación más poderosa con un interés significativo en lo que ocurra en el estrecho de Ormuz y ha insistido constantemente en su exigencia de que se alcance una resolución. El 2 de mayo, el Gobierno chino anunció que iba a bloquear el cumplimiento de las sanciones estadounidenses a las refinerías nacionales que importan petróleo iraní, incluida la refinería de Hengli, uno de los complejos petroquímicos más grandes del país.

En un comunicado sobre la decisión, el Ministerio de Comercio de China afirmó que había emitido la «orden de prohibición» que impide la aplicación de las sanciones con el fin de «salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo».

«Lo único que le preocupa a Trump es lo mal que va la economía y el problema que eso le va a suponer, así como la complicación que le supondrá tener que presentarse en Pekín y enfrentarse a los chinos desde esta posición de absoluta vergüenza y debilidad», afirmó Parsi. «Sigue teniendo la falsa ilusión de que el bloqueo, de una forma u otra, le va a proporcionar el tipo de victoria que reescribirá toda la historia de estas últimas siete u ocho semanas. Si ataca las exportaciones de Irán a China, no sólo convertirá este conflicto regional en un conflicto global, sino que hará subir aún más los precios del petróleo, lo que hará que el tiro le salga por la culata más rápido a él que a los iraníes».

El funcionario iraní declaró a Drop Site que, como consecuencia de la postura errática de Trump y por la necesidad económica creada por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, Teherán está actuando en dos frentes: participando en negociaciones diplomáticas indirectas destinadas a alcanzar un marco de acuerdo mutuo para las conversaciones directas sobre el fin de la guerra; y preparándose para un escenario en el que no se alcance ningún acuerdo, la crisis en el estrecho continúe e Irán se enfrente a la amenaza constante de ataques estadounidenses o israelíes.

«Si logramos gestionar el impacto del bloqueo marítimo en las próximas semanas, es probable que comiencen graves tensiones entre China y Estados Unidos, lo que cambiaría la dinámica y la naturaleza de las negociaciones», afirmó el funcionario iraní. Teherán, dijo, está «centrada en cuestiones estratégicas como acelerar la cooperación entre los países orientales para neutralizar la presión y la influencia estadounidenses».

A lo largo de la guerra, Irán ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos para fortalecer los lazos y las alianzas con diversos países.

La reciente reunión presencial de Araghchi con el presidente ruso, Vladímir Putin, se produjo después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní desairara públicamente a los funcionarios estadounidenses después de que Trump afirmara que era inminente una nueva ronda de conversaciones con el vicepresidente JD Vance.

Irán también ha mantenido un estrecho contacto con China y se ha coordinado con Pekín para el tránsito de cargamentos a través del estrecho de Ormuz durante el bloqueo estadounidense.

Teherán ha estado desarrollando un nuevo marco para la administración del estrecho, que, según se informa, incluye una prohibición a los buques israelíes y un sistema de peaje para el paso seguro. El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, afirmó en un comunicado leído en la televisión estatal el 30 de abril que Irán «garantizará la seguridad en la región del golfo Pérsico y pondrá fin al abuso de esta vía navegable estratégica por parte de fuerzas hostiles». Añadió: «Aquellos que vienen de lejos con intenciones codiciosas y hostiles no tienen cabida en esta región, salvo en el fondo de sus aguas».

Si bien Estados Unidos y Europa han denunciado los planes de Irán, Teherán se ha centrado en obtener el apoyo de sus aliados estratégicos para un nuevo mecanismo.

Parsi afirmó que, aunque algunos países podrían mostrarse reacios a pagar peajes a Irán, con el tiempo lo aceptarían como una nueva norma. «Al fin y al cabo, necesitan su petróleo y pagarán las tasas. Y los iraníes utilizarán la recaudación de estos peajes, no necesariamente como una fuente de ingresos, sino como un medio para obligar a los países a restablecer sus vínculos financieros con Irán, países que, de otro modo, habrían abandonado el mercado iraní a raíz de las sanciones estadounidenses», declaró. «Ahora los iraníes tienen la capacidad de presionarlos para que regresen. Y para ellos es de suma importancia poder garantizar estas conexiones».

