Redacción de Middle East Eye, 21 junio 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández
El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, ha afirmado hoy domingo que el presidente Donald Trump le había pedido que «pasara página» en las relaciones de Estados Unidos con el pueblo iraní.
Pero, al mismo tiempo que se celebraban las conversaciones, Trump amenazaba con continuar bombardeando Irán si este país no controlaba a Hizbolá.
Vance llegó el domingo por la mañana al complejo turístico de montaña de Burgenstock, en Suiza, para reunirse con el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, con el fin de mantener conversaciones técnicas con funcionarios iraníes tras la firma, la semana pasada, de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán.
«Se trata de una reunión histórica», afirmó Vance, y añadió que el objetivo era «pasar página para transformar nuestra relación con el pueblo de Irán y tenderle la mano».
«La cuestión que se nos plantea ahora es: ¿cuánto más podemos lograr juntos? ¿Podemos pasar página? ¿Podemos cambiar las relaciones en Oriente Medio de forma permanente?
«¿O volvemos a hacer las cosas como antes, lo cual no es lo que preferimos, pero sin duda es algo que puede suceder?»
Catar y Pakistán están mediando en las conversaciones.
Vance afirmó que las conversaciones técnicas permitirían a los responsables estadounidenses e iraníes resolver las cuestiones pendientes. Aunque las negociaciones quizá no resuelvan todas las discrepancias, señaló que reunirían a ambas partes como equipos «por primera vez en la historia».
Vance encabeza la delegación estadounidense, mientras que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, lideran la delegación iraní.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, Asim Munir, también se encuentran en Suiza.
«He bromeado diciendo que hay dos personas muy, muy importantes en mi vida», comentó Vance. «Una india y una pakistaní. La india es mi esposa, y la pakistaní es el mariscal de campo Munir».
El vicepresidente afirmó que Trump quería «tender una mano abierta que diga al pueblo de Irán que, si sus dirigentes están dispuestos a dejar de ser un motor de inestabilidad regional, si están dispuestos a renunciar a sus ambiciones nucleares a largo plazo, entonces Estados Unidos está dispuesto a transformar de forma radical nuestra relación con ese país».
Momentos después, Trump recurrió a Truth Social para amenazar con una nueva acción militar contra Irán a menos que Teherán impidiera que Hizbolá «provocara problemas» en el Líbano.
«Irán debe impedir de inmediato que sus MÁXIMOS REPRESENTANTES en el Líbano, a los que paga generosamente, provoquen problemas», escribió Trump. «Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con toda dureza, igual que hicimos la semana pasada, ¡¡¡pero aún con más fuerza!!!»
Consecuencias de la guerra con Irán
Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz el sábado debido a los continuos ataques israelíes contra el Líbano.
La medida se produjo después de que al menos 29 personas perdieran la vida cuando las fuerzas israelíes lanzaron una oleada de ataques en todo el sur del Líbano, un día después de que Israel y Hizbolá hubieran acordado un alto el fuego.
Irán advirtió de nuevo el domingo que no firmaría un acuerdo más amplio con Washington a menos que Israel pusiera fin a sus ataques contra el Líbano.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó el domingo que las tropas israelíes no tenían «ninguna restricción» a la hora de actuar contra cualquier amenaza que se encontraran dentro del Líbano.
«Nunca ha habido, ni hay actualmente, ninguna restricción para que los soldados israelíes en el Líbano actúen para eliminar amenazas… Como el primer ministro Benjamin Netanyahu y yo hemos dejado claro: Israel no se retirará de la zona de seguridad en el Líbano», afirmó Katz en un comunicado, refiriéndose a una zona que se adentra unos 10 km en territorio libanés, donde permanecen estacionadas las fuerzas israelíes.
Las declaraciones de Katz se produjeron después de que una nueva encuesta revelara que el 92% de los israelíes creía que Irán había ganado la guerra iniciada por EE. UU. e Israel a finales de febrero.
La encuesta, realizada por la Universidad Hebrea de Jerusalén, reveló que la gran mayoría de los israelíes tiene una opinión negativa sobre la guerra y el acuerdo posterior con EE. UU.: el 83% de los encuestados afirma que la campaña ha debilitado la seguridad a largo plazo de Israel y el 86% valora negativamente el resultado.
Esta percepción pública refleja los sentimientos de la élite política y militar de Israel, muchos de cuyos miembros consideran que el fin de la guerra contra Irán supone un punto de inflexión que podría debilitar la influencia regional de Israel.
La encuesta reveló que el 72,5% de los israelíes no cree a Netanyahu cuando afirma que Israel ha logrado avances significativos y ha eliminado una amenaza existencial, un sentimiento que también refleja la creciente incertidumbre en torno al futuro del primer ministro.
La estrecha relación entre Israel y la administración Trump ha sido objeto de atención esta semana.
El viernes, Vance afirmó que las críticas a Israel no deben equipararse automáticamente con el antisemitismo.
«El presidente ha sido muy claro: tiene algunas discrepancias con Bibi Netanyahu sobre cómo poner fin exactamente a la guerra con Irán», declaró Vance.
«Son un buen socio, del mismo modo que el Reino Unido o Francia son buenos socios; eso no significa que siempre vayamos a tener intereses alineados.
«A veces, las críticas al Gobierno israelí pueden expresarse de una forma que resulte antisemita. Pero no es cierto que toda crítica a las decisiones políticas de Bibi Netanyahu conduzca al antisemitismo».
Sus declaraciones se produjeron un día después de que Vance advirtiera a Israel de que Trump era su único aliado poderoso que le quedaba, al tiempo que rechazaba las críticas al acuerdo con Irán.
«Mi mensaje para ellos sería doble. Número 1: Donald J. Trump es el único jefe de Estado de todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento», declaró Vance a los periodistas el jueves. Número 2: «Si yo formara parte del gabinete del Gobierno israelí, quizá no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo».
Foto de portada: El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, en la Cumbre del Lago de Lucerna, en el complejo turístico Burgenstock de Obburgen, Suiza, el 21 de junio de 2026 (Reuters).