Se subasta: el diplomático con 30 años de carrera que se ha convertido en el provocador delegado por Rubio en Cuba

Nathan Sommer, CounterPunch.org, 11 mayo 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernandez


Nathan Sommer es licenciado por la Universidad de Binghamton y centra sus investigaciones en el internacionalismo y la diplomacia cubanos. Está afincado actualmente en la ciudad de Nueva York.

Mike Hammer no es el típico diplomático. Con un físico más propio de un entrenador de fútbol americano de la SEC que de un estadista, Hammer da el cante en sus viajes por la isla. Fue nombrado encargado de negocios interino bajo el mandato de Biden, pero desde entonces ha estrechado lazos con Marco Rubio. El currículum de Hammer incluye cargos en el Consejo de Seguridad Nacional, la Oficina de Asuntos Públicos, la Universidad Nacional de Defensa y el Centro de Operaciones del Departamento de Estado, además de varios puestos diplomáticos.

Hammer demuestra la continuidad en la política hacia Cuba entre los regímenes de Biden y Trump: con tonos tranquilizadores y compasivos hacia el «pueblo cubano», ha abogado por asfixiar a la isla endureciendo el bloqueo durante ambos mandatos. Recientemente se ha sentido con el valor suficiente para pedir directamente un cambio de régimen. Se reúne abiertamente con grupos de la oposición y disidentes y hace alarde de sus actividades en las redes sociales, avivando las llamas de una revolución de colores en Cuba.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se encuentran en su punto más tenso desde, quizás, la invasión de Playa Girón (también conocida como Bahía de Cochinos). Esta tensión ha traído consigo más restricciones para los diplomáticos estadounidenses en Cuba y viceversa. Bajo el yugo del actual régimen estadounidense, los diplomáticos cubanos están obligados a notificar y obtener la aprobación del Departamento de Estado para visitar cualquier lugar, desde la oficina de un funcionario del gobierno local hasta una instalación agrícola.

Rubio anunció este nuevo requisito el año pasado, el último de una larga serie de restricciones que limitan la libertad de los diplomáticos cubanos (durante el «período de la Sección de Intereses» -1977/2015-, los diplomáticos cubanos tenían que notificar al Departamento de Estado si salían del área metropolitana de Washington D. C.). En Cuba, sin embargo, Hammer disfruta de los lujos que se le conceden al diplomático medio en un país amigo.

Hammer (en el centro) reunido con familiares de Yosvany García y Ramón Zamora, ambos disidentes detenidos durante las protestas cubanas de 2021. Imagen tomada de Latin American Reports, que la obtuvo de la cuenta de Instagram de la Embajada de EE. UU.

Es lo que se podría llamar una «víctima instigadora», una tendencia dominante en el infernal panorama de la derecha global; crea conflicto y luego se queja cuando es condenado o rechazado por los cubanos. Hammer recorre la isla, desde Pinar del Río hasta Guantánamo, animando a los disidentes y sembrando la división. También se le ha visto a menudo haciendo el gesto de la «L» con la mano, que representa «Libertad», un gesto que indica el apoyo al cambio de régimen y que suelen utilizar las comunidades de exiliados de derechas. Se le trata como a una celebridad en las comunidades cubanas de Miami, pero también se le ha permitido pasear libremente por Cuba. En una celebración del 4 de julio en La Habana el año pasado, Hammer dijo que rezaba «para que Cuba sea libre pronto».

Cuando el presidente colombiano Gustavo Petro instó el año pasado a las tropas estadounidenses a no obedecer las órdenes de Trump, Estados Unidos le revocó el visado. Mientras tanto, la «no libre» Cuba permite que Hammer actúe como mediador entre las comunidades disidentes de Miami y de Cuba. Le han advertido de que no apoye a grupos insurreccionales armados, pero no tienen intención de expulsarlo por ignorar continuamente sus advertencias. El artículo 41 de la Convención de Viena establece: «Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gozan de tales privilegios e inmunidades tienen el deber de respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También tienen el deber de no interferir en los asuntos internos de ese Estado». Hammer viola con frecuencia estos términos, pero Cuba no le castiga. La reacción más severa que ha recibido se produjo en forma de la siguiente caricatura publicada en Granma:

Bajo el título de «La historia de los dos Hammer», la caricatura contrasta al investigador privado ficticio Mike Hammer con el diplomático sudoroso y con sobrepeso. Se le muestra diciendo: «¡Creo que no doy el personaje!». Tomado de Granma, junio de 2025.

Además de su apoyo a las sanciones represivas, la hostilidad descarada de Hammer hacia el Gobierno cubano también incluye esfuerzos por sabotear sus relaciones internacionales. A finales de febrero, Hammer visitó la región italiana de Calabria para presionar al presidente regional, Roberto Occhiuto, a fin de que rescindiera su acuerdo con el Gobierno cubano, que ha enviado a varios cientos de médicos cubanos en los últimos dos años para ayudar a gestionar los centros sanitarios de la región. Los esfuerzos de EE. UU. resultaron inútiles; por el contrario, Occhiuto señaló que «los médicos cubanos que están haciendo posible que los hospitales y las salas de urgencias de Calabria sigan abiertos siguen siendo una necesidad para nuestra región». De hecho, añadió, se necesitan 600 médicos más, ya sean de Cuba, de EE. UU. o de cualquier otro lugar.