Los funcionarios iraníes han dedicado semanas a informar a sus aliados regionales sobre las propuestas de Teherán para el estrecho, pero también comprenden que es crucial contar con el respaldo de Moscú y Pekín.

«Ni China ni Rusia han expresado ninguna oposición oficial a nivel formal», afirmó el alto funcionario iraní. Dado que no existe un precedente internacional establecido, cualquier pago debería definirse a cambio de servicios. Estas consideraciones de asesoramiento ya se han tenido en cuenta en el borrador del plan de Irán que actualmente se está ultimando.

El lunes, la Guardia Revolucionaria publicó un mapa que delimitaba lo que denominó una nueva «zona de control» en el estrecho, con dos líneas rojas que se extienden desde la costa sur de Irán hasta los puertos de los Emiratos Árabes Unidos. Un funcionario de la Guardia Revolucionaria afirmó que no se trataba de un cambio de política, sino de una aclaración de las zonas donde los buques tendrían que seguir los protocolos iraníes para garantizarse un paso seguro.

El futuro de todos estos planes depende de cómo se desarrolle la guerra en los próximos días y semanas. Estados Unidos podría intentar reabrir el estrecho por la fuerza, una operación que supondría riesgos extremos para Trump tanto a nivel táctico como político, y que sería extremadamente difícil, si no imposible, de mantener sin un cambio total de gobierno en Teherán. Es probable que Estados Unidos e Irán lleguen a un acuerdo mediante negociaciones, pero esto casi con toda seguridad haría que Irán mantenga su dominio del tránsito. Trump ha sugerido en ocasiones que podría dejar que otros países resuelvan el destino del estrecho, alegando que Estados Unidos no lo necesita.

«Si este nuevo escenario termina generando controversia, con el riesgo de guerra latente, sin una aceptación generalizada y, como consecuencia, sin un flujo constante de petróleo, los mercados internacionales intentarán reducir la importancia estratégica del estrecho de Ormuz», afirmó Parsi. «En ese caso, Irán también necesita una alternativa».

Mientras trabaja en sus planes futuros para la gestión del estrecho de Ormuz, Irán también se ha estado preparando para tal escenario. Ha estado negociando la expansión de opciones alternativas de transporte terrestre en la región y promoviendo la creación de una red de rutas que transiten por Pakistán y Afganistán, un sistema comercial paralelo al margen del dominio occidental. Irán aspira a consolidarse como un centro de tránsito estratégico en el corazón de Asia central y occidental.

«Este es un avance importante. Durante años, no prestamos mucha atención al desarrollo de la infraestructura de tránsito terrestre por falta de necesidad. Sin embargo, ahora estamos avanzando a un ritmo muy rápido, y el nivel de compromiso de los países involucrados en estos corredores nos ha sorprendido gratamente», declaró el funcionario iraní. «Esta dinámica está transformando la región y modificará significativamente el futuro del comercio y la naturaleza de las relaciones entre los países de Asia Occidental».

Estas rutas terrestres alternativas no son sólo una planificación estratégica a largo plazo de Teherán, sino una respuesta directa al bloqueo del estrecho de Ormuz, que Irán cree que le permitirá resistir un enfrentamiento prolongado al contrarrestar parte del impacto económico y en el suministro. «Nuestro volumen de comercio marítimo es muy alto, por lo que, naturalmente, trasladarlo al tránsito terrestre no será fácil», afirmó el funcionario. Pero, añadió, «las cosas están avanzando a un ritmo realmente bueno».

Foto de portada: Valla publicitaria en referencia al presidente de EE. UU., Donald Trump, y al estrecho de Ormuz, instalada en un edificio de la plaza Valiasr de Teherán el 2 de mayo de 2026. (AFP vía Getty Images)

Voces del Mundo

Deja un comentario