Mientras Cuba ofrece una visión de progreso mutuo, Estados Unidos ofrece una de decadencia. Cuba exporta profesionales sanitarios a cambio de dinero en efectivo y productos básicos, mientras que Estados Unidos no sólo se negó a ayudar a Calabria con su escasez de médicos, sino que trabajó para agravarla. El país más rico del mundo mantiene su estatus mediante la intimidación y el miedo, mientras que la isla bloqueada a 145 kilómetros al sur ha basado su supervivencia en un compromiso compartido con el desarrollo humano.

Hammer sigue ascendiendo como una estrella en la comunidad «disidente» de Cuba. Los activistas anticomunistas lo describen en términos casi santificados como un valiente hombre del pueblo que se atreve a visitar partes de Cuba que incluso las autoridades cubanas ignoran.

Medios de comunicación del exilio como el Miami Herald y CiberCuba han cubierto obsesivamente lo que, según ellos, son reprimendas del Gobierno cubano contra Hammer. En realidad, estos medios subestiman la impopularidad del cambio de régimen impulsado por EE. UU. en la isla. Él facilita el intercambio entre grupos del exilio acusados de traición y expresa públicamente su apoyo a la intervención estadounidense, pero se hace la víctima cuando el pueblo cubano lo avergüenza públicamente. La mayoría de los cubanos no se identifican con el gringo de tez pálida que dice hablar en nombre de su patria.

Hammer también da prioridad a las reuniones con grupos cristianos, como el movimiento evangélico, que está creciendo rápidamente. Estos grupos suelen ser centros de actividades anticomunistas y desde hace tiempo mantienen amplios vínculos con la comunidad de exiliados de Miami. El exagente de la CIA y terrorista cubano-estadounidense Luis Posada Carriles afirmó que el líder de la Fundación Nacional Cubano-Estadounidense, Jorge Mas Canosa, utilizó a la Iglesia como tapadera para transferencias de dinero destinadas a los atentados con bomba perpetrados por Carriles en La Habana durante la década de 1990.

Durante la primera década de los años 2000, la Iglesia Católica funcionó como interlocutor reconocido para el diálogo sobre los derechos humanos por parte del Gobierno cubano, pero los 40 años de historia de animosidad entre el cristianismo organizado y el Partido Comunista de Cuba crearon redes «disidentes» que a menudo siguen viendo a las iglesias como centros de disidencia. Desde finales de 2025, la Iglesia católica cubana ha recibido más de 9 millones de dólares en ayuda humanitaria de Estados Unidos, lo que sirve para atraer a más cubanos a estas redes. No pretendo homogeneizar a la Iglesia católica y su presencia en la isla; de hecho, la Iglesia católica se ha mostrado bastante neutral en sus declaraciones públicas sobre Cuba y lleva mucho tiempo condenando la severidad del bloqueo estadounidense. No obstante, Estados Unidos pretende frenar la influencia del Partido Comunista de Cuba y alentar a los actores de derechas dentro de la Iglesia. Hammer ayudó a supervisar la distribución de la ayuda y a garantizar que el Estado cubano quedara aislado del proceso.

En marzo, Hammer recibió el Premio Humanitario de la Asociación de Abogados Cubano-Estadounidenses (CABA), apenas dos días después de que diez exiliados entraran en aguas cubanas en una lancha rápida cargada de armas automáticas. Maritza Lugo Fernández, la aparente «cerebro» detrás de los ataques con lanchas, fue homenajeada en la misma gala de la CABA en 2024. El ataque terrorista del mes pasado perpetrado por exiliados de Miami puso de manifiesto una vez más la proximidad de las redes terroristas del exilio cubano con el Departamento de Estado de EE. UU.

Hammer encarna la arrogancia a la que Cuba se ha acostumbrado al tratar con EE. UU. En 1901, tras la independencia de Cuba de España y la posterior ocupación de Cuba por parte de EE. UU., se añadió una enmienda a la nueva Constitución que pasaría a conocerse como la Enmienda Platt. La enmienda otorgaba a EE. UU. el derecho a intervenir en la política cubana siempre que lo considerara necesario, le permitía establecer bases militares permanentes, prohibía a Cuba firmar tratados soberanos y delegaba la autoridad sobre las finanzas públicas a Washington. Más de un siglo después, EE. UU. sigue entrometiéndose en los asuntos cubanos y despojándola de su soberanía.

Rubio ha sostenido que Hammer representa la voz del pueblo cubano. Como replicó el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla: «Ni siquiera representa la voz del pueblo estadounidense». La mayoría de los estadounidenses se opone al cambio de régimen en Cuba, y menos de una cuarta parte desea utilizar la fuerza militar contra el país. Él representa a la clase dominante estadounidense y su intento de convertir a Cuba en un patio de recreo para los intereses empresariales estadounidenses, o quizá en otra «Little Saint James».

No se dejen engañar por las sesiones fotográficas de Hammer; no es ni una víctima ni un aliado de la «autodeterminación cubana». No es más que otro lacayo de un imperio desesperado.

Foto de portada: Mike Hummer (Departamento de Estado USA).

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